Traducción Original
1.1 A menudo y largamente he meditado conmigo mismo sobre esta cuestión: si más bien o más mal ha traído a los hombres y a las ciudades la facultad de hablar y la suma dedicación a la elocuencia. Pues cuando considero los perjuicios de nuestra propia república y reúno en mi ánimo las antiguas calamidades de las mayores ciudades, veo que no es la menor la parte de los males introducida por hombres de la más alta elocuencia; pero cuando me propongo recobrar, de los monumentos de las letras, los asuntos remotos por su antigüedad y alejados de nuestra memoria, comprendo que muchas ciudades fueron fundadas, muchísimas guerras extinguidas, las más firmes alianzas y las más sagradas amistades concertadas, ciertamente por la razón del ánimo, pero más fácilmente todavía por la elocuencia. Y a mí, en verdad, tras larga reflexión, la razón misma me lleva sobre todo a este parecer: que estime yo que la sabiduría sin elocuencia poco aprovecha a las ciudades, pero que la elocuencia sin sabiduría las más de las veces daña en exceso y jamás aprovecha. Por lo cual, si alguien, abandonados los rectísimos y más honrosos estudios de la razón y del deber, consume todo su empeño en el ejercicio de hablar, ese tal se cría ciudadano inútil para sí y pernicioso para la patria; pero el que de tal modo se arma con la elocuencia que no puede combatir los bienes de la patria, sino defenderlos en su favor, ese me parece que ha de ser un varón utilísimo a sus propios intereses y a los públicos y un ciudadano sumamente afecto a ellos.
Saepe et multum hoc mecum cogitavi, bonine an mali plus attulerit hominibus et civitatibus copia di- cendi ac summum eloquentiae studium. nam cum et nostrae rei publicae detrimenta considero et maxi- marum civitatum veteres animo calamitates colligo, non minimam video per disertissimos homines in- vectam partem incommodorum; cum autem res ab nostra memoria propter vetustatem remotas ex litte- rarum monumentis repetere instituo, multas urbes constitutas, plurima bella restincta, firmissimas socie- tates, sanctissimas amicitias intellego cum animi ra- tione tum facilius eloquentia comparatas. ac me quidem diu cogitantem ratio ipsa in hanc potissimum sententiam ducit, ut existimem sapientiam sine elo- quentia parum prodesse civitatibus, eloquentiam vero sine sapientia nimium obesse plerumque, prodesse numquam. quare si quis omissis rectissimis atque honestissimis studiis rationis et officii consumit omnem operam in exercitatione dicendi, is inutilis sibi, per- niciosus patriae civis alitur; qui vero ita sese armat eloquentia, ut non oppugnare commoda patriae, sed pro his propugnare possit, is mihi vir et suis et pu- blicis rationibus utilissimus atque amicissimus civis fore videtur.
1.2 Y si queremos considerar el principio de esta cosa que se llama elocuencia —ya sea arte, ya estudio, ya cierta práctica, ya facultad nacida de la naturaleza—, hallaremos que nació de las causas más honrosas y procedió de los mejores principios. Pues hubo un tiempo en que los hombres vagaban dispersos por los campos al modo de las bestias y sustentaban su vida con alimento silvestre, y nada administraban por la razón del ánimo, sino la mayor parte de las cosas por las fuerzas del cuerpo; aún no se cultivaba ninguna noción de religión divina ni de deber humano; nadie había visto matrimonios legítimos, nadie había contemplado hijos ciertamente suyos, nadie había comprendido qué utilidad encerrara un derecho equitativo. Así, por el error y la ignorancia, la codicia, ciega y temeraria señora del ánimo, abusaba para saciarse de las fuerzas del cuerpo, esos perniciosísimos servidores. En ese tiempo cierto varón, sin duda grande y sabio, reconoció qué materia había y cuán grande oportunidad para las mayores empresas yacía en los ánimos de los hombres, si alguien pudiera sacarla a la luz y, mediante la enseñanza, tornarla mejor; el cual, a los hombres dispersos por los campos y ocultos en cobijos silvestres, los reunió por cierto método en un solo lugar y los congregó, y conduciéndolos a cada cosa útil y honrosa —al principio reclamando contra ello por su falta de costumbre, y luego escuchando con más interés a causa de la razón y del discurso—, de fieros e inhumanos los volvió mansos y apacibles.
Ac si volumus huius rei, quae vocatur eloquentia, sive artis sive studii sive exercitationis cuiusdam sive facultatis ab natura profectae considerare principium, reperiemus id ex honestissimis causis natum atque optimis rationibus profectum. nam fuit quoddam tem- pus, cum in agris homines passim bestiarum modo vagabantur et sibi victu fero vitam propagabant nec ratione animi quicquam, sed pleraque viribus corporis administrabant, nondum divinae religionis, non hu- mani officii ratio colebatur, nemo nuptias viderat legi- timas, non certos quisquam aspexerat liberos, non, ius aequabile quid utilitatis haberet, acceperat. ita propter errorem atque inscientiam caeca ac temeraria domi- natrix animi cupiditas ad se explendam viribus cor- poris abutebatur, perniciosissimis satellitibus. quo tem- pore quidam magnus videlicet vir et sapiens cognovit, quae materia esset et quanta ad maximas res opportunitas in animis inesset hominum, si quis eam posset elicere et praecipiendo meliorem reddere; qui dispersos homines in agros et in tectis silvestribus abditos ratione quadam conpulit unum in locum et congregavit et eos in unam quamque rem inducens utilem atque honestam primo propter insolentiam reclamantes, deinde propter rationem atque orationem studiosius audientes ex feris et inmanibus mites reddidit et mansuetos.
1.3 Y a mí, en verdad, me parece que ni callada ni desprovista de la facultad de hablar habría podido la sabiduría llevar esto a cabo: apartar de pronto a los hombres de su costumbre y conducirlos a maneras de vida diversas. Y considera además: fundadas ya las ciudades, ¿cómo, en fin, pudo lograrse que aprendieran a guardar la lealtad y a mantener la justicia, y se acostumbraran a obedecer a otros por su propia voluntad, y juzgaran que no solo debían tomar sobre sí trabajos por causa del bien común, sino aun perder la vida, si los hombres no hubieran podido persuadir por la elocuencia lo que por la razón habían descubierto? Sin duda nadie, sino movido por un discurso grave y suave, habiendo podido muchísimo por sus fuerzas, habría querido descender al derecho sin violencia, hasta consentir en igualarse con aquellos sobre quienes podía sobresalir y retirarse por propia voluntad de la costumbre más placentera —la cual, sobre todo, había alcanzado ya la fuerza de la naturaleza por su antigüedad—. Y al principio, ciertamente, así parece haber nacido y haberse adelantado más la elocuencia, y asimismo, después, haberse ocupado en los mayores asuntos de la paz y de la guerra para suma utilidad de los hombres; pero una vez que cierta destreza, perversa imitadora de la virtud, alcanzó la abundancia de hablar sin la noción del deber, entonces la malicia, fiada en el ingenio, se acostumbró a trastornar las ciudades y a quebrantar las vidas de los hombres.
ac mihi qui- dem hoc nec tacita videtur nec inops dicendi sapientia perficere potuisse, ut homines a consuetudine subito converteret et ad diversas rationes vitae traduceret. age vero urbibus constitutis, ut fidem colere et iusti- tiam retinere discerent et aliis parere sua voluntate consuescerent ac non modo labores excipiendos com- munis commodi causa, sed etiam vitam amittendam existimarent, qui tandem fieri potuit, nisi homines ea, quae ratione invenissent, eloquentia persuadere po- tuissent? profecto nemo nisi gravi ac suavi commotus oratione, cum viribus plurimum posset, ad ius voluisset sine vi descendere, ut inter quos posset excellere, cum iis se pateretur aequari et sua voluntate a iucundissi- ma consuetudine recederet, quae praesertim iam natu- rae vim optineret propter vetustatem. ac primo quidem sic et nata et progressa longius eloquentia videtur et item postea maximis in rebus pacis et belli cum sum- mis hominum utilitatibus esse versata; postquam vero commoditas quaedam, prava virtutis imitatrix, sine ra- tione officii dicendi copiam consecuta est, tum ingenio freta malitia pervertere urbes et vitas hominum labe- factare assuevit.
1.4 Y expongamos también el origen de este mal, ya que hemos hablado del principio del bien. Muy verosímil me parece que en cierto tiempo ni los hombres ineptos e ignorantes solían intervenir en los asuntos públicos, ni tampoco los hombres grandes y elocuentes se acercaban a las causas privadas; sino que, mientras los más altos varones administraban los mayores asuntos, juzgo que hubo otros, hombres no faltos de astucia, que se acercaban a las pequeñas controversias de los particulares. Y como en tales controversias los hombres a menudo se acostumbraban a sostener la mentira contra la verdad, la asiduidad en el hablar les infundió audacia, de suerte que necesariamente aquellos hombres superiores, a causa de las injurias hechas a los ciudadanos, se vieron forzados a resistir a los audaces y a socorrer cada cual a los suyos. Así pues, como en el hablar aquel que, abandonado el estudio de la sabiduría, nada se había procurado fuera de la elocuencia parecía a menudo igual y a veces aun superior, sucedía que, a juicio de la multitud y a juicio propio, se le tenía por digno de gobernar la república. De aquí, sin duda y no sin razón, cuando hombres temerarios y audaces habían llegado al timón de la república, ocurrían los mayores y más miserables naufragios. Por estas cosas tanto odio y envidia atrajo sobre sí la elocuencia, que los hombres más ingeniosos, como de alguna turbulenta tempestad a un puerto, así de una vida sediciosa y tumultuosa se entregaban a algún estudio tranquilo. Por lo cual me parece que después los demás estudios rectos y honrosos, cultivados en el reposo por los mejores, resplandecieron, mientras que este, abandonado por la mayor parte de ellos, cayó en desuso justamente en el tiempo en que con mucha mayor vehemencia debía retenerse y con mayor empeño acrecentarse.
Atque huius quoque exordium mali, quoniam princi- pium boni diximus, explicemus. veri simillimum mihi videtur quodam tempore neque in publicis rebus infantes et insipientes homines solitos esse versari nec vero ad privatas causas magnos ac disertos homines accedere, sed cum a summis viris maximae res admini- strarentur, arbitror alios fuisse non incallidos homines, qui ad parvas controversias privatorum accederent. quibus in controversiis cum saepe a mendacio contra verum stare homines consuescerent, dicendi assiduitas induit audaciam, ut necessario superiores illi propter iniurias civium resistere audacibus et opitulari suis quisque necessariis cogeretur. itaque cum in dicendo saepe par, nonnumquam etiam superior visus esset is, qui omisso studio sapientiae nihil sibi praeter eloquen- tiam comparasset, fiebat, ut et multitudinis et suo iudi- cio dignus, qui rem publicam gereret, videretur. hinc nimirum non iniuria, cum ad gubernacula rei publicae temerarii atque audaces homines accesserant, maxima ac miserrima naufragia fiebant. quibus rebus tantum odii atque invidiae suscepit eloquentia, ut homines in- geniosissimi, quasi ex aliqua turbida tempestate in por- tum, sic ex seditiosa ac tumultuosa vita se in studium aliquod traderent quietum. quare mihi videntur postea cetera studia recta atque honesta per otium concele- brata ab optimis enituisse, hoc vero a plerisque eorum desertum obsolevisse tempore, quo multo vehementius erat retinendum et studiosius adaugendum.
1.5 Pues cuanto más indignamente la temeridad y la audacia de los necios y los malvados violaba una cosa honrosísima y rectísima, con sumo detrimento de la república, tanto más afanosamente debía habérseles resistido y mirado por la república. Lo cual no se le ocultó a aquel
Catón nuestro, ni a
Lelio, ni —por decir la verdad— al discípulo de ellos,
Africano, ni a los
Gracos, nietos de Africano: en estos hombres había suma virtud, y autoridad acrecentada por la suma virtud, y —lo que era a la vez ornamento de estas cualidades y baluarte de la república— la elocuencia. Por lo cual, a mi parecer al menos, no por ello debe estudiarse menos la elocuencia, aunque algunos abusen de ella tanto en lo privado como en lo público; antes bien, con tanta mayor vehemencia, para que los malos no puedan demasiado, con gran detrimento de los buenos y ruina común de todos, sobre todo siendo esto lo único que más atañe a todos los asuntos, así privados como públicos; por ella la vida se hace segura, por ella honrosa, por ella ilustre, por ella misma agradable. Pues de aquí vienen a la república muchísimos bienes, si está presente la sabiduría, moderadora de todas las cosas; de aquí afluye a los mismos que la han alcanzado la alabanza, el honor y la dignidad; de aquí también se procura a sus amigos el más cierto y seguro amparo. Y a mí, en verdad, me parece que los hombres, siendo en muchas cosas más bajos y débiles, aventajan sobre todo a las bestias en esto: en que pueden hablar. Por lo cual me parece algo egregio el que ha alcanzado sobresalir entre los hombres mismos justamente en aquello por lo cual los hombres aventajan a las bestias. Y si esto acaso no se logra solo por naturaleza ni por ejercicio, sino que se procura además por cierto arte, no es ajeno al asunto ver qué dicen los que nos han dejado algunos preceptos sobre esta materia. Pero antes de hablar de los preceptos oratorios, parece que debe hablarse del género del arte mismo, de su función, de su fin, de su materia y de sus partes. Pues, conocidas estas cosas, el ánimo de cada cual podrá considerar más fácil y expeditamente el método mismo y el camino del arte.
nam quo indignius rem honestissimam et rectissimam violabat stultorum et improborum temeritas et audacia summo cum rei publicae detrimento, eo studiosius et illis re- sistendum fuit et rei publicae consulendum. quod no- strum illum non fugit
Catonem neque
Laelium neque eorum, ut vere dicam, discipulum
Africanum neque
Gracchos Africani nepotes: quibus in hominibus erat summa virtus et summa virtute amplificata auctoritas et, quae et his rebus ornamento et rei publicae prae- sidio esset, eloquentia. quare meo quidem animo nihilo minus eloquentiae studendum est, etsi ea quidam et privatim et publice abutuntur; sed eo quidem vehemen- tius, ne mali magno cum detrimento bonorum et com- muni omnium pernicie plurimum possint, cum prae- sertim hoc sit unum, quod ad omnes res et privatas et publicas maxime pertineat, hoc tuta, hoc honesta, hoc inlustris, hoc eodem vita iucunda fiat. nam hinc ad rem publicam plurima commoda veniunt, si mo- deratrix omnium rerum praesto est sapientia; hinc ad ipsos, qui eam adepti sunt, laus, honos, dignitas con- fluit; hinc amicis quoque eorum certissimum et tu- tissimum praesidium comparatur. ac mihi quidem vi- dentur homines, cum multis rebus humiliores et in- firmiores sint, hac re maxime bestiis praestare, quod loqui possunt. quare praeclarum mihi quiddam videtur adeptus is, qui, qua re homines bestiis praestent, ea in re hominibus ipsis antecellat. hoc si forte non natura modo neque exercitatione conficitur, verum etiam arti- ficio quodam comparatur, non alienum est videre, quae dicant ii, qui quaedam eius rei praecepta nobis reliquerunt. Sed antequam de praeceptis oratoriis dicimus, videtur dicendum de genere ipsius artis, de officio, de fine, de materia, de partibus. nam his rebus cognitis facilius et expeditius animus unius cuiusque ipsam ra- tionem ac viam artis considerare poterit.
1.6 Hay cierta ciencia civil, que consta de muchos y grandes asuntos. Una parte grande y amplia de ella es la elocuencia artificiosa, a la que llaman retórica. Pues ni opinamos con aquellos que piensan que la ciencia civil no necesita de la elocuencia, ni disentimos gravemente de aquellos que piensan que toda ella se contiene en la fuerza y el arte del retórico. Por lo cual colocaremos esta facultad oratoria en tal género que digamos que es una parte de la ciencia civil. Ahora bien, la función de esta facultad parece ser hablar de modo apropiado para la persuasión; su fin, persuadir por el discurso. Entre la función y el fin media esta diferencia: que en la función se considera qué conviene hacer, y en el fin qué conviene conseguir. Como decimos que la función del médico es atender de modo apropiado para sanar, y su fin sanar mediante la atención, así también entendemos qué debemos llamar función del orador y qué su fin, cuando llamamos función a aquello que debe hacer y denominamos fin a aquello por causa de lo cual debe hacerlo.
Civilis quaedam ratio est, quae multis et magnis ex rebus constat. eius quaedam magna et ampla pars est artificiosa eloquentia, quam rhetoricam vocant. nam neque cum iis sentimus, qui civilem scientiam eloquentia non putant indigere, et ab iis, qui eam pu- tant omnem rhetoris vi et artificio contineri, magnopere dissentimus. quare hanc oratoriam facultatem in eo genere ponemus, ut eam civilis scientiae partem esse dicamus. Officium autem eius facultatis videtur esse dicere adposite ad persuasionem; finis persuadere dictione. inter officium et finem hoc interest, quod in officio, quid fieri, in fine, quid effici conveniat, con- sideratur. ut medici officium dicimus esse curare ad sanandum apposite, finem sanare curatione, item, ora- toris quid officium et quid finem esse dicamus, intel- legimus, cum id, quod facere debet, officium esse di- cimus, illud, cuius causa facere debet, finem appel- lamus.
1.7 Llamamos materia del arte aquello en que se ocupa todo el arte y la facultad que del arte resulta. Como, si dijéramos que la materia de la medicina son las enfermedades y las heridas, porque en estas se ocupa toda la medicina, así también las cosas en que se ocupa el arte y la facultad oratoria, esas cosas las nombramos materia del arte retórica. Y de estas cosas unos estimaron que eran más y otros que menos. Pues
Gorgias de Leontinos, casi el más antiguo de los retóricos, estimó que el orador podía hablar óptimamente sobre todas las cosas; este parece someter a este arte una materia infinita e inmensa.
Aristóteles, en cambio, que proporcionó a este arte muchísimas ayudas y ornamentos, juzgó que la función del retórico se ocupaba en tres géneros de asuntos: el demostrativo, el deliberativo y el judicial. El demostrativo es el que se aplica a la alabanza o al vituperio de alguna persona determinada; el deliberativo, el que, situado en una discusión civil, contiene en sí la exposición de un parecer; el judicial, el que, situado en un juicio, contiene en sí la acusación y la defensa, o la demanda y la recusación. Y, según al menos lo lleva nuestra opinión, ha de estimarse que el arte y la facultad del orador se ocupan en esta materia
Materiam artis eam dicimus, in qua omnis ars et ea facultas, quae conficitur ex arte, versatur. ut si medi- cinae materiam dicamus morbos ac vulnera, quod in his omnis medicina versetur, item, quibus in rebus ver- satur ars et facultas oratoria, eas res materiam artis rhetoricae nominamus. has autem res alii plures, alii pauciores existimarunt. nam
Gorgias Leontinus, anti- quissimus fere rhetor, omnibus de rebus oratorem op- time posse dicere existimavit; hic infinitam et inmensam huic artificio materiam subicere videtur.
Aristoteles autem, qui huic arti plurima adiumenta atque orna- menta subministravit, tribus in generibus rerum ver- sari rhetoris officium putavit, demonstrativo, delibera- tivo, iudiciali. demonstrativum est, quod tribuitur in alicuius certae personae laudem aut vituperationem; deliberativum, quod positum in disceptatione civili ha- bet in se sententiae dictionem; iudiciale, quod positum in iudicio habet in se accusationem et defensionem aut petitionem et recusationem. et, quemadmodum nostra quidem fert opinio, oratoris ars et facultas in hac ma-
1.8 tripartita. Pues
Hermágoras, ciertamente, ni parece atender a lo que dice ni entender lo que promete, cuando divide la materia del orador en causa y en cuestión, y dice que causa es un asunto que tiene en sí una controversia planteada en el hablar con la intervención de personas determinadas —la cual también nosotros decimos que está atribuida al orador (pues bajo ella ponemos las tres partes que antes dijimos: la judicial, la deliberativa, la demostrativa)—. Y llama cuestión a aquella que tiene en sí una controversia planteada en el hablar sin la intervención de personas determinadas, de este modo: ¿hay acaso algún bien fuera de lo honesto?, ¿son verídicos los sentidos?, ¿cuál es la forma del mundo?, ¿cuál es la magnitud del sol? Estimamos que todos comprenden fácilmente que tales cuestiones están muy alejadas de la función del orador; pues atribuir al orador, como si fueran algunas cosas pequeñas, aquellas en las que sabemos que los más altos ingenios de los filósofos se han consumido con grandísimo esfuerzo, parece gran demencia. Que si Hermágoras hubiera tenido en estas materias una gran facultad adquirida por el estudio y la disciplina, parecería que, fiado en su saber, había establecido algo falso acerca del arte del orador y había expuesto no qué puede el arte, sino qué puede él mismo. Mas ahora hay tal capacidad en este hombre, que más pronto le quitaría alguien la retórica que le concedería la filosofía; y no porque el arte que publicó me parezca escrito muy defectuosamente, pues en él parece haber dispuesto, con ingenio y diligencia, materias escogidas de las artes antiguas, y haber aportado él mismo también algo nuevo; pero para el orador es cosa mínima hablar acerca del arte, que es lo que este hizo, y muchísimo lo más grande hablar desde el arte, lo cual todos vemos que él de ningún modo pudo.
teria tripertita versari existimanda est. nam Herma- goras quidem nec quid dicat attendere nec quid polli- ceatur intellegere videtur, qui oratoris materiam in cau- sam et in quaestionem dividat, causam esse dicat rem, quae habeat in se controversiam in dicendo positam cum personarum certarum interpositione; quam nos quoque oratori dicimus esse adtributam (nam tres eas partes, quas ante diximus, subponimus, iudicialem, de- liberativam, demonstrativam). quaestionem autem eam appellat, quae habeat in se controversiam in dicendo positam sine certarum personarum interpositione, ad hunc modum: ecquid sit bonum praeter honestatem? verine sint sensus? quae sit mundi forma? quae sit solis magnitudo? quas quaestiones procul ab oratoris officio remotas facile omnes intellegere existimamus; nam quibus in rebus summa ingenia philosophorum plurimo cum labore consumpta intellegimus, eas sicut aliquas parvas res oratori adtribuere magna amentia videtur. quodsi magnam in his
Hermagoras habuisset facultatem studio et disciplina comparatam, videretur fretus sua scientia falsum quiddam constituisse de oratoris artificio et non quid ars, sed quid ipse posset, exposuisse. nunc vero ea vis est in homine, ut ei multo rhetoricam citius quis ademerit, quam philosophiam concesserit: neque eo, quo eius ars, quam edidit, mihi mendosissime scripta videatur; nam satis in ea videtur ex antiquis artibus ingeniose et diligenter electas res collocasse et nonnihil ipse quoque novi protulisse; ve- rum oratori minimum est de arte loqui, quod hic fecit, multo maximum ex arte dicere, quod eum minime po- tuisse omnes videmus.
1.9 Por lo cual la materia del arte retórica nos parece, ciertamente, aquella que dijimos haberle parecido a Aristóteles; y sus partes, aquellas que la mayoría ha enunciado: invención, disposición, elocución, memoria y pronunciación. La invención es el discurrir cosas verdaderas o verosímiles que tornen probable la causa; la disposición es la distribución en orden de las cosas halladas; la elocución es la adaptación de palabras y pensamientos idóneos a la invención; la memoria es la firme retención en el ánimo de las cosas y las palabras correspondientes a la invención; la pronunciación es la moderación de la voz y del cuerpo conforme a la dignidad de las cosas y las palabras. Ahora bien, establecidas brevemente estas cosas, diferiremos para otra ocasión los razonamientos con que pudiéramos mostrar el género, el fin y la función de este arte; pues requieren muchas palabras y no atañen tanto a la descripción del arte y a la transmisión de los preceptos. Y estimamos que quien escriba sobre el arte retórica debe escribir acerca de las dos cosas restantes: la materia del arte y sus partes. Y a mí, en verdad, me parece que ha de tratarse conjuntamente de la materia y de las partes. Por lo cual, considérese ante todo la invención, que es la primera de todas las partes, cómo deba ser en todo género de causas.
Quare materia quidem nobis rhetoricae videtur artis ea, quam Aristoteli visam esse diximus; partes autem eae, quas plerique dixerunt, inventio, dispositio, elo- cutio, memoria, pronuntiatio. inventio est excogitatio rerum verarum aut veri similium, quae causam proba- bilem reddant; dispositio est rerum inventarum in or- dinem distributio; elocutio est idoneorum verborum et sententiarum ad inventionem accommodatio; memoria est firma animi rerum ac verborum ad inventionem perceptio; pronuntiatio est ex rerum et verborum dignitate vocis et corporis moderatio. Nunc his rebus breviter constitutis eas rationes, qui- bus ostendere possimus genus et finem et officium huius artis, aliud in tempus differemus; nam et mul- torum verborum indigent et non tanto opere ad artis descriptionem et praecepta tradenda pertinent. eum au- tem, qui artem rhetoricam scribat, de duabus reliquis rebus, materia artis ac partibus, scribere oportere existimamus. ac mihi quidem videtur coniuncte agen- dum de materia ac partibus. quare inventio, quae prin- ceps est omnium partium, potissimum in omni causa- rum genere, qualis debeat esse, consideretur.
1.10 Todo asunto que tiene en sí alguna controversia planteada en el hablar y en el debate contiene una cuestión, o de hecho, o de nombre, o de género, o de acción. Así pues, a aquella cuestión de la cual nace la causa la llamamos constitución. La constitución es el primer choque de las causas, surgido de la repulsa de la imputación, de este modo: «lo hiciste»; «no lo hice» o «lo hice con derecho». Cuando hay controversia de hecho, puesto que la causa se afirma mediante conjeturas, la constitución se llama conjetural. Cuando, en cambio, la hay de nombre, porque la fuerza del vocablo ha de definirse con palabras, la constitución se denomina definitiva. Pero cuando se pregunta de qué índole sea el asunto, porque hay controversia tanto sobre la fuerza como sobre el género del negocio, la constitución se llama general. Y cuando la causa pende de esto, de que no parece, o bien, ejercer la acción aquel que debe, o no contra aquel contra quien debe, o no ante quienes, en qué tiempo, por qué ley, por qué cargo, con qué pena debe, se llama constitución translativa, porque parece necesitar un traslado y una mudanza de la acción. Y es forzoso que alguna de estas recaiga en todo género de causa; pues en el asunto en que no recayere ninguna, en ese no podrá haber controversia alguna. Por lo cual no conviene siquiera tenerlo por causa.
Omnis res, quae habet in se positam in dictione ac disceptatione aliquam controversiam, aut facti aut no- minis aut generis aut actionis continet quaestionem. eam igitur quaestionem, ex qua causa nascitur, consti- tutionem appellamus. constitutio est prima conflictio causarum ex depulsione intentionis profecta, hoc modo: fecisti: non feci aut iure feci. cum facti con- troversia est, quoniam coniecturis causa firmatur, con- stitutio coniecturalis appellatur. cum autem nominis, quia vis vocabuli definienda verbis est, constitutio de- finitiva nominatur. cum vero, qualis res sit, quaeritur, quia et de vi et de genere negotii controversia est, con- stitutio generalis vocatur. at cum causa ex eo pendet, quia non aut is agere videtur, quem oportet, aut non cum eo, quicum oportet, aut non apud quos, quo tem- pore, qua lege, quo crimine, qua poena oportet, transla- tiva dicitur constitutio, quia actio translationis et com- mutationis indigere videtur. atque harum aliquam in omne causae genus incidere necesse est; nam in quam rem non inciderit, in ea nihil esse poterit controversiae. quare eam ne causam quidem convenit putari.
1.11 Y la controversia de hecho, ciertamente, puede atribuirse a todos los tiempos. Pues puede preguntarse qué se hizo, de este modo: ¿mató acaso
Ulises a
Áyax?; y qué se hace, de este modo: ¿están los
fregelanos bien dispuestos hacia el pueblo romano?; y qué habrá de hacerse, de este modo: si dejáramos
Cartago incólume, ¿acaso sobrevendría algún perjuicio a la república? Hay controversia de nombre cuando hay acuerdo sobre el hecho y se pregunta con qué nombre ha de llamarse aquello que se hizo. En este género es forzoso que la controversia sea de nombre por esto: porque no hay acuerdo sobre el asunto mismo; no porque no conste el hecho, sino porque aquello que se hizo le parece a uno una cosa y a otro otra, y por ello uno lo llama con un nombre y otro con otro. Por lo cual en tales géneros habrá que definir el asunto con palabras y describirlo brevemente, como, si alguien sustrajo algo sagrado de un lugar privado, si ha de ser juzgado ladrón o sacrílego; pues cuando esto se pregunta, será forzoso definir ambas cosas, qué es ladrón, qué sacrílego, y mostrar con la descripción propia que aquel asunto de que se trata conviene llamarlo con otro nombre que el que dicen los adversarios.
Ac facti quidem controversia in omnia tempora potest tribui. nam quid factum sit, potest quaeri, hoc modo: occideritne
Aiacem Ulixes; et quid fiat, hoc modo: bonone animo sint erga populum Romanum Fre- gellani; et quid futurum sit, hoc modo: si
Carthaginem reliquerimus incolumem, num quid sit incommodi ad rem publicam perventurum. Nominis est controversia, cum de facto convenit et quaeritur, id quod factum est quo nomine appelletur. quo in genere necesse est ideo nominis esse controver- siam, quod de re ipsa non conveniat; non quod de facto non constet, sed quod id, quod factum sit, aliud alii videatur esse et idcirco alius alio nomine id appellet. quare in eiusmodi generibus definienda res erit verbis et breviter describenda, ut, si quis sacrum ex privato subripuerit, utrum fur an sacrilegus sit iudicandus; nam id cum quaeritur, necesse erit definire utrumque, quid sit fur, quid sacrilegus, et sua descriptione ostendere alio nomine illam rem, de qua agitur, appellare opor- tere atque adversarii dicunt.
1.12 Hay controversia de género cuando hay acuerdo sobre qué se hizo, y consta con qué nombre conviene que aquello se llame, y sin embargo se pregunta cuánto, de qué índole y, en suma, cuál sea, de este modo: justo o injusto, útil o inútil, y todas las cosas en que se pregunta de qué índole es aquello que se hizo, sin controversia alguna de nombre. A este género Hermágoras le subordinó cuatro partes: la deliberativa, la demostrativa, la jurídica y la negocial. Lo cual, a nuestro parecer, es un error no mediocre que parece deber reprenderse, pero brevemente, para que no se nos juzgue, si lo pasáramos por alto en silencio, no haberlo seguido sin causa, ni, si nos detuviéramos en ello más tiempo, parezca que hemos puesto demora y estorbo a los preceptos restantes. Si la deliberación y la demostración son géneros de causas, no pueden con razón tenerse por partes de algún género de causa; pues un mismo asunto puede ser para uno género y para otro parte, pero para el mismo no puede ser género y parte. Ahora bien, la deliberación y la demostración son géneros de causas. Pues, o no hay ningún género de causa, o solo el judicial, o el judicial y el demostrativo y el deliberativo. Decir que no hay ningún género de causa, cuando dice que hay muchas causas y da preceptos para ellas, es demencia; y que solo hay uno, el judicial, ¿cómo puede sostenerlo, siendo que la deliberación y la demostración ni son ellas mismas semejantes entre sí, y disienten muchísimo del género judicial, y cada una tiene su propio fin, al cual debe referirse? Resta, pues, que sean tres todos los géneros de causas. La deliberación y la demostración no pueden con razón tenerse por partes de algún género de causa. Mal, por tanto, dijo que eran partes de la constitución general.
Generis est controversia, cum et, quid factum sit, convenit et, quo id factum nomine appellari oporteat, constat et tamen, quantum et cuiusmodi et omnino quale sit, quaeritur, hoc modo: iustum an iniustum, utile an inutile, et omnia, in quibus, quale sit id, quod factum est, quaeritur sine ulla nominis controversia. huic generi Hermagoras partes quattuor subposuit, de- liberativam, demonstrativam, iuridicialem, negotialem. quod eius, ut nos putamus, non mediocre peccatum reprehendendum videtur, verum brevi, ne aut, si taciti praeterierimus, sine causa non secuti putemur aut, si diutius in hoc constiterimus, moram atque impedimen- tum reliquis praeceptis intulisse videamur. si delibe- ratio et demonstratio genera sunt causarum, non pos- sunt recte partes alicuius generis causae putari; eadem enim res alii genus esse, alii pars potest, eidem genus esse et pars non potest. deliberatio autem et demon- stratio genera sunt causarum. nam aut nullum causae genus est aut iudiciale solum aut et iudiciale et demon- strativum et deliberativum. nullum dicere causae esse genus, cum causas esse multas dicat et in eas praecepta det, amentia est; unum iudiciale autem solum esse qui potest, cum deliberatio et demonstratio neque ipsae similes inter se sint et ab iudiciali genere plurimum dissideant et suum quaeque finem habeat, quo referri debeat? relinquitur ergo, ut omnia tria genera sint cau- sarum. deliberatio et demonstratio non possunt recte partes alicuius generis causae putari. male igitur eas generalis constitutionis partes esse dixit.
1.13 Y si no pueden con razón tenerse por partes de un género de causa, mucho menos con razón se tendrán por partes de una parte de la causa. Ahora bien, toda constitución es parte de la causa; pues no se acomoda la causa a la constitución, sino la constitución a la causa. Pero la demostración y la deliberación no pueden con razón tenerse por partes del género de causa, porque ellas mismas son géneros; mucho menos, pues, con razón se tendrán por partes de aquella parte que aquí se nombra. Luego, si la constitución, ella misma y cualquier parte suya, es una repulsa de la imputación, aquello que no es repulsa de la imputación, eso ni es constitución ni parte de la constitución; pero si aquello que no es repulsa de la imputación ni es constitución ni parte de la constitución, la deliberación y la demostración ni son constitución ni parte de la constitución. Si, pues, la constitución, ella misma y su parte, es repulsa de la imputación, la deliberación y la demostración ni son constitución ni parte de la constitución. Y a él mismo le parece que la constitución es repulsa de la imputación; conviene, pues, que le parezca que la demostración y la deliberación no son constitución ni parte de la constitución. Y se le apremiará con esto mismo, ya haya llamado constitución a la primera afirmación de la causa del acusador, ya a la primera defensa súplice del defensor; pues le seguirán todos esos mismos inconvenientes.
Quodsi generis causae partes non possunt recte pu- tari, multo minus recte partis causae partes putabun- tur. pars autem causae est constitutio omnis; non enim causa ad constitutionem, sed constitutio ad causam adcommodatur. at demonstratio et deliberatio generis causae partes non possunt recte putari, quod ipsa sunt genera; multo igitur minus recte partis eius, quae hic dicitur, partes putabuntur. deinde si constitutio et ipsa et pars eius quaelibet intentionis depulsio est, quae intentionis depulsio non est, ea nec constitutio nec pars constitutionis est: at si, quae intentionis de- pulsio non est, ea nec constitutio nec pars constitutionis est, deliberatio et demonstratio neque constitutio nec pars constitutionis est. si igitur constitutio et ipsa et pars eius intentionis depulsio est, deliberatio et de- monstratio neque constitutio neque pars constitutionis est. placet autem ipsi constitutionem intentionis esse depulsionem; placeat igitur oportet demonstrationem et deliberationem non esse constitutionem nec partem constitutionis. atque hoc eodem urguebitur, sive con- stitutionem primam causae accusatoris confirmationem dixerit sive defensoris primam deprecationem; nam eum eadem omnia incommoda sequentur.
1.14 Luego, una causa conjetural no puede a la vez, por la misma parte y en el mismo género, ser conjetural y definitiva. Ni una causa definitiva puede a la vez, por la misma parte y en el mismo género, ser definitiva y translativa. Y en suma, ninguna constitución ni parte de constitución puede a la vez tener la suya propia y contener en sí la fuerza de otra, por esto: porque cada una se considera por sí y por su naturaleza simplemente; tomada la otra, se duplica el número de las constituciones, no se aumenta la fuerza de la constitución. Pero una causa deliberativa suele tener a la vez, por la misma parte y en el mismo género, constitución conjetural y general y definitiva y translativa, ya una sola, ya a veces varias. Luego ella misma ni es constitución ni parte de la constitución. Lo mismo suele suceder en la demostración. Estos géneros de causas, pues, como antes dijimos, han de tenerse por tales, no por partes de alguna constitución. Esta constitución, pues, que llamamos general, nos parece tener dos partes: la jurídica y la negocial. Jurídica es aquella en que se inquiere la naturaleza de lo equitativo y lo recto o la razón del premio o de la pena; negocial, aquella en que se considera qué derecho hay según la costumbre civil y la equidad;
Deinde coniecturalis causa non potest simul ex eadem parte eodem in genere et coniecturalis esse et definitiva. nec definitiva causa potest simul ex eadem parte eodem in genere et definitiva esse et translativa. et omnino nulla constitutio nec pars con- stitutionis potest simul et suam habere et alterius in se vim continere, ideo quod una quaeque ex se et ex sua natura simpliciter consideratur, altera assumpta numerus constitutionum duplicatur, non vis constitu- tionis augetur. at deliberativa causa simul ex eadem parte eodem in genere et coniecturalem et generalem et definitivam et translativam solet habere constitu- tionem et unam aliquam et plures nonnumquam. ergo ipsa neque constitutio est nec pars constitutionis. idem in demonstratione solet usu venire. genera igitur, ut ante diximus, haec causarum putanda sunt, non partes alicuius constitutionis. Haec ergo constitutio, quam generalem nominamus, partes videtur nobis duas habere, iuridicialem et neg- otialem. iuridicialis est, in qua aequi et recti natura aut praemii aut poenae ratio quaeritur; negotialis, in qua, quid iuris ex civili more et aequitate sit, conside- ratur;
1.15 de cuyo cuidado se estima entre nosotros que están al frente los jurisconsultos. Y la jurídica misma se reparte en dos partes: la absoluta y la asuntiva. Absoluta es la que contiene en sí misma la cuestión de derecho y de injusticia; asuntiva, la que por sí misma nada da de firme para la recusación, pero toma de fuera algo de defensa. Sus partes son cuatro: la concesión, la remoción del cargo, la traslación del cargo y la comparación. Concesión es cuando el reo no defiende aquello que se hizo, sino que pide que se le perdone. Esta se divide en dos partes: la purgación y la deprecación. Purgación es cuando se concede el hecho, se aparta la culpa. Esta tiene tres partes: la imprudencia, el acaso y la necesidad. Deprecación es cuando el reo confiesa haber pecado y haber pecado deliberadamente, y sin embargo pide que se le perdone; este género muy rara vez puede ocurrir. Remoción del cargo es cuando el reo intenta apartar de sí, de su culpa y potestad, hacia otro aquel cargo que se le imputa. Esto podrá hacerse de dos modos: si se traslada a otro o la causa o el hecho. La causa se traslada cuando se dice que se hizo por la fuerza y potestad ajenas; el hecho, en cambio, cuando se dice que otro debió o pudo hacerlo. Traslación del cargo es cuando se dice que algo se hizo con derecho, porque alguien antes provocó con una injuria. Comparación es cuando se sostiene que se hizo otra cosa recta o útil, para cuya realización se dice que se cometió aquello que se reprocha.
cui diligentiae praeesse apud nos iure consulti existimantur. ac iuridicialis quidem ipsa et in duas tribuitur partes, absolutam et adsumptivam. absoluta est, quae ipsa in se continet iuris et iniuriae quae- stionem; adsumptiva, quae ipsa ex se nihil dat firmi ad recusationem, foris autem aliquid defensionis ad- sumit. eius partes sunt quattuor, concessio, remotio criminis, relatio criminis, conparatio. concessio est, cum reus non id, quod factum est, defendit, sed ut ignoscatur, postulat. haec in duas partes dividitur, purgationem et deprecationem. purgatio est, cum fac- tum conceditur, culpa removetur. haec partes habet tres, inprudentiam, casum, necessitatem. deprecatio est, cum et peccasse et consulto peccasse reus se con- fitetur et tamen, ut ignoscatur, postulat; quod genus perraro potest accidere. remotio criminis est, cum id crimen, quod infertur, ab se et ab sua culpa et potestate in alium reus removere conatur. id dupliciter fieri pot- erit, si aut causa aut factum in alium transferetur. causa transferetur, cum aliena dicitur vi et potestate fac- tum, factum autem, cum alius aut debuisse aut potuisse facere dicitur. relatio criminis est, cum ideo iure fac- tum dicitur, quod aliquis ante iniuria lacessierit. con- paratio est, cum aliud aliquid factum rectum aut utile contenditur, quod ut fieret, illud, quod arguitur, dicitur esse commissum.
1.16 En la cuarta constitución, que llamamos translativa, hay controversia de esa constitución cuando se pregunta a quién, o contra quién, o de qué modo, o ante quiénes, o por qué derecho, o en qué tiempo conviene ejercer la acción, o, en suma, se trata de algo acerca de la mudanza o la invalidación de la acción. De esta constitución se estima inventor a Hermágoras, no porque no la hayan usado a menudo muchos oradores antiguos, sino porque los escritores de arte anteriores no la advirtieron ni la incluyeron en el número de las constituciones. Mas, después de inventada por este, muchos la reprendieron, los cuales pensamos que no tanto se engañan por imprudencia (pues el asunto es manifiesto) cuanto se ven estorbados por la envidia y por cierta maledicencia. Y las constituciones y sus partes ya las hemos expuesto; los ejemplos de cada género, en cambio, parecerá que los expondremos con más comodidad cuando demos abundancia de argumentos para cada uno de ellos; pues la razón de argumentar será más diáfana cuando pueda acomodarse al punto tanto al género como al ejemplo de la causa.
In quarta constitutione, quam translativam nomi- namus, eius constitutionis est controversia, cum aut quem aut quicum aut quomodo aut apud quos aut quo iure aut quo tempore agere oporteat, quaeritur aut omnino aliquid de commutatione aut infirmatione actionis agitur. huius constitutionis Hermagoras in- ventor esse existimatur, non quo non usi sint ea veteres oratores saepe multi, sed quia non animadverte- runt artis scriptores eam superiores nec rettulerunt in numerum constitutionum. post autem ab hoc inventam multi reprehenderunt, quos non tam inprudentia falli putamus (res enim perspicua est) quam invidia atque obtrectatione quadam inpediri. Et constitutiones quidem et earum partes exposui- mus, exempla autem cuiusque generis tum commodius exposituri videamur, cum in unum quodque eorum argumentorum copiam dabimus; nam argumentandi ratio dilucidior erit, cum et ad genus et ad exemplum causae statim poterit accommodari.
1.17 Hallada la constitución de la causa, parece bien considerar de inmediato si la causa es simple o conjunta; y, si fuere conjunta, si lo es a partir de varias cuestiones o de alguna comparación. Simple es la que contiene en sí una sola cuestión absoluta, de este modo: ¿declaramos la guerra a los
corintios o no? Conjunta a partir de varias cuestiones, aquella en que se inquieren varias cosas, de este modo: si Cartago ha de ser arrasada, o devuelta a los cartagineses, o si ha de fundarse allí una colonia. A partir de una comparación, aquella en que, por contraste, se pregunta qué es preferible o qué es lo más preferible, de este modo: si ha de enviarse a
Macedonia, contra
Filipo, un ejército que auxilie a los aliados, o si ha de retenerse en Italia, para que haya las mayores tropas posibles contra
Aníbal. Luego ha de considerarse si la controversia está en la razón o en lo escrito; pues controversia de lo escrito es la que nace del género de la escritura. Sus géneros, que están separados de las constituciones, son cinco. Pues unas veces las palabras mismas parecen disentir de la intención del que escribió; otras, dos o más leyes discrepar entre sí; otras, aquello que está escrito significar dos o más cosas; otras, de aquello que está escrito hallarse otra cosa que no está escrita; otras, preguntarse la fuerza de una palabra, como en la constitución definitiva, en qué consiste. Por lo cual al primer género lo llamamos de lo escrito y la intención; al segundo, de las leyes contrarias; al tercero, ambiguo; al cuarto, racio-
Constitutione causae reperta statim placet conside- rare, utrum causa sit simplex an iuncta; et si iuncta erit, utrum sit ex pluribus quaestionibus iuncta an ex aliqua conparatione. simplex est, quae absolutam in se continet unam quaestionem, hoc modo:
Corinthiis bellum indicamus an non? coniuncta ex pluribus quaestionibus, in qua plura quaeruntur, hoc pacto: utrum Carthago diruatur an Carthaginiensibus redda- tur an eo colonia deducatur. ex conparatione, in qua per contentionem, utrum potius aut quid potissimum sit, quaeritur, ad hunc modum: utrum exercitus in Mace- doniam contra
Philippum mittatur, qui sociis sit auxilio, an teneatur in Italia, ut quam maximae contra
Hannibalem copiae sint. Deinde considerandum est, in ratione an in scripto sit controversia; nam scripti controversia est ea, quae ex scriptionis genere nascitur. eius autem genera, quae separata sunt a constitutionibus, quinque sunt. nam tum verba ipsa videntur cum sententia scriptoris dissidere, tum inter se duae leges aut plures discre- pare, tum id, quod scriptum est, duas aut plures res significare, tum ex eo, quod scriptum est, aliud, quod non scriptum est, inveniri, tum vis verbi quasi in de- finitiva constitutione, in quo posita sit, quaeri. quare primum genus de scripto et sententia, secundum ex contrariis legibus, tertium ambiguum, quartum ratio-
1.18 cinativo; al quinto, definitivo. Y hay razón cuando toda la cuestión no consiste en la escritura, sino en alguna argumentación. Y entonces, considerado el género de la causa, conocida la constitución, cuando hayas entendido si es simple o conjunta y hayas visto si tiene controversia de lo escrito o de la razón, en seguida habrá que ver cuál es la cuestión, cuál la razón, cuál el juzgamiento, cuál el fundamento de la causa; todo lo cual conviene que proceda de la constitución. Cuestión es aquella controversia que se engendra del choque de las causas, de este modo: «no lo hiciste con derecho»; «lo hice con derecho». Y choque de las causas es aquel en que consiste la constitución. De él, pues, nace la controversia que llamamos cuestión, esta: ¿lo hizo con derecho? Razón es aquella que contiene la causa, la cual, si fuera suprimida, no quedaría en la causa controversia alguna, de este modo —para detenernos, por enseñar, en un ejemplo fácil y muy divulgado—: si
Orestes fuera acusado de matricidio, si no dijera «lo hice con derecho, pues ella había matado a mi padre», no tiene defensa. Suprimida esta razón, queda suprimida también toda la controversia. Luego la razón de esa causa es que ella había matado a
Agamenón. Juzgamiento es la controversia que nace de la invalidación y la confirmación de la razón. Pues séanos expuesta aquella razón que poco antes expusimos: «pues ella —dice— había matado a mi padre»; «pero no convenía —replicará el adversario— que la madre fuera muerta por ti, su hijo; pues pudo castigarse su acto sin crimen tuyo». De esta refutación de la razón nace aquella suma controversia que llamamos juzgamiento. Es de esta índole: ¿fue recto que Orestes matara a su madre, habiendo ella matado al padre de Orestes?
cinativum, quintum definitivum nominamus. ratio est autem, cum omnis quaestio non in scriptione, sed in aliqua argumentatione consistit. Ac tum, considerato genere causae, cognita con- stitutione, cum simplexne an iuncta sit intellexeris et scripti an rationis habeat controversiam videris, dein- ceps erit videndum, quae quaestio, quae ratio, quae iudicatio, quod firmamentum causae sit; quae omnia a constitutione proficiscantur oportet. quaestio est ea, quae ex conflictione causarum gignitur controversia, hoc modo: non iure fecisti; iure feci. causarum autem est conflictio, in qua constitutio constat. ex ea igitur nascitur controversia, quam quaestionem dicimus, haec: iurene fecerit? ratio est ea, quae continet cau- sam, quae si sublata sit, nihil in causa controversiae relinquatur, hoc modo, ut docendi causa in facili et pervulgato exemplo consistamus:
Orestes si accusetur matricidii, nisi hoc dicat iure feci; illa enim patrem meum occiderat, non habet defensionem. qua ratione sublata omnis controversia quoque sublata sit. ergo eius causae ratio est, quod illa
Agamemnonem occi- derit. iudicatio est, quae ex infirmatione et confirma- tione rationis nascitur controversia. nam sit ea nobis exposita ratio, quam paulo ante exposuimus: illa enim meum, inquit, patrem occiderat: at non, inquiet ad- versarius, abs te filio matrem necari oportuit; potuit enim sine tuo scelere illius factum puniri. ex hac de- ductione rationis illa summa nascitur controversia, quam iudicationem appellamus. ea est huiusmodi: rec- tumne fuerit ab Oreste matrem occidi, cum illa Orestis patrem occidisset.
1.19 Fundamento es la más firme argumentación del defensor y la más ajustada al juzgamiento: como si Orestes quisiera decir que tal había sido el ánimo de su madre hacia su padre, hacia él mismo y sus hermanas, hacia el reino, hacia la fama del linaje y de la familia, que sus hijos, más que nadie, debieron exigirle el castigo. Y en las demás constituciones, ciertamente, los juzgamientos se hallan de este modo; pero en la constitución conjetural, porque no hay razón —pues el hecho no se concede—, no puede nacer el juzgamiento de la refutación de la razón. Por lo cual es forzoso que la cuestión y el juzgamiento sean lo mismo: «se hizo», «no se hizo», «¿se hizo?». Y cuantas constituciones o partes de ellas haya en la causa, otras tantas cuestiones, razones, juzgamientos y fundamentos será forzoso hallar. Entonces, halladas en la causa todas estas cosas, por fin han de considerarse una a una las partes de toda la causa. Pues no parece que aquello que ha de decirse primero deba advertirse también lo primero; porque aquellas cosas que se dicen primero, si quieres con empeño que concuerden y se cohieran con la causa, conviene sacarlas de aquellas que han de decirse después. Por lo cual, cuando el juzgamiento y los argumentos que conviene hallar para el juzgamiento hayan sido hallados con diligencia por el arte, y tratados con cuidado y reflexión, entonces, por fin, han de ordenarse las demás partes del discurso. Estas partes nos parecen ser seis en total: el exordio, la narración, la partición, la confirmación, la refutación y la conclusión. Ahora bien, puesto que el exordio debe ser lo primero, también nosotros daremos primero preceptos sobre el modo de comenzar.
firmamentum est firmissima argu- mentatio defensoris et appositissima ad iudicationem: ut si velit Orestes dicere eiusmodi animum matris suae fuisse in patrem suum, in se ipsum ac sorores, in regnum, in famam generis et familiae, ut ab ea poenas liberi sui potissimum petere debuerint. Et in ceteris quidem constitutionibus ad hunc modum iudicationes reperiuntur; in coniecturali autem constitutione, quia ratio non est—factum enim non conceditur—, non potest ex deductione rationis nasci iudicatio. quare ne- cesse est eandem esse quaestionem et iudicationem: factum est, non est factum, factumne sit? quot autem in causa constitutiones aut earum partes erunt, totidem necesse erit quaestiones, rationes, iudicationes, firma- menta reperire. Tum his omnibus in causa repertis denique sin- gulae partes totius causae considerandae sunt. nam non ut quidque dicendum primum est, ita primum animad- vertendum videtur; ideo quod illa, quae prima dicun- tur, si vehementer velis congruere et cohaerere cum causa, ex iis ducas oportet, quae post dicenda sunt. quare cum iudicatio et ea, quae ad iudicationem oportet argumenta inveniri, diligenter erunt artificio reperta, cura et cogitatione pertractata, tum denique ordinandae sunt ceterae partes orationis. eae partes sex esse om- nino nobis videntur: exordium, narratio, partitio, con- firmatio, reprehensio, conclusio. Nunc quoniam exordium princeps debet esse, nos quoque primum in rationem exordiendi praecepta da- bimus.
1.20 El exordio es un discurso que dispone idóneamente el ánimo del oyente para el resto de la peroración: lo cual sucederá si lo ha tornado benévolo, atento y dócil. Por lo cual, quien quiera comenzar bien una causa es forzoso que conozca antes con diligencia el género de su causa. Los géneros de causas son cinco: el honesto, el admirable, el humilde, el ambiguo y el oscuro. Honesto es el género de causa al que de inmediato, sin discurso nuestro, favorece el ánimo del oyente; admirable, aquel del que está apartado el ánimo de quienes han de oír; humilde, el que es descuidado por el oyente y no parece deber atenderse con gran empeño; ambiguo, aquel en que, o el juzgamiento es dudoso, o la causa participa a la vez de honestidad y de torpeza, de modo que engendra benevolencia y ofensa; oscuro, aquel en que, o los oyentes son tardos, o la causa está enredada en asuntos más difíciles de conocer. Por lo cual, siendo tan diversos los géneros de causas, es forzoso comenzar también de modo dispar en cada uno de los géneros. Así pues, el exordio se divide en dos partes: en principio e insinuación. Principio es un discurso que clara y directamente torna al oyente benévolo, o dócil, o atento. Insinuación es un discurso que, con cierto disimulo y rodeo, se introduce oscuramente en el ánimo del oyente.
Exordium est oratio animum auditoris idonee com- parans ad reliquam dictionem: quod eveniet, si eum benivolum, attentum, docilem confecerit. quare qui bene exordiri causam volet, eum necesse est genus suae causae diligenter ante cognoscere. Genera causarum quinque sunt: honestum, admirabile, humile, anceps, obscurum. honestum causae genus est, cui statim sine oratione nostra favet auditoris animus; admirabile, a quo est alienatus animus eorum, qui audituri sunt; humile, quod neglegitur ab auditore et non magno opere adtendendum videtur; anceps, in quo aut iudicatio dubia est aut causa et honestatis et turpitudinis parti- ceps, ut et benivolentiam pariat et offensionem; obscu- rum, in quo aut tardi auditores sunt aut difficilioribus ad cognoscendum negotiis causa est implicata. quare cum tam diversa sint genera causarum, exordiri quo- que dispari ratione in uno quoque genere necesse est. igitur exordium in duas partes dividitur, in principium et insinuationem. principium est oratio perspicue et protinus perficiens auditorem benivolum aut docilem aut attentum. insinuatio est oratio quadam dissimu- latione et circumitione obscure subiens auditoris animum.
1.21 En el género admirable de causa, si los oyentes no fueren del todo hostiles, será lícito procurar la benevolencia con el principio. Pero si estuvieren vehementemente enajenados, será forzoso refugiarse en la insinuación. Pues si a los airados se les pide clara la paz y la benevolencia, no solo no se halla, sino que se acrecienta y se inflama el odio. En el género humilde de causa, en cambio, para quitar el desdén es forzoso tornar atento al oyente. El género ambiguo de causa, si tuviere dudoso el juzgamiento, ha de comenzarse por el juzgamiento mismo. Pero si tuviere en parte torpeza, en parte honestidad, convendrá captar la benevolencia, para que la causa parezca trasladada al género honesto. Y cuando el género de la causa fuere honesto, o podrá pasarse por alto el principio, o, si fuere oportuno, o comenzaremos por la narración, o por una ley, o por alguna firmísima razón de nuestra peroración; pero si pluguiere usar de principio, ha de usarse de las partes de la benevolencia, para que aquello que es, se acreciente. En el género oscuro de causa convendrá, mediante el principio, tornar dóciles a los oyentes. Ahora, puesto que se ha dicho qué cosas conviene lograr con el exordio, resta que se muestre por qué razones puede lograrse cada cosa.
In admirabili genere causae, si non omnino infesti auditores erunt, principio benivolentiam conparare li- cebit. sin erunt vehementer abalienati, confugere ne- cesse erit ad insinuationem. nam ab iratis si perspicue pax et benivolentia petitur, non modo ea non inve- nitur, sed augetur atque inflammatur odium. in humili autem genere causae contemptionis tollendae causa ne- cesse est attentum efficere auditorem. anceps genus causae si dubiam iudicationem habebit, ab ipsa iudi- catione exordiendum est. sin autem partem turpitu- dinis, partem honestatis habebit, benivolentiam captare oportebit, ut in genus honestum causa translata vi- deatur. cum autem erit honestum causae genus, vel praeteriri principium poterit vel, si commodum fuerit, aut a narratione incipiemus aut a lege aut ab aliqua firmissima ratione nostrae dictionis; sin uti prin- cipio placebit, benivolentiae partibus utendum est, ut id, quod est, augeatur. in obscuro causae genere per principium dociles auditores efficere oportebit. Nunc quoniam quas res exordio conficere oporteat dictum est, reliquum est, ut ostendatur, quibus quae- que rationibus res confici possit.
1.22 La benevolencia se procura desde cuatro lugares: desde nuestra persona, desde la de los adversarios, desde la de los jueces, desde la causa. Desde la nuestra, si hablamos de nuestros hechos y servicios sin arrogancia; si disolvemos los cargos imputados y algunas sospechas menos honrosas suscitadas; si exponemos qué perjuicios nos han sobrevenido o qué dificultades nos amenazan; si usamos de ruego y de súplica humilde y suplicante. Desde la de los adversarios, en cambio, si los llevamos al odio, o a la envidia, o al desdén. Serán llevados al odio si se expone algún acto suyo realizado torpe, soberbia, cruel o maliciosamente; a la envidia, si se exponen su fuerza, su poder, sus riquezas, su parentela de dinero, y el uso arrogante e intolerable de ellas, de modo que parezcan confiar más en estas cosas que en su propia causa; serán llevados al desdén si se expone su inercia, negligencia, cobardía, su afición ociosa y su lujurioso reposo. Desde la persona de los oyentes se captará la benevolencia si se exponen las cosas hechas por ellos valiente, sabia y mansamente, de modo que no se signifique adulación alguna excesiva, si se muestra cuán honrosa estimación hay de ellos y cuán grande expectación de su juicio y autoridad; desde las cosas, si ensalzamos nuestra causa alabándola y rebajamos por el desdén la causa de los adversarios.
Benivolentia quattuor ex locis comparatur: ab nostra, ab adversariorum, ab iudicum persona, a causa. ab nostra, si de nostris factis et officiis sine arrogantia dicemus; si crimina inlata et aliquas minus honestas suspiciones iniectas diluemus; si, quae incommoda acci- derint aut quae instent difficultates, proferemus; si prece et obsecratione humili ac supplici utemur. ab ad- versariorum autem, si eos aut in odium aut in invidiam aut in contemptionem adducemus. in odium ducentur, si quod eorum spurce, superbe, crudeliter, malitiose factum proferetur; in invidiam, si vis eorum, potentia, divitiae, cognatio pecuniae proferentur atque eorum usus arrogans et intolerabilis, ut his rebus magis vi- deantur quam causae suae confidere; in contemp- tionem adducentur, si eorum inertia, neglegentia, igna- via, desidiosum studium et luxuriosum otium profe- retur. ab auditorum persona benivolentia captabitur, si res ab iis fortiter, sapienter, mansuete gestae profe- rentur, ut ne qua assentatio nimia significetur, si de iis quam honesta existimatio quantaque eorum iudicii et auctoritatis exspectatio sit ostendetur; ab rebus, si nostram causam laudando extollemus, adversariorum causam per contemptionem deprimemus.
1.23 Los tornaremos atentos si demostramos que aquellas cosas que vamos a decir son grandes, nuevas, increíbles, o que atañen a todos, o a quienes han de oír, o a algunos hombres ilustres, o a los dioses inmortales, o al supremo interés de la república; y si prometemos que en breve hemos de demostrar nuestra causa y exponemos el juzgamiento, o los juzgamientos, si fueren varios. Tornaremos dóciles a los oyentes si abierta y brevemente exponemos el sumario de la causa, esto es, en qué consiste la controversia. Pues también, cuando quieras tornar dócil al oyente, conviene que a la vez lo tornes atento. Pues es sumamente dócil aquel que está dispuesto a oír con suma atención. Ahora parece que ha de decirse, en seguida, de qué modo conviene tratar las insinuaciones. Ha de usarse, pues, de la insinuación cuando el género de causa es admirable, esto es, como antes dijimos, cuando el ánimo del oyente es hostil. Y esto sucede principalmente por tres causas: si, o hay en la causa misma cierta torpeza, o por aquellos que hablaron antes ya parece habérsele persuadido algo al oyente, o se da ocasión de hablar en aquel tiempo en que ya aquellos que conviene oír están fatigados de oír. Pues también por este motivo, no menos que por los dos primeros, a veces el ánimo del oyente se ofende contra el orador.
Attentos autem faciemus, si demonstrabimus ea, quae dicturi erimus, magna, nova, incredibilia esse, aut ad omnes aut ad eos, qui audient, aut ad aliquos inlustres ho- mines aut ad deos inmortales aut ad summam rem pu- blicam pertinere; et si pollicebimur nos brevi nostram causam demonstraturos atque exponemus iudica- tionem aut iudicationes, si plures erunt. Dociles audi- tores faciemus, si aperte et breviter summam causae exponemus, hoc est, in quo consistat controversia. nam et, cum docilem velis facere, simul attentum facias oportet. nam is est maxime docilis, qui attentissime est paratus audire. Nunc insinuationes quemadmodum tractari con- veniat, deinceps dicendum videtur. insinuatione igitur utendum est, cum admirabile genus causae est, hoc est, ut ante diximus, cum animus auditoris infestus est. id autem tribus ex causis fit maxime: si aut inest in ipsa causa quaedam turpitudo aut ab iis, qui ante dixerunt, iam quiddam auditori persuasum videtur aut eo tempore locus dicendi datur, cum iam illi, quos audire oportet, defessi sunt audiendo. nam ex hac quoque re non minus quam ex primis duabus in oratore nonnumquam animus auditoris offenditur.
1.24 Si la torpeza de la causa atrae la ofensa, conviene, o interponer en lugar del hombre por quien se ofende a otro hombre que sea estimado; o en lugar del asunto por que se ofende, otro asunto que sea aprobado; o, en lugar del asunto, un hombre, y en lugar del hombre, un asunto, para que el ánimo del oyente sea conducido de aquello que aborrece a aquello que estima; y disimular que vas a defender aquello que se piensa; luego, cuando ya el oyente se haya tornado más blando, entrar paso a paso en la defensa y decir que aquellas cosas que indignan a los adversarios también a ti te parecen indignas; luego, cuando hayas suavizado al que oye, demostrar que nada de aquello te atañe y negar que vayas a decir nada de los adversarios, ni esto ni aquello, de modo que ni dañes abiertamente a quienes son estimados, y, sin embargo, haciéndolo oscuramente, en cuanto puedas, apartes de ellos la voluntad de los oyentes; y aducir el juicio de algunos sobre asunto semejante, o una autoridad digna de imitación; luego demostrar que en el caso presente se trata del mismo asunto, o de uno parecido, o mayor, o menor.
Si causae turpitudo contrahit offensionem, aut pro eo homine, in quo offenditur, alium hominem, qui dili- gitur, interponi oportet; aut pro re, in qua offenditur, aliam rem, quae probatur; aut pro re hominem aut pro homine rem, ut ab eo, quod odit, ad id, quod diligit, auditoris animus traducatur; et dissimulare te id defensurum, quod existimeris; deinde, cum iam mi- tior factus erit auditor, ingredi pedetemptim in defen- sionem et dicere ea, quae indignentur adversarii, tibi quoque indigna videri; deinde, cum lenieris eum, qui audiet, demonstrare, nihil eorum ad te pertinere et ne- gare quicquam de adversariis esse dicturum, neque hoc neque illud, ut neque aperte laedas eos, qui diliguntur, et tamen id obscure faciens, quoad possis, alienes ab eis auditorum voluntatem; et aliquorum iudicium simili de re aut auctoritatem proferre imitatione dignam; deinde eandem aut consimilem aut maiorem aut minorem agi rem in praesenti demonstrare.
1.25 Pero si el discurso de los adversarios pareciere haber inspirado confianza a los oyentes —lo cual será fácil de conocer a quien entiende por qué cosas se inspira la confianza—, conviene, o prometer que hablarás primero de aquello que los adversarios tuvieron por más firme y que aprobaron sobre todo quienes han de oír; o comenzar por el dicho del adversario, y por aquello sobre todo que él dijo en último lugar; o usar de vacilación, con admiración, sobre qué digas primero o a qué lugar respondas con preferencia. Pues el oyente, cuando ve que aquel a quien piensa turbado por el discurso de los adversarios está dispuesto a contradecir con ánimo firmísimo, las más de las veces juzga que él mismo asintió temerariamente más bien que aquel confía sin causa. Pero si la fatiga apartó de la causa el interés del oyente, conviene prometer que hablarás más brevemente de lo que estabas dispuesto; que no imitarás al adversario. Y si el caso lo permite, no es inútil comenzar por alguna cosa nueva o ridícula, o nacida del momento, como un alboroto, una aclamación; o ya preparada, que contenga, o un apólogo, o una fábula, o alguna burla; o, si la dignidad del asunto quita la posibilidad de bromear, no es inoportuno introducir al punto algo triste, nuevo, espantoso. Pues, así como la saciedad y el fastidio de la comida, o se alivia con algo algo amargo, o se mitiga con algo dulce, así el ánimo fatigado de oír, o se renueva con la admiración, o se reanima con la risa. Y, por separado, lo que parecía deber decirse del principio y de la insinuación, esto es poco más o menos; ahora parece que ha de prescribirse brevemente algo en común sobre ambos. El exordio debe tener muchísimo de pensamientos y de gravedad, y contener en sí, en suma, todo lo que atañe a la dignidad, porque ha de hacerse de modo óptimo aquello que más recomienda el orador al oyente; y muy poco de esplendor, de gracia y de simetría, porque de estas cosas nace cierta sospecha de aparato y de artificiosa diligencia, que sobre todo quita al discurso credibilidad y al orador autoridad.
Sin oratio adversariorum fidem videbitur auditoribus fecisse—id quod ei, qui intellegit, quibus rebus fides fiat, facile erit cognitu— oportet aut de eo, quod adversarii firmissimum sibi pu- tarint et maxime ii, qui audient, probarint, primum te dicturum polliceri, aut ab adversarii dicto exordiri et ab eo potissimum, quod ille nuperrime dixerit, aut du- bitatione uti, quid primum dicas aut cui potissimum loco respondeas, cum admiratione. nam auditor cum eum, quem adversarii perturbatum putat oratione, vi- det animo firmissimo contra dicere paratum, plerum- que se potius temere assensisse quam illum sine causa confidere arbitratur. Sin auditoris studium defatigatio abalienavit a causa, te brevius, quam paratus fueris, esse dicturum commodum est polliceri; non imitaturum adversarium. sin res dabit, non inutile est ab aliqua re nova aut ridicula incipere aut ex tempore quae nata sit, quod genus strepitu, acclamatione; aut iam parata, quae vel apologum vel fabulam vel aliquam contineat inrisionem; aut si rei dignitas adimet iocandi facul- tatem, aliquid triste, novum, horribile statim non in- commodum est inicere. nam, ut cibi satietas et fasti- dium aut subamara aliqua re relevatur aut dulci miti- gatur, sic animus defessus audiendo aut admiratione integratur aut risu novatur. Ac separatim quidem, quae de principio et de insi- nuatione dicenda videbantur, haec fere sunt: nunc quiddam brevi communiter de utroque praecipiendum videtur. Exordium sententiarum et gravitatis plurimum debet habere et omnino omnia, quae pertinent ad dignitatem, in se continere, propterea quod id optime faciendum est, quod oratorem auditori maxime commendat; splendoris et festivitatis et concinnitudinis minimum, propterea quod ex his suspicio quaedam apparationis atque artificiosae diligentiae nascitur, quae maxime orationi fidem, oratori adimit auctoritatem.
1.26 Y estos son los vicios más ciertos de los exordios, que con sumo empeño convendrá evitar: el vulgar, el común, el conmutable, el largo, el separado, el trasladado, el contrario a los preceptos. Vulgar es el que puede acomodarse a varias causas, de suerte que parezca convenirles. Común, el que no menos a esta que a la parte contraria de la causa puede convenir. Conmutable, el que, levemente mudado por el adversario, puede decirse desde la parte contraria. Largo es el que se prolonga con más palabras o pensamientos de lo que basta. Separado, el que no está sacado de la causa misma ni anexado al discurso como algún miembro suyo. Trasladado es el que logra otra cosa que la que el género de la causa exige: como si alguien tornara dócil al oyente cuando la causa requiere benevolencia, o si usara de principio cuando el asunto requiere insinuación. Contrario a los preceptos es el que nada logra de aquello por cuya causa se transmiten preceptos sobre los exordios; esto es, el que no torna al que oye ni benévolo, ni atento, ni dócil, o, lo cual nada hay sin duda peor, hace que sea lo contrario. Y del exordio se ha dicho ya bastante.
Vitia vero haec sunt certissima exordiorum, quae summo opere vitare oportebit: vulgare, commune, com- mutabile, longum, separatum, translatum, contra prae- cepta. vulgare est, quod in plures causas potest accom- modari, ut convenire videatur. commune, quod nihilo minus in hanc quam in contrariam partem causae potest convenire. commutabile, quod ab adversario potest leviter mutatum ex contraria parte dici. longum est, quod pluribus verbis aut sententiis ultra quam satis est producitur. separatum, quod non ex ipsa causa ductum est nec sicut aliquod membrum adnexum orationi. translatum est, quod aliud conficit, quam causae genus postulat: ut si qui docilem faciat auditorem, cum beni- volentiam causa desideret, aut si principio utatur, cum insinuationem res postulet. contra praecepta est, quod nihil eorum efficit, quorum causa de exordiis praecepta traduntur; hoc est, quod eum, qui audit, neque beni- volum neque attentum neque docilem efficit, aut, quo nihil profecto peius est, ut contra sit, facit. Ac de exordio quidem satis dictum est.
1.27 La narración es la exposición de cosas hechas, o como si hubieran sido hechas. Los géneros de narraciones son tres: uno es aquel en que se contiene la causa misma y toda la razón de la controversia; otro, aquel en que se interpone alguna digresión fuera de la causa, ya por causa de la acusación, ya de la semejanza, ya de un deleite no ajeno al asunto de que se trata, ya de la amplificación. El tercer género es el apartado de las causas civiles, que por causa del deleite se dice y se escribe con no inútil ejercitación. Sus partes son dos, de las cuales una se ocupa principalmente en los asuntos, otra en las personas. Aquella que está puesta en la exposición de los asuntos tiene tres partes: la fábula, la historia, el argumento. Fábula es aquella en que se contienen cosas ni verdaderas ni verosímiles, de esta índole: «Serpientes ingentes, aladas, uncidas al yugo». Historia es un asunto hecho, remoto de la memoria de nuestra edad; de cuyo género es: «Apio declaró la guerra a los cartagineses». Argumento es un asunto fingido, que sin embargo pudo suceder. De esta índole, en
Terencio: «Pues él, después que salió de la efebía, Sosia». Mas aquella narración que se ocupa en las personas es de tal índole que en ella, a la vez que las cosas mismas, puedan percibirse las palabras y los ánimos de las personas, de este modo: «Venía a mí a menudo gritando: ¿Qué haces, Micio? ¿Por qué nos pierdes al adolescente? ¿Por qué ama? ¿Por qué bebe? ¿Por qué tú a estas cosas el gasto le suministras y en el vestido excesivo lo consientes? Demasiado necio eres. Demasiado duro es él mismo, más allá de lo equitativo y lo bueno». En este género de narración debe haber mucha amenidad, compuesta de la variedad de las cosas, de la desemejanza de los ánimos, de la gravedad, de la blandura, de la esperanza, del temor, de la sospecha, del deseo, del disimulo, del error, de la misericordia, de la mudanza de la fortuna, del perjuicio inesperado, de la súbita alegría, del agradable desenlace de las cosas. Pero estos ornamentos se tomarán de aquellas cosas que después se prescribirán acerca de la elocución.
Narratio est rerum gestarum aut ut gestarum expo- sitio. narrationum genera tria sunt: unum genus est, in quo ipsa causa et omnis ratio controversiae con- tinetur; alterum, in quo digressio aliqua extra causam aut criminationis aut similitudinis aut delectationis non alienae ab eo negotio, quo de agitur, aut amplificationis causa interponitur. tertium genus est remotum a civi- libus causis, quod delectationis causa non inutili cum exercitatione dicitur et scribitur. eius partes sunt duae, quarum altera in negotiis, altera in personis maxime versatur. ea, quae in negotiorum expositione posita est, tres habet partes: fabulam, historiam, argumen- tum. fabula est, in qua nec verae nec veri similes res continentur, cuiusmodi est: Angues ingentes alites, iuncti iugo historia est gesta res, ab aetatis nostrae memoria remota; quod genus: Appius indixit Cartha- giniensibus bellum. argumentum est ficta res, quae tamen fieri potuit. huiusmodi apud
Terentium: Nam is postquam excessit ex ephebis, Sosia illa autem narratio, quae versatur in personis, eiusmodi est, ut in ea simul cum rebus ipsis personarum sermones et animi perspici possint, hoc modo: Venit ad me saepe clam it ans: Quid agis, Micio? Cur perdis adulescentem nobis? cur amat? Cur potat? cur tu his rebus sumptum suggeris, Vestitu nimio indulges? nimium ineptus es. Nimium ipse est durus praeter aequumque et bonum. hoc in genere narrationis multa debet inesse festivitas, confecta ex rerum varietate, animorum dissimilitudine, gravitate, lenitate, spe, metu, suspicione, desiderio, dissimulatione, errore, misericordia, fortunae commu- tatione, insperato incommodo, subita laetitia, iucundo exitu rerum. verum haec ex iis, quae postea de elocu- tione praecipientur, ornamenta sumentur.
1.28 Ahora parece que ha de hablarse de aquella narración que contiene la exposición de la causa. Conviene, pues, que ella tenga tres cosas: que sea breve, que sea clara, que sea probable. Será breve si se toma el principio de donde es necesario y no se remonta desde lo más lejano, y si, de aquello cuyo sumario bastará haber dicho, no se dicen sus partes —pues a menudo basta decir qué se hizo, de suerte que no narres de qué modo se hizo—, y si no se avanza en el narrar más allá de lo que es menester, y si no se pasa a ningún otro asunto; y si se dice de tal modo que a veces, de aquello que se ha dicho, se entienda aquello que no se ha dicho; y si se pasa por alto no solo lo que estorba, sino también lo que ni estorba ni ayuda; y si cada cosa se dice una sola vez; y si no se vuelve a comenzar desde aquello en que poco antes se había terminado. Y a muchos los engaña la imitación de la brevedad, de suerte que, cuando se creen breves, son larguísimos; cuando ponen empeño en decir muchas cosas en poco, no en decir del todo pocas cosas y no más de las necesarias. Pues a la mayoría les parece hablar brevemente quien así habla: «Me acerqué a la casa. Llamé al esclavo. Respondió. Pregunté por el dueño. Negó que estuviese en casa». Aquí, aunque tantas cosas no pudo decirlas más brevemente, sin embargo, porque bastaba haber dicho: «negó que estuviese en casa», se hace largo por la multitud de las cosas. Por lo cual también en este género ha de evitarse la imitación de la brevedad, y no menos por la multitud de cosas no necesarias que de palabras conviene abstenerse.
Nunc de narratione ea, quae causae continet ex- positionem, dicendum videtur. oportet igitur eam tres habere res: ut brevis, ut aperta, ut probabilis sit. Brevis erit, si, unde necesse est, inde initium sumetur et non ab ultimo repetetur, et si, cuius rei satis erit summam dixisse, eius partes non dicentur—nam saepe satis est, quid factum sit, dicere, ut ne narres, quemadmo- dum sit factum—, et si non longius, quam quo opus est, in narrando procedetur, et si nullam in rem aliam transibitur; et si ita dicetur, ut nonnumquam ex eo, quod dictum est, id, quod non est dictum, intellegatur; et si non modo id, quod obest, verum etiam id, quod nec obest nec adiuvat, praeteribitur; et si semel unum quicque dicetur; et si non ab eo, quo in proxime desi- tum erit, deinceps incipietur. ac multos imitatio brevi- tatis decipit, ut, cum se breves putent esse, longissimi sint; cum dent operam, ut res multas brevi dicant, non ut omnino paucas res dicant et non plures, quam ne- cesse sit. nam plerisque breviter videtur dicere, qui ita dicit: Accessi ad aedes. puerum vocavi. respondit. quaesivi dominum. domi negavit esse. hic, tametsi tot res brevius non potuit dicere, tamen, quia satis fuit dixisse: domi negavit esse, fit rerum multitudine longus. quare hoc quoque in genere vitanda est bre- vitatis imitatio et non minus rerum non necessaria- rum quam verborum multitudine supersedendum est.
1.29 Y la narración podrá ser clara si, según cada cosa se hubiere hecho primero, así primero se expusiere, y se guardare el orden de las cosas y de los tiempos, de suerte que se narren tal como las cosas fueron hechas, o como pareciere que pudieron hacerse. Aquí habrá que considerar que nada se diga de modo confuso, nada de modo enrevesado, que no se pase a ningún otro asunto, que no se remonte desde lo más lejano, que no se prolongue hasta lo más extremo, que no se pase por alto nada que atañe al asunto; y, en suma, los preceptos que se han dado sobre la brevedad, también en este género han de conservarse. Pues a menudo un asunto es poco entendido más por la longitud que por la oscuridad de la narración. Y también han de usarse palabras claras; de cuyo género ha de hablarse en los preceptos de la elocución. Será probable la narración si en ella parecieren estar aquellas cosas que suelen aparecer en la verdad; si se guardaren las dignidades de las personas; si constaren las causas de los hechos; si pareciere que hubo facultades de hacerlo; si se mostrare que hubo tiempo idóneo, que hubo espacio suficiente, que hubo lugar oportuno para aquel mismo asunto de que se narrará; si el asunto se acomodare tanto a la naturaleza de quienes obran como a la costumbre del vulgo y a la opinión de quienes oirán. Y verosímil, ciertamente, podrá serlo por estas razones:
Aperta autem narratio poterit esse, si, ut quidque primum gestum erit, ita primum exponetur, et rerum ac temporum ordo servabitur, ut ita narrentur, ut gestae res erunt aut ut potuisse geri videbuntur. hic erit considerandum, ne quid perturbate, ne quid con- torte dicatur, ne quam in aliam rem transeatur, ne ab ultimo repetatur, ne ad extremum prodeatur, ne quid, quod ad rem pertineat, praetereatur; et omnino, quae praecepta de brevitate sunt, hoc quoque in ge- nere sunt conservanda. nam saepe res parum est in- tellecta longitudine magis quam obscuritate narra- tionis. ac verbis quoque dilucidis utendum est; quo de genere dicendum est in praeceptis elocutionis. Pro- babilis erit narratio, si in ea videbuntur inesse ea, quae solent apparere in veritate; si personarum dignitates servabuntur; si causae factorum exstabunt; si fuisse facultates faciundi videbuntur; si tempus idoneum, si spatii satis, si locus opportunus ad eandem rem, qua de re narrabitur, fuisse ostendetur; si res et ad eorum, qui agent, naturam et ad vulgi morem et ad eorum, qui audient, opinionem accommodabitur. Ac veri quidem similis ex his rationibus esse poterit:
1.30 mas, además de esto, habrá que considerar que la narración no se interponga cuando estorba o cuando nada aprovecha; o no se narre fuera de lugar, ni de otro modo que el que la causa exige. Estorba cuando la exposición del asunto mismo hecho suscita gran ofensa, la cual conviene suavizar argumentando y llevando la causa. Cuando esto acaezca, convendrá dispersar miembro a miembro las partes del asunto hecho a lo largo de la causa, y acomodarlas al punto a cada razón, para que haya pronto remedio para la herida y la defensa mitigue al instante el odio. La narración nada aprovecha cuando, expuesto el asunto por los adversarios, en nada nos interesa narrarlo de nuevo o de otro modo; o cuando quienes oyen entienden de tal manera el negocio que en nada nos interesa enseñárselo de otra suerte. Cuando esto acaece, ha de prescindirse del todo de la narración. Se dice fuera de lugar cuando no se coloca en aquella parte del discurso en que el asunto lo exige; de cuyo género trataremos cuando hablemos de la disposición, pues esto atañe a la disposición. No se narra como la causa exige cuando, o aquello que aprovecha al adversario se expone con claridad y ornato, o aquello que a uno mismo ayuda se dice con oscuridad y negligencia. Por lo cual, para que se evite este vicio, todo ha de torcerse en provecho de la propia causa, pasando por alto lo contrario que pudiere pasarse por alto, tocando levemente lo que hubiere de decirse, narrando lo propio con diligencia y claridad. Y de la narración parece haberse dicho ya bastante; pasemos en seguida a la partición.
illud autem praeterea considerare oportebit, ne, aut cum obsit narratio aut cum nihil prosit, tamen inter- ponatur; aut non loco aut non, quemadmodum causa postulet, narretur. obest tum, cum ipsius rei gestae expositio magnam excipit offensionem, quam argu- mentando et causam agendo leniri oportebit. quod cum accidet, membratim oportebit partes rei gestae disper- gere in causam et ad unam quamque confestim rationem accommodare, ut vulneri praesto medica- mentum sit et odium statim defensio mitiget. nihil prodest narratio tum, cum ab adversariis re exposita nostra nihil interest iterum aut alio modo narrare; aut ab iis, qui audiunt, ita tenetur negotium, ut nostra nihil intersit eos alio pacto docere. quod cum accidit, omnino narratione supersedendum est. non loco dici- tur, cum non in ea parte orationis conlocatur, in qua res postulat; quo de genere agemus tum, cum de dispo- sitione dicemus; nam hoc ad dispositionem pertinet. non, quemadmodum causa postulat, narratur, cum aut id, quod adversario prodest, dilucide et ornate expo- nitur aut id, quod ipsum adiuvat, obscure dicitur et neglegenter. quare, ut hoc vitium vitetur, omnia tor- quenda sunt ad commodum suae causae, contraria, quae praeteriri poterunt, praetereundo, quae dicenda erunt, leviter attingendo, sua diligenter et enodate narrando. Ac de narratione quidem satis dictum videtur; dein- ceps ad partitionem transeamus.
1.31 Una partición rectamente hecha en la causa torna todo el discurso ilustre y diáfano. Sus partes son dos, cada una de las cuales atañe en gran medida a abrir la causa y a constituir la controversia. Una parte es la que muestra qué hay de acuerdo con los adversarios y qué se deja en controversia; de la cual se le señala al oyente algo cierto en que deba tener ocupado el ánimo. Otra es aquella en que se pone, distribuida, la breve exposición de aquellas cosas de que vamos a hablar; de la cual resulta que el oyente retiene en el ánimo cosas ciertas, dichas las cuales entienda que se habrá concluido. Ahora parece que ha de decirse brevemente cómo conviene usar de uno y otro género de partición. Aquella partición que muestra qué hay de acuerdo o qué no lo hay debe inclinar aquello en que hay acuerdo en provecho de la propia causa, de este modo: «que la madre fue muerta por el hijo, estoy de acuerdo con los adversarios». Asimismo, por lo contrario: «que Agamenón fue muerto por
Clitemnestra, hay acuerdo». Pues aquí uno y otro puso lo que estaba acordado y, sin embargo, miró por el provecho de su propia causa. Después ha de ponerse qué hay de controversia en la exposición del juzgamiento;
Recte habita in causa partitio inlustrem et per- spicuam totam efficit orationem. partes eius sunt duae, quarum utraque magno opere ad aperiendam causam et constituendam pertinet controversiam. una pars est, quae, quid cum adversariis conveniat et quid in controversia relinquatur, ostendit; ex qua certum quiddam destinatur auditori, in quo animum debeat habere occupatum. altera est, in qua rerum earum, de quibus erimus dicturi, breviter expositio ponitur distributa; ex qua conficitur, ut certas animo res te- neat auditor, quibus dictis intellegat fore peroratum. Nunc utroque genere partitionis quemadmodum con- veniat uti, breviter dicendum videtur. Quae partitio, quid conveniat aut quid non conveniat, ostendit, haec debet illud, quod convenit, inclinare ad suae causae commodum, hoc modo: interfectam matrem esse a filio convenit mihi cum adversariis. item contra: interfec- tum esse a
Clytaemestra Agamemnonem convenit. nam hic uterque et id posuit, quod conveniebat, et tamen suae causae commodo consuluit. deinde, quid contro- versiae sit, ponendum est in iudicationis expositione;
1.32 el cual de qué modo se hallara, antes se ha dicho. Aquella partición que contiene la exposición distribuida de las cosas debe tener: brevedad, integridad, parquedad. Brevedad es cuando no se toma ninguna palabra sino la necesaria. Esta es útil en este género por esto: porque el ánimo del oyente ha de retenerse con las cosas mismas y las partes de la causa, no con palabras ni con ornamentos extraños. Integridad es aquella por la cual abarcamos en la partición todos los géneros que recaen en la causa y de que ha de hablarse, para que ni se deje fuera algún género útil ni se introduzca tarde, fuera de la partición, lo cual es lo más vicioso y lo más torpe. La parquedad se guarda en la partición si se ponen los géneros mismos de las cosas y no se mezclan confusamente con las partes. Pues género es lo que abarca varias partes, como animal. Parte es la que está bajo el género, como caballo. Pero a menudo un mismo asunto es para uno género, para otro parte. Pues hombre es parte de animal, género de tebanos o troyanos. Esta distinción se introduce con tanto mayor diligencia para que, entendida con claridad la razón de los géneros y de las partes, pueda guardarse en la partición la parquedad de los géneros. Pues quien así divide: «mostraré que por la codicia, la audacia y la avaricia de los adversarios sobrevinieron a la república todos los perjuicios», ese no entendió que, expuesto en la partición el género, mezcló una parte del género. Pues género de todas las pasiones es, sin duda, la codicia, y de ese género sin duda parte es la ava-
quae quemadmodum inveniretur, ante dictum est. Quae partitio rerum distributam continet expositionem, haec habere debet: brevitatem, absolutionem, pauci- tatem. brevitas est, cum nisi necessarium nullum assu- mitur verbum. haec in hoc genere idcirco est utilis, quod rebus ipsis et partibus causae, non verbis neque extraneis ornamentis animus auditoris tenendus est. absolutio est, per quam omnia, quae incidunt in cau- sam, genera, de quibus dicendum est, amplectimur in partitione, ne aut aliquod genus utile relinquatur aut sero extra partitionem, id quod vitiosissimum ac tur- pissimum est, inferatur. paucitas in partitione serva- tur, si genera ipsa rerum ponuntur neque permixtim cum partibus implicantur. nam genus est, quod plures partes amplectitur, ut animal. pars est, quae subest generi, ut equus. sed saepe eadem res alii genus, alii pars est. nam homo animalis pars est, Thebani aut Troiani genus. haec ideo diligentius inducitur di- scriptio, ut aperta intellecta generum et partium ra- tione paucitas generum in partitione servari possit. nam qui ita partitur: ostendam propter cupiditatem et au- daciam et avaritiam adversariorum omnia incommo- da ad rem publicam pervenisse, is non intellexit in partitione exposito genere partem se generis admiscuisse. nam genus est omnium nimirum libidinum cupiditas, eius autem generis sine dubio pars est ava-
1.33 ricia. Esto, pues, ha de evitarse: que, de aquello cuyo género hubieres puesto, pongas en la misma partición como alguna parte diversa y desemejante. Pero si en algún género recayeren varias partes, eso, cuando en la primera partición de la causa hubiere sido expuesto simplemente, se distribuirá con suma comodidad en aquel tiempo en que se llegue a explicarlo en el discurso de la causa, después de la partición. Y aquello también atañe a la parquedad: que no digamos que vamos a demostrar más de lo que basta, de este modo: «mostraré que los adversarios, en lo que les imputamos, pudieron hacerlo, quisieron hacerlo y lo hicieron»; pues basta mostrar que lo hicieron; o que, cuando no hay partición alguna en la causa y se trata de algo simple, sin embargo usemos de distribución, lo cual muy rara vez puede acaecer. Y hay también otros preceptos de las particiones que no atañen tanto a este uso oratorio, los cuales se ocupan en la filosofía, de los cuales trasladamos estos mismos que parecieran convenir, de los cuales nada hallábamos en las demás artes. Y de estos preceptos sobre la partición convendrá acordarse en todo discurso, para que cada primera parte, tal como se expuso en la partición, así por orden se trate, y, explicadas todas, se haya concluido de este modo, de suerte que nada posterior, fuera de la conclusión, se introduzca. Divide en Terencio, breve y cómodamente, el anciano en la Andria, las cosas que quiere que conozca su liberto: «De ese modo la vida de mi hijo y mi propósito conocerás, y qué quiero que hagas en este asunto». Así pues, tal como en la partición lo propuso, así lo narra: primero la vida del hijo: «Pues él, después que salió de la efebía»; luego su propio propósito: «Y ahora pongo empeño en esto»; luego qué quiere que haga Sosia, lo que puso en último lugar en la partición, en último lugar lo dice: «Ahora es tu deber». Así pues, del mismo modo que este acometió primero cada primera parte y, concluidas todas, puso fin al hablar, así nos place a nosotros acometer cada una de las partes y, concluidas todas, concluir. Ahora parece que ha de prescribirse sobre la confirmación en seguida, tal como el orden mismo lo exige.
ritia. hoc igitur vitandum est, ne, cuius genus po- sueris, eius * sicuti aliquam diversam ac dissimilem partem ponas in eadem partitione. quodsi quod in genus plures incident partes, id cum in prima causae partitione erit simpliciter expositum, distribuetur tem- pore eo commodissime, cum ad ipsum ventum erit explicandum in causae dictione post partitionem. atque illud quoque pertinet ad paucitatem, ne aut plura, quam satis est, demonstraturos nos dicamus, hoc modo: ostendam adversarios, quod arguamus, et potuisse facere et voluisse et fecisse; nam fecisse satis est ostendere: aut, cum in causa partitio nulla sit, et cum simplex quiddam agatur, tamen utamur distributione, id quod perraro potest accidere. Ac sunt alia quoque praecepta partitionum, quae ad hunc usum oratorium non tanto opere pertineant, quae versantur in philosophia, ex quibus haec ipsa trans- tulimus, quae convenire viderentur, quorum nihil in ceteris artibus inveniebamus. Atque his de partitione praeceptis in omni dictione meminisse oportebit, ut et prima quaeque pars, ut expo- sita est in partitione, sic ordine transigatur et omnibus explicatis peroratum sit hoc modo, ut ne quid po- sterius praeter conclusionem inferatur. partitur apud Terentium breviter et commode senex in Andria, quae cognoscere libertum velit: Eo pacto et gnati vitam et consilium meum Cognosces et quid facere in hac re te velim. itaque quemadmodum in partitione proposuit, ita narrat, primum nati vitam: Nam is postquam excessit ex ephebis; deinde suum consilium: Et nunc id operam do deinde quid Sosiam velit facere, id quod postremum posuit in partitione, postremum di- cit: Nunc tuum est officium quemadmodum igitur hic et ad primam quamque partem primum accessit et omnibus absolutis finem dicendi fecit, sic nobis pla- cet et ad singulas partes accedere et omnibus abso- lutis perorare. Nunc de confirmatione deinceps, ita ut ordo ipse postulat, praecipiendum videtur.
1.34 La confirmación es aquella por la cual el discurso, argumentando, añade a nuestra causa crédito, autoridad y firmeza. De esta parte hay preceptos ciertos, que se dividirán según cada género de causas. Sin embargo, no parece inoportuno exponer antes, mezclada y confusamente, cierta selva y materia universal de todas las argumentaciones, y después transmitir de qué modo conviene confirmar cada género de causa, sacadas de aquí todas las razones de argumentar. Todas las cosas se confirman argumentando, o desde aquello que está atribuido a las personas, o desde aquello que está atribuido a los asuntos. Y estimamos atribuidas a las personas estas cosas: el nombre, la naturaleza, el modo de vida, la fortuna, el hábito, la afección, las aficiones, los propósitos, los hechos, los acasos, los discursos. Nombre es lo que se da a cada persona, con que cada una es llamada por su propio y cierto vocablo. La naturaleza misma es difícil de definir;
Confirmatio est, per quam argumentando nostrae causae fidem et auctoritatem et firmamentum adiungit oratio. huius partis certa sunt praecepta, quae in singula causarum genera dividentur. verumtamen non incommodum videtur quandam silvam atque materiam universam ante permixtim et confuse exponere omnium argumentationum, post autem tradere, quemadmodum unum quodque causae genus hinc omnibus argumen- tandi rationibus tractis confirmari oporteat. Omnes res argumentando confirmantur aut ex eo, quod personis, aut ex eo, quod negotiis est adtributum. Ac personis has res adtributas putamus: nomen, na- turam, victum, fortunam, habitum, affectionem, studia, consilia, facta, casus, orationes. nomen est, quod uni cuique personae datur, quo suo quaeque proprio et certo vocabulo appellatur. naturam ipsam definire difficile est;
1.35 mas enumerar aquellas partes suyas de que tenemos necesidad para esta enseñanza es más fácil. Y estas se ocupan parte en el género divino, parte en el mortal. Y de los mortales, parte se cuenta en el género de los hombres, parte en el de las bestias. Y el género de los hombres se considera tanto en el sexo, si es varonil o femenino, como en la nación, la patria, el parentesco, la edad. En la nación, si griego o bárbaro; en la patria, si ateniense o lacedemonio; en el parentesco, de qué mayores, de qué consanguíneos; en la edad, si niño o adolescente, mayor en años o anciano. Además, se consideran las ventajas y desventajas dadas por la naturaleza al ánimo o al cuerpo, de este modo: si es fuerte o débil, alto o bajo, hermoso o deforme, veloz o tardo, agudo o más obtuso, memorioso u olvidadizo, afable, servicial o desabrido, pudoroso, paciente o lo contrario; y, en suma, las cosas que se dan por la naturaleza al ánimo y al cuerpo se considerarán, y estas han de considerarse en la naturaleza. Pues las cosas que se procuran por la industria atañen al hábito, del cual ha de hablarse después. En el modo de vida conviene considerar en casa de quién, con qué costumbre y bajo el arbitrio de quién fue criado, qué maestros de las artes liberales tuvo, qué preceptores de vivir, de qué amigos usa, en qué negocio, ganancia u oficio está ocupado, de qué modo administra su patrimonio, con qué costumbre doméstica vive. En la fortuna se inquiere si es esclavo o libre, adinerado o pobre, particular o con potestad: si con potestad, con derecho o sin él; afortunado, ilustre o lo contrario; qué clase de hijos tiene. Y si se inquiere acerca de uno no vivo, también con qué clase de muerte fue afectado habrá de considerarse.
partes autem eius enumerare eas, quarum indigemus ad hanc praeceptionem, facilius est. eae autem partim divino, partim mortali in genere ver- santur. mortalium autem pars in hominum, pars in bestiarum genere numerantur. atque hominum genus et in sexu consideratur, virile an muliebre sit, et in natione, patria, cognatione, aetate. natione, Graius an barbarus; patria, Atheniensis an Lacedaemonius; co- gnatione, quibus maioribus, quibus consanguineis; aetate, puer an adulescens, natu grandior an senex. praeterea commoda et incommoda considerantur ab natura data animo aut corpori, hoc modo: valens an inbecillus, longus an brevis, formonsus an deformis, velox an tardus sit, acutus an hebetior, memor an obli- viosus, comis officiosus an infacetus, pudens, patiens an contra; et omnino quae a natura dantur animo et corpori considerabuntur et haec in natura conside- randa. nam quae industria comparantur, ad habitum pertinent, de quo posterius est dicendum. in victu con- siderare oportet, apud quem et quo more et cuius arbitratu sit educatus, quos habuerit artium liberalium magistros, quos vivendi praeceptores, quibus amicis utatur, quo in negotio, quaestu, artificio sit occupatus, quo modo rem familiarem administret, qua consuetu- dine domestica sit. in fortuna quaeritur, servus sit an liber, pecuniosus an tenuis, privatus an cum potestate: si cum potestate, iure an iniuria; felix, clarus an con- tra; quales liberos habeat. ac si de non vivo quaeretur, etiam quali morte sit affectus, erit considerandum.
1.36 Y hábito llamamos a esta constante y acabada perfección del ánimo o del cuerpo en alguna cosa, como la posesión de la virtud o de algún arte, o cualquier ciencia, e igualmente alguna aptitud del cuerpo no dada por la naturaleza, sino adquirida por el estudio y la industria. Afección es la mudanza del ánimo o del cuerpo, ocasional y por alguna causa, como la alegría, el deseo, el temor, la molestia, la enfermedad, la debilidad y otras que se hallan en el mismo género. Afición, en cambio, es la ocupación asidua y vehementemente aplicada a alguna cosa con gran placer, como la de la filosofía, la poesía, la geometría, las letras. Propósito es la razón deliberada de hacer o no hacer algo. Mas los hechos, los acasos y los discursos se considerarán desde los tres tiempos: qué hizo, o qué le aconteció, o qué dijo; o qué hace, qué le acontece, qué dice; o qué habrá de hacer, qué habrá de acontecerle, de qué discurso habrá de usar. Y a las personas, ciertamente, parecen estar atribuidas estas cosas:
habitum autem hunc appellamus animi aut corporis constantem et absolutam aliqua in re perfectionem, ut virtutis aut artis alicuius perceptionem aut quamvis scientiam et item corporis aliquam commoditatem non natura datam, sed studio et industria partam. affectio est animi aut corporis ex tempore aliqua de causa commutatio, ut laetitia, cupiditas, metus, molestia, morbus, debilitas et alia, quae in eodem genere re- periuntur. studium est autem animi assidua et vehe- menter ad aliquam rem adplicata magna cum voluptate occupatio, ut philosophiae, poe+ticae, geometricae, lit- terarum. consilium est aliquid faciendi aut non fa- ciendi excogitata ratio. facta autem et casus et ora- tiones tribus ex temporibus considerabuntur: quid fecerit aut quid ipsi acciderit aut quid dixerit; aut quid faciat, quid ipsi accidat, quid dicat; aut quid fac- turus sit, quid ipsi casurum sit, qua sit usurus oratione. Ac personis quidem haec videntur esse adtributa:
1.37 mas las que están atribuidas a los asuntos, parte son conexas con el asunto mismo, parte se consideran en la gestión del asunto, parte son anejas al asunto, parte siguen al asunto. Conexas con el asunto mismo son aquellas que siempre parecen estar prendidas a la cosa y no pueden separarse de ella. De estas, la primera es la breve recapitulación de todo el asunto, que contiene el sumario del hecho, de este modo: «la muerte de un padre», «la traición a la patria»; luego la causa de ese sumario, por la cual se inquiere cómo, por qué y con qué fin se hizo; luego, antes del asunto hecho, qué cosas se hicieron de modo continuo hasta el asunto mismo; luego, en el hacerse el asunto mismo, qué se obró; luego, qué se hizo después.
negotiis autem quae sunt adtributa, partim sunt con- tinentia cum ipso negotio, partim in gestione negotii considerantur, partim adiuncta negotio sunt, partim negotium consequuntur. Continentia cum ipso negotio sunt ea, quae semper affixa esse videntur ad rem neque ab ea possunt se- parari. ex his prima est brevis conplexio totius neg- otii, quae summam continet facti, hoc modo: parentis occisio, patriae proditio; deinde causa eius summae, per quam et quam ob rem et cuius rei causa factum sit, quaeritur; deinde ante gestam rem quae facta sint continenter usque ad ipsum negotium; deinde, in ipso gerendo negotio quid actum sit; deinde, quid postea factum sit.
1.38 Mas en la gestión del asunto, que era el segundo lugar de aquellas cosas que están atribuidas a los asuntos, se inquirirá el lugar, el tiempo, el modo, la ocasión, la facultad. El lugar en que el asunto se hizo se considera por la oportunidad que pareciere haber tenido para administrar el negocio. Y esa oportunidad se inquiere por la magnitud, el intervalo, la lejanía, la cercanía, la soledad, la concurrencia, la naturaleza del lugar mismo y de la vecindad y de toda la región; también por estas atribuciones: si el lugar es o fue sagrado o profano, público o privado, ajeno o propio de aquel de quien se trata.
In gestione autem negotii, qui locus secundus erat de iis, quae negotiis adtributa sunt, quaeretur locus, tempus, modus, occasio, facultas. locus consideratur, in quo res gesta sit, ex opportunitate, quam videatur habuisse ad negotium administrandum. ea autem op- portunitas quaeritur ex magnitudine, intervallo, longin- quitate, propinquitate, solitudine, celebritate, natura ipsius loci et vicinitatis et totius regionis; ex his etiam attributionibus: sacer profanus, publicus anne privatus, alienus an ipsius, de quo agitur, locus sit aut fuerit.
1.39 Tiempo, mas —el que ahora usamos, pues definirlo en general es difícil—, es cierta parte de la eternidad con una significación determinada de algún espacio anual, mensual, diurno o nocturno. En él se consideran tanto las cosas que pasaron: y de esas mismas, las que, o por su antigüedad cayeron en desuso o parecen increíbles, de suerte que ya se ponen en el número de las fábulas; y las que, hechas ya hace tiempo y remotas de nuestra memoria, sin embargo dan fe de haber sido transmitidas con verdad, porque sus monumentos ciertos existen en las letras; y las que se hicieron hace poco, que la mayoría puede saber; e igualmente las que apremian al presente y precisamente ahora se hacen; y las que siguen, en las cuales puede considerarse qué habrá de ser más pronto y qué más tarde. E igualmente, al examinar en común el tiempo, ha de considerarse su longitud. Pues a menudo conviene medir el negocio con el tiempo y ver si pudo, o la magnitud del negocio o la multitud de las cosas, llevarse a cabo en ese tiempo. Y se considera el tiempo del año, del mes, del día y de la noche, de la vigilia y de la hora, y en alguna parte de cualquiera de estos.
tempus autem est—id quo nunc utimur, nam ipsum quidem generaliter definire difficile est—pars quaedam aeternitatis cum alicuius annui, menstrui, diurni nocturnive spatii certa significatione. in hoc et quae praeterierint, considerantur: et eorum ipsorum, quae aut propter vetustatem obsoleverint aut incredi- bilia videantur, ut iam in fabularum numerum repo- nantur; et quae iam diu gesta et a memoria nostra re- mota tamen faciant fidem vere tradita esse, quia eorum monumenta certa in litteris exstent; et quae nuper gesta sint, quae scire plerique possint; et item quae instent in praesentia et cum maxime fiant; et quae consequan- tur, in quibus potest considerari, quid ocius et quid serius futurum sit. et item communiter in tempore per- spiciendo longinquitas eius est consideranda. nam saepe oportet commetiri cum tempore negotium et vi- dere, potueritne aut magnitudo negotii aut multitudo rerum in eo transigi tempore. consideratur autem tem- pus et anni et mensis et diei et noctis et vigiliae et horae et in aliqua parte alicuius horum.
1.40 Ocasión, en cambio, es una parte del tiempo que tiene en sí la oportunidad idónea para hacer o no hacer alguna cosa. Por lo cual difiere del tiempo en esto: pues por el género se entiende que uno y otro son lo mismo, pero en el tiempo se declara de algún modo un espacio, que se contempla en los años, o en el año, o en alguna parte del año; en la ocasión se entiende añadida al espacio del tiempo cierta oportunidad de hacer. (Por lo cual, siendo por el género lo mismo, resulta algo distinto, que por cierta parte y especie, como dijimos, difiere.) Esta se distribuye en tres géneros: público, común, singular. Público es aquel que la ciudad entera frecuenta por alguna causa, como los juegos, un día festivo, la guerra. Común, el que acaece a todos casi en el mismo tiempo, como la siega, la vendimia, el calor, el frío. Singular, en cambio, es el que por alguna causa suele acaecerle a alguien en privado, como una boda.
occasio au- tem est pars temporis habens in se alicuius rei idoneam faciendi aut non faciendi opportunitatem. quare cum tempore hoc differt: nam genere quidem utrumque idem esse intellegitur, verum in tempore spatium quo- dam modo declaratur, quod in annis aut in anno aut in aliqua anni parte spectatur, in occasione ad spatium temporis faciendi quaedam opportunitas intellegitur adiuncta. (quare cum genere idem sit, fit aliud, quod parte quadam et specie, ut diximus, differat.) haec distribuitur in tria genera: publicum, commune, sin- gulare. publicum est, quod civitas universa aliqua de causa frequentat, ut ludi, dies festus, bellum. commune, quod accidit omnibus eodem fere tempore, ut messis, vindemia, calor, frigus. singulare autem est, quod ali- qua de causa privatim alicui solet accidere, ut nup-
1.41 un sacrificio, un funeral, un banquete, el sueño. El modo, en cambio, es aquello en que se inquiere de qué manera y con qué ánimo se hizo. Sus partes son la prudencia y la imprudencia. La razón de la prudencia se inquiere por aquellas cosas que uno hizo a escondidas, a las claras, por la fuerza o por la persuasión. La imprudencia, en cambio, se aporta a la disculpa —cuyas partes son la ignorancia, el acaso y la necesidad—, y a la afección del ánimo, esto es, la molestia, la ira, el amor y las demás cosas que se hallan en semejante género. Las facultades son aquellas con que algo se hace más fácilmente o sin las cuales algo no puede llevarse a cabo. Y aneja al asunto se entiende aquella cosa que será mayor, que será menor, que será igualmente grande y que será semejante a aquel asunto de que se trata, y aquello que es contrario y lo que es disparejo, y el género, la parte y el resultado. Lo mayor, lo menor y lo igualmente grande se considera por la fuerza, por el número y por la figura del negocio, así como por la estatura del cuerpo.
tiae, sacrificium, funus, convivium, somnus. modus autem est, in quo, quemadmodum et quo animo factum sit, quaeritur. eius partes sunt prudentia et inprudentia. prudentiae autem ratio quaeritur ex iis, quae clam, palam, vi, persuasione fecerit. inprudentia autem in purgationem confertur, cuius partes sunt inscientia, casus, necessitas, et in affectionem animi, hoc est molestiam, iracundiam, amorem et cetera, quae in simili genere versantur. facultates sunt, aut quibus fa- cilius fit aut sine quibus aliquid confici non potest. Adiunctum negotio autem id intellegitur, quod maius et quod minus et quod aeque magnum et quod simile erit ei negotio, quo de agitur, et quod contrarium et quod disparatum, et genus et pars et eventus. maius et minus et aeque magnum ex vi et ex numero et ex figura negotii, sicut ex statura corporis, consideratur.
1.42 Lo semejante, en cambio, se juzga por una especie comparable o por una naturaleza que ha de cotejarse y asemejarse. Contrario es aquello que, puesto en un género diverso, dista muchísimo de aquello mismo de que se dice ser contrario, como el frío del calor, la muerte de la vida. Disparejo, en cambio, es aquello que se separa de alguna cosa por la anteposición de una negación, de este modo: saber y no saber. Género es lo que abarca algunas partes, como la pasión. Parte es la que está bajo el género, como el amor, la avaricia. Resultado es la salida de algún negocio, en el cual suele inquirirse qué resultó, resulta o habrá de resultar de cada cosa. Por lo cual, en este género, para que cómodamente pueda reunirse de antemano en el ánimo qué habrá de resultar, ha de considerarse qué suele resultar de cada cosa, de este modo: de la arrogancia, el odio; de la insolencia, la arrogancia.
simile autem ex specie conparabili aut ex conferunda at- que assimulanda natura iudicatur. contrarium est, quod positum in genere diverso ab eodem, cui contrarium di- citur, plurimum distat, ut frigus calori, vitae mors. disparatum autem est id, quod ab aliqua re praeposi- tione negationis separatur, hoc modo: sapere et non sapere. genus est, quod partes aliquas amplectitur, ut cupiditas. pars est, quae subest generi, ut amor, ava- ritia. eventus est exitus alicuius negotii, in quo quaeri solet, quid ex quaque re evenerit, eveniat, eventurum sit. quare hoc in genere, ut commode, quid eventurum sit, ante animo colligi possit, quid quaque ex re soleat evenire, considerandum est, hoc modo: ex arrogantia odium, ex insolentia arrogantia.
1.43 La cuarta parte, en cambio, de aquellas cosas que decíamos estar atribuidas a los asuntos, es la consecuencia. En ella se inquieren aquellas cosas que siguen al asunto realizado: primero, con qué nombre conviene que se llame aquello que se hizo; luego, quiénes son los autores e inventores de ese hecho, y, en fin, quiénes los que aprueban y emulan esa autoridad e invención; luego, si sobre ese asunto, o de él, hay alguna ley, costumbre, pacto, juicio, ciencia o arte; luego, su naturaleza, si suele acaecer comúnmente o de modo insólito y raro; después, si los hombres han acostumbrado a aprobarlo con su autoridad o a ofenderse en ello; y las demás cosas que suelen seguir a algún hecho de modo semejante, al instante o tras un intervalo. Luego, por último, ha de atenderse a si algunas cosas siguen de aquellas que están puestas en las partes de la honestidad o de la utilidad; de las cuales habrá de hablarse más distintamente en el género deliberativo de causa. Y a los asuntos están atribuidas, en general, estas cosas que hemos recordado.
Quarta autem pars est ex iis rebus, quas negotiis dicebamus esse adtributas, consecutio. in hac eae res quaeruntur, quae gestum negotium consequuntur: pri- mum, quod factum est, quo id nomine appellari con- veniat; deinde eius facti qui sint principes et inven- tores, qui denique auctoritatis eius et inventionis com- probatores atque aemuli; deinde ecquae de ea re aut eius rei sit lex, consuetudo, pactio, iudicium, scientia, artificium; deinde natura eius, evenire vulgo soleat an insolenter et raro; postea homines id sua auctoritate comprobare an offendere in iis consueverint; et cetera, quae factum aliquid similiter confestim aut ex inter- vallo solent consequi. deinde postremo adtendendum est, num quae res ex iis rebus, quae positae sunt in par- tibus honestatis aut utilitatis, consequantur; de quibus in deliberativo genere causae distinctius erit dicendum. Ac negotiis quidem fere res haec, quas commemora- vimus, sunt adtributae.
1.44 Mas toda argumentación que se tomare de aquellos lugares que hemos recordado deberá ser o probable o necesaria. Pues, para describirla brevemente, la argumentación parece ser un hallazgo, sacado de algún género, que muestra alguna cosa probablemente o la demuestra necesariamente. Se demuestran necesariamente aquellas cosas que no pueden ni hacerse ni probarse de otro modo que como se dicen, de este modo: si dio a luz, yació con varón. Este género de argumentar, que se ocupa en la demostración necesaria, se trata en el hablar sobre todo o por complexión, o por enumera-
Omnis autem argumentatio, quae ex iis locis, quos commemoravimus, sumetur, aut probabilis aut ne- cessaria debebit esse. etenim, ut breviter describa- mus, argumentatio videtur esse inventum aliquo ex genere rem aliquam aut probabiliter ostendens aut ne- cessarie demonstrans. Necessarie demonstrantur ea, quae aliter ac dicun- tur nec fieri nec probari possunt, hoc modo: si peperit, cum viro concubuit. hoc genus argumentandi, quod in necessaria demonstratione versatur, maxime tractatur in dicendo aut per complexionem aut per enumera-
1.45 ción, o por simple conclusión. Complexión es aquella en que, cualquiera de las dos que concedieres, se te reprende, de este modo: si es malo, ¿por qué te sirves de él?; si es bueno, ¿por qué lo acusas? Enumeración es aquella en que, expuestas varias cosas y debilitadas las demás, una sola que resta se confirma necesariamente, de este modo: es forzoso que este lo haya matado, o por causa de enemistad, o por miedo, o por esperanza, o por favor de algún amigo; o, si nada de esto hay, que no haya sido muerto por este; pues no puede emprenderse un crimen sin causa; si ni hubo enemistades, ni miedo alguno, ni esperanza de algún provecho por la muerte de aquel, ni la muerte de aquel atañía a algún amigo de este: resta, pues, que no haya sido muerto por este. La simple conclusión, en cambio, se forma de una consecuencia necesaria, de este modo: si vosotros decís que yo hice eso en aquel tiempo, mas yo en aquel mismo tiempo estuve al otro lado del mar, resta que aquello que decís no solo no lo haya hecho, sino que ni siquiera haya podido hacerlo. Y esto convendrá verlo con diligencia: que de algún modo este género no pueda refutarse, de suerte que la confirmación no tenga en sí solo la apariencia de una argumentación y cierta semejanza de conclusión necesaria, sino que la argumentación misma conste de una razón necesaria.
tionem aut per simplicem conclusionem. conplexio est, in qua, utrum concesseris, reprehenditur, ad hunc mo- dum: si inprobus est, cur uteris? si probus, cur accusas? enumeratio est, in qua pluribus rebus expositis et ceteris infirmatis una reliqua necessario confirmatur, hoc pacto: necesse est aut inimicitiarum causa ab hoc esse occisum aut metus aut spei aut alicuius amici gratia aut, si horum nihil est, ab hoc non esse occisum; nam sine causa maleficium susceptum non potest esse; si neque inimicitiae fuerunt nec metus ullus nec spes ex morte illius alicuius commodi neque ad amicum huius aliquem mors illius pertinebat: relinquitur igi- tur, ut ab hoc non sit occisus. simplex autem conclusio ex necessaria consecutione conficitur, hoc modo: si vos me istuc eo tempore fecisse dicitis, ego autem eo ipso tempore trans mare fui, relinquitur, ut id, quod dicitis, non modo non fecerim, sed ne potuerim quidem facere. atque hoc diligenter oportebit videre, ne quo pacto genus hoc refelli possit, ut ne confirmatio modum in se argumentationis habeat et quandam similitudinem necessariae conclusionis, verum ipsa argumentatio ex necessaria ratione consistat.
1.46 Probable, en cambio, es aquello que suele suceder por lo común, o lo que está puesto en la opinión, o lo que tiene en sí cierta semejanza con estas cosas, ya sea falso, ya verdadero. En aquel género que suele suceder por lo común, lo probable es de esta suerte: si es madre, ama a su hijo; si es avaro, descuida el juramento. Mas en aquello que está puesto en la opinión, son probables cosas de esta suerte: que a los impíos les están preparadas penas en los infiernos; que quienes se dan al estudio de la filosofía no creen que haya dioses. La semejanza, en cambio, se contempla sobre todo en los contrarios, por los pares, y en aquellas cosas que caen bajo la misma razón. En los contrarios, de este modo: pues si conviene perdonar a quienes dañaron por imprudencia, no conviene tener gratitud a quienes aprovecharon por necesidad. Por el par, así:
Probabile autem est id, quod fere solet fieri aut quod in opinione positum est aut quod habet in se ad haec quandam similitudinem, sive id falsum est sive verum. in eo genere, quod fere fieri solet, probabile huiusmodi est: si mater est, diligit filium; si avarus est, neglegit ius iurandum. in eo autem, quod in opinione positum est, huiusmodi sunt probabilia: impiis apud inferos poenas esse praeparatas; eos, qui philosophiae dent operam, non arbitrari deos esse. similitudo autem in contrariis et ex paribus et in iis rebus, quae sub ean- dem rationem cadunt, maxime spectatur. in contrariis, hoc modo: nam si iis, qui inprudentes laeserunt, ignosci convenit, iis, qui necessario profuerunt, haberi gratiam non oportet. ex pari, sic:
1.47 pues como un lugar sin puerto no puede ser seguro para las naves, así un ánimo sin lealtad no puede ser estable para los amigos. En aquellas cosas que caen bajo la misma razón, lo probable se considera de este modo: pues si para los
rodios no es torpe arrendar el portazgo, tampoco para Hermocreonte es torpe tomarlo en arriendo. Estas cosas unas veces son verdaderas, de este modo: puesto que hay cicatriz, hubo herida; otras, semejantes a la verdad, de este modo: si había mucho polvo en los zapatos, debía de venir de camino. Y todo lo probable que se toma para la argumentación —por repartirlo en ciertas partes determinadas— es o signo, o creíble, o juzgado, o comparable.
nam ut locus sine portu na- vibus esse non potest tutus, sic animus sine fide stabilis amicis non potest esse. in iis rebus, quae sub eandem rationem cadunt, hoc modo probabile consideratur: nam si
Rhodiis turpe non est portorium locare, ne Her- mocreonti quidem turpe est conducere. haec tum vera sunt, hoc pacto: quoniam cicatrix est, fuit vulnus; tum veri similia, hoc modo: si multus erat in calceis pulvis, ex itinere eum venire oportebat. Omne autem—ut certas quasdam in partes tri- buamus—probabile, quod sumitur ad argumentationem, aut signum est aut credibile aut iudicatum aut comparabile.
1.48 Signo es lo que cae bajo algún sentido y significa algo que parece haber procedido de él mismo, que o fue antes, o está en el asunto mismo, o se siguió después, y que, sin embargo, necesita de testimonio y de una confirmación más grave, como la sangre, la huida, la palidez, el polvo y las cosas semejantes a estas. Creíble es aquello que, sin testigo alguno, se afirma por la opinión del oyente, de este modo: no hay nadie que no desee a sus hijos incólumes y dichosos. Juzgado es un asunto aprobado por el asentimiento, la autoridad o el juicio de alguien o de algunos. Esto se contempla en tres géneros: el religioso, el común y el aprobado. Religioso es lo que, bajo juramento, juzgaron conforme a las leyes. Común es lo que todos aprobaron comúnmente y siguieron, de esta suerte: que se ceda el asiento a los mayores en edad, que se compadezca a los suplicantes. Aprobado es lo que los hombres, cuando era dudoso de qué modo conviniera tenerlo, establecieron con su propia autoridad: como el hecho del
padre Graco, al cual el pueblo romano, porque en la censura, sin saberlo su colega, obró no poco, después de la censura, por ese hecho, lo hizo cónsul.
signum est, quod sub sensum ali- quem cadit et quiddam significat, quod ex ipso pro- fectum videtur, quod aut ante fuerit aut in ipso neg- otio aut post sit consecutum et tamen indiget testi- monii et gravioris confirmationis, ut cruor, fuga, pallor, pulvis, et quae his sunt similia. credibile est, quod sine ullo teste auditoris opinione firmatur, hoc modo: nemo est, qui non liberos suos incolumes et beatos esse cupiat. iudicatum est res assensione aut auctori- tate aut iudicio alicuius aut aliquorum conprobata. id tribus in generibus spectatur, religioso, communi, adprobato. religiosum est, quod iurati legibus iudica- runt. commune est, quod omnes vulgo probarunt et secuti sunt, huiusmodi: ut maioribus natu assurgatur, ut supplicum misereatur. adprobatum est, quod ho- mines, cum dubium esset, quale haberi oporteret, sua constituerunt auctoritate: velut
Gracchi patris factum populus Romanus, qui eum ob id factum eo quod insciente collega in censura non nihil gessit post censuram consulem fecit.
1.49 Comparable, en cambio, es lo que en cosas diversas contiene alguna razón semejante. Sus partes son tres: la imagen, el cotejo, el ejemplo. Imagen es un discurso que muestra la semejanza de los cuerpos o de las naturalezas. Cotejo es un discurso que coteja una cosa con otra por su semejanza. Ejemplo es lo que confirma o debilita un asunto por la autoridad o el acaso de algún hombre o negocio. Los ejemplos y las descripciones de estas cosas se conocerán en los preceptos de la elocución. Y la fuente de la confirmación, según lo permitió la facultad, queda abierta, y no menos diáfanamente de lo que la naturaleza del asunto consentía ha sido mostrada; mas de qué modo deba tratarse cada constitución y cada parte de la constitución y toda controversia, ya se ocupe en la razón, ya en lo escrito, y qué argumentaciones convengan a cada una, lo diremos una por una, en el segundo libro, sobre cada género. Por el presente solo hemos esparcido confusa y mezcladamente los números, los modos y las partes de argumentar; después, distinta y selectamente, en cada género de causa repartiremos, de esta abundancia, qué conviene a cada uno.
conparabile autem est, quod in rebus diversis similem aliquam rationem continet. eius partes sunt tres: imago, conlatio, exemplum. imago est oratio demonstrans corporum aut naturarum simi- litudinem. conlatio est oratio rem cum re ex simili- tudine conferens. exemplum est, quod rem auctoritate aut casu alicuius hominis aut negotii confirmat aut in- firmat. horum exempla et descriptiones in praeceptis elocutionis cognoscentur. Ac fons quidem confirmationis, ut facultas tulit, apertus est nec minus dilucide, quam rei natura fere- bat, demonstratus est; quemadmodum autem quaeque constitutio et pars constitutionis et omnis contro- versia, sive in ratione sive in scripto versabitur, tractari debeat et quae in quamque argumentationes conve- niant, singillatim in secundo libro de uno quoque ge- nere dicemus. in praesentia tantummodo numeros et modos et partes argumentandi confuse et permixtim dispersimus; post discripte et electe in genus quodque causae, quid cuique conveniat, ex hac copia digeremus.
1.50 Y, por cierto, toda argumentación podrá hallarse desde estos lugares; mas, una vez hallada, exornarla y distinguirla en ciertas partes determinadas es a la vez lo más suave y sumamente necesario, y lo más descuidado por los escritores de arte. Por lo cual nos ha parecido que también sobre ese precepto debíamos hablar en este lugar, para que a la invención se le añadiera la razón de argumentar. Y con gran cuidado y diligencia ha de considerarse todo este lugar, porque del asunto no solo hay gran utilidad, sino también suma dificultad en enseñarlo.
Atque inveniri quidem omnis ex his locis argu- mentatio poterit: inventam exornari et certas in partes distingui et suavissimum est et summe necessarium et ab artis scriptoribus maxime neglectum. quare et de ea praeceptione nobis et in hoc loco dicendum visum est, ut ad inventionem argumentandi ratio adiun- geretur. et magna cum cura et diligentia locus hic om- nis considerandus est, quod rei non solum magna uti- litas est, sed praecipiendi quoque summa difficultas.
1.51 Toda argumentación, pues, ha de tratarse o por inducción o por raciocinio. Inducción es un discurso que, mediante cosas no dudosas, capta el asentimiento de aquel con quien se ha entablado; con cuyos asentimientos logra que a aquel se le pruebe cierta cosa dudosa por la semejanza con aquellas cosas a que asintió; como en el
socrático Esquines muestra
Sócrates que
Aspasia conversó con la mujer de
Jenofonte y con el mismo Jenofonte: «dime, te ruego, mujer de Jenofonte, si tu vecina tuviera mejor oro que el que tú tienes, ¿cuál preferirías, el suyo o el tuyo? El suyo, dijo. ¿Y qué, si tuviera vestido y demás atavío de mujer de mayor precio que el que tú tienes, preferirías el tuyo o el suyo? Respondió: el suyo, en verdad. Ea, pues, dijo, ¿qué? Si ella tuviera mejor marido que el que tú tienes, ¿preferirías tu marido o el suyo? Aquí la mujer se ruborizó.»
Omnis igitur argumentatio aut per inductionem tractanda est aut per ratiocinationem. Inductio est oratio, quae rebus non dubiis captat assensionem eius, quicum instituta est; quibus assen- sionibus facit, ut illi dubia quaedam res propter si- militudinem earum rerum, quibus assensit, probetur; velut apud Socraticum Aeschinen demonstrat
Socrates cum
Xenophontis uxore et cum ipso Xenophonte Aspa- siam locutam: dic mihi, quaeso, Xenophontis uxor, si vicina tua melius habeat aurum, quam tu habes, utrum illudne an tuum malis? illud, inquit. quid, si vestem et ceterum ornatum muliebrem pretii maioris habeat, quam tu habes, tuumne an illius malis? respondit: illius vero. age sis, inquit, quid? si virum illa me- liorem habeat, quam tu habes, utrumne tuum virum malis an illius? hic mulier erubuit.
1.52 Aspasia, en cambio, entabló la conversación con el mismo Jenofonte. «Te ruego, dijo, Jenofonte, si tu vecino tuviera mejor caballo que el tuyo, ¿preferirías tu caballo o el suyo? El suyo, dijo. ¿Y qué, si tuviera mejor finca que la que tú tienes, cuál, en fin, preferirías tener? La suya, dijo, la mejor, sin duda. ¿Y qué, si tuviera mejor esposa que la que tú tienes, preferirías la tuya o la suya? Y aquí también el mismo Jenofonte calló. Después Aspasia: puesto que cada uno de vosotros, dijo, solo aquello no me ha respondido que yo sola quería oír, yo misma diré qué piensa cada uno. Pues tú, mujer, quieres tener el mejor marido, y tú, Jenofonte, quieres sobre todo tener la más selecta esposa. Por lo cual, si no lograréis esto, que no haya en la tierra ni varón mejor ni mujer más selecta, sin duda echaréis siempre muchísimo de menos aquello que estiméis que es lo mejor: que tú seas marido de la mejor posible, y que esta esté casada con el mejor varón posible.» Aquí, cuando se asintió a cosas no dudosas, se logró, por la semejanza, que también aquello que pareciera dudoso, si alguno lo inquiriese por separado, se concediera como cierto, a causa de la razón del modo de preguntar.
Aspasia autem ser- monem cum ipso Xenophonte instituit. quaeso, inquit, Xenophon, si vicinus tuus equum meliorem habeat, quam tuus est, tuumne equum malis an illius? illius, inquit. quid, si fundum meliorem habeat, quam tu ha- bes, utrum tandem fundum habere malis? illum, in- quit, meliorem scilicet. quid, si uxorem meliorem ha- beat, quam tu habes, utrum tuamne an illius malis? atque hic Xenophon quoque ipse tacuit. post Aspasia: quoniam uterque vestrum, inquit, id mihi solum non respondit, quod ego solum audire volueram, egomet dicam, quid uterque cogitet. nam et tu, mulier, optumum virum vis habere et tu, Xenophon, uxorem habere lectissimam maxime vis. quare, nisi hoc per- feceritis, ut neque vir melior neque femina lectior in terris sit, profecto semper id, quod optumum putabitis esse, multo maxime requiretis, ut et tu maritus sis quam optumae et haec quam optimo viro nupta sit. hic cum rebus non dubiis assensum est, factum est propter similitudinem, ut etiam illud, quod dubium videretur, si qui separatim quaereret, id pro certo propter rationem rogandi concederetur.
1.53 De este modo de discurso usó muchísimo Sócrates, por esto: porque nada quería aportar él mismo para persuadir, sino que prefería formar algo a partir de aquello que aquel con quien disputaba le había dado, lo cual aquel, a partir de lo que ya había concedido, necesariamente debía aprobar. En este género nos parece que ha de prescribirse, primero, que aquello que inducimos por semejanza sea de tal suerte que sea forzoso concederlo. Pues aquello a partir de lo cual pediremos que se nos conceda lo que es dudoso, no conviene que sea dudoso él mismo. Luego, ha de mirarse que aquello por cuya confirmación se hará la inducción sea semejante a aquellas cosas que antes hubiéremos inducido como no dudosas, pues de nada nos servirá habérsenos concedido algo antes, si fuere desemejante a aquello por cuya causa quisimos primero que aquello se concediese; luego, que no entienda adónde miran aquellas primeras inducciones ni a qué desenlace han de lle-
hoc modo ser- monis plurimum Socrates usus est, propterea quod nihil ipse afferre ad persuadendum volebat, sed ex eo, quod sibi ille dederat, quicum disputabat, aliquid conficere malebat, quod ille ex eo, quod iam con- cessisset, necessario adprobare deberet. Hoc in genere praecipiendum nobis videtur primum, ut illud, quod inducimus per similitudinem, eiusmodi sit, ut sit necesse concedere. nam ex quo postulabimus nobis illud, quod dubium sit, concedi, dubium esse id ipsum non oportebit. deinde illud, cuius confirmandi causa fiet inductio, videndum est, ut simile iis rebus sit, quas res quasi non dubias ante induxerimus, nam aliquid ante concessum nobis esse nihil proderit, si ei dissimile erit id, cuius causa illud concedi primum voluerimus; deinde ne intellegat, quo spectent illae primae inductiones et ad quem sint exitum perven-
1.54 gar. Pues quien ve que, si asintiere rectamente a aquella cosa que primero se le pregunta, también aquella otra que le desagrada habrá de concederse necesariamente, las más de las veces, o no respondiendo o respondiendo mal, no deja que la pregunta avance más lejos; por lo cual, por la razón del modo de preguntar, ha de llevársele sin que lo advierta desde aquello que concedió hasta aquello que no quiere conceder. Y lo último, o conviene que se calle, o que se conceda, o que se niegue. Si se negare, o ha de mostrarse la semejanza de aquellas cosas que antes se concedieron, o ha de usarse de otra inducción. Si se concediere, ha de concluirse la argumentación. Si se callare, ha de sacarse la respuesta o, puesto que el silencio imita la confesión, como si se hubiera concedido, convendrá concluir la argumentación. Así resulta tripartito este género de argumentar: la primera parte consta de una o varias semejanzas; la segunda, de aquello que queremos que se conceda, por cuya causa se aportaron las semejanzas; la tercera, de la conclusión, que o confirma la concesión o muestra qué se forma de ella.
turae. nam qui videt, si ei rei, quam primo rogetur, recte assenserit, illam quoque rem, quae sibi displi- ceat, esse necessario concedendam, plerumque aut non respondendo aut male respondendo longius roga- tionem procedere non sinit; quare ratione rogationis inprudens ab eo, quod concessit, ad id, quod non vult concedere, deducendus est. extremum autem aut ta- ceatur oportet aut concedatur aut negetur. si negabitur, aut ostendenda similitudo est earum rerum, quae ante concessae sunt, aut alia utendum inductione. si con- cedetur, concludenda est argumentatio. si tacebitur, elicienda responsio est aut, quoniam taciturnitas imi- tatur confessionem, pro eo, ac si concessum sit, con- cludere oportebit argumentationem. ita fit hoc genus argumentandi tripertitum: prima pars ex similitudine constat una pluribusve; altera ex eo, quod concedi vo- lumus, cuius causa similitudines adhibitae sunt; tertia ex conclusione, quae aut confirmat concessionem aut quid ex ea conficiatur ostendit.
1.55 Mas, porque a alguno no le parecerá demostrado con bastante claridad si no añadiéremos algún ejemplo del género civil de las causas, parece que ha de usarse también de un ejemplo de esta suerte; no porque el precepto difiera, o haya de usarse de él de otro modo en esta plática que en el decir, sino para que se satisfaga a la voluntad de aquellos que, lo que en algún lugar vieron, en otro lugar, si no se les muestra, no pueden reconocerlo. Así pues, en esta causa, que entre los
griegos anda muy divulgada —cuando
Epaminondas, general de los tebanos, por cuanto no entregó el ejército a aquel que conforme a la ley le había sucedido en el cargo de pretor, y, habiendo él mismo retenido pocos días el ejército contra la ley, venció de raíz a los
lacedemonios—, podrá el acusador usar de argumentación por inducción, cuando defienda lo escrito de la ley contra el sentido, de este modo:
Sed quia non satis alicui videbitur dilucide demon- stratum, nisi quid ex civili causarum genere exempli subiecerimus, videtur eiusmodi quoque utendum ex- emplo, non quo praeceptio differat aut aliter hoc in sermone atque in dicendo sit utendum, sed ut eorum voluntati satis fiat, qui id, quod aliquo in loco viderunt, alio in loco, nisi monstratum est, nequeunt cognoscere. ergo in hac causa, quae apud
Graecos est pervagata, cum
Epaminondas, Thebanorum imperator, * quod ei, qui sibi ex lege praetor successerat, exercitum non tra- didit et, cum paucos ipse dies contra legem exercitum tenuisset,
Lacedaemonios funditus vicit, poterit accusator argumentatione uti per inductionem, cum scrip- tum legis contra sententiam defendat, ad hunc modum:
1.56 «Si, jueces, aquello que Epaminondas dice que sintió el redactor de la ley lo añadiese él por escrito a la ley y agregase esta excepción: ”salvo si alguno, por causa de la república, no entregare el ejército”, ¿lo consentiríais? No lo creo. ¿Qué, si vosotros mismos —lo cual está muy apartado de vuestra religión y de vuestra sabiduría—, por causa de la honra de ese, mandaseis añadir esta misma excepción a la ley sin mandato del pueblo, lo consentiría el pueblo tebano? Sin duda no lo consentirá. Lo que, pues, es impío añadir por escrito a la ley, ¿os parecerá recto seguirlo como si estuviera añadido? Conozco vuestra inteligencia; no puede parecer así, jueces. Y si la voluntad del redactor no puede corregirse con letras ni por aquel ni por vosotros, mirad no sea mucho más indigno mudar con el hecho y con vuestro juicio aquello que ni siquiera con una palabra puede cambiarse.» Y sobre la inducción, por cierto, parece haberse dicho bastante por ahora.
si, iudices, id, quod Epaminondas ait legis scriptorem sensisse, adscribat ad legem et addat hanc ex- ceptionem: extra quam si quis rei publicae causa exercitum non tradiderit, patiemini? non opinor. quid, si vosmet ipsi, quod a vestra religione et a sa- pientia remotissimum est, istius honoris causa hanc eandem exceptionem iniussu populi ad legem adscribi iubeatis, populus Thebanus id patieturne fieri? pro- fecto non patietur. quod ergo adscribi ad legem nefas est, id sequi, quasi adscriptum sit, rectum vobis vi- deatur? novi vestram intellegentiam; non potest ita videri, iudices. quodsi litteris corrigi neque ab illo ne- que a vobis scriptoris voluntas potest, videte, ne multo indignius sit id re et iudicio vestro mutari, quod ne verbo quidem commutari potest. Ac de inductione quidem satis in praesentia dictum videtur.
1.57 Ahora consideremos en seguida la fuerza y la naturaleza del raciocinio. El raciocinio es un discurso que, de la cosa misma, saca algo probable, lo cual, expuesto y conocido por sí mismo, se confirma por su propia fuerza y razón. Quienes juzgaron que este género había de considerarse con mayor diligencia, aunque seguían lo mismo en el uso del decir, disintieron un poco en la razón de preceptuar. Pues unos dijeron que sus partes eran cinco, otros juzgaron que no en más de tres partes podía distribuirse. No parece inoportuno exponer su controversia con la razón de unos y otros, pues es breve y no de tal suerte que se piense que los unos no dicen absolutamente nada; y este lugar nos parece que en el decir de ningún modo ha de descuidarse.
nunc deinceps ratiocinationis vim et naturam consideremus. Ratiocinatio est oratio ex ipsa re probabile aliquid eliciens, quod expositum et per se cognitum sua se vi et ratione confirmet. hoc de genere qui diligentius con- siderandum putaverunt, cum idem in usu dicendi se- querentur, paululum in praecipiendi ratione dissense- runt. nam partim quinque eius partes esse dixerunt, partim non plus quam in tres partes posse distribui putaverunt. eorum controversiam non incommodum vi- detur cum utrorumque ratione exponere. nam et brevis est et non eiusmodi, ut alteri prorsus nihil dicere pu- tentur, et locus hic nobis in dicendo minime neglegen- dus videtur.
1.58 Quienes piensan que conviene dividirla en cinco partes, dicen que primero conviene exponer el sumario de la argumentación, de este modo: «mejor se cuidan las cosas que se hacen con designio que las que se administran sin designio». Esta cuentan como primera parte; luego juzgan que conviene aprobarla con razones varias y con las palabras más copiosas que sea posible, de este modo: «aquella casa que se rige por la razón está más provista y aparejada de todas las cosas que la que se administra a la ligera y sin designio alguno. El ejército al cual está puesto al frente un sabio y avisado general se rige en todas sus partes más cómodamente que aquel que se administra por la necedad y la temeridad de alguno. La misma es la razón de la navegación; pues aquella nave cumple óptimamente su curso que se sirve del más experto piloto».
Qui putant in quinque tribui partes oportere, aiunt primum convenire exponere summam argumentatio- nis, ad hunc modum: melius accurantur, quae con- silio geruntur, quam quae sine consilio administran- tur. hanc primam partem numerant; eam deinceps rationibus variis et quam copiosissimis verbis adpro- bari putant oportere, hoc modo: domus ea, quae ra- tione regitur, omnibus est instructior rebus et appara- tior, quam ea, quae temere et nullo consilio admini- stratur. exercitus is, cui praepositus est sapiens et calli- dus imperator, omnibus partibus commodius regitur, quam is, qui stultitia et temeritate alicuius admini- stratur. eadem navigii ratio est. nam navis optime cur- sum conficit ea, quae scientissimo gubernatore utitur.
1.59 Aprobada de esta suerte la proposición y pasadas dos partes del raciocinio, en la tercera parte dicen que aquello que quieres mostrar conviene asumirlo de la fuerza de la proposición, de esta suerte: «y nada de todas las cosas se administra mejor que el mundo entero». A esta asunción, en cuarto lugar, le añaden además otra aprobación, de este modo: «pues tanto los ortos y los ocasos de los astros guardan cierto orden determinado, como las mudanzas anuales no solo se hacen siempre del mismo modo por cierta necesidad, sino que están también acomodadas a las utilidades de todas las cosas; y las alternancias del día y de la noche, jamás mudadas en cosa alguna, en nada han dañado; todo lo cual es señal de que con no mediano designio se administra la naturaleza del mundo». En quinto lugar introducen la complexión, la cual, o infiere solamente aquello que de todas las partes se concluye, de este modo: «con designio, pues, se administra el mundo»; o bien, cuando hubiere reunido en un solo lugar brevemente la proposición y la asunción, añade qué se forma de ellas, de este modo: «y si mejor se hacen las cosas que con designio que las que sin designio se administran, y nada de todas las cosas se administra mejor que el mundo entero, con designio, pues, se administra el mundo». Quinquepartita, pues, de esta suerte juzgan que es la argumentación.
cum propositio sit hoc pacto adprobata et duae partes transierint ratiocinationis, tertia in parte aiunt, quod ostendere velis, id ex vi propositionis oportere assu- mere, hoc pacto: nihil autem omnium rerum melius, quam omnis mundus, administratur. huius assump- tionis quarto in loco aliam porro inducunt adproba- tionem, hoc modo: nam et signorum ortus et obitus definitum quendam ordinem servant et annuae commu- tationes non modo quadam ex necessitudine semper eodem modo fiunt, verum ad utilitates quoque rerum omnium sunt accommodatae, et diurnae nocturnaeque vicissitudines nulla in re umquam mutatae quicquam nocuerunt; quae signo sunt omnia non mediocri quo- dam consilio naturam mundi administrari. quinto in- ducunt loco conplexionem eam, quae aut id infert so- lum, quod ex omnibus partibus cogitur, hoc modo: consilio igitur mundus administratur; aut unum in locum cum conduxerit breviter propositionem et ad- sumptionem, adiungit, quid ex his conficiatur, ad hunc modum: quodsi melius geruntur ea, quae consilio, quam quae sine consilio administrantur, nihil autem omnium rerum melius administratur, quam omnis mun- dus, consilio igitur mundus administratur. quinque- pertitam igitur hoc pacto putant esse argumentationem.
1.60 Mas quienes piensan que es tripartita, esos no juzgan que la argumentación haya de tratarse de otro modo, sino que reprenden la partición de aquellos. Pues niegan que las aprobaciones de ellas deban separarse ni de la proposición ni de la asunción, y que ni la proposición les parezca acabada ni la asunción perfecta, si no estuviere confirmada con la aprobación. Por lo cual, las que aquellos cuentan como dos partes, la proposición y la aprobación, a ellos les parecen una sola parte, la proposición; la cual, si no estuviere aprobada, no será proposición de la argumentación. Asimismo, lo que por aquellos se llama asunción y aprobación de la asunción, eso mismo les parece a ellos la asunción sola. Así sucede que una misma argumentación, tratada por una misma razón, a unos les parezca tripartita, a otros quinquepartita. Por lo cual acaece que el asunto no atañe tanto al uso del decir cuanto a la razón del precepto.
Qui autem tripertitam putant esse, ii non aliter tractari putant oportere argumentationem, sed parti- tionem horum reprehendunt. negant enim neque a pro- positione neque ab adsumptione adprobationes earum separari oportere, neque propositionem absolutam ne- que adsumptionem sibi perfectam videri, quae appro- batione confirmata non sit. quare quas illi duas partes numerent, propositionem et adprobationem, sibi unam partem videri, propositionem; quae si adprobata non sit, propositio non sit argumentationis. item, quae ab illis adsumptio et adsumptionis adprobatio dicatur, eandem sibi adsumptionem solam videri. ita fit, ut eadem ratione argumentatio tractata aliis tripertita, aliis quinquepertita videatur. quare evenit, ut res non tam ad usum dicendi pertineat quam ad rationem praeceptionis.
1.61 Mas a nosotros nos parece más cómoda aquella partición que se reparte en cinco partes, la cual todos los que arrancan de Aristóteles y de
Teofrasto siguieron sobre todo. Pues así como aquel género superior de argumentar, que se toma por inducción, lo trataron sobre todo Sócrates y los socráticos, así este, que se pule por el raciocinio, fue sumamente frecuentado por Aristóteles y por los peripatéticos y Teofrasto, y después por aquellos retóricos que fueron tenidos por los más elegantes y artificiosos. Mas por qué se nos aprueba más aquella partición, parece que ha de decirse, para que no se piense que la seguimos a la ligera; y ha de decirse brevemente, para que en cosas de esta suerte no nos detengamos más de lo que la razón de preceptuar pide.
Nobis autem commodior illa partitio videatur esse, quae in quinque partes tributa est, quam omnes ab Aristotele et
Theophrasto profecti maxime secuti sunt. nam quemadmodum illud superius genus argumen- tandi, quod per inductionem sumitur, maxime Socrates et Socratici tractarunt, sic hoc, quod per ratiocina- tionem expolitur, summe est ab Aristotele atque a Peri- pateticis et Theophrasto frequentatum, deinde a rhetoribus iis, qui elegantissimi atque artificiosis- simi putati sunt. quare autem nobis illa magis partitio probetur, dicendum videtur, ne temere secuti putemur; et breviter dicendum, ne in huiusmodi rebus diutius, quam ratio praecipiendi postulat, commoremur.
1.62 Si en alguna argumentación basta usar de la proposición y no conviene añadir la aprobación de la proposición, mas en alguna argumentación es endeble la proposición si no se le añadiere la aprobación, algo separado de la proposición es la aprobación. Pues lo que tanto puede añadirse cuanto separarse de algo, eso no puede ser lo mismo que es aquello a lo cual se añade y de lo cual se separa; y hay cierta argumentación en que la proposición no necesita de aprobación, y cierta en que nada vale sin aprobación, como mostraremos. Separada, pues, de la proposición está la aprobación. Y se mostrará aquello que prometimos, de este modo: aquella proposición que contiene en sí algo perspicuo y que es forzoso que esté firme entre todos, querer aprobarla y afirmarla en nada importa. Es de esta suerte:
Si quadam in argumentatione satis est uti pro- positione et non oportet adiungere adprobationem pro- positionis, quadam autem in argumentatione infirma est propositio, nisi adiuncta sit adprobatio, separatum est quiddam a propositione adprobatio. quod enim et adiungi et separari ab aliquo potest, id non potest idem esse, quod est id, ad quod adiungitur et a quo separatur; est autem quaedam argumentatio, in qua propositio non indiget approbationis, et quaedam, in qua nihil valet sine approbatione, ut ostendemus. sepa- rata igitur est a propositione approbatio. Ostendetur autem id, quod polliciti sumus, hoc modo: quae propo- sitio in se quiddam continet perspicuum et quod stare inter omnes necesse est, hanc velle approbare et firmare nihil attinet. ea est huiusmodi:
1.63 «Si, el día en que aquella matanza se hizo en
Roma, yo aquel día estuve en
Atenas, no pude hallarme en la matanza». Esto, porque perspicuamente es verdadero, en nada importa que se apruebe. Por lo cual conviene asumir al punto, de este modo: «mas aquel día estuve en Atenas». Esto, si no consta, necesita de aprobación; introducida la cual, se sigue la complexión. Hay, pues, cierta proposición que no necesita de aprobación. Pues que la hay también que la necesita, ¿qué importa mostrarlo, lo cual a cualquiera fácilmente es perspicuo? Y si así es, de esto y de aquello que habíamos propuesto se forma esto: que algo separado de la proposición es la aprobación. Y si así es, falso es que no haya más que una argumentación tripartita.
si, quo die ista caedes
Romae facta est, ego
Athenis eo die fui, in caede in- teresse non potui. hoc quia perspicue verum est, nihil attinet approbari. quare assumi statim oportet, hoc modo: fui autem Athenis eo die. hoc si non constat, indiget approbationis; qua inducta complexio conse- quitur. est igitur quaedam propositio, quae non indiget approbatione. nam esse quidem quandam, quae indi- geat, quid attinet ostendere, quod cuivis facile perspi- cuum est? quodsi ita est, ex hoc et ex eo, quod propo- sueramus, hoc conficitur, separatum esse quiddam a propositione approbationem. sin autem ita est, falsum est non esse plus quam tripertitam argumentationem.
1.64 De semejante modo es claro que también la otra aprobación está separada de la asunción. Si en alguna argumentación basta usar de la asunción y no conviene añadir la aprobación a la asunción, mas en alguna argumentación es endeble la asunción si no se le añadiere la aprobación, algo separado, fuera de la asunción, es la aprobación. Y hay cierta argumentación en que la asunción no necesita de aprobación, mas cierta en que nada vale sin aprobación, como mostraremos. Separada, pues, de la asunción está la aprobación.
Simili modo liquet alteram quoque approbationem separatam esse ab assumptione. si quadam in argu- mentatione satis est uti assumptione et non oportet adiungere approbationem assumptioni, quadam autem in argumentatione infirma est assumptio, nisi adiuncta sit approbatio, separatum quiddam est extra assump- tionem approbatio. est autem argumentatio quaedam, in qua assumptio non indiget approbationis, quaedam autem, in qua nihil valet sine approbatione, ut osten- demus. separata igitur est ab adsumptione approbatio.
1.65 Y mostraremos aquello que prometimos, de este modo: aquella asunción que contiene una verdad perspicua para todos, en nada necesita de aprobación. Es de esta suerte: «si conviene querer ser sabio, conviene dar obra a la filosofía». Aquí la proposición necesita de aprobación; pues no es perspicua ni consta entre todos, por cuanto muchos juzgan que la filosofía en nada aprovecha, y la mayoría incluso que estorba; la asunción es perspicua, pues es esta: «mas conviene querer ser sabio». Esto, porque por sí mismo se percibe y se entiende ser verdadero, en nada importa que se apruebe. Por lo cual al punto ha de concluirse la argumentación. Hay, pues, cierta asunción que no necesita de aprobación; pues que la hay que la necesita, es perspicuo. Separada, pues, de la asunción está la aprobación. Falso es, pues, que no haya más que una argumenta-
Ostendemus autem, quod polliciti sumus, hoc modo: quae perspicuam omnibus veritatem continet assump- tio, nihil indiget approbationis. ea est huiusmodi: si oportet velle sapere, dare operam philosophiae con- venit. hic propositio indiget approbationis; non enim perspicua est neque constat inter omnes, propterea quod multi nihil prodesse philosophiam, plerique etiam obesse arbitrantur; assumptio perspicua; est enim haec: oportet autem velle sapere. hoc quia ipsum ex se perspicitur et verum esse intellegitur, nihil attinet approbari. quare statim concludenda est argumentatio. est ergo assumptio quaedam, quae approbationis non indiget; nam quandam indigere perspicuum est. se- parata est igitur ab adsumptione approbatio. falsum ergo est non esse plus quam tripertitam argumenta-
1.66 ción tripartita. Y de estas cosas ya es perspicuo aquello: que hay cierta argumentación en que ni la proposición ni la asunción necesitan de aprobación, de esta suerte —por poner, por vía de ejemplo, algo cierto y breve—: «si sumamente ha de buscarse la sabiduría, sumamente ha de evitarse la necedad; mas sumamente ha de buscarse la sabiduría; sumamente, pues, ha de evitarse la necedad». Aquí tanto la proposición como la asunción es perspicua; por lo cual ni una ni otra necesita de aprobación. De todas estas cosas es perspicuo aquello: que la aprobación unas veces se añade, otras no se añade. De lo cual se reconoce que ni en la proposición ni en la asunción se contiene la aprobación, sino que una y otra, puesta en su lugar, obtiene su fuerza como cierta y propia. Y si así es, cómodamente partieron aquellos que repartieron la argumentación en cinco partes.
tionem. Atque ex his illud iam perspicuum est, esse quandam argumentationem, in qua neque propositio neque assumptio indigeat approbationis, huiusmodi, ut certum quiddam et breve exempli causa ponamus: si summopere sapientia petenda est, summo opere stul- titia vitanda est: summo autem opere sapientia pe- tenda est: summo igitur opere stultitia vitanda est. hic et propositio et assumptio perspicua est; quare neutra quoque indiget approbatione. ex hisce om- nibus illud perspicuum est approbationem tum adiungi, tum non adiungi. ex quo cognoscitur neque in pro- positione neque in assumptione contineri approba- tionem, sed utramque suo loco positam vim suam tam- quam certam et propriam obtinere. quodsi ita est, commode partiti sunt illi, qui in quinque partes tri- buerunt argumentationem.
1.67 Cinco, pues, son las partes de aquella argumentación que se trata por raciocinio: la proposición, por la cual se expone brevemente aquel lugar de donde conviene que mane toda la fuerza del raciocinio; la aprobación, por la cual aquello que brevemente se expuso, afirmado con razones, se hace más probable y más abierto; la asunción, por la cual se asume aquello que de la proposición atañe al mostrar; la aprobación de la asunción, por la cual aquello que se asumió se afirma con razones; la complexión, por la cual aquello que se forma de toda la argumentación se expone brevemente. La argumentación que tiene más partes consta de estas cinco partes; la segunda es cuadripartita; la tercera, tripartita; luego, bipartita; lo cual está en controversia.
Quinque igitur partes sunt eius argumentationis, quae per ratiocinationem tractatur: propositio, per quam locus is breviter exponitur, ex quo vis omnis oportet emanet ratiocinationis; approbatio, per quam id, quod breviter expositum est, rationibus adfirmatum probabilius et apertius fit; assumptio, per quam id, quod ex propositione ad ostendendum pertinet, assumi- tur; assumptionis approbatio, per quam id, quod assumptum est, rationibus firmatur; complexio, per quam id, quod conficitur ex omni argumentatione, bre- viter exponitur. quae plurimas habet argumentatio partes, ea constat ex his quinque partibus; secunda est quadripertita; tertia tripertita; dein bipertita; quod in controversia est.
1.68 Y también de una sola parte puede parecerle a alguno que puede constar. De aquellas, pues, que constan, pondremos ejemplos; de estas que son dudosas, aduciremos razones. La argumentación quinquepartita es de esta suerte: «todas las leyes, jueces, conviene referirlas al provecho de la república e interpretarlas según la utilidad común, no según la escritura que está en las letras. Pues nuestros mayores fueron de tal virtud y sabiduría que, al escribir las leyes, nada otro se proponían sino la salud y la utilidad de la república. Pues ni ellos mismos querían escribir lo que dañase, y, si lo hubieran escrito, entendían que, una vez comprendido, la ley sería repudiada. Pues nadie quiere que las leyes estén a salvo por causa de las leyes, sino por causa de la república, porque por las leyes todos juzgan que óptimamente se administra la república. Por aquella causa, pues, por la cual conviene que las leyes se guarden, conviene interpretar todo lo escrito: esto es, puesto que servimos a la república, interpretemos según el provecho y la utilidad de la república. Pues así como de la medicina nada conviene pensar que procede sino aquello que mira a la utilidad del cuerpo, puesto que por su causa fue instituida, así de las leyes nada conviene juzgar que procede sino aquello que conduce a la república, puesto que por su causa han sido dispuestas
de una quoque parte potest alicui videri posse consistere. eorum igitur, quae constant, exempla ponemus, horum, quae dubia sunt, rationes afferemus. Quinquepertita argumentatio est huiusmodi: “omnes leges, iudices, ad commodum rei publicae re- ferre oportet et eas ex utilitate communi, non ex scrip- tione, quae in litteris est, interpretari. ea enim virtute et sapientia maiores nostri fuerunt, ut in legibus scriben- dis nihil sibi aliud nisi salutem atque utilitatem rei publicae proponerent. neque enim ipsi, quod obesset, scribere volebant, et, si scripsissent, cum esset intellec- tum, repudiatum iri legem intellegebant. nemo enim leges legum causa salvas esse vult, sed rei publicae, quod ex legibus omnes rem publicam optime putant administrari. quam ob rem igitur leges servari oportet, ad eam causam scripta omnia interpretari convenit: hoc est, quoniam rei publicae servimus, ex rei publicae com- modo atque utilitate interpretemur. nam ut ex medicina nihil oportet putare proficisci, nisi quod ad corporis utilitatem spectet, quoniam eius causa est instituta, sic a legibus nihil convenit arbitrari, nisi quod rei publicae conducat, proficisci, quoniam eius causa sunt compara-
1.69 Así pues, también en este juicio dejad de escudriñar la letra de la ley y considerad la ley, como es justo, según la utilidad de la república. ¿Qué fue más útil para los tebanos que el que los lacedemonios fuesen abatidos? ¿A quién convenía velar más por la victoria de los tebanos que a Epaminondas, general de los tebanos? ¿Qué cosa convenía que este tuviese por más cara o más venerable que tan gran gloria de los tebanos, que un trofeo tan ilustre y tan adornado? Sin duda, omitida la letra de la ley, debía considerar la intención del legislador. Mas esto ciertamente está bastante considerado: que ninguna ley se ha escrito sino por causa de la república. Juzgaba, pues, que era suma demencia no interpretar según la salud de la república aquello que se había escrito por causa de la salud de la república. Y si conviene que todas las leyes se refieran a la utilidad de la república, y este, por su parte, aprovechó a la salud de la república, ciertamente no puede haber con un mismo hecho velado por la común fortuna y no haber obedecido a las leyes.»
tae. ergo in hoc quoque iudicio desinite litteras legis perscrutari et legem, ut aequum est, ex utilitate rei publicae considerate. quid magis utile fuit Thebanis quam Lacedaemonios opprimi? cui magis Epaminon- dam, Thebanorum imperatorem, quam victoriae The- banorum consulere decuit? quid hunc tanta Thebano- rum gloria, tam claro atque exornato tropaeo carius aut antiquius habere convenit? scripto videlicet legis omisso scriptoris sententiam considerare debebat. at hoc quidem satis consideratum est, nullam esse legem nisi rei publicae causa scriptam. summam igitur amen- tiam esse existimabat, quod scriptum esset rei publicae salutis causa, id non ex rei publicae salute interpretari. quodsi leges omnes ad utilitatem rei publicae referri convenit, hic autem saluti rei publicae profuit, profecto non potest eodem facto et communibus fortunis con- suluisse et legibus non optemperasse.”
1.70 La argumentación consta de cuatro partes cuando o proponemos o asumimos sin aprobación. Esto conviene hacerlo cuando o la proposición se entiende por sí misma o la asunción es manifiesta y no precisa de aprobación alguna. Omitida la aprobación de la proposición, la argumentación se desenvuelve en cuatro partes, de este modo: «Jueces, vosotros que juzgáis bajo juramento según la ley, debéis obedecer a las leyes. Mas no podéis obedecer a las leyes si no seguís aquello que está escrito en la ley. Pues ¿qué testimonio más cierto de su voluntad pudo dejar el legislador que aquel que él mismo escribió con gran cuidado y diligencia? Y si las letras no existieran, las echaríamos grandemente de menos, para que de ellas se conociese la voluntad del legislador; y, sin embargo, ni aun fuera del juicio permitiríamos a Epaminondas que él nos interpretase la intención de la ley; cuánto menos hemos de consentir ahora que ese hombre, estando la ley presente, interprete la voluntad del legislador no por aquello que está escrito con toda claridad, sino por aquello que conviene a su causa. Y si vosotros, jueces, debéis obedecer a las leyes y no podéis hacerlo si no seguís aquello que está escrito en la ley, ¿cómo no juzgáis que ese hombre obró contra la ley?»
Quattuor autem partibus constat argumentatio, cum aut proponimus aut assumimus sine approbatione. id facere oportet, cum aut propositio ex se intellegitur aut assumptio perspicua est et nullius approbationis indiget. propositionis approbatione praeterita quattuor ex partibus argumentatio tractatur, ad hunc modum: iudices, qui ex lege iurati iudicatis, legibus optempe- rare debetis. optemperare autem legibus non potestis, nisi id, quod scriptum est in lege, sequimini. quod enim certius legis scriptor testimonium voluntatis suae re- linquere potuit, quam quod ipse magna cum cura atque diligentia scripsit? quodsi litterae non exstarent, magnopere eas requireremus, ut ex iis scriptoris vo- luntas cognosceretur; nec tamen Epaminondae per- mitteremus, ne si extra iudicium quidem esset, ut is nobis sententiam legis interpretaretur, nedum nunc istum patiamur, cum praesto lex sit, non ex eo, quod apertissime scriptum est, sed ex eo, quod suae causae convenit, scriptoris voluntatem interpretari. quodsi vos, iudices, legibus optemperare debetis et id facere non potestis, nisi id, quod scriptum est in lege, sequa- mini, quin istum contra legem fecisse iudicatis?
1.71 Omitida la aprobación de la asunción, la argumentación se hará cuadripartita de esta suerte: «A quienes muchas veces nos han engañado faltando a la fe, no debemos dar crédito a su discurso. Pues si por la perfidia de aquellos recibiéramos algún daño, no habría nadie, fuera de nosotros mismos, a quien con razón pudiéramos acusar. Y, ciertamente, ser engañado la primera vez es desventura; la segunda, necedad; la tercera, vergüenza. Mas los cartagineses ya muchísimas veces nos han engañado. Es, pues, suma demencia tener esperanza en la fe de aquellos por cuya perfidia tantas veces has sido engañado.»
assumptionis autem approbatione praeterita quadri- pertita sic fiet argumentatio: qui saepenumero nos per fidem fefellerunt, eorum orationi fidem habere non debemus. si quid enim perfidia illorum detrimenti acceperimus, nemo erit praeter nosmet ipsos, quem iure accusare possimus. ac primo quidem decipi in- commodum est; iterum, stultum; tertio, turpe. Cartha- ginienses autem persaepe iam nos fefellerunt. summa igitur amentia est in eorum fide spem habere, quorum perfidia totiens deceptus sis.
1.72 Omitidas ambas aprobaciones, se hace tripartita, de este modo: «O conviene que temamos a los cartagineses, si los dejamos incólumes, o que destruyamos su ciudad. Mas temer ciertamente no conviene. Resta, pues, que destruyamos la ciudad.» Hay, sin embargo, quienes piensan que a veces puede prescindirse de la complexión, cuando es manifiesto aquello que se concluye del razonamiento; y que, si esto sucede, la argumentación se hace también bipartita, de este modo: «Si ha parido, no es virgen: mas ha parido.» Aquí —dicen— basta proponer y asumir: puesto que lo que se concluye es manifiesto, la cosa no precisa de complexión. Mas a nosotros nos parece que todo razonamiento debe concluirse y que aquel vicio que a ellos desagrada ha de evitarse en gran manera, esto es, que no incluyamos en la complexión aquello que es manifiesto.
Utraque approbatione praeterita tripertita fit, hoc pacto: aut metuamus Carthaginienses oportet, si incolumes eos reliquerimus, aut eorum urbem diruamus. at metuere quidem non oportet. restat igitur, ut urbem diruamus. Sunt autem, qui putant nonnumquam posse com- plexione supersederi, cum id perspicuum sit, quod conficiatur ex ratiocinatione; quod si fiat, bipertitam quoque fieri argumentationem, hoc modo: si peperit, virgo non est: peperit autem. hic satis esse proponere et adsumere: quod conficiatur quoniam perspicuum sit, complexionis rem non indigere. nobis autem vi- detur et omnis ratiocinatio concludenda esse et illud vitium, quod illis displicet, magnopere vitandum, ne, quod perspicuum sit, id in complexionem inferamus.
1.73 Esto, empero, podrá hacerse si se entienden los géneros de las complexiones. Pues o complectiremos de modo que reunamos en uno la proposición y la asunción, de esta suerte: «Y si conviene que todas las leyes se refieran a la utilidad de la república, y este, por su parte, aprovechó a la salud de la república, ciertamente no puede haber con un mismo hecho velado por la salud común y no haber obedecido a las leyes»; o de modo que la conclusión se forme a partir de lo contrario, de esta suerte: «Es, pues, suma demencia tener esperanza en la fe de aquellos por cuya perfidia tantas veces has sido engañado»; o de modo que solo se infiera aquello que se concluye, de este modo: «Destruyamos, pues, la ciudad»; o de modo que se infiera aquello que necesariamente sigue a la cosa que se concluye. Esto es de esta suerte: «Si ha parido, yació con varón: mas ha parido.» Se concluye esto: «Yació, pues, con varón.» Si esto no quisieras inferir e inferieras lo que se sigue: «Cometió, pues, incesto», habrás tanto concluido la argumentación cuanto huido de la complexión manifiesta.
hoc autem fieri poterit, si complexionum genera intelle- gentur. nam aut ita complectemur, ut in unum con- ducamus propositionem et assumptionem, hoc modo: quodsi leges omnes ad utilitatem rei publicae referri convenit, hic autem saluti rei publicae profuit, pro- fecto non potest eodem facto et saluti communi con- suluisse et legibus non optemperasse; aut ita, ut ex contrario sententia conficiatur, hoc modo: summa igitur amentia est in eorum fide spem habere, quorum perfidia totiens deceptus sis; aut ita, ut id solum, quod conficitur, inferatur, ad hunc modum: urbem igitur diruamus; aut, ut id, quod eam rem, quae con- ficitur, sequatur necesse est. id est huiusmodi: si peperit, cum viro concubuit: peperit autem. conficitur hoc: concubuit igitur cum viro. hoc si nolis inferre et inferas id, quod sequitur: fecit igitur incestum, et concluseris argumentationem et perspicuam fugeris complexionem.
1.74 Por lo cual, en las argumentaciones largas conviene complectir por reunión o por lo contrario; en las breves, exponer solo aquello que se concluye; en aquellas en que el desenlace es manifiesto, valerse de la consecución. Mas si algunos pensaren que la argumentación consta también de una sola parte, podrán decir que muchas veces basta hacer la argumentación de este modo: «Puesto que ha parido, yació con varón»; pues esto —dirán— no precisa ni de aprobación ni de complexión. Pero a nosotros nos parece que yerran por la ambigüedad del nombre. Pues «argumentación», con un solo nombre, significa dos cosas, porque tanto se llama argumentación lo hallado como probable o necesario para alguna cosa, cuanto la artificiosa elaboración de lo hallado.
quare in longis argumentationibus ex conductionibus aut ex contrario complecti oportet, in brevibus id solum, quod conficitur, exponere, in iis, in quibus exitus perspicuus est, consecutione uti. Si qui autem ex una quoque parte putabunt constare argumentationem, poterunt dicere saepe satis esse hoc modo argumentationem facere: quoniam peperit, cum viro concubuit; nam hoc nullius neque approbationis neque complexionis indigere. sed nobis ambiguitate nominis videntur errare. nam argumentatio nomine uno res duas significat, ideo quod et inventum ali- quam in rem probabile aut necessarium argumentatio vocatur et eius inventi artificiosa expolitio.
1.75 Así pues, cuando aduzcan algo de esta suerte: «Puesto que ha parido, yació con varón», aducirán lo hallado, no la elaboración; mas nosotros hablamos de las partes de la elaboración. Nada, pues, atañerá a esta cuestión aquel razonamiento; y con esta distinción rechazaremos también otras cosas que parecerán estorbar a esta partición, si alguien pensare que a veces puede suprimirse la asunción o la proposición. Pues estas, si tienen algo de probable o de necesario, de algún modo necesariamente conmueven al oyente. Y si solo se atendiera a esto, y nada importara de qué modo se tratase aquello que se hubiese ideado, de ningún modo se esti-
cum igitur proferent aliquid huiusmodi: quoniam peperit, cum viro concubuit, inventum proferent, non expolitionem; nos autem de expolitionis partibus loquimur. Nihil igitur ad hanc rem ratio illa pertinebit; atque hac distinctione alia quoque, quae videbuntur officere huic partitioni, propulsabimus, si quis aut assumptio- nem aliquando tolli posse putet aut propositionem. quae si quid habet probabile aut necessarium, quoquo modo commoveat auditorem necesse est. quod si so- lum spectaretur ac nihil, quo pacto tractaretur id, quod esset excogitatum, referret, nequaquam tantum inter summos oratores et mediocres interesse existi-
1.76 maría que hay tanta diferencia entre los oradores supremos y los mediocres. Mas convendrá en gran manera variar el discurso; pues en todas las cosas la semejanza es madre del hastío. Esto podrá hacerse si no siempre acometemos la argumentación de igual manera. Pues, ante todo, conviene distinguir por los géneros mismos, esto es, valerse ya de la inducción, ya del razonamiento; luego, en la argumentación misma, no comenzar siempre por la proposición, ni abusar siempre de las cinco partes, ni elaborar las partes con el mismo método, sino comenzar ya por la asunción, ya por una u otra aprobación, ya por ambas, ya valerse de este, ya de aquel género de complexión. Para que esto se perciba, ejercitemos esto mismo en cualquier ejemplo de los que se han propuesto, a fin de que sea lícito poner a prueba cuán fácil es de hacer.
maretur. variare autem orationem magnopere oporte- bit; nam omnibus in rebus similitudo mater est satietatis. id fieri poterit, si non similiter semper ingre- diamur in argumentationem. nam primum omnium generibus ipsis distinguere convenit, hoc est, tum in- ductione uti, tum ratiocinatione, deinde in ipsa ar- gumentatione non semper a propositione incipere nec semper quinque partibus abuti neque eadem partes ratione expolire, sed tum ab assumptione incipere, tum adprobatione alterutra, tum utraque, tum hoc, tum illo genere conplexionis uti. id ut perspiciatur, scribamus * in quolibet exemplo de iis, quae proposita sunt, hoc idem exerceamus, ut quam facile factu sit, periclitari licet.
1.77 Y de las partes de la argumentación nos parece haber dicho bastante; mas queremos que se entienda que nosotros bien sabemos que las argumentaciones se tratan en filosofía también por otros métodos, muchos y oscuros, sobre los cuales se ha constituido un arte cierto. Pero aquellos nos parecieron ajenos al uso oratorio. Y de aquello que juzgamos pertenecer al decir, no afirmamos haberlo atendido más cómodamente que los demás; sí prometemos haberlo escrito con más rebuscamiento y diligencia. Ahora, según hemos resuelto, proseguiremos ordenadamente hacia lo restante.
Ac de partibus quidem argumentationis satis nobis dictum videtur: illud autem volumus intellegi nos probe tenere aliis quoque rationibus tractari argumen- tationes in philosophia multis et obscuris, de quibus certum est artificium constitutum. verum illa nobis abhorrere ab usu oratorio visa sunt. quae pertinere autem ad dicendum putamus, ea nos commodius quam ceteros adtendisse non affirmamus; perquisitius et diligentius conscripsisse pollicemur. nunc, ut statui- mus, proficisci ordine ad reliqua pergemus.
1.78 La refutación es aquella por la cual, argumentando, se disuelve, debilita o aminora la confirmación de los adversarios. Esta se valdrá de la misma fuente de invención de que se vale la confirmación, porque de los mismos lugares de que alguna cosa puede confirmarse, de esos mismos puede debilitarse. Pues nada hay que considerar en todas estas invenciones sino aquello que está atribuido a las personas o a los hechos. Por lo cual convendrá trasladar también a esta parte del discurso la invención y la elaboración de las argumentaciones a partir de aquello que antes se ha enseñado. Sin embargo, para que se dé también alguna prescripción de esta parte, expondremos los modos de la refutación; quienes los observen podrán más fácilmente disolver o debilitar aquello que se diga en contra.
Reprehensio est, per quam argumentando adver- sariorum confirmatio diluitur aut infirmatur aut ele- vatur. haec fonte inventionis eodem utetur, quo utitur confirmatio, propterea quod, quibus ex locis ali- qua res confirmari potest, isdem potest ex locis in- firmari. nihil enim considerandum est in his omnibus inventionibus nisi id, quod personis aut negotiis adtributum est. quare inventionem et argumentationum expolitionem ex illis, quae ante praecepta sunt, hanc quoque in partem orationis transferri oportebit. verum- tamen, ut quaedam praeceptio detur huius quoque partis, exponemus modos reprehensionis; quos qui ob- servabunt, facilius ea, quae contra dicentur, diluere aut infirmare poterunt.
1.79 Toda argumentación se refuta si, o de aquello que se ha tomado, no se concede alguna cosa, una o varias; o, concedidas estas, se niega que de ellas se forme la complexión; o si se muestra que el género mismo de la argumentación es vicioso; o si contra una argumentación firme se pone otra igualmente firme o más firme. De aquello que se toma no se concede alguna cosa cuando, o se niega que sea de tal índole lo que dicen creíble; o se muestra desemejante lo que juzgan comparable; o se traslada a otra parte lo juzgado; o del todo se reprueba el juicio; o se niega que sea de tal índole aquello que los adversarios dijeron ser signo; o se refuta la complexión, ya de una, ya de una y otra parte; o se muestra falsa la enumeración; o se demuestra que la conclusión simple contiene algo falso. Pues todo lo que se toma para argumentar, sea como probable, sea como necesario, necesariamente se toma de estos lugares, según antes mostramos.
Omnis argumentatio reprehenditur, si aut ex iis, quae sumpta sunt, non conceditur aliquid unum plu- rave aut his concessis conplexio ex his confici ne- gatur, aut si genus ipsum argumentationis vitiosum ostenditur, aut si contra firmam argumentationem alia aeque firma aut firmior ponitur. Ex iis, quae sumuntur, aliquid non conceditur, cum aut id, quod credibile dicunt, negatur esse eiusmodi, aut, quod conparabile putant, dissimile ostenditur, aut iudicatum aliam in partem traducitur, aut omnino iudicium inprobatur, aut, quod signum esse adversarii dixerunt, id eiusmodi negatur esse, aut si conprehensio aut una aut ex utraque parte reprehenditur, aut enume- ratio falsa ostenditur, aut simplex conclusio falsi ali- quid continere demonstratur. nam omne, quod su- mitur ad argumentandum sive pro probabili sive pro necessario, necesse est sumatur ex his locis, ut ante ostendimus.
1.80 Lo que se haya tomado como creíble se debilitará si, o es manifiestamente falso, de este modo: «No hay nadie que no prefiera el dinero a la sabiduría»; o, por lo contrario, tendrá también algo de creíble, de este modo: «¿Quién hay que no sea más codicioso del deber que del dinero?»; o será del todo increíble, como si alguien, de quien conste que es avaro, dijese que por causa de algún deber mediocre despreció una grandísima suma de dinero; o si lo que acontece en ciertas cosas u hombres se dice suceder a todos, de esta suerte: «Quienes son pobres tienen el dinero por más venerable que el deber»; «en el lugar que está desierto es donde debió cometerse la muerte: en lugar concurrido, ¿cómo pudo ser muerto un hombre?»; o si lo que rara vez sucede se niega que del todo suceda, como
Curión en favor de Fulvio: «Nadie puede, con una sola mirada y de paso, caer en el amor.»
Quod pro credibili sumptum erit, id infirmabitur, si aut perspicue falsum erit, hoc modo: nemo est, quin pecuniam quam sapientiam malit; aut ex contrario quoque credibile aliquid habebit, hoc modo: quis est, qui non officii cupidior quam pecuniae sit? aut erit omnino incredibile, ut si aliquis, quem constet esse avarum, dicat alicuius mediocris officii causa se maxi- mam pecuniam neglexisse, aut si, quod in quibusdam rebus aut hominibus accidit, id omnibus dicitur usu venire, hoc pacto: qui pauperes sunt, iis antiquior of- ficio pecunia est; qui locus desertus est, in eo caedem factam esse oportet; in loco celebri homo occidi qui potuit? aut si id, quod raro fit, fieri omnino negatur, ut
Curio pro Fulvio: nemo potest uno aspectu neque praeteriens in amorem incidere.
1.81 Mas lo que se tome como signo se debilitará a partir de los mismos lugares por los cuales se confirma. Pues en el signo conviene primeramente mostrar que es verdadero; luego, que es signo propio de aquella cosa de que se trata, como la sangre lo es de la muerte; luego, que se hizo lo que no debió hacerse, o no se hizo lo que debió hacerse; por último, que aquel de quien se inquiere conocía la ley y la costumbre de aquella cosa. Pues estas cosas son las atribuidas al signo; las cuales expondremos con más diligencia cuando hablemos por separado de la constitución conjetural misma. Así pues, cada una de estas cosas, en la refutación, se demostrará o no ser signo, o no serlo bastante grande, o estar más bien de nuestra parte que de la de los adversarios, o decirse del todo falsamente, o poder llevarse también a otra sospecha.
Quod autem pro signo sumetur, id ex isdem locis, quibus confirmatur, infirmabitur. nam in signo primum verum esse ostendi oportet; deinde esse eius rei signum proprium, qua de agitur, ut cruorem caedis; deinde factum esse, quod non oportuerit, aut non factum, quod oportuerit; postremo scisse eum, de quo quaeritur, eius rei legem et consuetudinem. nam eae res sunt signo adtributae; quas diligentius aperiemus, cum separatim de ipsa coniecturali constitutione dicemus. ergo horum unum quodque in reprehensione aut non esse signo aut parum magno esse aut a se potius quam ab ad- versariis stare aut omnino falso dici aut in aliam quo- que suspicionem duci posse demonstrabitur.
1.82 Mas cuando se aduzca algo como comparable, puesto que ello se trata sobre todo por la semejanza, en la refutación convendrá negar que sea semejante aquello que se compara a aquello con que se compara. Esto podrá hacerse si se demuestra que es diverso en género, naturaleza, fuerza, magnitud, tiempo, lugar, persona, opinión; y si se muestra en qué número conviene tener aquello que por semejanza se aduce, y en qué lugar esto por cuya causa se aduce. Luego demostraremos en qué difiere una cosa de otra: de lo cual enseñaremos que conviene juzgar una cosa de aquello que se compara y otra de aquello con que se compara. De esta facultad precisamos sobre todo cuando haya de refutarse aquella misma argumentación que se trata por inducción. Mas si se aduce algún juicio, puesto que ello se afirma sobre todo a partir de estos lugares —la alabanza de quienes juzgaron; la semejanza de aquella cosa de que se trata con aquella sobre la que se juzgó; y recordando que el juicio no solo no fue reprochado, sino aprobado por todos; y demostrando que fue más difícil y mayor para juzgar lo que se aduce que aquello que se debate—, a partir de los lugares contrarios, si lo permite la cosa, verdadera o verosímil, convendrá debilitarlo. Y habrá de observarse con diligencia que aquello que se juzgó no deje de atañer en nada a aquello de que se trata; y ha de mirarse que no se aduzca una cosa en la que haya habido tropiezo, de suerte que parezca hacerse juicio del que mismo juzgó.
Cum autem pro conparabili aliquid inducetur, quon- iam id per similitudinem maxime tractatur, in repre- hendendo conveniet simile id negare esse, quod con- feretur, ei, quicum conferetur. id fieri poterit, si de- monstrabitur diversum esse genere, natura, vi, magni- tudine, tempore, loco, persona, opinione; ac si, quo in numero illud, quod per similitudinem afferetur, et quo in loco hoc, cuius causa afferetur, haberi con- veniat, ostendetur. deinde, quid res cum re differat, demonstrabimus: ex quo docebimus aliud de eo, quod comparabitur, et de eo, quicum comparabitur, existi- mare oportere. huius facultatis maxime indigemus, cum ea ipsa argumentatio, quae per inductionem trac- tatur, erit reprehendenda. Sin iudicatum aliquod inferetur, quoniam id ex his locis maxime firmatur: laude eorum, qui iudicarunt; similitudine eius rei, qua de agitur, ad eam rem, qua de iudicatum est; et commemorando non modo non esse reprehensum iudicium, sed ab omnibus adpro- batum; et demonstrando difficilius et maius fuisse ad iudicandum, quod afferatur, quam id, quod instet: ex contrariis locis, si res aut vera aut veri similis permittet, infirmari oportebit. atque erit observandum diligenter, ne nihil ad id, quo de agatur, pertineat id, quod iudica- tum sit; et videndum est, ne ea res proferatur, in qua sit offensum, ut de ipso, qui iudicarit, iudicium fieri videatur.
1.83 Mas conviene advertir que, habiéndose juzgado de otra suerte muchas cosas, no se aduzca un juicio solitario o raro; pues de esta manera puede sobre todo debilitarse la autoridad de lo juzgado. Y aquello, ciertamente, que se tomare como probable, de este modo convendrá ponerlo a prueba. Mas lo que se dijere como necesario, si acaso solo imitare la argumentación necesaria y no fuere de tal índole, así se reprenderá: primeramente, la comprensión, la cual, cualquiera de las dos cosas que concedieres, debe quitarla: si es verdadera, jamás se reprenderá; mas si es falsa, de dos modos, o por conversión o por el debilitamiento de una de las partes. Por conversión, de este modo: «Pues si tiene vergüenza, ¿por qué acusas a quien es honrado? Mas si posee un ánimo de índole desvergonzada, ¿por qué acusas a quien tiene en poco el ser tachado?» Aquí, ya digas que tiene vergüenza, ya que no la tiene, juzga que ha de concederse esto: que niegues que ha de acusársele. Lo cual por conversión así se reprenderá: «Antes bien, ha de acusársele. Pues si tiene vergüenza, acúsalo, porque no tendrá en poco el ser tachado; mas si posee un ánimo de índole desvergonzada, acúsalo igualmente, porque no es honrado.»
oportet autem animadvertere, ne, cum aliter sint multa iudicata, solitarium aliquid aut rarum iudicatum afferatur. nam sic his rebus auctoritas iudicati maxime potest infirmari. atque ea quidem, quae quasi probabilia sumentur, ad hunc modum temptari oportebit. Quae vero sicuti necessaria dicentur, ea si forte imitabuntur modo necessariam argumentationem ne- que erunt eiusmodi, sic reprehendentur: primum con- prehensio, quae, utrum concesseris, debet tollere: si vera est, numquam reprehendetur; sin falsa, duobus modis, aut conversione aut alterius partis infirmatione conversione, hoc modo: Nam si veretur, quid eum accuses, qui est probus? Sin inverecundum animi ingenium possidet, Quid autem eum accuses, qui id parvi auditum aestimet? hic, sive vereri dixeris sive non vereri, concedendum hoc putat, ut neges esse accusandum. quod conver- sione sic reprehendetur: immo vero accusandus est. nam si veretur, accuses; non enim parvi auditum aesti- mabit. sin inverecundum animi ingenium possidet, tamen accuses; non enim probus est.
1.84 Mas por el debilitamiento de una de las partes de este modo se reprenderá: «En verdad, si tiene vergüenza, corregido por tu acusación, se apartará de su yerro.» La enumeración se entiende viciosa si, o decimos algo omitido que quisiéramos conceder, o se cuenta algo endeble, que o pueda decirse en contra, o no haya razón por que no podamos honestamente concederlo. Se omite algo en enumeraciones de esta suerte: «Puesto que tienes ese caballo, es forzoso que lo hayas comprado, o lo poseas por herencia, o lo hayas recibido como regalo, o te haya nacido en casa, o, si nada de esto hay, es necesario que lo hayas hurtado: si ni lo compraste ni te vino por herencia ni te fue donado ni te nació en casa, es, pues, necesario que lo hayas hurtado.»
alterius autem partis infirmatione hoc modo reprehendetur: verum si veretur, accusatione tua correctus ab errato recedet. Enumeratio vitiosa intellegitur, si aut praeteritum quiddam dicimus, quod velimus concedere, aut infir- mum aliquid adnumeratum, quod aut contra dici possit aut causa non sit, quare non honeste possimus concedere. praeteritur quiddam in eiusmodi enumerationi- bus: quoniam habes istum equum, aut emeris oportet aut hereditate possideas aut munere acceperis aut domi tibi natus sit aut, si eorum nihil est, subripueris ne- cesse est: si neque emisti neque hereditate venit ne- que donatus est neque domi natus est: necesse est ergo subripueris.
1.85 Esto cómodamente se reprende si pudiere decirse que el caballo fue tomado a los enemigos, cuya parte del botín no se vendió; lo cual aducido, se debilita la enumeración, puesto que se ha introducido aquello que se omitió en la enumeración. Mas por el otro modo se reprenderá si, o se dijere algo en contra —esto es, si, por vía de ejemplo, para movernos en lo mismo, pudiere mostrarse que vino por herencia—, o si aquello último no fuere torpe de conceder, como si alguno, habiendo dicho los adversarios «o quisiste armar asechanzas, o complaciste a un amigo, o te dejaste llevar de la codicia», confesare haber complacido a un amigo.
hoc commode reprehenditur, si dici possit ex hostibus equus esse captus, cuius praedae sectio non venierit; quo inlato infirmatur enumeratio, quon- iam id sit inductum, quod praeteritum sit in enume- ratione. altero autem modo reprehendetur, si aut con- tra aliquid dicetur, hoc est, si exempli causa, ut in eodem versemur, poterit ostendi hereditate venisse, aut si illud extremum non erit turpe concedere, ut si qui, cum dixerint adversarii: aut insidias facere voluisti aut amico morem gessisti aut cupiditate elatus es, amico se morem gessisse fateatur.
1.86 Mas la conclusión simple se reprende si esto que se sigue no pareciere cohibirse necesariamente con aquello que precedió. Pues esto, ciertamente: «si respira, vive»; «si es de día, hay luz», es de tal índole que lo posterior parece cohibirse necesariamente con lo anterior. Mas esto: «si es madre, ama»; «si alguna vez pecó, jamás se corregirá», así convendrá reprenderlo, que se demuestre que lo posterior no se cohíbe necesariamente con lo anterior. Este género, y las demás cosas necesarias, y, en suma, toda argumentación y su refutación, contiene cierta fuerza mayor y se extiende más anchamente de lo que aquí se expone; mas el conocimiento de aquel artificio es de tal suerte que no puede juntarse a parte alguna de este arte, sino que él mismo, por separado, precisa de largo tiempo y de un conocimiento grande y arduo. Por lo cual aquellas cosas las explicaremos en otro tiempo y para otro propósito, si hubiere facultad; ahora convendrá que nos contentemos, para el uso oratorio, con estas prescripciones de los retóricos. Así pues, cuando de aquello que se tomare no se concediere alguna cosa, así se debilitará.
Simplex autem conclusio reprehenditur, si hoc, quod sequitur, non videatur necessario cum eo, quod ante- cessit, cohaerere. nam hoc quidem: Si spiritum ducit, vivit, si dies est, lucet eiusmodi est, ut cum priore necessario posterius cohaerere videatur. hoc autem: si mater est, diligit, si aliquando peccavit, numquam corrigetur sic conveniet reprehendi, ut demonstretur non necessario cum priore posterius cohaerere. hoc genus et cetera necessaria et omnino omnis argumen- tatio et eius reprehensio maiorem quandam vim con- tinet et latius patet, quam hic exponitur; sed eius artificii cognitio eiusmodi est, ut non ad huius artis partem aliquam adiungi possit, sed ipsa separatim longi temporis et magnae atque arduae cognitionis in- digeat. quare illa nobis alio tempore atque ad aliud institutum, si facultas erit, explicabuntur; nunc his praeceptionibus rhetorum ad usum oratorium conten- tos nos esse oportebit. cum igitur ex iis, quae sumentur, aliquid non concedetur, sic infirmabitur.
1.87 Mas cuando, concedidas estas cosas, la complexión no se forma de ellas, habrán de considerarse estas: si acaso se forma una cosa y se dice otra, de este modo: si, diciendo alguno que partió hacia el ejército, quisiere alguien usar contra él de esta argumentación: «si hubieras venido al ejército, habrías sido visto por los tribunos militares; mas no fuiste visto por estos: no partiste, pues, hacia el ejército.» Aquí, habiendo concedido la proposición y la asunción, ha de debilitarse la complexión.
Cum autem his concessis conplexio ex his non con- ficitur, haec erunt consideranda: num aliud conficiatur, aliud dicatur, hoc modo: si, cum aliquis dicat se pro- fectum esse ad exercitum, contra eum quis velit hac uti argumentatione: si venisses ad exercitum, a tri- bunis militaribus visus esses; non es autem ab his visus: non es igitur ad exercitum profectus. hic cum concesseris propositionem et assumptionem, conplexio est infirmanda.
1.88 Pues se ha inferido cosa distinta de la que se exigía. Y ahora, ciertamente, para que con más facilidad se conociera el asunto, hemos puesto un ejemplo dotado de un vicio perspicuo y grande; mas a menudo un vicio puesto más oscuramente se aprueba como verdadero, cuando, o poco recuerdas qué concediste, o concediste como cierto algo ambiguo. Si concedieres algo ambiguo por aquella parte que tú mismo entendiste, y el adversario quisiere acomodar por la complexión esa parte a otra parte, convendrá demostrar que la complexión no se forma de aquello que tú mismo concediste, sino de aquello que él tomó, de esta manera: «si necesitáis dinero, no tenéis dinero; si no tenéis dinero, sois pobres: mas necesitáis dinero, pues, de no ser así, no os dedicaríais al comercio: sois, pues, pobres.» Esto así se reprende: «cuando decías ”si necesitáis dinero, no tenéis dinero”, yo entendía esto: ”si por falta de recursos estáis en indigencia, no tenéis dinero”, y por eso lo concedía; mas cuando tomabas esto: ”mas necesitáis dinero”, yo recibía aquello otro: ”mas queréis tener más dinero”. De cuyas concesiones no se forma esto: ”sois, pues, pobres”; mas se formaría si yo te hubiera concedido desde luego esto: que quien quisiere tener más dinero, ese no tiene dinero.»
aliud enim, quam cogebatur, inlatum est. ac nunc quidem, quo facilius res cognosceretur, perspicuo et grandi vitio praeditum posuimus exem- plum; sed saepe obscurius positum vitium pro vero probatur, cum aut parum memineris, quid concesseris, aut ambiguum aliquid pro certo concesseris. ambiguum si concesseris ex ea parte, quam ipse intellexeris, eam partem adversarius ad aliam partem per conplexionem velit accommodare, demonstrare oportebit non ex eo, quod ipse concesseris, sed ex eo, quod ille sumpserit, confici conplexionem, ad hunc modum: si indigetis pecuniae, pecuniam non habetis; si pecuniam non habetis, pauperes estis: indigetis autem pecuniae; mer- caturae enim, ni ita esset, operam non daretis: pauperes igitur estis. hoc sic reprehenditur: cum dicebas: si indigetis pecuniae, pecuniam non habetis, hoc intelle- gebam: si propter inopiam in egestate estis, pecuniam non habetis, et idcirco concedebam; cum autem hoc sumebas: indigetis autem pecuniae, illud accipiebam: vultis autem pecuniae plus habere. ex quibus conces- sionibus non conficitur hoc: pauperes igitur estis; con- ficeretur autem, si tibi primo quoque hoc concessissem, qui pecuniam maiorem vellet habere, eum pecuniam non habere.
1.89 Mas a menudo piensan que has olvidado qué concediste, y por eso aquello que no se forma, como si se formara, se infiere en la conclusión, de este modo: «si a aquel le venía la herencia, es verosímil que por aquel fue muerto.» Luego aprueban esto con muchísimas palabras. Después asumen: «mas a aquel le venía la herencia.» Luego se infiere: «aquel, pues, lo mató»; lo cual de aquello que habían tomado no se forma. Por lo cual conviene observar con diligencia tanto qué se toma cuanto qué de ello se forma. Mas el género mismo de la argumentación se mostrará vicioso por estas causas: si, o en sí mismo hubiere vicio, o no se acomodare a aquello que se propone. Y habrá vicio en sí mismo si fuere del todo enteramente falso, si común, si vulgar, si leve, si remoto, si de mala definición, si controvertido, si perspicuo, si no concedido, si torpe, si ofensivo, si contrario, si in-
saepe autem oblitum putant, quid con- cesseris, et idcirco id, quod non conficitur, quasi con- ficiatur, in conclusionem infertur, hoc modo: si ad illum hereditas veniebat, veri simile est ab illo ne- catum. deinde hoc adprobant plurimis verbis. post adsumunt: ad illum autem hereditas veniebat. de- inde infertur: ille igitur occidit; id quod ex iis, quae sumpserant, non conficitur. quare observare diligenter oportet, et quid sumatur et quid ex his conficiatur. Ipsum autem genus argumentationis vitiosum his de causis ostendetur, si aut in ipso vitium erit aut non ad id, quod instituitur, accommodabitur. atque in ipso vitium erit, si omnino totum falsum erit, si commune, si vulgare, si leve, si remotum, si mala definitione, si controversum, si perspicuum, si non concessum, si turpe, si offensum, si contrarium, si in-
1.90 constante, si adverso. Falso es aquello en que perspicuamente hay mentira, de este modo: «no puede ser sabio quien desdeña el dinero; mas Sócrates desdeñaba el dinero: no era, pues, sabio.» Común es lo que en nada milita más por los adversarios que por nosotros, de este modo: «por esto, jueces, porque tenía causa verdadera, peroré brevemente.» Vulgar es lo que también a otra cosa no probable, si ahora se concediere, puede trasladarse, como esto: «si no tuviera causa verdadera, no se hubiera confiado a vosotros, jueces.» Leve es lo que, o se dice fuera de tiempo, de este modo: «si se le hubiera venido a las mientes, no lo hubiera cometido»; o quiere cubrir con flaca defensa una cosa perspicuamente torpe, de este modo: «Cuando te buscaban todos en tu florentísimo reino, te abandoné: ahora, desamparado de todos, con sumo peligro, dispongo restituirte yo sola.»
constans, si adversarium. falsum est, in quo per- spicue mendacium est, hoc modo: non potest esse sapiens, qui pecuniam neglegit. Socrates autem pecuniam neglegebat: non igitur sapiens erat. com- mune est, quod nihilo magis ab adversariis quam a nobis facit, hoc modo: idcirco, iudices, quia veram causam habebam, brevi peroravi. vulgare est, quod in aliam quoque rem non probabilem, si nunc con- cessum sit, transferri possit, ut hoc: si causam veram non haberet, vobis se, iudices, non commisisset. leve est, quod aut post tempus dicitur, hoc modo: si in mentem venisset, non commisisset; aut perspicue tur- pem rem levi tegere vult defensione, hoc modo: Cum te expetebant omnes florentissimo Regno, reliqui: nunc desertum ab omnibus Summo periclo sola ut restituam paro.
1.91 Remoto es lo que se busca más allá de lo que basta, de esta suerte: «que si
Publio Escipión no hubiera casado a su hija
Cornelia con Tiberio Graco ni hubiera engendrado de ella a los dos Gracos, no hubieran nacido tan grandes sediciones; por lo cual parece que este perjuicio ha de atribuirse a Escipión.» De esta suerte es también aquella querella: «¡Ojalá que en el bosque del Pelión no hubieran caído a tierra, cortados con hachas, los maderos de abeto!»; pues se ha buscado más de lejos de lo que la cosa pedía. Mala definición es cuando, o describe cosas comunes, de este modo: «sedicioso es quien es ciudadano malo e inútil» —pues esto describe la fuerza no más del sedicioso que del ambicioso, que del calumniador, que de cualquier hombre malvado—; o dice algo falso, de este modo: «la sabiduría es la inteligencia de buscar dinero»; o contiene algo no grave ni grande, así: «la necedad es un desmedido deseo de gloria.» Es esto, ciertamente, necedad, pero definida por cierta parte, no por todo el género. Controvertido es aquello en que, para demostrar lo dudoso, se aduce causa dudosa, de este modo: «¡Eh, tú! Los dioses, que tienen potestad sobre el movimiento de lo de arriba y de lo de abajo, ¿concilian entre sí la paz, juntan la concordia?»
remotum est, quod ultra quam satis est petitur, huius- modi: quodsi non P. Scipio
Corneliam filiam Ti. Graccho conlocasset atque ex ea duos Gracchos pro- creasset, tantae seditiones natae non essent; quare hoc incommodum Scipioni adscribendum videtur. huius- modi est illa quoque conquestio: Utinam ne in nemore Pelio securibus Caesae accidissent abiegnae ad terram trabes! longius enim repetita est, quam res postulabat. mala definitio est, cum aut communia describit, hoc modo: seditiosus est is, qui malus atque inutilis civis — nam hoc non magis seditiosi quam ambitiosi, quam calumniatoris, quam alicuius hominis improbi vim describit—; aut falsum quiddam dicit, hoc pacto: sapientia est pecuniae quaerendae intellegentia; aut aliquid non grave nec magnum continens, sic: stul- titia est inmensa gloriae cupiditas. est haec quidem stultitia, sed ex parte quadam, non ex omni genere definita. controversum est, in quo ad dubium demon- strandum dubia causa affertur, hoc modo: Eho tu, di, quibus est potestas motus superum atque inferum, Pacem inter sese conciliant, conferunt concordiam.
1.92 Perspicuo es aquello sobre lo cual no hay controversia: como si alguno, acusando a Orestes, hiciese patente que por él fue muerta su madre. No concedido es cuando aquello que se acrecienta está en controversia, como si alguno, acusando a Ulises, se detuviese sobre todo en esto: que es indigno que por un hombre cobardísimo fuese muerto un varón fortísimo, Áyax. Torpe es lo que, o por el lugar en que se dice, o por el hombre que lo dice, o por el tiempo en que se dice, o por aquellos que lo oyen, o por la cosa de que se trata, parece indigno a causa de su deshonestidad. Ofensivo es lo que daña la voluntad de aquellos que oyen: como si alguno, ante caballeros romanos deseosos de juzgar, alabase la ley judiciaria de
Cepión.
perspicuum est, de quo non est controversia: ut si quis, cum Orestem accuset, planum faciat ab eo matrem esse occisam. non concessum est, cum id, quod au- getur, in controversia est, ut si quis, cum Ulixem ac- cuset, in hoc maxime commoretur: indignum esse ab homine ignavissimo virum fortissimum Aiacem ne- catum. turpe est, quod aut eo loco, in quo dicitur, aut eo homine, qui dicit, aut eo tempore, quo dicitur, aut iis, qui audiunt, aut ea re, qua de agitur, indignum propter inhonestam rem videtur. offensum est, quod eorum, qui audiunt, voluntatem laedit: ut, si quis apud equites Romanos cupidos iudicandi
Caepionis 1.93 Contrario es lo que se dice contra aquello que hicieron quienes oyen: como si alguno, hablando ante
Alejandro de Macedonia contra un saqueador de ciudades, dijese que nada hay más cruel que arruinar ciudades, habiendo el mismo Alejandro arruinado Tebas. Inconstante es lo que por el mismo, sobre la misma cosa, se dice de modo diverso: como si alguno, habiendo dicho que quien tiene virtud no necesita de cosa alguna para vivir bien, negare después que pueda vivirse bien sin buena salud; o que asiste a un amigo por benevolencia, mas espera que algún provecho le ha de venir a sí mismo.
legem iudiciariam laudet. contrarium est, quod contra dicitur atque ii, qui audiunt, fecerunt: ut si quis apud
Alexandrum Macedonem dicens contra aliquem urbis expugnatorem diceret nihil esse crudelius quam urbes diruere, cum ipse Alexander Thebas diruisset. in- constans est, quod ab eodem de eadem re diverse dicitur: ut, si qui, cum dixerit, qui virtutem habeat, eum nullius rei ad bene vivendum indigere, neget postea sine bona valetudine posse bene vivi: aut, se amico adesse propter benivolentiam, sperare autem aliquid commodi ad se perventurum.
1.94 Adverso es lo que estorba en alguna parte a la propia causa, como si alguno acrecentase la fuerza, las tropas y la fortuna de los enemigos cuando exhorta a los soldados a pelear. Si alguna parte de la argumentación no se acomodare a aquello que se propone, se hallará en alguno de estos vicios: si, prometiendo más, demostrare menos; o si, debiendo mostrar el todo, hablare de alguna parte, de este modo: «el género de las mujeres es avaro; pues
Erífila vendió por oro la vida de su marido»; o si no defendiere aquello de que se le acusa, como si alguno, acusado de cohecho, se defendiere alegando que es esforzado de mano; o como
Anfión en
Eurípides, y asimismo en
Pacuvio, que, vituperada la música, alaba la sabiduría; o si una cosa se vituperare por el vicio de un hombre, como si alguno reprendiere la doctrina por los vicios de algún docto; o si alguno, queriendo alabar a alguien, hablare de su felicidad, no de su virtud; o si comparare una cosa con otra de tal modo que no piense alabar la una sin vituperar la otra;
adversarium est, quod ipsi causae aliqua ex parte officit, ut si quis hostium vim et copias et felicitatem augeat, cum ad pugnandum milites adhortetur. Si non ad id, quod instituitur, accommodabitur ali- qua pars argumentationis, horum aliquo in vitio re- perietur: si plura pollicitus pauciora demonstrabit; aut si, cum totum debebit ostendere, de parte aliqua lo- quatur, hoc modo: Mulierum genus avarum est; nam
Eriphyla auro viri vitam vendidit; aut si non id, quod accusabitur, defendet, ut, si qui, cum ambitus accusa- bitur, manu se fortem esse defendet; aut ut
Amphion apud
Euripidem, item apud
Pacuvium, qui vituperata musica sapientiam laudat; aut si res ex hominis vitio vituperabitur, ut, si qui doctrinam ex alicuius docti vitiis reprehendat; aut si qui, cum aliquem volet lau- dare, de felicitate eius, non de virtute dicat; aut si rem cum re ita comparabit, ut alteram se non putet laudare, nisi alteram vituperarit;
1.95 o si alabare la una de tal modo que no haga mención de la otra; o si, preguntándose sobre cosa cierta, se entablare el discurso sobre lo común, como si alguno, deliberando algunos si harán o no la guerra, alabase del todo la paz, no demostrase que aquella guerra es inútil; o si la razón de alguna cosa se diere falsa, de este modo: «el dinero es un bien, por cuanto él sobre todo hace dichosa la vida»; o endeble, como
Plauto: «Castigar al amigo por una falta merecida es hecho ingrato; mas en la ocasión es útil y provechoso; pues yo hoy a mi amigo lo castigaré de firme por la falta que ha merecido»; o la misma, de este modo: «un mal es la avaricia; pues con grandes perjuicios afligió a muchos el deseo de dinero»; o poco idónea, de este modo: «el mayor bien es la amistad; pues muchísimos deleites hay en la amistad.»
aut si alteram ita lau- det, ut alterius non faciat mentionem; aut si, cum de certa re quaeretur, de communi instituetur oratio, ut, si quis, cum aliqui deliberent, bellum gerant an non, pacem laudet omnino, non illud bellum inutile esse demonstret; aut si ratio alicuius rei reddetur falsa, hoc modo: pecunia bonum est, propterea quod ea maxime vitam beatam efficiat; aut infirma, ut
Plautus: Amicum castigare ob meritam noxiam, Immune est facinus; verum in aetate utile Et conducibile; nam ego amicum hodie meum Concastigabo pro commerita noxia; aut eadem, hoc modo: malum est avaritia; multos enim magnis incommodis affecit pecuniae cupiditas; aut parum idonea, hoc modo: maximum bonum est amicitia; plurimae enim delectationes sunt in amicitia.
1.96 El cuarto modo de refutación era aquel por el cual, contra una argumentación firme, se pone otra igualmente firme o más firme. Este género se versará sobre todo en las deliberaciones, cuando concedemos que es justo algo de lo que se dice en contra, mas demostramos que aquello que nosotros defendemos es necesario; o cuando confesamos que aquello que ellos defienden es útil, y demostramos que lo que nosotros decimos es honesto. Y de la refutación, esto ciertamente hemos juzgado que había de decirse. Ahora, en seguida, trataremos de la conclusión.
Quartus modus erat reprehensionis, per quem contra firmam argumentationem aeque firma aut firmior po- nitur. hoc genus in deliberationibus maxime versa- bitur, cum aliquid, quod contra dicatur, aequum esse concedimus, sed id, quod nos defendimus, necessarium esse demonstramus; aut cum id, quod illi defendant, utile esse fateamur, quod nos dicamus, honestum esse demonstremus. Ac de reprehensione haec quidem existimavimus esse dicenda. deinceps nunc de conclusione ponemus.
1.97 Hermágoras pone luego la digresión y, en último lugar, la conclusión. Mas en esta digresión piensa él que conviene introducir cierto discurso apartado de la causa y del juicio mismo, que contenga, o la alabanza propia, o el vituperio del adversario, o que conduzca a otra causa, de la cual forme algo de confirmación o de refutación, no argumentando, sino acrecentando por cierta amplificación. Si alguno juzgare que esta es parte del discurso, lícito le será seguirlo; pues los preceptos así de acrecentar como de alabar y vituperar en parte los hemos dado y en parte se darán en su lugar. Mas a nosotros no nos pareció reponer esta parte en el número, porque digredir de la causa, salvo por un lugar común, nos desagrada; de cuyo género se ha de hablar después. Y las alabanzas y vituperios no nos parece que hayan de tratarse por separado, sino que estén implicados en las argumentaciones mismas. Ahora hablaremos de la conclusión.
Hermagoras digressionem deinde, tum postremam conclusionem ponit. in hac autem digressione ille putat oportere quandam inferri orationem a causa atque a iudicatione ipsa remotam, quae aut sui laudem aut ad- versarii vituperationem contineat aut in aliam causam deducat, ex qua conficiat aliquid confirmationis aut re- prehensionis, non argumentando, sed augendo per quandam amplificationem. hanc si qui partem putabit esse orationis, sequatur licebit. nam et augendi et laudandi et vituperandi praecepta a nobis partim data sunt, partim suo loco dabuntur. nobis autem non placuit hanc partem in numerum reponi, quod de causa digredi nisi per locum communem displicet: quo de genere posterius est dicendum. laudes autem et vituperationes non separatim placet tractari, sed in ipsis argumentationibus esse inplicatas. Nunc de conclusione dicemus.
1.98 La conclusión es la salida y el remate de todo el discurso. Esta tiene tres partes: la enumeración, la indignación, la querella. La enumeración es aquella por la cual las cosas dichas dispersa y difusamente se reúnen en un solo lugar y, para refrescar la memoria, se ponen bajo una sola mirada. Esta, si siempre se tratare del mismo modo, perspicuamente se entenderá por todos que se trata con cierto artificio; mas si se hiciere variadamente, podrá evitar así esta sospecha como el hastío. Por lo cual convendrá unas veces hacer, como muchos hacen por su facilidad, tocar una a una cada cosa y así pasar brevemente por todas las argumentaciones; otras veces, lo cual es más difícil, decir qué partes expusiste en la partición, sobre las cuales prometiste haber de hablar, y reducir a la memoria con qué razones confirmaste cada parte; otras veces, preguntar a aquellos que oyen qué es lo que deban querer que se les demuestre, de este modo: «aquello enseñamos, aquello hicimos patente.» Así, a un tiempo, el oyente volverá a la memoria y juzgará que nada hay además que deba echar de menos.
Conclusio est exitus et determinatio totius orationis. haec habet partes tres: enumerationem, indignationem, conquestionem. Enumeratio est, per quam res disperse et diffuse dictae unum in locum coguntur et reminiscendi causa unum sub aspectum subiciuntur. haec si semper eodem modo tractabitur, perspicue ab omnibus artificio quo- dam tractari intellegetur; sin varie fiet, et hanc suspi- cionem et satietatem vitare poterit. quare tum oporte- bit ita facere, ut plerique faciunt propter facilitatem, singillatim unam quamque rem adtingere et ita omnes transire breviter argumentationes; tum autem, id quod difficilius est, dicere, quas partes exposueris in par- titione, de quibus te pollicitus sis dicturum, et reducere in memoriam, quibus rationibus unam quamque partem confirmaris; tum ab iis, qui audiunt, quaerere, quid sit, quod sibi velle debeant demonstrari, hoc modo: illud docuimus, illud planum fecimus. ita simul et in memoriam redibit auditor et putabit nihil esse praeterea, quod debeat desiderare.
1.99 Y en estos géneros, como antes se dijo, unas veces pasar por separado tus argumentaciones, otras veces, lo cual es más artificioso, juntar las tuyas con las contrarias; y, dicha tu argumentación, mostrar de qué modo disolviste aquello que contra ella se aducía. Así, por una breve comparación, la memoria del oyente se renovará tanto sobre la confirmación como sobre la refutación. Y esto convendrá variarlo también por otros modos de actuar. Pues unas veces podrás enumerar desde tu propia persona, de suerte que adviertas qué y en qué lugar dijiste cada cosa; otras veces, introducir una persona o cosa alguna y atribuirle toda la enumeración. Una persona, de este modo: «pues si surgiese el redactor de la ley y os preguntase así, de qué dudáis: ¿qué podríais decir, habiéndoseos demostrado esto y esto?» Y aquí, asimismo como en nuestra propia persona, será lícito unas veces pasar por separado todas las argumentaciones, otras veces referirse a cada uno de los géneros de la partición, otras veces preguntar al oyente qué echa de menos, otras veces hacer estas cosas por comparación de las propias y las contrarias argumentaciones.
atque in his ge- neribus, ut ante dictum est, tum tuas argumentationes transire separatim, tum, id quod artificiosius est, cum tuis contrarias coniungere; et cum tuam dixeris argu- mentationem, tum, contra eam quod adferretur, quem- admodum dilueris, ostendere. ita per brevem conpara- tionem auditoris memoria et de confirmatione et de reprehensione redintegrabitur. atque haec aliis actionis quoque modis variare oportebit. nam tum ex tua per- sona enumerare possis, ut, quid et quo quidque loco dixeris, admoneas; tum vero personam aut rem ali- quam inducere et enumerationem ei totam attribuere. personam hoc modo: nam si legis scriptor exsistat et quaerat sic id a vobis, quid dubitetis: quid possitis dicere, cum vobis hoc et hoc sit demonstratum? atque hic, item ut in nostra persona, licebit alias singillatim transire omnes argumentationes, alias ad partitionis singula genera referre, alias ab auditore, quid desideret, quaerere, alias haec facere per comparationem suarum et contrariarum argumentationum.
1.100 Mas se introducirá una cosa si a alguna cosa de esta suerte —una ley, un lugar, una ciudad, un monumento— se atribuyere el discurso por enumeración, de este modo: «¿qué? Si las leyes pudieran hablar, ¿no se querellarían ante vosotros de esto: qué más echáis de menos, jueces, habiéndoseos hecho patente esto y esto?» También en este género será lícito usar de todos estos mismos modos. Mas se da este precepto común para la enumeración: que de cada una de las argumentaciones, puesto que no puede decirse otra vez por entero, se elija aquello que fuere de mayor peso, y que cada cosa se pase lo más brevemente que sea posible, de suerte que parezca renovada la memoria, no el discurso. La indignación es un discurso por el cual se logra que se concite contra algún hombre un gran odio, o contra alguna cosa una grave ofensa. En este género, esto queremos primeramente que se entienda: que la indignación puede tratarse desde todos aquellos lugares que pusimos en la prescripción del confirmar; pues de aquellas cosas que están atribuidas a las personas o a los negocios, cualesquiera amplificaciones e indignaciones pueden nacer; mas, con todo, consideremos aquellas que por separado de la indignación pueden prescribirse.
res autem inducetur, si alicui rei huiusmodi, legi, loco, urbi, mo- numento oratio attribuetur per enumerationem, hoc modo: quid? si leges loqui possent, nonne haec apud vos quererentur: quidnam amplius desideratis, iudi- ces, cum vobis hoc et hoc planum factum sit? in hoc quoque genere omnibus isdem modis uti licebit. com- mune autem praeceptum hoc datur ad enumerationem, ut ex una quaque argumentatione, quoniam tota iterum dici non potest, id eligatur, quod erit gravissimum, et unum quidque quam brevissime transeatur, ut me- moria, non oratio renovata videatur. Indignatio est oratio, per quam conficitur, ut in aliquem hominem magnum odium aut in rem gravis offensio concitetur. in hoc genere illud primum in- tellegi volumus, posse omnibus ex locis iis, quos in confirmandi praeceptione posuimus, tractari indigna- tionem. nam ex iis rebus, quae personis aut quae negotiis sunt attributae, quaevis amplificationes et indignationes nasci possunt, sed tamen ea, quae se- paratim de indignatione praecipi possunt, considere-
1.101 El primer lugar se toma de la autoridad, cuando recordamos cuánto cuidado dio esa cosa a aquellos cuya autoridad debe ser de gravísimo peso: a los dioses inmortales —cuyo lugar se tomará de las suertes, de los oráculos, de los adivinos, de los portentos, de los prodigios, de las respuestas y de cosas semejantes—; asimismo a nuestros mayores, a los reyes, a las ciudades, a las naciones, a los hombres sapientísimos, al senado, al pueblo, a los redactores de las leyes. El segundo lugar es aquel por el cual, con amplificación, por la indignación, se muestra a quiénes atañe aquella cosa: o a todos, o a la mayor parte, lo cual es atrocísimo; o a los superiores, cuales son aquellos de cuya autoridad se toma la indignación, lo cual es indignísimo; o a los iguales en ánimo, fortuna, cuerpo, lo cual es iniquísimo; o a los inferiores, lo cual es soberbísimo. El tercer lugar es aquel por el cual inquirimos qué habría de suceder si los demás hicieran lo mismo; y a un tiempo mostramos que, si a este se le concediere, habría muchos émulos de igual osadía;
mus. primus locus sumitur ab auctoritate, cum com- memoramus, quantae curae res ea fuerit iis, quorum auctoritas gravissima debeat esse: diis inmortalibus, qui locus sumetur ex sortibus, ex oraculis, vatibus, ostentis, prodigiis, responsis, similibus rebus; item maioribus nostris, regibus, civitatibus, gentibus, hominibus sapientissimis, senatui, populo, legum scripto- ribus. secundus locus est, per quem, illa res ad quos pertineat, cum amplificatione per indignationem osten- ditur, aut ad omnes aut ad maiorem partem, quod atrocissimum est; aut ad superiores, quales sunt ii, quorum ex auctoritate indignatio sumitur, quod in- dignissimum est; aut ad pares animo, fortuna, cor- pore, quod iniquissimum est; aut ad inferiores, quod superbissimum est. tertius locus est, per quem quae- rimus, quidnam sit eventurum, si idem ceteri faciant; et simul ostendimus, huic si concessum sit, multos aemulos eiusdem audaciae futuros;
1.102 de lo cual demostraremos qué mal habría de suceder. El cuarto lugar es aquel por el cual demostramos que muchos, llenos de ardor, aguardan qué se resuelva, para que de aquello que a uno se concediere puedan entender qué les es lícito también a sí mismos en tal materia. El quinto lugar es aquel por el cual mostramos que las demás cosas establecidas torcidamente pueden, conocida la verdad, mudarse y corregirse; mas que esta cosa es tal que, si una vez se juzgare, no podrá ni cambiarse por otro juicio ni corregirse por potestad alguna. El sexto lugar es aquel por el cual se demuestra que se hizo a sabiendas y de industria, y se añade aquello: que al maleficio voluntario no conviene dar perdón, mas que conviene a veces conceder algo a la imprudencia. El séptimo lugar es aquel por el cual nos indignamos de que digamos que se ha hecho un hecho horrendo, cruel, nefando, tiránico, por la fuerza,
ex quo, quid mali sit eventurum, demonstrabimus. quartus locus est, per quem demonstramus multos alacres exspectare, quid statuatur, ut ex eo, quod uni concessum sit, sibi quo- que tali de re quid liceat, intellegere possint. quintus locus est, per quem ostendimus ceteras res perperam constitutas intellecta veritate commutatas corrigi posse; hanc esse rem, quae si sit semel iudicata, ne- que alio commutari iudicio neque ulla potestate cor- rigi possit. sextus locus est, per quem consulto et de industria factum demonstratur et illud adiungitur, vo- luntario maleficio veniam dari non oportere, inpru- dentiae concedi nonnumquam convenire. septimus lo- cus est, per quem indignamur, quod taetrum, crudele, nefarium, tyrannicum factum esse dicamus per vim
1.103 por la mano, por la opulencia; cosa que está apartadísima de las leyes y del derecho igualitario. El octavo lugar es aquel por el cual demostramos que ni es vulgar ni acostumbrado, ni aun por los hombres más osados, ese maleficio de que se trata; y que ello está apartado también de los hombres fieros, de las naciones bárbaras y de las bestias inhumanas. Estas serán las cosas que se dirá que cruelmente se cometieron contra los padres, los hijos, los cónyuges, los consanguíneos, los suplicantes; y, en seguida, si algo se adujere contra los mayores en edad, contra los huéspedes, contra los vecinos, contra los amigos, contra aquellos con quienes pasaste la vida, contra aquellos en cuya casa fuiste criado, contra aquellos por quienes fuiste instruido, contra los muertos, contra los míseros y dignos de misericordia, contra los hombres ilustres, nobles y que han gozado de honra, contra aquellos que ni pudieron dañar a otro ni defenderse a sí mismos, como contra niños, ancianos, mujeres; por todo lo cual, vivamente excitada la indignación, podrá concitarse sumo odio contra aquel que algo de esto hubiere violado.
manum opulentiam; quae res ab legibus et ab aequabili iure remotissima sit. octavus locus est, per quem de- monstramus non vulgare neque factitatum esse ne ab audacissimis quidem hominibus id maleficium, de quo agatur; atque id a feris quoque hominibus et a bar- baris gentibus et inmanibus bestiis esse remotum. haec erunt, quae in parentes, liberos, coniuges, consangui- neos, supplices crudeliter facta dicentur, et deinceps si qua proferantur in maiores natu, in hospites, in vicinos, in amicos, in eos, quibuscum vitam egeris, in eos, apud quos educatus sis, in eos, ab quibus eruditus, in mortuos, in miseros et misericordia dignos, in ho- mines claros, nobiles et honore usos, in eos, qui neque laedere alium nec se defendere potuerunt, ut in pueros, senes, mulieres; quibus ex omnibus acriter excitata in- dignatio summum in eum, qui violarit horum aliquid,
1.104 El noveno lugar es aquel por el cual esto de que se trata se compara con otros pecados que consta que son pecados, y así, por contraposición, se muestra cuánto más atroz e indigno es aquello de que se trata. El décimo lugar es aquel por el cual todas las cosas que se hicieron en el ejecutar el negocio, y cuantas siguieron tras el negocio, las reunimos con indignación e imputación de cada una de ellas, y ponemos la cosa con palabras lo más posible ante los ojos de aquel ante quien se habla, para que aquello que es indigno le parezca indigno tal como si él mismo hubiera estado presente y, hallándose allí, lo hubiera visto. El undécimo lugar es aquel por el cual mostramos que fue hecho por aquel por quien menos convenía, y por aquel que, si otro lo hiciese, convendría que lo impidiese. El duodécimo lugar es aquel por el cual nos indignamos de que esto nos haya acaecido a nosotros los primeros y a nadie jamás le haya sobrevenido.
odium commovere poterit. nonus locus est, per quem cum aliis peccatis, quae constat esse peccata, hoc quo de quaestio est, conparatur, et ita per contentionem, quanto atrocius et indignius sit illud, de quo agitur, ostenditur. decimus locus est, per quem omnia, quae in negotio gerundo acta sunt quaeque post negotium consecuta sunt, cum unius cuiusque indignatione et criminatione colligimus et rem verbis quam maxime ante oculos eius, apud quem dicitur, ponimus, ut id, quod indignum est, proinde illi videatur indignum, ac si ipse interfuerit ac praesens viderit. undecimus locus est, per quem ostendimus ab eo factum, a quo minime oportuerit, et a quo, si alius faceret, prohiberi con- venerit. duodecimus locus est, per quem indignamur, quod nobis hoc primis acciderit neque alicui umquam usu venerit.
1.105 El decimotercer lugar es si se demuestra que a la injuria va unida la afrenta; por cuyo lugar se concita odio contra la soberbia y la arrogancia. El decimocuarto lugar es aquel por el cual pedimos a aquellos que oyen que refieran a sus propias cosas nuestras injurias: si atañere a niños, que piensen en sus hijos; si a mujeres, en sus esposas; si a ancianos, en sus padres o progenitores. El decimoquinto lugar es aquel por el cual decimos que también a los enemigos y adversarios suelen parecer indignas aquellas cosas que a nosotros nos han acaecido. Y la indignación, ciertamente, de estos lugares poco más o menos se tomará con gravísima fuerza.
tertius decimus locus est, si cum iniuria contumelia iuncta demonstratur, per quem locum in superbiam et arrogantiam odium concitatur. quartus decimus locus est, per quem petimus ab iis, qui audiunt, ut ad suas res nostras iniurias referant; si ad pueros pertinebit, de liberis suis cogitent; si ad mulieres, de uxoribus; si ad senes, de patribus aut parentibus. quintus decimus locus est, per quem dicimus inimicis quoque et hostibus ea, quae nobis acciderint, indigna videri solere. Et indignatio quidem his fere de locis gravissime sumetur.
1.106 Mas las partes de la querella convendrá tomarlas de cosas de esta suerte. La querella es un discurso que capta la misericordia de los oyentes. En ella conviene primeramente hacer manso y misericorde el ánimo del oyente, para que más fácilmente pueda conmoverse por la querella. Esto convendrá lograrlo por lugares comunes, por los cuales se muestra la fuerza de la fortuna sobre todos y la flaqueza de los hombres; pronunciado este discurso con gravedad y con sentencias, sobre todo se abate el ánimo de los hombres y se dispone a la misericordia, cuando en el mal ajeno considere su propia flaqueza.
conquestionis autem huiusmodi de rebus partes petere oportebit. Conquestio est oratio auditorum misericordiam cap- tans. in hac primum animum auditoris mitem et misericordem conficere oportet, quo facilius conque- stione commoveri possit. id locis communibus efficere oportebit, per quos fortunae vis in omnes et hominum infirmitas ostenditur; qua oratione habita graviter et sententiose maxime demittitur animus hominum et ad misericordiam conparatur, cum in alieno malo suam infirmitatem considerabit.
1.107 Luego, el primer lugar de la misericordia es aquel por el cual se muestra en qué bienes estuvieron y ahora en qué males están. El segundo, que se atribuye a los tiempos, es aquel por el cual se demuestra en qué males estuvieron, están y han de estar. El tercero es aquel por el cual se deplora cada perjuicio uno a uno, como, en la muerte de un hijo, el deleite de la niñez, el amor, la esperanza, el consuelo, la crianza, y, si algunas cosas semejantes en cualquier género de perjuicio pudieren decirse por la querella. El cuarto es aquel por el cual se aducen cosas torpes, humildes y serviles, e indignas de la edad, el linaje, la pasada fortuna, la honra, los beneficios —las que han padecido o han de padecer—. El quinto es aquel por el cual se ponen ante los ojos uno a uno todos los perjuicios, para que parezca que aquel que oye ve, y por la cosa misma también, como si estuviera presente, no solo por las palabras, sea llevado a la miseri-
deinde primus locus est misericordiae, per quem, quibus in bonis fuerint et nunc per quem quibus in malis sint, ostenditur. se- cundus, qui in tempora tribuitur, per quem, quibus in malis fuerint et sint et futuri sint, demonstratur. ter- tius, per quem unum quodque deploratur incom- modum, ut in morte filii pueritiae delectatio, amor, spes, solatium, educatio et, si qua simili in genere quo- libet de incommodo per conquestionem dici poterunt. quartus, per quem res turpes et humiles et inliberales proferentur et indigna aetate, genere, fortuna pristina, honore, beneficiis, quae passi perpessurive sint. quin- tus, per quem omnia ante oculos singillatim incom- moda ponuntur, ut videatur is, qui audit, videre et re quoque ipsa, quasi assit, non verbis solum ad miseri-
1.108 cordia. El sexto es aquel por el cual se demuestra que se halla en miserias contra toda esperanza, y que, esperando alguna cosa, no solo no la alcanzó, sino que cayó en las sumas miserias. El séptimo es aquel por el cual volvemos a los mismos que oyen hacia una causa semejante y pedimos que, cuando nos vean, se acuerden de sus hijos o de sus padres o de alguno que deba serles caro. El octavo es aquel por el cual se dice que se hizo algo que no convenía, o que no se hizo lo que convenía, de este modo: «no estuve presente, no lo vi, no oí su última voz, no recogí su postrer aliento.» Asimismo: «murió en manos de los enemigos, yació torpemente insepulto en tierra hostil, largamente despedazado por las fieras, careció en la muerte aun de la honra común.»
cordiam ducatur. sextus, per quem praeter spem in miseriis demonstratur esse, et, cum aliquid exspectaret, non modo id non adeptus esse, sed in summas miserias incidisse. septimus, per quem ad ipsos, qui audiunt, similem in causam convertimus et petimus, ut de suis liberis aut parentibus aut aliquo, qui illis carus debeat esse, nos cum videant, recordentur. octavus, per quem aliquid dicitur esse factum, quod non oportuerit, aut non factum, quod oportuerit, hoc modo: non affui, non vidi, non postremam vocem eius audivi, non extremum spiritum eius excepi. item: inimicorum in manibus mortuus est, hostili in terra turpiter iacuit insepultus, a feris diu vexatus, communi quoque honore in morte caruit.
1.109 El noveno es aquel por el cual el discurso se refiere a las cosas mudas y carentes de ánimo, como si acomodares a un caballo, a una casa, a un vestido, la plática de alguno; con lo cual el ánimo de aquellos que oyen y han querido a alguien se conmueve vehementemente. El décimo es aquel por el cual se demuestra la indigencia, la flaqueza, la soledad. El undécimo es aquel por el cual se hace la encomienda de los hijos o de los padres, o de sepultar el propio cuerpo, o de alguna cosa de esta suerte. El duodécimo es aquel por el cual se deplora la separación de alguno, cuando eres apartado de aquel con quien gustosísimamente viviste, como de un padre, un hijo, un hermano, un familiar. El decimotercero es aquel por el cual con indignación nos querellamos de que somos mal tratados por aquellos a quienes menos convendría —parientes, amigos a quienes hicimos bien, a quienes pensamos que habrían de ser nuestros ayudadores—, o por aquellos por quienes es indigno, como siervos, libertos, clientes, suplicantes. El decimocuarto es aquel que se toma por súplica, en el cual se ruega a aquellos que oyen, con discurso humilde y suplicante, que se apiaden. El decimoquinto es aquel por el cual demostramos que nos querellamos no de nuestras propias fortunas, sino de las de aquellos que deben sernos caros. El decimosexto es aquel por el cual mostramos que nuestro ánimo es misericorde para con los demás y que, sin embargo, es amplio, excelso y sufrido de los perjuicios, y que lo será si algo aconteciere; pues a menudo la virtud y la magnificencia, en quien hay gravedad y autoridad, aprovecha más para conmover la misericordia que la humildad y la súplica. Mas, conmovidos los ánimos, no convendrá detenerse más largamente en la querella. Pues, como dijo el
retórico Apolonio, nada se seca más presto que una lágrima. Pero, puesto que, según nos parece, bastante hemos dicho de todas las partes del discurso, y la magnitud de este volumen se ha alargado demasiado, lo que sigue en seguida lo diremos en el libro segundo.
nonus, per quem oratio ad mutas et expertes animi res referetur, ut si ad equum, domum, vestem sermonem alicuius accommodes, quibus animus eorum, qui audiunt et aliquem dilexerunt, vehementer com- movetur. decimus, per quem inopia, infirmitas, soli- tudo demonstratur. undecimus, per quem liberorum aut parentum aut sui corporis sepeliundi aut alicuius eiusmodi rei commendatio fit. duodecimus, per quem disiunctio deploratur ab aliquo, cum diducaris ab eo, quicum libentissime vixeris, ut a parente filio, a fratre familiari. tertius decimus, per quem cum indignatione conquerimur, quod ab iis, a quibus minime conveniat, male tractemur, propinquis, amicis, quibus benigne fecerimus, quos adiutores fore putarimus, aut a qui- bis indignum est, ut servis, libertis, clientibus, sup- plicibus. quartus decimus, qui per obsecrationem sumitur; in quo orantur modo illi, qui audiunt, hu- mili et supplici oratione, ut misereantur. quintus de- cimus, per quem non nostras, sed eorum, qui cari nobis debent esse, fortunas conqueri nos demonstra- mus. sextus decimus, per quem animum nostrum in alios misericordem esse ostendimus et tamen amplum et excelsum et patientem incommodorum esse et fu- turum esse, si quid acciderit, demonstramus. nam saepe virtus et magnificentia, in quo gravitas et auctoritas est, plus proficit ad misericordiam commo- vendam quam humilitas et obsecratio. commotis au- tem animis diutius in conquestione morari non opor- tebit. quemadmodum enim dixit
rhetor Apollonius, lacrima nihil citius arescit. Sed quoniam satis, ut videmur, de omnibus orationis partibus diximus et huius voluminis magnitudo lon- gius processit, quae sequuntur deinceps, in secundo libro dicemus.
2.1 Los
crotoniatas, en otro tiempo, cuando florecían en toda suerte de riquezas y se contaban entre los primeros y más dichosos de Italia, quisieron enriquecer con pinturas egregias el templo de
Juno, al cual honraban con suma religión. Y así, contratando por gran precio al
heracleota Zeuxis, que entonces se estimaba aventajar de lejos a los demás pintores, lo trajeron consigo. Pintó este otras muchas tablas, parte de las cuales perduró hasta nuestra memoria por causa de la religión del santuario, y, para que una imagen muda encerrase en sí la pulcritud excelente de la forma femenina, dijo que quería pintar el simulacro de
Helena; lo cual los crotoniatas, que habían oído muchas veces que él aventajaba grandemente a los demás en pintar el cuerpo de mujer, lo escucharon de buen grado. Pensaron, en efecto, que, si en aquel género en que sumamente podía se esforzara con gran obra, había de dejarles en aquel santuario una obra egregia.
Crotoniatae quondam, cum florerent omnibus copiis et in Italia cum primis beati numerarentur, templum
Iunonis, quod religiosissime colebant, egregiis picturis locupletare voluerunt. itaque
Heracleoten Zeuxin, qui tum longe ceteris excellere pictoribus existimabatur, magno pretio conductum adhibuerunt. is et ceteras conplures tabulas pinxit, quarum nonnulla pars us- que ad nostram memoriam propter fani religionem remansit, et, ut excellentem muliebris formae pulchri- tudinem muta in se imago contineret,
Helenae pingere simulacrum velle dixit; quod Crotoniatae, qui eum mu- liebri in corpore pingendo plurimum aliis praestare saepe accepissent, libenter audierunt. putaverunt enim, si, quo in genere plurimum posset, in eo magno opere elaborasset, egregium sibi opus illo in fano relicturum.
2.2 Y no los engañó entonces aquella opinión. Pues Zeuxis al punto les preguntó qué doncellas hermosas tenían. Mas ellos en seguida condujeron al hombre a la palestra y le mostraron muchos mancebos dotados de gran dignidad. Y es que, en cierto tiempo, los crotoniatas aventajaron mucho a todos en las fuerzas y dignidades de los cuerpos, y se trajeron a casa, con suma alabanza, honestísimas victorias del certamen gímnico. Como admirase, pues, sobremanera las formas y los cuerpos de los mancebos, le dijeron aquellos: «De estos, las hermanas son doncellas entre nosotros. Por donde, de qué dignidad sean aquellas, puedes sospecharlo por estos.» «Mostradme, pues, os ruego —dijo—, de entre esas doncellas las más hermosas, mientras pinto aquello que os prometí, para que de un modelo vivo se traslade la verdad a un simulacro mudo.»
neque tum eos illa opinio fefellit. nam Zeuxis ilico quaesivit ab iis, quasnam virgines formosas haberent. illi autem statim hominem deduxerunt in palaestram atque ei pueros ostenderunt multos, magna praeditos dignitate. etenim quodam tempore Crotoniatae multum omnibus corporum viribus et dignitatibus antisteterunt atque honestissimas ex gymnico certamine victorias domum cum laude maxima rettulerunt. cum puerorum igitur formas et corpora magno hic opere miraretur: Horum, inquiunt illi, sorores sunt apud nos virgines. quare, qua sint illae dignitate, potes ex his suspicari. Praebete igitur mihi, quaeso, inquit, ex istis virgini- bus formonsissimas, dum pingo id, quod pollicitus sum vobis, ut mutum in simulacrum ex animali exemplo veritas transferatur.
2.3 Entonces los crotoniatas, por consejo público, condujeron a las doncellas a un solo lugar y dieron al pintor la potestad de elegir cuantas quisiese. Mas él escogió cinco, cuyos nombres muchos poetas transmitieron a la memoria, por cuanto habían sido aprobadas por el juicio de aquel que debía tener verdaderísimo juicio de la hermosura. Y es que no pensó poder hallar en un solo cuerpo todas las cosas que buscaba para la belleza, por cuanto la naturaleza no ha pulido cosa alguna perfecta en todas sus partes dentro de un género simple. Y así, como si no hubiera de tener qué dar a las demás de concederlo todo a una sola, premia a cada una con algún provecho, juntándole algún inconveniente.
tum Crotoniatae publico de con- silio virgines unum in locum conduxerunt et pictori quam vellet eligendi potestatem dederunt. ille autem quinque delegit; quarum nomina multi poe+tae memo- riae prodiderunt, quod eius essent iudicio probatae, qui pulchritudinis habere verissimum iudicium de- buisset. neque enim putavit omnia, quae quaereret ad venustatem, uno se in corpore reperire posse ideo, quod nihil simplici in genere omnibus ex partibus per- fectum natura expolivit. itaque, tamquam ceteris non sit habitura quod largiatur, si uni cuncta concesserit, aliud alii commodi aliquo adiuncto incommodo mu- neratur.
2.4 Y puesto que también a nosotros nos sobrevino el deseo de escribir por entero el arte de hablar, no nos hemos propuesto un solo ejemplo cuyas partes todas, en cualquier género que estuviesen, nos pareciera necesario reproducir; sino que, reunidos en un solo lugar todos los escritores, escogimos lo que cada uno parecía prescribir más cómodamente, y de varios ingenios libamos lo más excelente de cada uno. Pues de aquellos que son dignos de nombre y de memoria, ninguno nos parecía decir cosa alguna mal del todo ni todas las cosas de modo preclarísimo. Por lo cual nos pareció necedad o apartarnos de lo bien hallado por alguno, si en algún vicio suyo tropezábamos, o acercarnos también a los vicios de aquel por cuyo algún buen precepto nos dejábamos guiar.
Quod quoniam nobis quoque voluntatis accidit, ut artem dicendi perscriberemus, non unum aliquod pro- posuimus exemplum, cuius omnes partes, quocumque essent in genere, exprimendae nobis necessarie vi- derentur; sed omnibus unum in locum coactis scripto- ribus, quod quisque commodissime praecipere vide- batur, excerpsimus et ex variis ingeniis excellentis- sima quaeque libavimus. ex iis enim, qui nomine et memoria digni sunt, nec nihil optime nec omnia prae- clarissime quisquam dicere nobis videbatur. quapropter stultitia visa est aut a bene inventis alicuius recedere, si quo in vitio eius offenderemur, aut ad vitia eius quoque accedere, cuius aliquo bene praecepto duceremur.
2.5 Y si también en los demás estudios los hombres prefiriesen elegir de muchos lo más cómodo de cada cual antes que entregarse de cierto a uno solo, menos tropezarían en la arrogancia, no perseverarían con tanto empeño en los vicios, padecerían algo más levemente por la ignorancia. Y si en nosotros la ciencia de este arte hubiera sido par a la que en aquel hubo de la pintura, acaso resplandeciera más esta obra nuestra en su género que la pintura de aquel, noble en el suyo. Pues nosotros tuvimos potestad de elegir entre mayor copia de ejemplos que él. Aquel pudo elegir de una sola ciudad y de aquel número de doncellas que entonces había; nosotros, expuestas las copias de todos cuantos hubo desde el principio último de esta preceptiva hasta este tiempo, tuvimos potestad de elegir cualquier cosa que nos pluguiese.
quodsi in ceteris quoque studiis a multis eligere homines commodissimum quodque quam sese uni alicui certe vellent addicere, minus in arrogan- tia m offenderent; non tanto opere in vitiis perse- verarent; aliquanto levius ex inscientia laborarent. ac si par in nobis huius artis atque in illo picturae scientia fuisset, fortasse magis hoc in suo genere opus nostrum quam illius in suo pictura nobilis eniteret. ex maiore enim copia nobis quam illi fuit exemplorum eligendi potestas. ille una ex urbe et ex eo numero virginum, quae tum erant, eligere potuit; nobis omnium, quicum- que fuerunt ab ultimo principio huius praeceptionis usque ad hoc tempus, expositis copiis, quodcumque placeret, eligendi potestas fuit.
2.6 Y a los viejos escritores del arte, buscados desde aquel príncipe e inventor
Tisias, los reunió en un solo lugar Aristóteles, y, recogidos con gran cuidado los preceptos de cada cual nominalmente, los puso por escrito con claridad y los expuso desentrañados con diligencia; y de tal modo aventajó a los inventores mismos por la suavidad y brevedad del decir, que ninguno conoce los preceptos de aquellos por los libros de ellos mismos, sino que todos cuantos quieren entender lo que aquellos prescriben acuden a este como a un
Ac veteres quidem scriptores artis usque a prin- cipe illo atque inventore
Tisia repetitos unum in lo- cum conduxit Aristoteles et nominatim cuiusque prae- cepta magna conquisita cura perspicue conscripsit at- que enodata diligenter exposuit; ac tantum inventori- bus ipsis suavitate et brevitate dicendi praestitit, ut nemo illorum praecepta ex ipsorum libris cognoscat, sed omnes, qui quod illi praecipiant velint intellegere, ad hunc quasi ad quendam multo commodiorem ex-
2.7 expositor mucho más cómodo. Y este, ciertamente, puso de por medio a sí mismo y a los que antes fueron, para que conociésemos a los demás y a él mismo por sí mismo; mas los que partieron de este, aunque consumieron grandísimo trabajo en las máximas partes de la filosofía, así como lo había hecho aquel mismo cuyos institutos seguían, con todo nos dejaron muchísimos preceptos del decir. Y también otros preceptores del decir manaron de otra fuente, los cuales asimismo ayudaron muchísimo al decir, si algo aprovecha el arte. Pues hubo en el mismo tiempo en que Aristóteles un grande y noble retórico,
Isócrates;
plicatorem revertantur. atque hic quidem ipse et sese ipsum nobis et eos, qui ante fuerunt, in medio po- suit, ut ceteros et se ipsum per se cognosceremus; ab hoc autem qui profecti sunt, quamquam in maximis philosophiae partibus operae plurimum con- sumpserunt, sicuti ipse, cuius instituta sequebantur, fe- cerat, tamen permulta nobis praecepta dicendi relique- runt. atque alii quoque alio ex fonte praeceptores di- cendi emanaverunt, qui item permultum ad dicendum, si quid ars proficit, opitulati sunt. nam fuit tempore eodem, quo Aristoteles, magnus et nobilis rhetor Iso- crates;
2.8 del cual mismo no hemos hallado que conste arte alguna. Mas de sus discípulos, y de aquellos que en seguida partieron de esta escuela, hemos hallado muchos preceptos sobre el arte. De estas dos diversas familias, por así decirlo —de las cuales la una, como se ocupaba en la filosofía, tomaba sobre sí también algún cuidado del arte retórica, y la otra estaba ocupada toda en el estudio y precepto del decir—, se fundió un cierto género único por los posteriores, que de unos y de otros aportaron a sus artes aquello que parecía decirse cómodamente; a los cuales mismos, juntamente con aquellos primeros, los hemos propuesto todos para nosotros cuanto la facultad lo permitió, y de lo nuestro también aportamos algo a lo común.
cuius ipsius quam constet esse artem non in- venimus. discipulorum autem atque eorum, qui pro- tinus ab hac sunt disciplina profecti, multa de arte praecepta reperimus. ex his duabus diversis sicuti fa- miliis, quarum altera cum versaretur in philosophia, nonnullam rhetoricae quoque artis sibi curam assume- bat, altera vero omnis in dicendi erat studio et prae- ceptione occupata, unum quoddam est conflatum ge- nus a posterioribus, qui ab utrisque ea, quae com- mode dici videbantur, in suas artes contulerunt; quos ipsos simul atque illos superiores nos nobis omnes, quoad facultas tulit, proposuimus et ex nostro quoque nonnihil in commune contulimus.
2.9 Y si aquellas cosas que en estos libros se exponen hubieron de elegirse con tanto empeño cuanto con el que han sido elegidas, de cierto ni a nosotros ni a otros pesará de nuestra diligencia. Mas si pareciere que temerariamente hemos omitido algo de alguien o que no lo hemos seguido con bastante elegancia, enseñados por alguno, fácil y de buen grado mudaremos de parecer. Pues no es torpe haber conocido poco, sino haber perseverado neciamente y por largo tiempo en lo poco conocido, por cuanto lo uno se atribuye a la común flaqueza de los hombres,
quodsi ea, quae in his libris exponuntur, tanto opere eligenda fuerunt, quanto studio electa sunt, profecto neque nos neque alios industriae nostrae paenitebit. sin autem temere aliquid alicuius praeterisse aut non satis eleganter se- cuti videbimur, docti ab aliquo facile et libenter senten- tiam commutabimus. non enim parum cognosse, sed in parum cognito stulte et diu perseverasse turpe est, propterea quod alterum communi hominum infirmitati,
2.10 lo otro al vicio singular de cada cual. Por lo cual nosotros, ciertamente, sin afirmación alguna, inquiriendo a la vez, diremos con duda cada cosa, no sea que, mientras alcanzamos una cosita —que parezca haber escrito esto con bastante comodidad—, perdamos aquello que es lo máximo: el no haber asentido a cosa alguna temeraria y arrogantemente. Mas esto, ciertamente, lo procuraremos con empeño tanto en este tiempo como en toda la vida, cuanto la facultad lo lleve; ahora, empero, para que el discurso no parezca haberse adelantado más de lo justo, hablaremos de lo restante que parece haber de prescribirse.
alterum singulari cuiusque vitio est adtributum. quare nos quidem sine ulla affirmatione simul quaerentes dubitanter unum quicque dicemus, ne, dum parvulum consequamur, ut satis haec commode perscripsisse vi- deamur, illud amittamus, quod maximum est, ut ne cui rei temere atque arroganter assenserimus. Verum hoc quidem nos et in hoc tempore et in omni vita studiose, quoad facultas feret, consequemur: nunc autem, ne longius oratio progressa videatur, de reliquis, quae praecipienda videntur esse, dicemus.
2.11 Así pues, el libro primero, expuestos el género de este arte y su oficio y fin y materia y partes, contenía los géneros de las controversias y las invenciones y las constituciones y los juicios; luego, las partes del discurso y, sobre todas ellas, todos los preceptos. Por lo cual, como en aquel de las demás cosas se haya dicho con más distinción, mas dispersamente de la confirmación y de la refutación, ahora juzgamos haber de transmitirse ciertos lugares de confirmar y de refutar para cada uno de los géneros de las causas. Y porque de qué modo conviniera tratar las argumentaciones se expuso en el libro primero no sin diligencia, aquí se expondrán solamente las invenciones mismas, una a una para cada cosa, simplemente, sin adorno alguno, de suerte que de aquí se busquen las invenciones mismas, y del anterior, en cambio, el pulimiento de las invenciones. Por lo cual estas cosas que ahora se prescribirán convendrá referirlas a las partes de la confirmación y de la refutación.
Igitur primus liber, exposito genere huius artis et officio et fine et materia et partibus, genera con- troversiarum et inventiones et constitutiones et iudi- cationes continebat, deinde partes orationis et in eas omnes omnia praecepta. quare cum in eo ceteris de rebus distinctius dictum sit, disperse autem de con- firmatione et de reprehensione, nunc certos confir- mandi et reprehendendi in singula causarum genera locos tradendos arbitramur. et quia, quo pacto trac- tari conveniret argumentationes, in libro primo non indiligenter expositum est, hic tantum ipsa inventa unam quamque in rem exponentur simpliciter sine ulla exornatione, ut ex hoc inventa ipsa, ex superiore autem expolitio inventorum petatur. quare haec, quae nunc praecipientur, ad confirmationis et reprehensionis partes referre oportebit.
2.12 Toda causa, así demostrativa como deliberativa y judicial, es necesario que verse en alguno de aquellos géneros de constitución que antes se expusieron, en uno o en varios. Y aunque esto sea así, con todo, pudiéndose prescribir comunmente algunas cosas de todas, hay también, por separado, otras prescripciones diversas de cada género. Pues una cosa debe lograr la alabanza, otra el vituperio, otra la dicción de un parecer, otra la acusación o la recusación. En los juicios se inquiere qué es justo; en las demostraciones, qué es honesto; en las deliberaciones, según nosotros juzgamos, qué es honesto y qué es útil. Pues los demás juzgaron que solo el fin de la utilidad debía exponerse en el persuadir y en el disuadir.
Omnis et demonstrativa et deliberativa et iudicialis causa necesse est in aliquo eorum, quae ante exposita sunt, constitutionis genere uno pluribusve versetur. hoc quamquam ita est, tamen cum communiter quaedam de omnibus praecipi possint, separatim quo- que aliae sunt cuiusque generis diversae praeceptiones. aliud enim laus, aliud vituperatio, aliud sententiae dictio, aliud accusatio aut recusatio conficere debet. in iudiciis, quid aequum sit, quaeritur, in demonstra- tionibus, quid honestum, in deliberationibus, ut nos arbitramur, quid honestum sit et quid utile. nam ceteri utilitatis modo finem in suadendo et in dissuadendo exponi oportere arbitrati sunt.
2.13 Así pues, de aquellos géneros cuyos fines y salidas son diversos, no pueden ser unos mismos los preceptos. Y no decimos ahora esto: que no recaigan en ellos unas mismas constituciones; mas, con todo, cierto discurso nace del fin mismo y del género de la causa, que atañe a la demostración de la vida de alguno o a la dicción de un parecer. Por lo cual ahora, en el exponer las controversias, nos ocuparemos en el género judicial de las causas y de los preceptos, del cual la mayor parte se trasladan también a los demás géneros de causas, implicados en controversia semejante, sin dificultad alguna; mas después hablaremos por separado de los restantes.
quorum igitur generum fines et exitus diversi sunt, eorum praecepta eadem esse non possunt. neque nunc hoc dicimus, non easdem incidere constitutiones, verumtamen oratio quaedam ex ipso fine et ex genere causae nascitur, quae pertineat ad vitae alicuius demonstrationem aut ad sententiae dictionem. quare nunc in exponendis controversiis in iudiciali genere causarum et praeceptorum versabimur, ex quo pleraque in cetera quoque causarum genera simili implicata controversia nulla cum difficultate transferuntur; post autem separatim de reliquis di- cemus.
2.14 Ahora partamos de la constitución conjetural, cuyo ejemplo sea este expuesto: en un camino, cierto hombre acompañó a otro que partía hacia un mercado y que llevaba consigo no poco dinero. Con este, como suele acaecer, trabó conversación en el camino; de lo cual resultó que quisieron hacer aquel viaje con mayor familiaridad. Por lo cual, como se hospedasen en la misma posada, quisieron cenar juntos y tomar el sueño en un mismo lugar. Habiendo cenado, se acostaron allí mismo. Mas el mesonero —pues así se le llama después de averiguado el hecho, cuando fue sorprendido en otro maleficio—, como advirtiese a aquel otro, esto es, al que tenía el dinero, de noche, después que sintió que aquellos dormían ya más profundamente por el cansancio, se acercó, y de la vaina sacó la espada del otro de ellos, el que estaba sin dinero, puesta junto a él, y mató a aquel otro, se llevó el dinero, escondió de nuevo en la vaina la espada ensangrentada, y él mismo se recogió en su propio lecho. Mas aquel con cuya espada se había hecho la muerte se levantó mucho antes de la luz, llamó a voces a su compañero una vez y otras muchas.
Nunc ab coniecturali constitutione proficiscamur; cuius exemplum sit hoc expositum: in itinere qui- dam proficiscentem ad mercatum quendam et secum aliquantum nummorum ferentem est comitatus. cum hoc, ut fere fit, in via sermonem contulit; ex quo factum est, ut illud iter familiarius facere vellent. quare cum in eandem tabernam devertissent, simul ce- nare et in eodem loco somnum capere voluerunt. cenati discubuerunt ibidem. copo autem—nam ita dicitur post inventum, cum in alio maleficio deprehensus est —cum illum alterum, videlicet qui nummos haberet, animum advertisset, noctu postquam illos artius iam ut ex lassitudine dormire sensit, accessit et alterius eorum, qui sine nummis erat, gladium propter adposi- tum e vagina eduxit et illum alterum occidit, nummos abstulit, gladium cruentum in vaginam recondidit, ipse se in suum lectum recepit. ille autem, cuius gladio occisio erat facta, multo ante lucem surrexit, comitem illum suum inclamavit semel et saepius.
2.15 Pensó que aquel, impedido por el sueño, no respondía; tomó la espada y las demás cosas que consigo había traído, y partió solo. No mucho después, el mesonero clama que un hombre ha sido muerto, y con algunos huéspedes alcanza en el camino a aquel que antes había salido. Prende al hombre, le saca la espada de la vaina, la halla ensangrentada. El hombre es llevado por ellos a la ciudad y se hace reo. En esta causa, la intención del crimen es: «mataste.» La repulsa: «no maté.» De lo cual la constitución, esto es, la cuestión, es la misma en lo conjetural que el juicio: «¿mató acaso?»
illum somno inpeditum non respondere existimavit; ipse gladium et cetera, quae secum adtulerat, sustulit, solus profectus est. copo non multum post conclamat hominem esse occisum et cum quibusdam devorsoribus illum, qui ante exierat, consequitur in itinere. hominem conpre- hendit, gladium eius e vagina educit, reperit cruentum. homo in urbem ab illis deducitur ac reus fit. in hac intentio est criminis: occidisti. depulsio: non occidi. ex quibus constitutio est id est quaestio eadem in coniecturali quae iudicatio: occideritne?
2.16 Ahora expondremos los lugares, parte de los cuales recae en toda controversia conjetural. Mas convendrá atender, así en la exposición de estos lugares como en la de los demás, a que no todos convienen a toda causa. Pues, así como todo nombre se escribe con algunas, no con todas las letras, así a toda causa no conviene toda la copia de los argumentos, sino, necesariamente, alguna parte de ellos. Toda conjetura, pues, ha de tomarse de la causa, de la persona y del hecho mismo.
Nunc exponemus locos, quorum pars aliqua in omnem coniecturalem incidit controversiam. hoc au- tem et in horum locorum expositione et in ceterorum oportebit attendere, non omnes in omnem causam convenire. nam ut omne nomen ex aliquibus, non ex omnibus litteris scribitur, sic omnem in causam non omnis argumentorum copia, sed eorum necessario pars aliqua conveniet. omnis igitur ex causa, ex persona, ex facto ipso coniectura capienda est.
2.17 La causa se reparte en impulsión y en raciocinación. Impulsión es la que, sin reflexión, por cierta afección del ánimo, exhorta a hacer algo, como el amor, la iracundia, la aflicción, la embriaguez, y, en suma, todas aquellas cosas en que el ánimo parece haber estado de tal modo afectado que no pudo discernir el asunto con consejo y cuidado, e hizo aquello que hizo más por cierto ímpetu del ánimo que por reflexión.
Causa tribuitur in inpulsionem et in ratiocinationem. inpulsio est, quae sine cogitatione per quandam affec- tionem animi facere aliquid hortatur, ut amor, iracun- dia, aegritudo, vinolentia et omnino omnia, in quibus animus ita videtur affectus fuisse, ut rem perspicere cum consilio et cura non potuerit et id, quod fecit, impetu quodam animi potius quam cogitatione fecerit.
2.18 Mas raciocinación es la diligente y considerada cogitación de hacer o no hacer algo. Se dice que esta intervino entonces cuando el ánimo parece haber evitado o seguido algo por cierta causa de hacer o de no hacer: si se dijere que se hizo algo por causa de la amistad, o de vengarse de un enemigo, o por miedo, o por gloria, o por dinero, o, en fin, para abrazarlo todo por géneros, por causa de retener, acrecentar o adquirir algún provecho, o, por el contrario, de rechazar, disminuir o evitar algún inconveniente. Pues en uno u otro de estos géneros recaerán también aquellas cosas en que, o se emprende algún inconveniente por causa de adquirir un provecho mayor o de evitar un inconveniente mayor, o se omite algún provecho por causa de adquirir un provecho mayor o de evitar un inconveniente mayor.
ratiocinatio est autem diligens et considerata faciendi aliquid aut non faciendi excogitatio. ea dicitur inter- fuisse tum, cum aliquid faciendi aut non faciendi certa de causa vitasse aut secutus esse animus vide- bitur: si amicitiae quid causa factum dicetur, si ini- mici ulciscendi, si metus, si gloriae, si pecuniae, si denique, ut omnia generatim amplectamur, alicuius re- tinendi, augendi adipiscendive commodi aut contra re- iciundi, deminuendi devitandive incommodi causa. nam in horum genus alterutrum illa quoque incident, in quibus aut incommodi aliquid maioris adipiscendi com- modi causa aut maioris vitandi incommodi suscipitur aut aliquod commodum maioris adipiscendi commodi aut maioris vitandi incommodi praeteritur.
2.19 Este lugar es como cierto fundamento de esta constitución. Pues a nadie se le prueba que algo se hizo, si no se muestra algo por lo cual se hizo. Por tanto, el acusador, cuando dijere que algo se hizo por impulsión, deberá amplificar con palabras y sentencias aquel ímpetu y cierta conmoción y afección del ánimo, y mostrar cuán grande es la fuerza del amor, cuán grande perturbación del ánimo nace de la iracundia o de alguna de aquellas causas por la cual dirá que alguien, impulsado, hizo aquello. Aquí, así con la conmemoración de ejemplos de quienes por impulsión semejante cometieron algo, como con el cotejo de semejanzas y con la explicación de la afección misma del ánimo, ha de procurarse que no parezca maravilla si un ánimo conmovido por tal perturbación
Hic locus sicut aliquod fundamentum est huius constitutionis. nam nihil factum esse cuiquam pro- batur, nisi aliquid, quare factum sit, ostenditur. ergo accusator, cum inpulsione aliquid factum esse dicet, illum impetum et quandam commotionem animi affectionemque verbis et sententiis amplificare debebit et ostendere, quanta vis sit amoris, quanta animi per- turbatio ex iracundia fiat aut ex aliqua causa earum, qua inpulsum aliquem id fecisse dicet. hic et exem- plorum commemoratione, qui simili inpulsu aliquid commiserint, et similitudinum conlatione et ipsius animi affectionis explicatione curandum est, ut non mirum videatur, si quod ad facinus tali pertur-
2.20 se llegó a alguna fechoría. Mas cuando dijere que alguien cometió algo no por impulsión, sino por raciocinación, demostrará qué provecho siguió o qué inconveniente huyó, y lo acrecentará cuanto más pudiere, para que, en cuanto ello pueda ser, parezca que una causa lo más idónea posible lo exhortó a delinquir. Si por causa de la gloria, cuán grande gloria juzgó que había de conseguir; asimismo si por la dominación, si por el dinero, si por la amistad, si por las enemistades, y, en suma, cualquier cosa que dijere haber sido la causa, deberá acrecentarla sumamente.
batione commotus animus accesserit. Cum autem non inpulsione, verum ratiocinatione aliquem commisisse quid dicet, quid commodi sit secutus aut quid incom- modi fugerit, demonstrabit et id augebit, quam maxime poterit, ut, quod eius fieri possit, idonea quam maxime causa ad peccandum hortata videatur. si gloriae causa, quantam gloriam consecuturam existimarit; item si do- minationis, si pecuniae, si amicitiae, si inimicitiarum, et omnino quicquid erit, quod causae fuisse dicet, id summe augere debebit.
2.21 Y le convendrá grandemente considerar esto: no solo qué hubo en la verdad, sino aún con mayor vehemencia qué hubo en la opinión de aquel a quien acusa. Pues nada importa que no haya habido o no haya algún provecho o inconveniente, si puede mostrarse que así le pareció a aquel que es acusado. Pues la opinión engaña a los hombres de dos modos: cuando, o la cosa es de otro modo del que se piensa, o no es aquel el resultado que juzgaron. La cosa es de otro modo entonces cuando, o lo que es bueno lo tienen por malo, o, al contrario, lo que es malo por bueno, o lo que ni es malo ni bueno por malo o por bueno, o lo que es malo o bueno ni por malo ni por bueno.
et hoc eum magno opere consi- derare oportebit, non quid in veritate modo, verum etiam vehementius, quid in opinione eius, quem arguet, fuerit. nihil enim refert non fuisse aut non esse aliquid commodi aut incommodi, si ostendi potest ei visum esse, qui arguatur. nam opinio dupliciter fallit ho- mines, cum aut res alio modo est, ac putatur, aut non is eventus est, quem arbitrati sunt. res alio modo est tum, cum aut id, quod bonum est, malum putant, aut contra, quod malum est, bonum, aut, quod nec malum est nec bonum, malum aut bonum, aut, quod malum aut bonum est, nec malum nec bonum.
2.22 Por este entendimiento, si alguno negare que haya dinero alguno más antiguo o más dulce que la vida de un hermano o de un amigo o, en fin, que el propio deber, esto no habrá de negarlo el acusador. Pues sobre aquel se trasladaría la culpa y el sumo odio, que negase aquello que con tanta verdad y piedad se dice. Mas habrá de decirse aquello: que a aquel así no le pareció;
hoc intellectu si qui negabit esse ullam pecuniam fratris aut amici vita aut denique officio suo antiquiorem aut suaviorem, non hoc erit accusatori negandum. nam in eum culpa et summum odium transferetur, qui id, quod tam vere et pie dicetur, negabit. verum illud dicendum est, illi ita non esse visum;
2.23 lo cual conviene tomarlo de aquellas cosas que atañen a la persona, de la cual ha de hablarse después. Mas el resultado engaña entonces cuando acaece de otro modo que como se dice que juzgaron aquellos que son acusados: como si se dijere que alguno mató a otro distinto del que quiso, porque fue engañado o por semejanza, o por sospecha, o por demostración falsa; o que mató a aquel de cuyo testamento no es heredero, porque juzgó ser heredero por aquel testamento. Pues no conviene mirar la cogitación por el resultado, sino considerar con qué cogitación y esperanza el ánimo partió hacia el maleficio; con qué ánimo hace cada cual cada cosa, no de qué caso usa, es lo que atañe al asunto.
quod sumi oportet ex iis, quae ad personam pertinent, de quo post dicendum est. even- tus autem tum fallit, cum aliter accidit, atque ii, qui arguuntur, arbitrati esse dicuntur: ut, si qui dicatur alium occidisse ac voluerit, quod aut similitudine aut suspicione aut demonstratione falsa deceptus sit; aut eum necasse, cuius testamento non sit heres, quod eo testamento se heredem arbitratus sit. non enim ex eventu cogitationem spectari oportere, sed qua cogi- tatione animus et spe ad maleficium profectus sit, con- siderare; quo animo quid quisque faciat, non quo casu utatur, ad rem pertinere.
2.24 Mas en este lugar será el punto capital del acusador, si pudiere demostrar que a nadie más hubo causa de hacerlo; el secundario, si a nadie la hubo tan grande o tan idónea. Mas si pareciere que también a otros hubo causa de hacerlo, ha de demostrarse que a los otros les faltó o la potestad, o la facultad, o la voluntad. La potestad, si se dijere que, o no lo supieron, o no estuvieron presentes, o no pudieron llevar a cabo algo. La facultad, si se demostrare que a alguno le faltó el plan, los ayudadores, los auxilios y las demás cosas que atañerán al asunto. La voluntad, si se dijere que su ánimo estaba vacío e íntegro de tales hechos. En fin, las razones que diéremos al reo para su defensa, de ellas abusará el acusador para eximir de culpa a los otros. Mas esto ha de hacerse brevemente, y muchas cosas han de reducirse a una, para que no parezca que acusa a este por causa de defender a otro, sino que defiende a otro por causa de acusar a este.
Hoc autem loco caput illud erit accusatoris, si de- monstrare poterit alii nemini causam fuisse faciendi; secundarium, si tantam aut tam idoneam nemini. sin fuisse aliis quoque causa faciendi videbitur, aut po- testas defuisse aliis demonstranda est aut facultas aut voluntas. potestas, si aut nescisse aut non adfuisse aut conficere aliquid non potuisse dicentur. facultas, si ratio, adiutores, adiumenta ceteraque, quae ad rem pertinebunt, defuisse alicui demonstrabuntur. volun- tas, si animus a talibus factis vacuus et integer esse dicetur. postremo, quas ad defensionem rationes reo dabimus, iis accusator ad alios ex culpa eximendos abutetur. verum id brevi faciendum est et in unum multa sunt conducenda, ut ne alterius defendendi causa hunc accusare, sed huius accusandi causa defendere alterum videatur.
2.25 Y al acusador, ciertamente, esto poco más o menos ha de considerar en la causa de hacer; mas el defensor, por el contrario, primeramente dirá que no hubo impulsión alguna o, si concediere que la hubo, la atenuará y demostrará que fue cierta cosita pequeña, o enseñará que de ella no suelen nacer hechos de esta índole. En cuyo lugar habrá de demostrarse qué fuerza y naturaleza tiene aquella afección por la cual se dice que el reo, impulsado, cometió algo; en lo cual habrán de aducirse así ejemplos como semejanzas, y la naturaleza misma de aquella afección habrá de explicarse con diligencia, lo más blandamente, por la parte más tranquila, para que así la cosa misma se traduzca de un hecho cruel y turbulento a otro más manso y sosegado, como, con todo, el discurso se acomode al ánimo de aquel que ha de oír y a cierto íntimo sentido del ánimo.
Atque accusatori quidem haec fere sunt in causa faciendi consideranda: defensor autem ex contrario primum inpulsionem aut nullam fuisse dicet aut, si fuisse concedet, extenuabit et parvulam quandam fuisse demonstrabit aut non ex ea solere huiusmodi facta nasci docebit. quo erit in loco demonstrandum, quae vis et natura sit eius affectionis, qua inpulsus aliquid reus commisisse dicetur; in quo et exempla et similitudines erunt proferundae et ipsa diligenter natura eius affectionis quam lenissime quietissima ab parte explicanda, ut et res ipsa a facto crudeli et tur- bulento ad quoddam mitius et tranquillius traducatur et oratio tamen ad animum eius, qui audiet, et ad animi quendam intumum sensum accommodetur.
2.26 Mas debilitará las sospechas de la raciocinación si dijere que, o no hubo provecho alguno, o fue pequeño, o fue mayor para otros, o no fue para sí mayor que para otros, o fue para sí el inconveniente mayor que el provecho, de suerte que en modo alguno haya de compararse la magnitud de aquel provecho que se dice apetecido, ni con aquel inconveniente que aconteció, ni con aquel peligro que se afronta;
ratiocina- tionis autem suspiciones infirmabit, si aut commodum nullum esse aut parvum aut aliis maius esse aut nihilo sibi maius quam aliis aut incommodum sibi maius quam commodum dicet, ut nequaquam fuerit illius commodi, quod expetitum dicatur, magnitudo aut cum eo incom- modo, quod acciderit, aut cum illo periculo, quod subea- tur, comparanda;
2.27 todos los cuales lugares se tratarán de modo semejante también en el evitar el inconveniente. Mas si el acusador dijere que aquel siguió lo que le pareció provecho, o huyó lo que pensó ser inconveniente, aunque estuviera en opinión falsa, habrá de demostrar el defensor que nadie es de tanta necedad que en tal asunto pueda ignorar la verdad. Y si esto se concediere, no se concederá aquello otro: que ni siquiera dudó qué fuese de aquel derecho, y que aquello que era falso, sin duda alguna, lo aprobó por verdadero; porque, si hubiera dudado, habría sido de suma demencia, impulsado por dudosa esperanza, lanzarse a un cierto peligro.
qui omnes loci similiter in incommodi quoque vitatione tractabuntur. sin accusator dixerit eum id esse secutum, quod ei visum sit commodum, aut id fugisse, quod putarit esse incommodum, quamquam in falsa fuerit opinione, demonstrandum erit defensori neminem tantae esse stultitiae, qui tali in re possit veritatem ignorare. quodsi hoc concedatur, illud non concessum iri: ne dubitasse quidem, quid eius iuris esset, et id, quod falsum fuerit, sine ulla dubitatione pro vero probasse; quia si dubitarit, summae fuisse amentiae dubia spe inpulsum certum in periculum se committere.
2.28 Mas, así como el acusador, cuando aparte la culpa de otros, usará de los lugares del defensor, así de aquellos lugares que se han dado al acusador usará el reo cuando quiera trasladar de sí a otros el crimen. Mas de la persona se tomará conjetura si se consideran con diligencia aquellas cosas que están atribuidas a las personas, las cuales todas expusimos en el libro primero. Pues también del nombre nace a veces alguna sospecha —mas cuando decimos nombre, conviene que se entienda también el sobrenombre, pues se trata del vocablo cierto y propio del hombre—, como si dijéramos que alguno se llama Caldo por esto: porque es de temerario y repentino consejo;
quemadmodum autem accusator, cum ab aliis culpam demovebit, defensoris locis utetur, sic iis locis, qui accusatori dati sunt, utetur reus, cum in alios ab se crimen volet transferre. Ex persona autem coniectura capietur, si eae res, quae personis adtributae sunt, diligenter considera- buntur, quas omnes in primo libro exposuimus. nam et de nomine nonnumquam aliquid suspicionis na- scitur—nomen autem cum dicimus, cognomen quoque intellegatur oportet; de hominis enim certo et proprio vocabulo agitur—, ut si dicamus idcirco aliquem Cal- dum vocari, quod temerario et repentino consilio sit;
2.29 o si por esta cosa engañó a unos griegos inexpertos: porque se llamaba Clodio o Cecilio o Mucio. Y de la naturaleza es lícito sacar no poca sospecha. Pues todas estas cosas —si es varón o mujer, si de esta o de aquella ciudad, de qué mayores, de qué consanguíneos, de qué edad, de qué ánimo, de qué cuerpo es—, que son cosas atribuidas a la naturaleza, atañerán a hacer alguna conjetura. Y del modo de vida se sacan muchas sospechas, cuando se inquiere de qué modo y entre quiénes y por quiénes fue criado e instruido, y con quiénes vive, con qué razón de vida,
aut si ea re hominibus Graecis inperitis verba dederit, quod Clodius aut Caecilius aut Mutius vocaretur. et de natura licet aliquantum ducere suspicionis. omnia enim haec, vir an mulier, huius an illius civitatis sit, quibus sit maioribus, quibus consanguineis, qua aetate, quo animo, quo corpore, quae naturae sunt ad- tributa, ad aliquam coniecturam faciendam pertinebunt. et ex victu multae trahuntur suspiciones, cum, quemad- modum et apud quos et a quibus educatus et eruditus sit, quaeritur, et quibuscum vivat, qua ratione vitae,
2.30 con qué costumbre doméstica vive. Y de la fortuna a menudo nace argumentación, cuando se considera si es o fue o ha de ser siervo o libre, adinerado o pobre, noble o innoble, feliz o infeliz, particular o constituido en potestad; o, en fin, se inquiere alguna de aquellas cosas que se entienden estar atribuidas a la fortuna. Mas el hábito, puesto que consiste en cierta perfecta y constante consumación del ánimo o del cuerpo —en cuyo género están la virtud, la ciencia y lo que es contrario—, el asunto mismo, puesta la causa, enseñará si también este lugar muestra algo de sospecha. Pues la razón de la afección suele llevar consigo, perspicua, una conjetura —como el amor, la iracundia, la molestia—, por cuanto se entiende así la fuerza de ellas mismas, como es fácil de conocer qué cosa sigue a alguna de estas.
quo more domestico vivat. et ex fortuna saepe argu- mentatio nascitur, cum servus an liber, pecuniosus an pauper, nobilis an ignobilis, felix an infelix, privatus an in potestate sit aut fuerit aut futurus sit, conside- ratur; aut denique aliquid eorum quaeritur, quae for- tunae esse adtributa intelleguntur. habitus autem quon- iam in aliqua perfecta et constanti animi aut corporis absolutione consistit, quo in genere est virtus, scientia et quae contraria sunt, res ipsa causa posita docebit, ecquid hic quoque locus suspicionis ostendat. nam af- fectionis quidem ratio perspicuam solet prae se gerere coniecturam, ut amor, iracundia, molestia, propterea quod et ipsorum vis intellegitur et, quae res harum aliquam rem consequatur, facile est cognitu.
2.31 Mas el estudio, que es una ocupación asidua y vehementemente aplicada a alguna cosa con gran deleite, fácilmente se sacará de él aquella argumentación que el asunto mismo desee en la causa. Asimismo, del consejo se tomará algo de sospecha; pues el consejo es una razón excogitada de hacer o de no hacer algo. Y los hechos, los casos y los discursos —los cuales todos, como se dijo en los preceptos de la confirmación, están repartidos en tres tiempos— será fácil ver si aportan algo para confirmar la conjetura de la sospecha.
studium autem quod est adsidua et vehementer aliquam ad rem adplicata magna cum voluptate occupatio, facile ex eo ducetur argumentatio ea, quam res ipsa desidera- bit in causa. item ex consilio sumetur aliquid suspi- cionis; nam consilium est aliquid faciendi non facien- dive excogitata ratio. iam facta et casus et orationes, quae sunt omnia, ut in confirmationis praeceptis dic- tum est, in tria tempora distributa, facile erit videre, ecquid afferant ad confirmandam coniecturam suspi- cionis.
2.32 Y a las personas, ciertamente, están atribuidas estas cosas, de todas las cuales, reunidas en un solo lugar, habrá de usar el acusador para la reprobación del hombre. Pues la causa del hecho tiene poca firmeza si el ánimo de aquel que es acusado no es conducido a tal sospecha que no parezca haber sentido aversión por tal culpa. Pues, así como nada importa reprobar el ánimo de alguno cuando no medió causa por la cual delinquiera, así es de poco peso que medie la causa del delito si el ánimo se muestra ajeno a toda razón menos honesta. Por lo cual el acusador deberá reprobar la vida de aquel a quien arguye por los hechos anteriores, y mostrar, si en algún delito igual anterior fue convicto; si esto no pudiere, si en alguna sospecha semejante anterior incurrió, y máximamente, si pudiere hacerse, si en género semejante delinquió conmovido por alguna causa de la misma índole, sea en cosa igualmente grande, sea en mayor, sea en menor; como si quien dice que alguno hizo algo inducido por dinero pudiere demostrar algún hecho avaro suyo en alguna cosa.
Ac personis quidem res hae sunt adtributae, ex qui- bus omnibus unum in locum coactis accusatoris erit inprobatione hominis uti. nam causa facti parum fir- mitudinis habet, nisi animus eius, qui insimulatur, in eam suspicionem adducitur, uti a tali culpa non videa- tur abhorruisse. ut enim animum alicuius inprobare nihil attinet, cum causa, quare peccaret, non intercessit, sic causam peccati intercedere leve est, si animus nulli minus honestae rationi affinis ostenditur. quare vitam eius, quem arguit, ex ante factis accusator inprobare debebit et ostendere, si quo in pari ante peccato con- victus sit; si id non poterit, si quam in similem ante suspicionem venerit, ac maxime, si fieri poterit, simili quo in genere eiusdemmodi causa aliqua commotum peccasse aut in aeque magna re aut in maiore aut in minore, ut si qui, quem pecunia dicat inductum fecisse, possit demonstrare aliqua in re eius aliquod factum avarum.
2.33 Asimismo, en toda causa convendrá juntar a aquella causa por la cual dirá que, conmovido, delinquió, la naturaleza, o el modo de vida, o el estudio, o la fortuna, o alguna de aquellas cosas que están atribuidas a las personas; y aun de un género dispar de culpas, si de uno igual no hubiere facultad de tomarlas, convendrá reprobar el ánimo del adversario: si arguyes que hizo algo inducido por la avaricia y no pudieres demostrar avaro a aquel a quien acusas, enseñes que es afín a otros vicios, y que por ello no es de maravillar que quien fue torpe o codicioso o petulante en aquella cosa haya también delinquido en esta. Pues cuanto se le ha quitado a la honestidad y autoridad de aquel que es arguido, otro tanto se ha disminuido de la facultad de toda su defensa.
item in omni causa naturam aut victum aut studium aut fortunam aut aliquid eorum, quae personis adtributa sunt, ad eam causam, qua commotum pec- casse dicet, adiungere atque ex dispari quoque genere culparum, si ex pari sumendi facultas non erit, inpro- bare animum adversarii oportebit: si avaritia inductum arguas fecisse et avarum eum, quem accuses, demon- strare non possis, aliis adfinem vitiis esse doceas, et ex ea re non esse mirandum, qui in illa re turpis aut cupidus aut petulans fuerit, hac quoque in re eum deliquisse. quantum enim de honestate et auctoritate eius, qui arguitur, detractum est, tantundem de facul-
2.34 Si no pudiere demostrarse que el reo es afín a vicio alguno antes admitido, se inducirá aquel lugar por el cual habrán de exhortarse los jueces a que juzguen que la antigua fama del hombre nada atañe al asunto. Pues que antes se ocultó, y ahora es cogido en flagrante; por lo cual no conviene mirar esta cosa por la vida anterior, sino reprobar la vida anterior por esta cosa; y que, o no hubo antes potestad de delinquir, o causa; o, si esto no pudiere decirse, habrá de decirse aquello extremo: que no es de maravillar si ahora ha delinquido por vez primera, pues es necesario que aquel que quiere delinquir alguna vez delinca por primera vez. Mas si la vida antes pasada fuere ignorada, omitido este lugar y demostrado por qué se omite, convendrá confirmar al punto la acusación con argumentos.
tate eius totius est defensionis deminutum. si nulli affinis poterit vitio reus ante admisso demonstrari, locus inducetur ille, per quem hortandi iudices erunt, ut veterem famam hominis nihil ad rem putent per- tinere. nam eum ante celasse, nunc manifesto teneri; quare non oportere hanc rem ex superiore vita spec- tari, sed superiorem vitam ex hac re inprobari, et aut potestatem ante peccandi non fuisse aut causam; aut, si haec dici non poterunt, dicendum erit illud extremum, non esse mirum, si nunc primum deliquerit: nam necesse esse eum, qui velit peccare, aliquando primum delinquere. sin vita ante acta ignorabitur, hoc loco praeterito et, cur praetereatur, demonstrato argu- mentis accusationem statim confirmare oportebit.
2.35 Mas el defensor, primeramente, si pudiere, deberá demostrar lo más honesta posible la vida de aquel que es acusado. Esto lo hará si mostrare algunos deberes señalados y comunes suyos, de la índole de los que se tienen para con los padres, los parientes, los amigos, los allegados, los íntimos; y aun los que son más raros y eximios, si dijere que algo fue hecho por él con gran trabajo o peligro o con una y otra cosa, no siendo necesario, por causa del deber, sea para con la república, sea para con los padres, sea para con alguno de aquellos que poco ha se expusieron; en fin, que en nada delinquió, que por ninguna codicia, impedido, se apartó del deber. Lo cual será tanto más confirmado si, cuando se dijere que hubo potestad de hacer impunemente algo menos honesto, se demostrare que la voluntad estuvo ausente del hacerlo.
Defensor autem primum, si poterit, debebit vitam eius, qui insimulabitur, quam honestissimam demon- strare. id faciet, si ostendet aliqua eius nota et com- munia officia; quod genus in parentes, cognatos, ami- cos, affines, necessarios; etiam quae magis rara et eximia sunt, si ab eo cum magno aliquid labore aut periculo aut utraque re, cum necesse non esset, officii causa aut in rem publicam aut in parentes aut in aliquos eorum, qui modo expositi sunt, factum esse dicet; denique si nihil deliquisse, nulla cupiditate in- peditum ab officio recessisse. quod eo confirmatius erit, si, cum potestas inpune aliquid faciendi minus honeste fuisse dicetur, voluntas a faciendo demon-
2.36 Mas este mismo género será tanto más firme si se demostrare que en aquel mismo género de que es arguido fue antes íntegro: como si, cuando es arguido de haber hecho algo por causa de avaricia, se enseñare que en toda su vida fue mínimamente codicioso de dinero. Aquí, con gran gravedad, se inducirá aquella indignación, juntada a la conquestión, por la cual se demostrará que el hecho es mísero e indigno; de suerte que, habiendo estado el ánimo en toda la vida remotísimo de los vicios, se juzgue que aquella causa que suele arrebatar a la fraude a los hombres audaces pudo impeler a delinquir aun al hombre más casto; o bien: que es inicuo y perniciosísimo para todo el mejor que la vida honestamente pasada no aproveche cuanto más posible en tal trance, sino que se haga el juicio por una súbita criminación —que puede fingirse cuan falsamente se quiera—, no por la vida antes pasada, que ni puede fingirse para el momento ni mudarse de modo alguno.
strabitur afuisse. hoc autem ipsum genus erit eo firmius, si eo ipso in genere, quo arguetur, integer ante fuisse demonstrabitur: ut si, cum avaritiae causa fecisse arguatur, minime omni in vita pecuniae cupi- dus fuisse doceatur. hic illa magna cum gravitate inducetur indignatio, iuncta conquestioni, per quam miserum facinus esse et indignum demonstrabitur; ut, cum animus in vita fuerit omni a vitiis remotissimus, eam causam putare, quae homines audaces in fraudem rapere soleat, castissimum quoque hominem ad pec- candum potuisse inpellere; aut: iniquum esse et op- timo cuique perniciosissimum non vitam honeste actam tali in tempore quam plurimum prodesse, sed subita ex criminatione, quae confingi quamvis false possit, non ex ante acta vita, quae neque ad tempus fingi neque ullo modo mutari possit, facere iudicium.
2.37 Mas si en la vida antes pasada hubiere algunas torpezas: o se dirá que falsamente vino a tal estima, por la envidia o la detracción o la falsa opinión de algunos; o se atribuirán a la imprudencia, a la necesidad, a la persuasión, a la adolescencia, o a alguna afección no maliciosa del ánimo; o a un género disímil de vicios, de suerte que el ánimo parezca no del todo íntegro, mas remoto de tal culpa. Mas si de ningún modo pudiere la torpeza o infamia de la vida atenuarse con el discurso, convendrá negar que se inquiera sobre su vida y sus costumbres, sino sobre aquel crimen de que es arguido; por lo cual, omitidos los hechos anteriores, conviene tratar aquello que apremia.
sin autem in ante acta vita aliquae turpitudines erunt: aut falso venisse in eam existimationem dicetur ex aliquorum invidia aut obtrectatione aut falsa opi- nione; aut inprudentiae, necessitudini, persuasioni, adulescentiae aut alicui non malitiosae animi af- fectioni attribuentur; aut dissimili in genere vitio- rum, ut animus non omnino integer, sed ab tali culpa remotus esse videatur. at si nullo modo vitae turpitudo aut infamia leniri poterit oratione, negare oportebit de vita eius et de moribus quaeri, sed de eo crimine, quo de arguatur; quare ante factis omissis illud, quod instet, id agi oportere.
2.38 Mas del hecho mismo se sacarán sospechas si la administración de todo el negocio se tienta por todas sus partes; y estas sospechas partirán en parte separadamente del negocio, en parte comunmente de las personas y del negocio. Del negocio podrán sacarse si consideramos con diligencia aquellas cosas que están atribuidas a los negocios. De entre ellas, pues, parecen convenir a esta constitución todos los géneros de ellas, y la mayor parte de las partes de los géneros.
Ex facto autem ipso suspiciones ducentur, si to- tius administratio negotii ex omnibus partibus per- temptabitur; atque eae suspiciones partim ex negotio separatim, partim communiter ex personis atque ex negotio proficiscentur. ex negotio duci poterunt, si eas res, quae negotiis adtributae sunt, diligenter con- siderabimus. ex iis igitur in hanc constitutionem convenire videntur genera earum omnia, partes gene-
2.39 Convendrá, pues, ver primeramente cuáles son las cosas continentes con el negocio mismo, esto es, cuáles no pueden separarse del asunto. En cuyo lugar bastará haber considerado con diligencia qué se hizo antes del asunto, de lo cual parezca haber nacido la esperanza de llevarlo a cabo y haberse buscado la facultad de hacerlo; qué en el asunto mismo al obrarse, qué después se siguió. Luego ha de tratarse la gestión misma del negocio. Pues este género de aquellas cosas que están atribuidas al negocio nos fue expuesto en segundo lugar.
rum pleraeque. Videre igitur primum oportebit, quae sint continentia cum ipso negotio, hoc est, quae ab re separari non possint. quo in loco satis erit dili- genter considerasse, quid sit ante rem factum, ex quo spes perficiundi nata et faciundi facultas quaesita vi- deatur; quid in ipsa re gerenda, quid postea conse- cutum sit. Deinde ipsius est negotii gestio pertrac- tanda. nam hoc genus earum rerum, quae negotio sunt adtributae, secundo in loco nobis est expositum.
2.40 En este género, pues, se mirará el lugar, el tiempo, la ocasión, la facultad; cuya fuerza, la de cada uno, se explicó con diligencia en los preceptos de la confirmación. Por lo cual, para no parecer que aquí no hemos advertido o que decimos dos veces lo mismo, brevemente apuntaremos qué conviene considerar en cada parte. En el lugar, pues, ha de considerarse la oportunidad; en el tiempo, la duración; en la ocasión, la comodidad idónea para hacer; en la facultad, la copia y la potestad de aquellas cosas por las cuales algo se hace más fácilmente, o sin las cuales no puede en absoluto llevarse a cabo.
hoc ergo in genere spectabitur locus, tempus, occasio, facultas; quorum unius cuiusque vis diligenter in con- firmationis praeceptis explicata est. quare, ne aut hic non admonuisse aut ne eadem iterum dixisse videamur, breviter iniciemus, quid quaque in parte considerari oporteat. in loco igitur opportunitas, in tempore longinquitas, in occasione commoditas ad faciendum idonea, in facultate copia et potestas earum rerum, propter quas aliquid facilius fit aut quibus sine omnino confici non potest, consideranda est.
2.41 Luego ha de verse qué está adjunto al negocio, esto es, qué es mayor, qué menor, qué igualmente grande, qué semejante; de lo cual se saca cierta conjetura, si se considera con diligencia de qué modo suelen obrarse las cosas mayores, menores, igualmente grandes, semejantes. En cuyo género habrá también de verse el resultado, esto es, qué suele resultar de cada cosa ha de considerarse grandemente, como el miedo, la alegría, la titubeación, la audacia.
De- inde videndum est, quid adiunctum sit negotio, hoc est, quid maius, quid minus, quid aeque magnum sit, quid simile; ex quibus coniectura quaedam ducitur, si, quemadmodum res maiores, minores, aeque magnae, similes agi soleant, diligenter considerabitur. quo in genere eventus quoque videndus erit, hoc est, quid ex quaque re soleat evenire, magno opere consi- derandum est, ut metus, laetitia, titubatio, audacia.
2.42 Mas la cuarta parte de aquellas cosas que decíamos estar atribuidas a los negocios era la consecución. En ella se inquieren aquellas cosas que siguen al negocio obrado, al punto o tras un intervalo. En lo cual veremos si hay alguna costumbre, alguna ley, algún pacto, algún artificio de aquella cosa, o uso, o ejercicio, alguna aprobación u ofensión de los hombres; de lo cual a veces se saca algo de sospecha. Mas hay otras sospechas que comunmente se toman así de las atribuciones de los negocios como de las de las personas. Pues así de la fortuna como de la naturaleza, del modo de vida, del estudio, de los hechos, del caso, de los discursos, del consejo y del hábito del ánimo o del cuerpo, la mayor parte atañe a aquellas mismas cosas que pueden hacer creíble o increíble el asunto
Quarta autem pars rebus erat ex iis, quas negotiis di- cebamus esse adtributas, consecutio. in ea quaeruntur ea, quae gestum negotium confestim aut intervallo con- sequuntur. in quo videbimus, ecqua consuetudo sit, ecqua lex, ecqua pactio, ecquod eius rei artificium aut usus aut exercitatio, hominum aut adprobatio aut offensio; ex quibus nonnumquam elicitur aliquid suspicionis. Sunt autem aliae suspiciones, quae communiter et ex negotiorum et ex personarum adtributionibus su- muntur. nam et ex fortuna et ex natura et ex victu, studio, factis, casu, orationibus, consilio et ex habitu animi aut corporis pleraque pertinent ad easdem res, quae rem credibilem aut incredibilem facere pos-
2.43 y se juntan con la sospecha del hecho. Pues máximamente conviene inquirir en esta constitución, primeramente, si algo pudo hacerse; luego, si pudo por algún otro; luego, la facultad, de la cual antes hablamos; luego, si es aquella fechoría de que fuere necesario arrepentirse, que no tuviera esperanza de ocultarse; luego, se inquiere la necesidad en que fuere necesario que aquello, o se hiciera, o se hiciera así. De las cuales cosas una parte atañe al consejo, que está atribuido a las personas, como en aquella causa que expusimos: antes del asunto, que en el camino se acompañó tan familiarmente, que buscó causa de conversación, que se hospedó a la vez, luego cenó. En el asunto, la noche, el sueño. Después del asunto, que salió solo, que dejó a aquel tan familiar con ánimo tan ecuánime,
sunt et cum facti suspicione iunguntur. maxime enim quaerere oportet in hac constitutione, primum po- tueritne aliquid fieri; deinde ecquo ab alio potuerit; deinde facultas, de qua ante diximus; deinde utrum id facinus sit, quod paenitere fuerit necesse, quod spem celandi non haberet; deinde necessitudo, in qua necesse fuerit id aut fieri aut ita fieri, quaeritur. quorum pars ad consilium pertinet, quod personis adtributum est, ut in ea causa, quam exposuimus: ante rem, quod in itinere se tam familiariter adplicaverit, quod sermonis causam quaesierit, quod simul deverterit, deinde cena- rit. in re nox, somnus. post rem, quod solus exierit, quod illum tam familiarem tam aequo animo reli-
2.44 que tuvo la espada ensangrentada. De nuevo, si parece haberse tenido y excogitado con diligencia la razón de hacerlo, o tan temerariamente que no sea verosímil que alguien se llegara tan temerariamente a un maleficio. En lo cual se inquiere si por algún otro modo pudo hacerse más cómodamente, o ser administrado por la fortuna. Pues a menudo, si faltan el dinero, los auxilios, los ayudadores, no parece haber habido facultad de hacerlo. De este modo, si atendemos con diligencia, entendemos ser aptas entre sí estas cosas que están atribuidas a los negocios y aquellas que lo están a las personas. Aquí no es fácil ni necesario distinguir, como en las partes anteriores, de qué modo y cómo conviene al acusador y de qué modo al defensor tratar cada cosa. No es necesario, por cuanto, puesta la causa, qué convenga a cada cual lo enseñará el asunto mismo a aquellos que no juzguen que aquí lo hallarán todo,
querit, quod cruentum gladium habuerit. rursum, utrum videatur diligenter ratio faciendi esse habita et excogitata, an ita temere, ut non veri simile sit quem- quam tam temere ad maleficium accessisse. in quo quaeritur, num quo alio modo commodius potuerit fieri vel a fortuna administrari. nam saepe, si pecuniae, adiumenta, adiutores desint, facultas fuisse faciundi non videtur. hoc modo si diligenter attendamus, apta inter se esse intellegimus haec, quae negotiis, et illa, quae personis sunt adtributa. Hic non facile est neque necessarium est distinguere, ut in superioribus partibus, quo pacto quicque accu- satorem et quomodo defensorem tractare oporteat. non est necessarium, propterea quod causa posita, quid in quamque conveniat, res ipsa docebit eos, qui non omnia hic se inventuros putabunt,
2.45 con tal que aporten en común cierta mediana inteligencia; mas no es fácil, porque es infinito explicar singularmente, sobre tantas cosas, en una y otra parte cada una de ellas, y porque estas cosas, unas de un modo y otras de otro, suelen convenir a una y otra parte de la causa. Por lo cual convendrá considerar estas cosas que expusimos. Mas más fácilmente caerá el ánimo en la invención si tratare a menudo y con diligencia tanto la narración suya del negocio obrado como la del adversario, y, sacando lo que cada parte tenga de sospecha, considerare por qué, con qué consejo, con qué esperanza de llevar a cabo se hizo cada cosa; por qué de este modo más bien que de aquel; por qué por este más bien que por aquel; por qué sin ayudador alguno, o por qué este; por qué nadie es cómplice, o por qué lo es, o por qué este; por qué se hizo esto antes; por qué no se hizo esto antes; por qué esto en el negocio mismo, por qué esto después del negocio, si se hizo de industria o se siguió al asunto mismo; si el discurso consta, o con el asunto, o consigo mismo; si esto es signo de esta cosa o de aquella, o de esta y de aquella, y de cuál más bien; qué se hizo que no convenía, o no se hizo lo que convenía.
si modo quandam in commune mediocrem intellegentiam conferent; non facile autem, quod et infinitum est tot de rebus utram- que in partem singillatim de una quaque explicare et alias aliter haec in utramque partem causae solent convenire. quare considerare haec, quae exposuimus, oportebit. facilius autem ad inventionem animus in- cidet, si gesti negotii et suam et adversarii narrationem saepe et diligenter pertractabit et, quod quaeque pars suspicionis habebit, eliciens considerabit, quare, quo consilio, qua spe perficiundi quicque factum sit; hoc cur modo potius quam illo; cur ab hoc potius quam ab illo; cur nullo adiutore aut cur hoc; cur nemo sit conscius aut cur sit aut cur hic sit; cur hoc ante fac- tum sit; cur hoc ante factum non sit; cur hoc in ipso negotio, cur hoc post negotium, an factum de industria an rem ipsam consecutum sit; constetne oratio aut cum re aut ipsa secum; hoc huiusne rei sit signum an illius, an et huius et illius et utrius potius; quid fac- tum sit, quod non oportuerit, aut non factum, quod oportuerit.
2.46 Cuando el ánimo, con esta intención, considere todas las partes de todo el negocio, entonces saldrán a relucir, amontonados en común, aquellos mismos lugares de que antes se dijo; y entonces, ya de cada uno, ya de los juntados, nacerán argumentos ciertos, de los cuales una parte versará en el género probable, otra en el necesario. Mas a la conjetura se añaden a menudo las cuestiones, los testimonios, los rumores, contra todas las cuales cosas deberá uno y otro, por semejante vía de preceptos, torcerlas hacia el provecho de su causa. Pues así de la cuestión se sacarán sospechas, como del testimonio y de algún rumor, por igual razón que de la causa, de la persona y del hecho.
cum animus hac intentione omnes totius negotii partes considerabit, tum illi ipsi in medium coacervati loci procedent, de quibus ante dictum est; et tum ex singulis, tum ex coniunctis argumenta certa nascentur, quorum argumentorum pars probabili, pars necessario in genere versabitur. accedunt autem saepe ad coniecturam quaestiones, testimonia, rumores, quae contra omnia uterque simili via praeceptorum torquere ad suae causae commodum debebit. nam et ex quae- stione suspiciones et ex testimonio et ex rumore aliquo pari ratione ut ex causa et ex persona et ex facto duci oportebit.
2.47 Por lo cual nos parece que yerran así los que juzgan que este género de sospechas no necesita de artificio, como los que juzgan que de este género ha de prescribirse de otro modo que de toda conjetura. Pues toda conjetura ha de tomarse de los mismos lugares. Pues la causa y la verdad así de aquel que en la cuestión dijo algo, como de aquel que en el testimonio, y del rumor mismo, se hallarán por las mismas atribuciones. Mas en toda causa una parte de los argumentos está adjunta solamente a aquella causa que se dice, y de ella así sacada que no pueda trasladarse de ella, por separado, a todas las causas del mismo género con bastante comodidad; mas otra parte es más andariega y acomodada, o a todas las del mismo género, o a la mayoría de las causas.
Quare nobis et ii videntur errare, qui hoc genus suspicionum artificii non putant indigere, et ii, qui aliter hoc de genere ac de omni coniectura praeci- piundum putant. omnis enim iisdem ex locis con- iectura sumenda est. nam et eius, qui in quaestione aliquid dixerit, et eius, qui in testimonio, et ipsius rumoris causa et veritas ex iisdem adtributionibus re- perietur. Omni autem in causa pars argumentorum est ad- iuncta ei causae solum, quae dicitur, et ex ipsa ita ducta, ut ab ea separatim in omnes eiusdem generis causas transferri non satis commode possit; pars au- tem est pervagatior et aut in omnes eiusdem generis aut in plerasque causas adcommodata.
2.48 Estos argumentos, pues, que pueden trasladarse a muchas causas, los llamamos lugares comunes. Pues el lugar común, o contiene cierta amplificación de una cosa cierta, como si alguno quisiere mostrar esto: que aquel que mató a su padre es digno del máximo suplicio —el cual lugar no ha de usarse sino perorada y probada la causa—; o de una cosa dudosa, que tenga también del contrario razones probables de argumentar, como que conviene creer a las sospechas, y, al contrario, que no conviene creer a las sospechas. Y una parte de los lugares comunes se induce por la indignación o por la conquestión, de las cuales antes se dijo; otra parte por alguna razón probable de una y otra parte.
haec ergo argumenta, quae transferri in multas causas possunt, locos communes nominamus. nam locus communis aut certae rei quandam continet amplificationem, ut si quis hoc velit ostendere, eum, qui parentem ne- carit, maximo supplicio esse dignum; quo loco nisi perorata et probata causa non est utendum; aut dubiae, quae ex contrario quoque habeat probabiles rationes argumentandi, ut suspicionibus credi oportere, et contra, suspicionibus credi non oportere. ac pars locorum communium per indignationem aut per con- questionem inducitur, de quibus ante dictum est, pars per aliquam probabilem utraque ex parte rationem.
2.49 Mas el discurso se distingue y se ilustra máximamente induciendo raramente los lugares comunes, y en algún lugar ya confirmado con argumentos más ciertos para aquellos oyentes. Pues entonces se concede decir algo común, cuando con diligencia se ha tratado algún lugar propio de la causa y el ánimo del oyente, o se renueva para lo que resta, o, dichas ya todas las cosas, se aviva. Mas todos los ornamentos de la elocución, en los que consiste muchísimo así de suavidad como de gravedad, y todas las cosas que en la invención de los asuntos y de las sentencias tienen algo de dignidad,
distinguitur autem oratio atque inlustratur maxime raro inducendis locis communibus et aliquo loco iam certioribus illis auditoribus argumentis confirmato. nam et tum conceditur commune quiddam dicere, cum diligenter aliqui proprius causae locus tractatus est et auditoris animus aut renovatur ad ea, quae restant, aut omnibus iam dictis exsuscitatur. omnia autem ornamenta elocutionis, in quibus et suavitatis et gravitatis plurimum consistit, et omnia, quae in in- ventione rerum et sententiarum aliquid habent digni-
2.50 se llevan a los lugares comunes. Por lo cual no, como de las causas, así también de muchos oradores son los lugares comunes. Pues no podrán tratarse adornada y gravemente, de la manera que su naturaleza misma lo desea, sino por aquellos que en mucho ejercicio se hubieren preparado gran copia de palabras y de sentencias. Y séanos esto dicho comunmente de todo género de lugares comunes; ahora expondremos qué lugares comunes suelen recaer en la constitución conjetural: que conviene creer a las sospechas, y no conviene; que conviene creer a los rumores, y no conviene; que conviene creer a los testigos, y no conviene; que conviene creer a las cuestiones, y no conviene; que conviene mirar la vida antes pasada, y no conviene; que es del mismo que delinquió en aquella cosa el haber admitido también esta, y que no es del mismo; que conviene mirar máximamente la causa, y no conviene. Y estos, ciertamente, y cuantos lugares comunes de tal índole nacieren de un argumento propio,
tatis, in communes locos conferuntur. quare non, ut causarum, sic oratorum quoque multorum communes loci sunt. nam nisi ab iis, qui multa in exercitatione magnam sibi verborum et sententiarum copiam con- paraverint, tractari non poterunt ornate et graviter, quemadmodum natura ipsorum desiderat. Atque hoc sit nobis dictum communiter de omni genere locorum communium; nunc exponemus, in coniecturalem constitutionem qui loci communes in- cidere soleant: suspicionibus credi oportere et non oportere; rumoribus credi oportere et non oportere; testibus credi oportere et non oportere; quaestionibus credi oportere et non oportere; vitam ante actam spectari oportere et non oportere; eiusdem esse, qui in illa re peccarit, et hoc quoque admisisse et non esse eiusdem; causam maxime spectari causam oportere et non oportere. atque hi quidem et si qui eiusmodi ex proprio argumento communes loci na-
2.51 se separan en partes contrarias. Mas hay un lugar cierto del acusador, por el cual acrecienta la atrocidad del hecho, y otro, por el cual niega que convenga compadecerse de los malos; del defensor, uno por el cual se muestra con indignación la calumnia de los acusadores, y otro por el cual con conquestión se capta la misericordia. Estos y todos los demás lugares comunes se toman de los mismos preceptos de que las demás argumentaciones; pero aquellas se tratan más tenue y sutil y agudamente, estos, en cambio, más grave y adornadamente, y con palabras, y aun con sentencias excelentes. Pues en aquellas el fin es que aquello que se dice parezca ser verdadero; en estos, aunque conviene que también esto parezca, con todo el fin es la amplitud. Ahora pasemos a otra constitución.
scentur, in contrarias partes diducuntur. certus autem locus est accusatoris, per quem auget facti atrocitatem, et alter, per quem negat malorum misereri oportere: defensoris, per quem calumnia accusatorum cum in- dignatione ostenditur et per quem cum conquestione misericordia captatur. hi et ceteri loci omnes com- munes ex iisdem praeceptis sumuntur, quibus ceterae argumentationes; sed illae tenuius et subtilius et acu- tius tractantur, hi autem gravius et ornatius et cum verbis tum etiam sententiis excellentibus. in illis enim finis est, ut id, quod dicitur, verum esse videatur, in his, tametsi hoc quoque videri oportet, tamen finis est amplitudo. Nunc ad aliam constitutionem transeamus.
2.52 Cuando es controversia de nombre, porque la fuerza del vocablo ha de definirse con palabras, la constitución se dice definitiva. Séanos puesta por ejemplo de este género esta causa:
Cayo Flaminio, aquel que, siendo cónsul, llevó mal el asunto en la segunda guerra Púnica, cuando era tribuno de la plebe, contra la voluntad del senado y en absoluto contra la voluntad de todos los optimates, por sedición proponía al pueblo una ley agraria. A este, mientras tenía reunido el concilio de la plebe, lo bajó su propio padre del templo; es acusado de lesa majestad. La intención es: «menguaste la majestad, porque bajaste del templo a un tribuno de la plebe». La repulsa es: «no mengüé la majestad». La cuestión es: «¿menguó acaso la majestad?». La razón: «pues usé de la potestad que tenía sobre mi hijo». La infirmación de la razón: «mas quien por la potestad paterna —esto es, por cierta potestad privada— enflaquece la potestad tribunicia —esto es, la potestad del pueblo—, ese mengua la majestad». El juicio es: «¿mengua la majestad quien usa de la potestad paterna contra la potestad tribunicia?». A este juicio convendrá aducir todas las argumentaciones.
Cum est nominis controversia, quia vis vocabuli definienda verbis est, constitutio definitiva dicitur. eius generis exemplo nobis posita sit haec causa:
C. Flaminius, is qui consul rem male gessit bello Punico secundo, cum tribunus plebis esset, invito senatu et omnino contra voluntatem omnium opti- matium per seditionem ad populum legem agrariam ferebat. hunc pater suus concilium plebis habentem de templo deduxit; arcessitur maiestatis. intentio est: maiestatem minuisti, quod tribunum plebis de templo deduxisti. depulsio est: non minui maiestatem. quaestio est: maiestatemne minuerit? ratio: in filium enim quam habebam potestatem, ea sum usus. rationis infirmatio: at enim, qui patria potestate, hoc est pri- vata quadam, tribuniciam potestatem, hoc est populi potestatem, infirmat, minuit is maiestatem. iudicatio est: minuatne is maiestatem, qui in tribuniciam po- testatem patria potestate utatur? ad hanc iudicationem argumentationes omnes afferre oportebit.
2.53 Y para que nadie acaso juzgue que no entendemos que también recae otra constitución en esta causa, tomamos nosotros solamente aquella parte para la cual hemos de dar preceptos. Mas, explicadas en este libro todas las partes, cualquiera, en toda causa, si atendiere con diligencia, verá todas las constituciones y sus partes y controversias, si acaso recayeren en ellas; pues de todas prescribiremos. El primer lugar del acusador es, pues, una breve y abierta definición —y conforme a la opinión de los hombres— de aquel nombre de cuya fuerza se inquiere, de este modo: «Menguar la majestad es derogar algo de la dignidad, o amplitud, o potestad del pueblo, o de aquellos a quienes el pueblo dio la potestad». Esto, así brevemente expuesto, ha de confirmarse con más palabras y razones, y ha de mostrarse que es así como lo describiste. Después convendrá juntar a aquello que definiste el hecho de aquel que será acusado, y, de aquello que mostraste ser —por ejemplo, menguar la majestad—, enseñar que el adversario menguó la majestad, y confirmar todo este lugar con un lugar común, por el cual se acreciente con indignación la atrocidad o indignidad o, en suma, la culpa del hecho mismo.
Ac ne qui forte arbitretur nos non intellegere aliam quoque incidere constitutionem in hanc causam, eam nos partem solam sumimus, in quam praecepta nobis danda sunt. omnibus autem partibus hoc in libro explicatis quivis omni in causa, si diligenter adtendet, omnes videbit constitutiones et earum partes et contro- versias, si quae forte in eas incident; nam de omnibus praescribemus. Primus ergo accusatoris locus est eius nominis, cuius de vi quaeritur, brevis et aperta et ex opinione hominum definitio, hoc modo: Maiestatem minuere est de dignitate aut amplitudine aut potestate populi aut eorum, quibus populus potestatem dedit, aliquid derogare. hoc sic breviter expositum pluribus verbis est et rationibus confirmandum et ita esse, ut descrip- seris, ostendendum. postea ad id, quod definieris, factum eius, qui accusabitur, adiungere oportebit et ex eo, quod ostenderis esse, verbi causa maiestatem minuere, docere adversarium maiestatem minuisse et hunc totum locum communi loco confirmare, per quem ipsius facti atrocitas aut indignitas aut omnino culpa cum indignatione augeatur.
2.54 Después habrá de infirmarse la descripción de los adversarios. Mas se infirmará si se demostrare falsa. Esto se tomará de la opinión de los hombres, cuando se considere de qué modo y en qué cosas suelen los hombres, por costumbre de escribir o de conversar, usar de aquella palabra. Asimismo se infirmará si se mostrare que la aprobación de aquella descripción es torpe o inútil, y se mostrare qué inconvenientes habrían de seguirse de concederla —lo cual se tomará de las partes de la honestidad y de la utilidad, de las cuales expondremos en los preceptos de la deliberación—; y si cotejamos la definición de los adversarios con la nuestra, y demostramos que la nuestra es verdadera, honesta, útil, y la de ellos lo contrario.
post erit infirmanda ad- versariorum descriptio. ea autem infirmabitur, si falsa demonstrabitur. hoc ex opinione hominum sumetur, cum, quemadmodum et quibus in rebus homines in consuetudine scribendi aut sermocinandi eo verbo uti soleant, considerabitur. item infirmabitur, si turpis aut inutilis esse ostenditur eius descriptionis adprobatio et, quae incommoda consecutura sint eo concesso, ostendetur—id autem ex honestatis et ex utilitatis partibus sumetur, de quibus in deliberationis praecep- tis exponemus—et si cum definitione nostra adver- sariorum definitionem conferemus et nostram veram, honestam, utilem esse demonstrabimus, illorum con-
2.55 Mas buscaremos cosas semejantes, sea en un negocio mayor, sea en uno menor, sea en uno igual, por las cuales se afirme nuestra descripción. Y si fueren varias las cosas que han de definirse —como si se inquiriere si es ladrón o sacrílego quien arrebató de un lugar privado unos vasos sagrados—, habrá de usarse de varias definiciones; luego, por semejante razón, ha de tratarse la causa. Mas hay un lugar común contra la malicia de aquel que se esfuerza por arrogarse la potestad no solo de las cosas, sino aun de las palabras, y hace lo que quiere, y a lo que hizo lo llama con el nombre que quiere. Luego, el primer lugar del defensor es, asimismo, una breve y abierta descripción del nombre —y conforme a la opinión de los hombres—, de este modo: «Menguar la majestad es administrar algo de la república cuando no se tiene la potestad». Luego, la confirmación de esto con semejanzas y ejemplos y razones; después, la separación de su hecho de aquella definición.
tra. quaeremus autem res aut maiore aut minore aut pari in negotio similes, ex quibus affirmetur nostra descriptio. iam si res plures erunt definiendae: ut, si quaeratur, fur sit an sacrilegus, qui vasa ex privato sacra subripuerit, erit utendum pluribus definitionibus; deinde simili ratione causa tractanda. Locus autem communis in eius malitiam, qui non modo rerum, verum etiam verborum potestatem sibi arrogare cona- tus et faciat, quod velit, et id, quod fecerit, quo velit nomine appellet. Deinde defensoris primus locus est item nominis brevis et aperta et ex opinione hominum descriptio, hoc modo: Maiestatem minuere est aliquid de re publica, cum potestatem non habeas, administrare. deinde huius confirmatio similibus et exemplis et ra- tionibus; postea sui facti ab illa definitione separatio.
2.56 Luego, el lugar común por el cual se acrecienta la utilidad u honestidad del hecho. Luego sigue la reprensión de la definición de los adversarios, que se hace con los mismos lugares todos que prescribimos al acusador; y las demás cosas se inducirán después igualmente, salvo el lugar común. Mas el lugar común del defensor será aquel por el cual se indignará de que el acusador, por causa de su peligro, se esfuerce no solo por trastrocar las cosas, sino aun por trocar las palabras. Pues aquellos lugares comunes —o los que se toman para demostrar la calumnia de los acusadores, o para captar la misericordia, o para indignarse del hecho, o para apartar de la misericordia— se sacan de la magnitud del peligro, no del género de la causa. Por lo cual no recaen en toda causa, sino en todo género de causa. De ellos hicimos mención en la constitución conjetural, mas usaremos de su inducción cuando la causa lo pidiere.
deinde locus communis, per quem facti utilitas aut honestas adaugetur. deinde sequitur adversariorum definitionis reprehensio, quae iisdem ex locis omnibus, quos accusatori praescripsimus, conficitur; et cetera post eadem praeter communem locum inducentur. Lo- cus autem communis erit defensoris is, per quem indi- gnabitur accusatorem sui periculi causa non res solum convertere, verum etiam verba commutare conari. nam illi quidem communes loci, aut qui calumniae accu- satorum demonstrandae aut misericordiae captandae aut facti indignandi aut a misericordia deterrendi causa sumuntur, ex periculi magnitudine, non ex cau- sae genere ducuntur. quare non in omnem causam, sed in omne causae genus incidunt. eorum mentionem in coniecturali constitutione fecimus, inductione autem, cum causa postulabit, utemur.
2.57 Mas cuando la acción parece necesitar de traslación o de conmutación —porque no actúa, o aquel que conviene, o con aquel con quien conviene, o ante quienes, con qué ley, con qué pena, con qué crimen, en qué tiempo conviene—, la constitución se llama traslativa. De ella nos serían menester muchísimos ejemplos, si buscáramos uno a uno los géneros de las traslaciones; pero, porque la razón de los preceptos es semejante, ha de prescindirse de la multitud de los ejemplos. Y en nuestra costumbre, ciertamente, acaece por muchas causas que las traslaciones recaigan más raramente. Pues muchas acciones son excluidas por las excepciones del pretor, y de tal modo tenemos constituido el derecho civil que pierde la causa aquel que no la hubiere actuado como conviene.
Cum autem actio translationis aut commutationis indigere videtur, quod non aut is agit, quem oportet, aut cum eo, quicum oportet, aut apud quos, qua lege, qua poena, quo crimine, quo tempore oportet, con- stitutio translativa appellatur. eius nobis exempla permulta opus sint, si singula translationum genera quaeramus; sed quia ratio praeceptorum similis est, exemplorum multitudine supersedendum est. atque in nostra quidem consuetudine multis de causis fit, ut rarius incidant translationes. nam et praetoris excep- tionibus multae excluduntur actiones et ita ius civile habemus constitutum, ut causa cadat is, qui non quem-
2.58 Por lo cual versan las más de las veces en el derecho. Pues allí se piden las excepciones, y se da la potestad de actuar, y se constituye toda la concepción de los juicios privados. Mas en los juicios mismos recaen más raramente; y, con todo, si alguna vez recaen, son de tal índole que por sí tienen menos firmeza, mas se confirman tomando alguna otra constitución: como en cierto juicio en que, habiéndose deferido el nombre de cierto envenenamiento y, porque se había suscrito la causa de parricidio, habiendo sido aceptado fuera del orden, mas en la acusación confirmándose con testigos y argumentos ciertos otros crímenes, y habiéndose hecho del parricidio solamente la mención, conviene que el defensor en esto mismo se detenga mucho y largamente: que, no habiéndose demostrado nada de la muerte del progenitor, es indigna fechoría afligir al reo con aquella pena con que son afligidos los parricidas; mas esto, si fuere condenado, es necesario que se haga, puesto que aquello se suscribió a la causa y por esa razón el nombre fue aceptado fuera del orden.
admodum oportet egerit. quare in iure plerumque ver- santur. ibi enim et exceptiones postulantur et agendi potestas datur et omnis conceptio privatorum iudi- ciorum constituitur. in ipsis autem iudiciis rarius incidunt et tamen, si quando incidunt, eiusmodi sunt, ut per se minus habeant firmitudinis, confirmentur autem assumpta alia aliqua constitutione: ut in quodam iudicio, cum veneficii cuiusdam nomen esset de- latum et, quia parricidii causa subscripta esset, extra ordinem esset acceptum, in accusatione autem alia quaedam crimina testibus et argumentis confirmaren- tur, parricidii autem mentio solum facta esset, defensor in hoc ipso multum oportet et diu consistat: cum de nece parentis nihil demonstratum esset, indignum facinus esse ea poena afficere reum, qua parricidae afficiuntur; id autem, si damnaretur, fieri necesse esse, quoniam et id causae subscriptum et ea re nomen extra ordinem sit acceptum.
2.59 Así, pues, si no conviene afligir al reo con aquella pena, tampoco conviene condenarlo, puesto que aquella pena necesariamente sigue a la condenación. Aquí el defensor, induciendo la conmutación de la pena del género traslativo, infirmará toda la acusación. Mas, con todo, defendiendo también los demás crímenes, confirmará la traslación con la constitución conjetural. Mas séanos puesto por ejemplo de traslación en una causa uno de esta índole: como hubiesen venido unos hombres armados a hacer violencia, otros armados estuvieron prestos en contra, y a cierto caballero romano, que con la espada resistía a uno de los armados, este le cortó la mano. Actúa por injurias aquel a quien fue cortada la mano. Pide aquel con quien se actúa, del pretor, una excepción: «fuera del caso en que se haga prejuicio contra el reo de causa capital».
ea igitur poena si af- fici reum non oporteat, damnari quoque non oportere, quoniam ea poena damnationem necessario consequa- tur. hic defensor poenae commutationem ex transla- tivo genere inducendo totam infirmabit accusationem. verumtamen ceteris quoque criminibus defendendis con- iecturali constitutione translationem confirmabit. Exemplum autem translationis in causa positum no- bis sit huiusmodi: cum ad vim faciendam quidam armati venissent, armati contra praesto fuerunt et cuidam equiti Romano quidam ex armatis resistenti gladio manum praecidit. agit is, cui manus praecisa est, iniuriarum. postulat is, quicum agitur, a praetore exceptionem: extra quam in reum capitis prae-
2.60 Aquí aquel que actúa pide un juicio puro; aquel con quien se actúa dice que conviene añadir la excepción. La cuestión es: «¿ha de exceptuarse o no?». La razón: «pues no conviene que en un juicio recuperatorio se haga prejuicio de aquel maleficio sobre el cual se inquiere entre los sicarios». La infirmación de la razón: «las injurias son de tal índole que es indigno que de ellas no se juzgue lo más pronto posible». El juicio: «¿es bastante la atrocidad de las injurias para que, mientras se juzga de ella, se prejuzgue sobre algún maleficio mayor del cual está dispuesto el juicio?». Y el ejemplo, ciertamente, es este. Mas en toda causa convendrá inquirir, por una y otra parte, por quién, y por quiénes, y de qué modo, y en qué tiempo conviene, o actuar, o juzgar, o estatuir algo sobre aquel asunto.
iudicium fiat. hic is, qui agit, iudicium purum postulat; ille, quicum agitur, exceptionem addi ait oportere. quaestio est: excipiundum sit an non. ratio: non enim oportet in recuperatorio iudicio eius male- ficii, de quo inter sicarios quaeritur, praeiudicium fieri. infirmatio rationis: eiusmodi sunt iniuriae, ut de iis indignum sit non primo quoque tempore iudicari. iudicatio: atrocitas iniuriarum satisne causae sit, quare, dum de ea iudicatur, de aliquo maiore maleficio, de quo iudicium conparatum sit, praeiudicetur? atque exemplum quidem hoc est. in omni autem causa ab utroque quaeri oportebit, a quo et per quos et quo modo et quo tempore aut agi aut iudicari aut quid statui de ea re conveniat.
2.61 Esto convendrá tomarlo de las partes del derecho, de las cuales se ha de hablar después, y raciocinar qué suele hacerse en cosas semejantes, y ver si por malicia se obra una cosa y se finge otra, o por necedad, o por necesidad —porque no puede obrar de otro modo—, o si por la ocasión de obrar así está constituido el juicio o la acción, o si rectamente, sin ninguna cosa de tal índole, se actúa el asunto. Mas el lugar común contra aquel que inducirá la traslación es: que huye del juicio y de la pena porque desconfía de su causa. Y desde la traslación: que de todo habría perturbación si no se actuaran los asuntos y vinieran a juicio del modo que conviene; esto es, si se actuara, o con aquel con quien no conviene, o con otra pena, con otro crimen, en otro tiempo; y que esta razón atañe a la perturbación de todos los juicios. Estas tres constituciones, pues, que no tienen partes, se tratarán de este modo. Ahora consideremos la constitución general y sus partes.
id ex partibus iuris, de qui- bus post dicendum est, sumi oportebit et ratiocinari, quid in similibus rebus fieri soleat, et videre, utrum malitia quid aliud agatur, aliud simuletur, an stultitia, an necessitudine, quod alio modo agere non possit, an occasione agendi sic sit iudicium aut actio constituta, an recte sine ulla re eiusmodi res agatur. Locus autem communis contra eum, qui translationem inducet: fu- gere iudicium ac poenam, quia causae diffidat. a trans- latione autem: omnium fore perturbationem, si non ita res agantur et in iudicium veniant, quo pacto oporteat; hoc est, si aut cum eo agatur, quocum non oporteat, aut alia poena, alio crimine, alio tempore; atque hanc rationem ad perturbationem iudiciorum omnium per- tinere. Tres igitur haec constitutiones, quae partes non ha- bent, ad hunc modum tractabuntur. nunc generalem constitutionem et partes eius consideremus.
2.62 Cuando, concedido el hecho y el nombre del hecho, sin que se haya aducido controversia alguna de la acción, se inquiere la fuerza y la naturaleza y el género del negocio mismo, lo llamamos constitución general. De ella dijimos que nos parecía haber dos primeras partes: la negocial y la juridicial. La negocial es aquella que tiene implicada en el negocio mismo una controversia del derecho civil. Es de esta índole: cierto hombre instituyó heredero a un pupilo; mas el pupilo murió antes de entrar en su propia tutela. Sobre aquella herencia que recayó en el pupilo hay controversia entre aquellos que son herederos segundos del padre del pupilo y entre los agnados del pupilo. La posesión es de los herederos segundos. La intención de los agnados es: «nuestro es el dinero del cual aquel de quien somos agnados no testó». La repulsa es: «al contrario, nuestro, que somos herederos por el testamento del padre». La cuestión es: «¿de cuáles de los dos es?». La razón: «pues el padre testó así para sí como para el hijo, mientras este fuera pupilo. Por lo cual, lo que fue del hijo es necesario que se haga nuestro por el testamento del padre». La infirmación de la razón: «al contrario, el padre testó para sí y mandó que el heredero segundo lo fuera no del hijo, sino de sí mismo. Por lo cual, salvo aquello que fue de él mismo, no puede ser vuestro por el testamento de aquel». El juicio: «¿puede acaso alguien testar sobre la cosa del hijo pupilo?; ¿o son los herederos segundos herederos del padre de familia mismo, y no también del hijo pupilo de este?».
Cum et facto et facti nomine concesso neque ulla actionis inlata controversia vis et natura et genus ipsius negotii quaeritur, constitutionem generalem ap- pellamus. huius primas esse partes duas nobis videri diximus, negotialem et iuridicialem. Negotialis est, quae in ipso negotio iuris civilis habet implicatam controversiam. ea est huiusmodi: quidam pupillum heredem fecit; pupillus autem ante mortuus est, quam in suam tutelam venit. de hereditate ea, quae pupillo venit, inter eos, qui patris pupilli heredes secundi sunt, et inter adgnatos pupilli contro- versia est. possessio heredum secundorum est. intentio est adgnatorum: nostra pecunia est, de qua is, cuius adgnati sumus, testatus non est. depulsio est: immo nostra, qui heredes testamento patris sumus. quaestio est: utrorum sit? ratio: pater enim et sibi et filio testamentum scripsit, dum is pupillus esset. quare, quae filii fuerunt, testamento patris nostra fiant ne- cesse est. infirmatio rationis: immo pater sibi scripsit et secundum heredem non filio, sed sibi iussit esse. quare, praeterquam quod in ipsius fuit, testamento il- lius vestrum esse non potest. iudicatio: possitne quis- quam de filii pupilli re testari; an heredes secundi ipsius patrisfamilias, non filii quoque eius pupilli heredes sint?
2.63 Y no es ajeno a este lugar —por cuanto atañe a muchas cosas, para que no se diga en ninguna parte o en todas partes— advertir esto aquí. Hay causas que tienen varias razones en una constitución simple; lo cual sucede cuando aquello que se hizo o lo que se defiende puede parecer recto o probable por varias causas, como en esta misma causa. Pónganse, pues, por los herederos esta razón: que de un solo dinero no puede haber varios herederos por causas desemejantes, ni jamás sucedió que de un mismo dinero uno fuera heredero por testamento y otro por ley,
Atque hoc non alienum est, quod ad multa pertineat, ne aut nusquam aut usquequaque dicatur, hic ad- monere. sunt causae, quae plures habent rationes in simplici constitutione; quod fit, cum id, quod factum est aut quod defenditur, pluribus de causis rectum aut probabile videri potest, ut in hac ipsa causa. sub- ponatur enim ab heredibus haec ratio: unius enim pe- cuniae plures dissimilibus de causis heredes esse non possunt, nec umquam factum est, ut eiusdem pecuniae alius testamento, alius lege heres esset,
2.64 mas la infirmación será esta: no es un solo dinero, por cuanto el uno era ya adventicio del pupilo, de cuyo heredero ninguno estaba escrito en aquel testamento, si algo le aconteciera al pupilo; y respecto del otro valía aún muchísimo la voluntad del padre, ya muerto, la cual, muerto ya el pupilo, lo concedía a sus propios herederos. El juicio es: «¿fue un solo dinero?»; o, si usaren de esta infirmación —que puede haber varios herederos de un solo dinero por causas desemejantes y que sobre eso mismo hay controversia—, nace el juicio: «¿pueden de un mismo dinero haber varios herederos por géneros desemejantes?». Así, pues, en una sola constitución se ha entendido de qué modo se hacen varias así las razones como las infirmaciones de las razones y, por ello, varios los juicios.
infirmatio autem haec erit: non est una pecunia, propterea quod altera pupilli iam erat adventicia, cuius heres non illo in testamento quisquam scriptus erat, si quid pupillo accidisset; et de altera patris etiamnunc mortui vo- luntas plurimum valebat, quae iam mortuo pupillo suis heredibus concedebat. iudicatio est: unane pe- cunia fuerit; aut, si hac erunt usi infirmatione: posse plures esse unius heredes pecuniae dissimilibus de cau- sis et de eo ipso esse controversiam, iudicatio nascitur: possintne eiusdem pecuniae plures dissimilibus gene- ribus heredes esse? ergo una in constitutione intel- lectum est, quomodo et rationes et rationum infirma- tiones et propterea iudicationes plures fiant.
2.65 Ahora veamos los preceptos de este género. Por una y otra parte, o aun por todas, si varios disputaren, ha de considerarse de qué cosas consta el derecho. Su principio, pues, parece derivado de la naturaleza; mas algunas cosas, por razón de utilidad, clara para nosotros u obscura, parecen haber venido a la costumbre; después, algunas cosas aprobadas por la costumbre, o tenidas por verdaderamente útiles, fueron firmadas por las leyes. Y derecho de naturaleza es aquel que nos aporta no la opinión, sino cierta fuerza innata, como la religión, la piedad, la gratitud, la vindicación, la observancia, la veracidad.
Nunc huius generis praecepta videamus. utrisque aut etiam omnibus, si plures ambigent, ius ex quibus rebus constet, considerandum est. initium ergo eius ab natura ductum videtur; quaedam autem ex utili- tatis ratione aut perspicua nobis aut obscura in con- suetudinem venisse; post autem adprobata quaedam a consuetudine aut vero utilia visa legibus esse fir- mata; ac naturae quidem ius esse, quod nobis non opinio, sed quaedam innata vis adferat, ut religionem, pietatem, gratiam, vindicationem, observantiam, veri-
2.66 Llaman religión a aquella que está en el temor y la ceremonia de los dioses; piedad, a la que amonesta a conservar el deber para con la patria, o los padres, o los demás unidos por la sangre; gratitud, a la que mantiene en la memoria y en la remuneración la observancia de los servicios, del honor y de las amistades; vindicación, por la cual, defendiéndonos o vengándonos, apartamos de nosotros y de los nuestros —que deben sernos caros— la violencia y la afrenta, y por la cual castigamos los delitos; observancia, por la cual veneramos y honramos a los que nos anteceden en edad, o en sabiduría, o en honor, o en alguna dignidad; veracidad, por la cual ponemos empeño en que nada se haga, o se haya hecho, o haya de ser, de otro modo que como lo hubiéremos afirmado.
tatem. religionem eam, quae in metu et caerimonia deorum sit, appellant; pietatem, quae erga patriam aut parentes aut alios sanguine coniunctos officium conservare moneat; gratiam, quae in memoria et re- muneratione officiorum et honoris et amicitiarum ob- servantiam teneat; vindicationem, per quam vim et contumeliam defendendo aut ulciscendo propulsamus a nobis et nostris, qui nobis cari esse debent, et per quam peccata punimur; observantiam, per quam aetate aut sapientia aut honore aut aliqua dignitate antecedentes veremur et colimus; veritatem, per quam damus operam, ne quid aliter, quam confirmaverimus, fiat aut factum aut futurum sit.
2.67 Y los derechos de naturaleza, en verdad, se inquieren menos por sí mismos para esta controversia, por cuanto ni versan en este derecho civil y están más remotos de la inteligencia vulgar; mas para alguna semejanza, o para amplificar el asunto, a menudo han de inducirse. Por costumbre, en cambio, se juzga ser derecho aquello que la antigüedad ha aprobado por la voluntad de todos, sin ley. Y en ella hay algunos derechos ya ciertos por su antigüedad. En cuyo género hay también otras muchas cosas, y la mayor parte de ellas con mucho son las que los pretores acostumbraron edictar. Mas algunos géneros del derecho se han hecho ya ciertos por la costumbre;
ac naturae quidem iura minus ipsa quaeruntur ad hanc controversiam, quod neque in hoc civili iure versantur et a vulgari intellegentia remotiora sunt; ad similitudinem vero aliquam aut ad rem amplificandam saepe sunt inferenda. consuetu- dine autem ius esse putatur id, quod voluntate omnium sine lege vetustas comprobarit. In ea autem quaedam sunt iura ipsa iam certa propter vetustatem. quo in genere et alia sunt multa et eorum multo maxima pars, quae praetores edicere consuerunt. quaedam autem genera iuris iam certa consuetudine facta sunt;
2.68 de cuyo género son el pacto, lo equitativo, lo juzgado. Pacto es aquello que, convenido entre quienes, se juzga tan justo que se dice ha de prestarse por derecho; equitativo, lo que es igual para con todos; juzgado, aquello sobre lo cual ya antes está constituida la sentencia de alguno o de algunos. Mas los derechos legítimos convendrá conocerlos por las leyes. De estas partes del derecho, pues, lo que a cada cual pareciere nacer, o de la cosa misma, o de una semejante, o de una mayor o menor, convendrá atenderlo y sacarlo tentando una y otra parte del derecho. Y puesto que, como antes se dijo, hay dos géneros de lugares comunes —de los cuales el uno contiene la amplificación de una cosa dudosa, el otro la de una cierta—, se considerará qué da la causa misma y qué puede y conviene acrecentarse por el lugar común. Pues no pueden prescribirse lugares ciertos que recaigan en todas las causas; en la mayoría, acaso, convendrá hablar desde la autoridad de los jurisconsultos y contra la autoridad. Mas ha de atenderse, así en esta como en todas las cosas, si el asunto mismo muestra algunos lugares comunes fuera de aquellos que nosotros exponemos. Ahora consideremos el género juridicial y sus partes.
quod genus pactum, par, iudicatum. pactum est, quod inter quos convenit ita iustum putatur, ut iure praestare dicatur; par, quod in omnes aequabile est; iudicatum, de quo iam ante sententia alicuius aut aliquorum con- stitutum est. iam iura legitima ex legibus cognosci oportebit. his ergo ex partibus iuris, quod cuique aut ex ipsa re aut ex simili aut maiore minoreve nasci videbitur, attendere atque elicere pertemptando unam quamque iuris partem oportebit. Locorum autem communium quoniam, ut ante dic- tum est, duo genera sunt, quorum alterum dubiae rei, alterum certae continet amplificationem, quid ipsa causa det et quid augeri per communem locum possit et oporteat, considerabitur. nam certi, qui in omnes incidant, loci praescribi non possunt; in plerisque for- tasse ab auctoritate iuris consultorum et contra auctoritatem dici oportebit. adtendendum est autem et in hac et in omnibus, num quos locos communes praeter eos, quos nos exponimus, ipsa res ostendat. Nunc iuridiciale genus et partes consideremus.
2.69 Juridicial es aquella en que se inquiere la naturaleza de lo justo y lo injusto y la razón del premio o de la pena. Sus partes son dos, de las cuales a la una llamamos absoluta y a la otra asuntiva. Absoluta es la que contiene en sí misma —no, como la negocial, implicada y escondidamente, sino más patente y expeditamente— la cuestión de lo recto y de lo no recto. Es de esta índole: como los tebanos hubiesen vencido en guerra a los lacedemonios, y fuera casi costumbre entre los griegos que, habiendo entre sí guerreado, aquellos que hubieren vencido erigieran en sus confines algún trofeo solo para declarar de presente el modo de la victoria, no para que la memoria de la guerra permaneciera a perpetuidad, erigieron un trofeo de bronce. Son acusados ante los
anfictiones, esto es, ante el consejo común de Grecia. La intención es:
Iuridicialis est, in qua aequi et iniqui natura et praemii aut poenae ratio quaeritur. huius partes sunt duae, quarum alteram absolutam, adsumptivam alteram nominamus. Absoluta est, quae ipsa in se, non ut neg- otialis implicite et abscondite, sed patentius et expedi- tius recti et non recti quaestionem continet. ea est huiuscemodi: cum Thebani Lacedaemonios bello su- peravissent et fere mos esset Graiis, cum inter se bellum gessissent, ut ii, qui vicissent, tropaeum ali- quod in finibus statuerent victoriae modo in praesen- tiam declarandae causa, non ut in perpetuum belli memoria maneret, ae+neum statuerunt tropaeum. accu- santur apud
Amphictyonas id est apud commune Graeciae consilium. intentio est:
2.70 «no convino». La repulsa es: «convino». La cuestión es: «¿convino acaso?». La razón es: «pues con nuestro valor parimos de la guerra tal gloria, que de ella quisimos dejar insignias eternas a nuestros descendientes». La infirmación es: «mas, con todo, no conviene que los griegos erijan contra griegos un eterno monumento de enemistades». El juicio es: «cuando, por celebrar el sumo valor, los griegos erigieron contra griegos un eterno monumento de enemistades, ¿hicieron rectamente o lo contrario?». Hemos puesto esta razón para que se conociera este mismo género de causa de que tratamos. Pues si hubiéramos puesto aquella de que acaso usaron —«no guerreasteis ni justa ni piadosamente»—, caeríamos en la relación del crimen, de la cual hablaremos después. Mas es manifiesto que uno y otro género de causa recae en esta causa. Para ella han de tomarse las argumentaciones de los mismos lugares que para la causa negocial, de la que antes se dijo.
non oportuit. de- pulsio est: oportuit. quaestio est: oportueritne? ratio est: eam enim ex bello gloriam virtute peperimus, ut eius aeterna insignia posteris nostris relinquere velle- mus. infirmatio est: at tamen aeternum inimicitiarum monumentum Graios de Graiis statuere non oportet. iudicatio est: cum summae virtutis concelebrandae causa Graii de Graiis aeternum inimicitiarum monu- mentum statuerunt, rectene an contra fecerint? hanc ideo rationem subiecimus, ut hoc causae genus ipsum, de quo agimus, cognosceretur. nam si eam subpo- suissemus, qua fortasse usi sunt: non enim iuste neque pie bellum gessistis, in relationem criminis de- laberemur, de qua post loquemur. utrumque autem causae genus in hanc causam incidere perspicuum est. in hanc argumentationes ex isdem locis sumendae sunt atque in causam negotialem, qua de ante dictum est.
2.71 Mas será lícito y convendrá tomar lugares comunes, así de la causa misma —si en ella hubiere algo de indignación o de conquestión— como de la utilidad y de la naturaleza del derecho, muchos y graves, si la dignidad de la causa pareciere pedirlo. Ahora consideremos la parte asuntiva de la juridicial. Asuntiva, pues, se dice entonces, cuando el hecho mismo no puede probarse por sí, mas se defiende con algún argumento adjunto de fuera. Sus partes son cuatro: la comparación, la relación del crimen, la remoción del crimen, la concesión.
Locos autem communes et ex causa ipsa, si quid inerit indignationis aut conquestionis, et ex iuris uti- litate et natura multos et graves sumere licebit et oportebit, si causae dignitas videbitur postulare. Nunc adsumptivam partem iuridicialis considere- mus. Adsumptiva igitur tum dicitur, cum ipsum ex se fac- tum probari non potest, aliquo autem foris adiuncto argumento defenditur. eius partes sunt quattuor: com- paratio, relatio criminis, remotio criminis, concessio.
2.72 Comparación es cuando algo hecho, que por sí no fuera de aprobar, se defiende desde aquello por cuya causa se hizo. Es de esta índole: cierto general, como fuese cercado por los enemigos y no pudiese de ningún modo huir, pactó con ellos dejar las armas y la impedimenta y sacar a los soldados; y así lo hizo; perdidas las armas y la impedimenta, conservó contra toda esperanza a los soldados.
Comparatio est, cum aliquid factum, quod ipsum non sit probandum, ex eo, cuius id causa factum est, defenditur. ea est huiusmodi: quidam imperator, cum ab hostibus circumsederetur neque effugere ullo modo posset, depectus est cum iis, ut arma et inpedimenta relinqueret, milites educeret; itaque fecit; armis et in- pedimentis amissis praeter spem milites conservavit.
2.73 Es acusado de lesa majestad. Aquí incurre la definición. Mas consideremos este lugar de que tratamos. La intención es: «no convino dejar las armas y la impedimenta». La repulsa es: «convino». La cuestión es: «¿convino acaso?». La razón es: «pues todos los soldados habrían perecido». La infirmación es, o conjetural: «no habrían perecido»; o la otra conjetural: «no lo hiciste por eso» —de las cuales el juicio es: «¿habrían perecido acaso?» y «¿lo hizo acaso por eso?»—; o esta comparativa, de la que ahora necesitamos: «mas fue preferible perder los soldados que conceder las armas y la impedimenta a los enemigos». De lo cual nace el juicio: «habiendo de perecer todos los soldados si no se hubiera venido a este pacto, ¿fue preferible perder los soldados, o venir a esta condición?».
accusatur maiestatis. incurrit huc definitio. sed nos hunc locum, de quo agimus, consideremus. intentio est: non oportuit arma et inpedimenta relinquere. de- pulsio est: oportuit. quaestio est: oportueritne? ratio est: milites enim omnes perissent. infirmatio est aut coniecturalis: non perissent; aut altera coniecturalis: non ideo fecisti ex quibus iudicatio est: perissentne? et: ideone fecerit?; aut haec comparativa, cuius nunc indigemus: at enim satius fuit amittere milites quam arma et inpedimenta concedere hostibus. ex quo iudi- catio nascitur: cum omnes perituri milites essent, nisi ad hanc pactionem venissent, utrum satius fuerit amit- tere milites, an ad hanc condicionem venire?
2.74 Este género de causa convendrá tratarlo desde sus propios lugares y aplicar también la razón y los preceptos de las demás constituciones; y máximamente, haciendo conjeturas, infirmar aquello que con lo que se imputa por crimen compararán quienes serán acusados. Esto se hará si, o se negare que aquello que dirán los defensores habría sucedido —de no haberse hecho aquello sobre cuyo hecho hay juicio— habría sucedido; o si se demostrare que se hizo por otra razón y por otra causa que la que el reo dirá haberlo hecho. La confirmación de tal cosa, y asimismo la infirmación por la parte contraria, se tomará de la constitución conjetural. Mas si por cierto nombre de maleficio fuere llamado a juicio —como en esta causa, pues se le procesa de lesa majestad—, convendrá usar de la definición y de los preceptos de la definición. Y estas cosas, ciertamente, suelen acaecer las más de las veces en este género: que haya de usarse así de la conjetura como de la definición. Mas si recayere también algún otro género, será lícito trasladar aquí, por igual razón, los preceptos de aquel género. Pues el acusador máximamente ha de esforzarse en esto: en infirmar con cuantas más razones aquel hecho mismo por el cual juzga el reo que debe concedérsele.
Hoc causae genus ex suis locis tractari oportebit et adhibere ceterarum quoque constitutionum rationem atque praecepta; ac maxime coniecturis faciendis infir- mare illud, quod cum eo, quod crimini dabitur, ii, qui accusabuntur, comparabunt. id fiet, si aut id, quod dicent defensores futurum fuisse, nisi id factum esset, de quo facto iudicium est, futurum fuisse negabi- tur; aut si alia ratione et aliam ob causam, ac dicet se reus fecisse, demonstrabitur esse factum. eius rei con- firmatio et item contraria de parte infirmatio ex con- iecturali constitutione sumetur. sin autem certo nomine maleficii vocabitur in iudicium, sicut in hac causa— nam maiestatis arcessitur—, definitione et praeceptis definitionis uti oportebit. atque haec quidem ple- rumque in hoc genere accidunt, ut et coniectura et definitione utendum sit. sin aliud quoque aliquod genus incidet, eius generis praecepta licebit huc pari ratione transferre. Nam accusatori maxime est in hoc elaborandum, ut id ipsum factum, propter quod sibi reus concedi putet oportere, quam plurimis infirmet rationibus.
2.75 Lo cual es fácil, si lo acometiere para reprobarlo con cuantas más constituciones. Mas la comparación misma, separada de los demás géneros de controversias, se considerará así desde su propia fuerza: si se demostrare que aquello que se comparará no fue honesto, o no útil, o no necesario, o no tan útil, o no tan honesto, o no tan necesario. Luego conviene que el acusador separe aquello que él arguye de aquello que el defensor compara. Y esto lo hará si demostrare que no suele ni conviene hacerse así, ni hay razón por la cual esto se haga por aquello: que por la salvación de los soldados se entreguen a los enemigos aquellas cosas que para la salvación fueron aparejadas. Después conviene comparar el maleficio con el beneficio y, en suma, cotejar aquello que se arguye con aquello que el defensor alaba haberse hecho, o demuestra que hubo de hacerse, y, atenuando esto, acrecentar a la vez la magnitud del maleficio. Esto podrá hacerse si se demostrare que fue más honesto, más útil, más necesario aquello que el reo evitó que aquello que hizo.
quod facile est, si quam plurimis constitu- tionibus aggredietur id inprobare. ipsa autem compara- tio separata a ceteris generibus controversiarum sic ex sua vi considerabitur, si illud, quod comparabitur, aut non honestum aut non utile aut non necessarium fuisse aut non tantopere utile aut non tantopere honestum aut non tantopere necessarium fuisse demonstrabitur. deinde oportet accusatorem illud, quod ipse arguat, ab eo, quod defensor conparat, separare. id autem faciet, si demonstrabit non ita fieri solere neque oportere neque esse rationem, quare hoc propter hoc fiat, ut propter salutem militum ea, quae salutis causa comparata sunt, hostibus tradantur. postea com- parare oportet cum beneficio maleficium et omnino id, quod arguitur, cum eo, quod factum ab defensore laudatur aut faciendum fuisse demonstratur, conten- dere et hoc extenuando maleficii magnitudinem simul adaugere. id fieri poterit, si demonstrabitur honestius, utilius, magis necessarium fuisse illud, quod vitarit reus, quam illud, quod fecerit.
2.76 Mas la fuerza y la naturaleza de lo honesto, lo útil y lo necesario se conocerán en los preceptos de la deliberación. Luego convendrá exponer aquel mismo juicio comparativo como causa deliberativa y hablar sobre ella desde los preceptos de la deliberación. Sea, pues, este el juicio que antes expusimos: «habiendo de perecer todos los soldados si no se hubiera venido a este pacto, ¿fue preferible perecer los soldados, o venir a este pacto?». Esto convendrá tratarlo desde los lugares de la deliberación, como si el asunto viniera a alguna consulta. Mas el defensor, en aquellos lugares en que por el acusador fueren inducidas otras constituciones, también él aparejará en ellos su defensa desde las mismas constituciones; mas todos los demás lugares que atañeren a la comparación misma los tratará por lo contrario.
honesti autem et utilis et necessarii vis et natura in deliberationis praecep- tis cognoscetur. deinde oportebit ipsam illam com- parativam iudicationem exponere tamquam causam deliberativam et de ea ex deliberationis praeceptis dicere. sit enim haec iudicatio, quam ante expo- suimus: cum omnes perituri milites essent, nisi ad hanc pactionem venissent, utrum satius fuerit perire milites, an ad hanc pactionem venire? hoc ex locis deliberationis, quasi aliquam in consultationem res veniat, tractari oportebit. Defensor autem, quibus in locis ab accusatore aliae constitutiones erunt inductae, in iis ipse quoque ex isdem constitutionibus defensionem comparabit; ceteros autem omnes locos, qui ad ipsam comparationem pertinebunt, ex contrario tractabit.
2.77 Mas los lugares comunes serán: del acusador, contra aquel que, confesando algún hecho torpe o inútil o ambas cosas, busca con todo alguna defensa, y proferir con indignación la inutilidad o torpeza del hecho; del defensor es que ningún hecho debe juzgarse inútil ni torpe, ni asimismo útil ni honesto, si no se entiende con qué ánimo, en qué tiempo, por qué causa se hizo; el cual lugar es de tal modo común, que, bien tratado en esta causa, será de gran momento para persuadir; y otro lugar, por el cual, con grande amplificación, se demuestra la magnitud del beneficio desde la utilidad, o la honestidad, o la necesidad del hecho;
Loci communes autem erunt: accusatoris in eum, qui, cum de facto turpi aliquo aut inutili aut utroque fateatur, quaerat tamen aliquam defensionem, et facti inutilitatem aut turpitudinem cum indignatione pro- ferre; defensoris est, nullum factum inutile neque turpe neque item utile neque honestum putari opor- tere, nisi, quo animo, quo tempore, qua de causa fac- tum sit, intellegatur; qui locus ita communis est, ut bene tractatus in hac causa magno ad persuadendum momento futurus sit; et alter locus, per quem magna cum amplificatione beneficii magnitudo ex utilitate aut honestate aut facti necessitudine demonstratur;
2.78 y un tercero, por el cual la cosa, expresada con palabras, se pone ante los ojos de quienes oyen, de modo que ellos mismos juzguen que también ellos habrían hecho lo mismo, si aquel asunto y aquella causa de hacerlo les hubiera acontecido en el mismo tiempo. Relación del crimen es cuando el reo, confesando aquello que se arguye, demuestra haberlo hecho por derecho, inducido por el delito de otro. Es de esta índole:
Horacio, muertos los tres
Curiacios y perdidos dos hermanos, se recogió vencedor a su casa. Advirtió que su hermana no se afligía por la muerte de los hermanos, sino que llamaba una y otra vez el nombre de su prometido, uno de los Curiacios, con gemido y lamentación.
et tertius, per quem res expressa verbis ante oculos eorum, qui audiunt, ponitur, ut ipsi se quoque idem facturos fuisse arbitrentur, si sibi illa res atque ea faciendi causa per idem tempus accidisset. Relatio criminis est, cum reus id, quod arguitur, confessus alterius se inductum peccato iure fecisse demonstrat. ea est huiusmodi:
Horatius occisis tribus
Curiatiis et duobus amissis fratribus domum se victor recepit. is animadvertit sororem suam de fratrum morte non laborantem, sponsi autem nomen appellan- tem identidem Curiatii cum gemitu et lamentatione.
2.79 Sufriéndolo con indignación, mató a la doncella. Es acusado. La intención es: «injustamente mataste a tu hermana». La repulsa es: «por derecho la maté». La cuestión es: «¿la mató acaso por derecho?». La razón es: «pues ella lloraba la muerte de los enemigos, descuidaba la de los hermanos; llevaba a mal que yo y el pueblo romano hubiéramos vencido». La infirmación es: «con todo, no convino que por su hermano fuera muerta sin condena». De lo cual se hace el juicio: «cuando
Horacia descuidaba la muerte de los hermanos, lloraba la de los enemigos, no se gozaba de la victoria del hermano y del pueblo romano, ¿convino que por su hermano fuera muerta sin condena?». En este género de causa convendrá primero, si algo se diere de las demás constituciones, tomarlo, así como se prescribió en la comparación; después, si hubiere alguna facultad,
indigne passus virginem occidit. accusatur. intentio est: iniuria sororem occidisti. depulsio est: iure occidi. quaestio est: iurene occiderit? ratio est: illa enim hostium mortem lugebat, fratrum neglegebat; me et populum Romanum vicisse moleste ferebat. infirmatio est: tamen a fratre indamnatam necari non oportuit. ex quo iudicatio fit: cum
Horatia fra- trum mortem neglegeret, hostium lugeret, fratris et populi Romani victoria non gauderet, oportueritne eam a fratre indamnatam necari? Hoc in genere causae primum, si quid ex ceteris dabitur constitutionibus, sumi oportebit, sicuti in com- paratione praeceptum est; postea, si qua facultas erit,
2.80 defender por alguna constitución a aquel sobre quien se trasladará el crimen; luego, que es más leve aquel delito que el reo traslada a otro que el que él mismo emprendió; después, usar de las partes de la traslación y mostrar por quién, y por quiénes, y de qué modo, y en qué tiempo convino, o actuar, o juzgar, o estatuir sobre aquel asunto; y a la vez mostrar que no convino interponer el suplicio antes que el juicio. Entonces han de demostrarse también las leyes y los juicios por los cuales aquel delito, que el reo por su propia voluntad castigó, pudo ser vindicado por las costumbres y por el juicio. Luego, negar que convenga oír aquello que se imputa a otro por crimen, sobre lo cual aquel mismo que lo imputa
per aliquam constitutionem illum, in quem crimen transferetur, defendere; deinde, levius esse illud, quod in alterum peccatum reus transferat, quam quod ipse susceperit; postea translationis partibus uti et osten- dere, a quo et per quos et quo modo et quo tem- pore aut agi aut iudicari aut statui de ea re convene- rit; ac simul ostendere non oportuisse ante supplicium quam iudicium interponere. tum leges quoque et iudi- cia demonstranda sunt, per quae potuerit id pecca- tum, quod sponte sua reus poenitus sit, moribus et iudicio vindicari. deinde negare audire oportere id, quod in eum criminis conferatur, de quo is ipse, qui conferat,
2.81 no quiso que se hiciera juicio, y que conviene tener por no hecho aquello que no fue juzgado; después, demostrar la desvergüenza de aquellos que ahora acusan ante los jueces a aquel a quien ellos mismos condenaron sin jueces, y hacen juicio sobre aquel del cual ya ellos mismos tomaron suplicio; después diremos que habría perturbación del juicio y que los jueces avanzarían más lejos de la potestad que tienen, si juzgaran a la vez así del reo como de aquel a quien el reo arguye; luego, si esto se estableciera —que los hombres venguen los delitos con delitos y las injurias con injurias—, cuántos inconvenientes se seguirían; y que, si lo mismo hubiera querido hacer aquel que ahora acusa, ni de este mismo juicio habría habido menester alguno;
iudicium fieri noluerit, et id, quod iudicatum non sit, pro infecto habere oportere; postea inpuden- tiam demonstrare eorum, qui eum nunc apud iudices accusent, quem sine iudicibus ipsi condemnarint, et de eo iudicium faciant, de quo iam ipsi supplicium sump- serint; postea perturbationem iudicii futuram dice- mus et iudices longius, quam potestatem habeant, progressuros, si simul et de reo et de eo, quem reus arguat, iudicarint; deinde, si hoc constitutum sit, ut peccata homines peccatis et iniurias iniuriis ulciscantur, quan- tum incommodorum consequatur; ac si idem facere ipse, qui nunc accusat, voluisset, ne hoc quidem ipso quicquam opus fuisse iudicio;
2.82 mas, si también los demás hicieran lo mismo, en absoluto no habría juicio alguno. Después se demostrará que, ni aun si por juicio hubiera sido condenada aquella sobre quien el reo traslada ese crimen, habría podido este mismo tomar de ella suplicio; por lo cual es indigno que aquel que ni aun de una condenada habría podido por sí tomar penas haya tomado suplicio de aquella que ni siquiera fue llevada a juicio. Luego pedirá que aduzca la ley por la cual hizo lo que hizo. Luego, así como en la comparación prescribíamos que aquello que se comparaba fuera atenuado por el acusador cuanto más, así en este género convendrá comparar la culpa de aquel sobre quien se traslada el crimen con el maleficio de este que dice haber obrado por derecho. Después ha de demostrarse que aquello no fue de tal índole que por ello conviniera hacerse esto. La última cosa es, como en la comparación, la asunción del juicio y la disertación sobre él por amplificación, desde los preceptos de la deliberación.
si vero ceteri quoque idem faciant, omnino iudicium nullum futurum. postea demonstrabitur, ne si iudicio quidem illa damnata esset, in quam id crimen ab reo conferatur, potuisse hunc ipsum de illa supplicium sumere; quare esse indignum eum, qui ne de damnata quidem poenas sumere ipse potuisset, de ea supplicium sumpsisse, quae ne adducta quidem sit in iudicium. deinde postu- labit, ut legem, qua lege fecerit, proferat. deinde quem- admodum in comparatione praecipiebamus, ut illud, quod compararetur, extenuaretur ab accusatore quam maxime, sic in hoc genere oportebit illius culpam, in quem crimen transferatur, cum huius maleficio, qui se iure fecisse dicat, comparare. postea demonstran- dum est non esse illud eiusmodi, ut ob id hoc fieri con- venerit. extrema est, ut in comparatione, assumptio iudicationis et de ea per amplificationem ex delibera- tionis praeceptis dictio.
2.83 Mas el defensor infirmará, desde aquellos lugares que se han transmitido, las cosas que se indujeren por otras constituciones; y la relación misma la aprobará, primero acrecentando la culpa y la audacia de aquel a quien referirá el crimen, y cuanto más por la indignación, si el asunto lo llevare, poniéndola ante los ojos junta con la conquestión; después demostrando que se vengó más levemente de lo que fue el merecimiento de aquel, y cotejando su propio suplicio con la injuria de aquel. Luego convendrá infirmar con razones contrarias aquellos lugares que de tal modo fueren tratados por el acusador, que puedan refutarse y convertirse a la parte contraria; en cuyo género están los tres últimos.
Defensor autem, quae per alias constitutiones indu- centur, ex iis locis, qui traditi sunt, infirmabit; ipsam autem relationem comprobabit, primum augendo eius, in quem referet crimen, culpam et audaciam et quam maxime per indignationem, si res feret, iuncta con- questione ante oculos ponendo; postea levius demon- strando se poenitum, quam sit illius promeritum, et suum supplicium cum illius iniuria conferendo. deinde oportebit eos locos, qui ita erunt ab accusatore trac- tati, ut refelli et contrariam in partem converti pos- sint, quo in genere sunt tres extremi, contrariis ratio-
2.84 Mas aquella acerbísima criminación de los acusadores, por la cual demuestran que habría perturbación de todos los juicios si se diere potestad de tomar suplicio de quien no fue condenado, se aliviará: primero, si se demostrare la injuria de tal índole que parezca no haber sido tolerable no solo para un varón bueno, sino en absoluto para un hombre libre; luego, tan manifiesta que ni aun por aquel mismo que la había hecho fuera puesta en duda; luego, de tal índole que sobre ella máximamente debiera haber tomado venganza aquel que la tomó; de modo que no fuera tan recto, no tan honesto, que aquel asunto viniera a juicio, cuanto que fuera vindicado del modo y por aquel por quien fue vindicado;
nibus infirmare. illa autem acerrima accusatorum criminatio, per quam perturbationem fore omnium iu- diciorum demonstrant, si de indamnato supplicii su- mendi potestas data sit, levabitur, primum si eius- modi demonstrabitur iniuria, ut non modo viro bono, verum omnino homini libero videatur non fuisse tole- randa; deinde ita perspicua, ut ne ab ipso quidem, qui fecisset, in dubium vocaretur; deinde eiusmodi, ut in eam is maxime debuerit animum advertere, qui ani- mum advertit; ut non tam rectum, non tam fuerit ho- nestum in iudicium illam rem pervenire, quam eo modo atque ab eo vindicari, quo modo et ab quo sit vindicata;
2.85 después, que el asunto fue tan patente que no importó nada que se hiciera juicio sobre él. Y aquí ha de demostrarse, con razones y con cosas semejantes, que muchísimas cosas son tan atroces y patentes que sobre ellas no solo no es necesario, sino que ni siquiera es útil, esperar a que cuanto antes se haga juicio. El lugar común del acusador es contra aquel que, no pudiendo negar lo que se arguye, busca con todo alguna esperanza para sí desde la perturbación de los juicios. Y aquí, la demostración de la utilidad de los juicios y la conquestión por aquel que dio el suplicio sin haber sido condenado;
postea sic rem fuisse apertam, ut iudicium de ea re fieri nihil adtinuerit. atque hic demonstran- dum est rationibus et similibus rebus permultas ita atroces et perspicuas res esse, ut de his non modo non necesse sit, sed ne utile quidem, quam mox iu- dicium fiat, exspectare. Locus communis accusatoris in eum, qui, cum id, quod arguitur, negare non possit, tamen aliquid sibi spei conparet ex iudiciorum perturbatione. atque hic utilitatis iudiciorum demonstratio et de eo conquestio, qui supplicium dederit indamnatus;
2.86 mas, contra aquel que tomó el suplicio, la indignación por su audacia y crueldad. Por el defensor, la indignación contra la audacia de aquel de quien se vengó, junto con la conquestión de sí mismo; que el asunto conviene considerarlo no por el nombre del negocio mismo, sino por el consejo, la causa y el tiempo de aquel que lo hizo; qué mal habría de venir, o de la injuria, o del crimen de alguno, si tan grande y tan manifiesta audacia no hubiera sido vindicada por aquel a quien atañía, o a su fama, o a sus padres, o a sus hijos, o a alguna cosa que es necesario, o conviene, que a todos sea cara. Remoción del crimen es cuando la intención del hecho que es aducido por el adversario se remueve hacia otra persona o hacia otra cosa.
in eius autem, qui sumpserit, audaciam et crudelitatem indignatio. ab defensore, in eius, quem ultus sit, audaciam cum sui conquestione; rem non ex nomine ipsius negotii, sed ex consilio eius, qui fecerit, et causa et tempore considerari oportere; quid mali futurum sit aut ex iniuria aut scelere alicuius, nisi tanta et tam perspicua audacia ab eo, ad cuius famam aut ad parentes aut ad liberos pertineret aut ad aliquam rem, quam caram esse omnibus aut necesse est aut oportet esse, vin- dicata. Remotio criminis est, cum eius intentio facti, quod ab adversario infertur, in alium aut in aliud de- movetur.
2.87 Esto se hace de dos modos; pues unas veces se remueve la causa, otras la cosa misma. Sírvanos de ejemplo de la remoción de la causa este: los rodios enviaron a algunos como legados a
Atenas. A los legados, los cuestores no les dieron el gasto que convenía darse. Los legados no partieron. Son acusados. La intención es: «convino partir». La repulsa es: «no convino». La cuestión es: «¿convino acaso?». La razón es: «pues el gasto que del erario público suele darse, ese no fue dado por el cuestor». La infirmación es: «con todo, convenía que vosotros llevarais a cabo aquel negocio que públicamente os había sido dado». El juicio es: «no dándose a aquellos que eran legados el gasto que del erario público se debía, ¿convino que ellos, no obstante, llevaran a cabo la legación?». En este género conviene primero, así como en los demás, ver si algo puede tomarse, o de la conjetural, o de otra constitución. Después, la mayoría de las cosas, así de la comparación como de la relación del crimen, podrán convenir también a esta causa.
id fit bipertito; nam tum causa, tum res ipsa removetur. causae remotioni hoc nobis exem- plo sit: Rhodii quosdam legarunt
Athenas. legatis quaestores sumptum, quem oportebat dari, non dede- runt. legati profecti non sunt. accusantur. intentio est: proficisci oportuit. depulsio est: non oportuit. quaestio est: oportueritne? ratio est: sumptus enim, qui de publico dari solet, is ab quaestore non est datus. infirmatio est: vos tamen id, quod publice vobis erat negotii datum, conficere oportebat. iudi- catio est: cum iis, qui legati erant, sumptus, qui de- bebatur de publico, non daretur, oportueritne eos con- ficere nihilo minus legationem? hoc in genere pri- mum sicut in ceteris, si quid aut ex coniecturali aut ex alia constitutione sumi possit, videri oportebit. deinde pleraque et ex comparatione et ex relatione criminis in hanc quoque causam convenire poterunt.
2.88 Mas el acusador, primero, defenderá —si pudiere— a aquel por cuya culpa dirá el reo que se hizo eso; mas si no pudiere, negará que a este juicio atañe la culpa de aquel, sino la de este a quien él mismo acusa. Después dirá que cada cual conviene que mire por su propio deber; y que, si aquel hubiera delinquido, no convino que este delinquiera; luego, que, si aquel delinquió, conviene que aquel sea acusado por separado, como este, y que no se junte la acusación de aquel con la defensa de este. Mas el defensor, cuando hubiere tratado a fondo las demás cosas, si algunas recayeren de otras constituciones, sobre la remoción misma argumentará así:
Accusator autem illum, cuius culpa id factum reus dicet, primum defendet, si poterit; sin minus poterit, negabit ad hoc iudicium illius, sed huius, quem ipse accuset, culpam pertinere. postea dicet suo quemque officio consulere oportere; nec, si ille peccasset, hunc oportuisse peccare; deinde, si ille deliquerit, separatim illum sicut hunc accusari oportere et non cum huius defensione coniungi illius accusationem. Defensor autem cum cetera, si qua ex aliis incident constitutionibus, pertractarit, de ipsa remotione sic ar-
2.89 primero, demostrará por culpa de quién aconteció; luego, habiendo acontecido eso por culpa ajena, mostrará que él, o no pudo, o no debió, hacer aquello que el acusador dice que convino; qué pudo, lo demostrará desde las partes de la utilidad —en las cuales está implicada la fuerza de la necesidad—; qué debió, se considerará desde la honestidad. De una y otra cosa se hablará más distintamente en el género deliberativo. Luego, que todas las cosas fueron hechas por el reo cuantas estuvieron en su propia potestad;
gumentabitur: primum, cuius acciderit culpa, demon- strabit; deinde, cum id aliena culpa accidisset, ostendet se aut non potuisse aut non debuisse id facere, quod accusator dicat oportuisse; quid potuerit, ex utilitatis partibus, in quibus est necessitudinis vis implicata, demonstrabit quid debuerit, ex honestate considera- bitur. de utroque distinctius in deliberativo genere dicetur. deinde omnia facta esse ab reo, quae in ipsius fuerint potestate;
2.90 que, por haberse hecho menos de lo que convino, eso aconteció por culpa de otro. Luego, habiendo de exponerse la culpa del otro, ha de demostrarse cuánta voluntad y cuánto celo hubo en él mismo, y esto ha de confirmarse con signos de tal índole: desde su demás diligencia, desde lo antes hecho o dicho; y que esto le fue útil hacerlo, e inútil no hacerlo, y que con su demás vida fue esto más consonante que el no haberlo hecho por culpa de otro. Mas si la causa se removiere no hacia un hombre cierto, sino hacia alguna cosa —como en este mismo asunto, si el cuestor hubiera muerto y por eso no se hubiera dado el dinero a los legados—, quitada la acusación del otro y la repulsa de la culpa, convendrá usar semejantemente de los demás lugares y tomar de las partes de la concesión las que convinieren; de las cuales hemos de hablar.
quod minus, quam convenerit, fac- tum sit, culpa id alterius accidisse. deinde alterius culpa exponenda demonstrandum est, quantum volun- tatis et studii fuerit in ipso, et id signis confirman- dum huiusmodi: ex cetera diligentia, ex ante factis aut dictis; atque hoc ipsi utile fuisse facere, inutile autem non facere, et cum cetera vita fuisse hoc magis consentaneum, quam quod propter alterius culpam non fecerit. si autem non in hominem certum, sed in rem aliquam causa demovebitur, ut in hac eadem re, si quaestor mortuus esset et idcirco legatis pe- cunia data non esset, accusatione alterius et culpae depulsione dempta ceteris similiter uti locis oportebit et ex concessionis partibus, quae convenient, assumere; de quibus nobis dicendum erit.
2.91 Mas los lugares comunes que recaen en una y otra parte son casi los mismos que en las constituciones asuntivas anteriores; estos, con todo, son los más ciertos: del acusador, la indignación del hecho; del defensor, que, estando la culpa en otro, o no estando en él mismo, no conviene que sea afligido con el suplicio. Mas la remoción de la cosa misma se hace cuando el reo niega que aquello que se imputa por crimen atañó ni a él ni a su deber, y que, si en ello hubo algún delito, no conviene que se le atribuya a él. Este género de causa es de esta índole: en aquel pacto que en otro tiempo se hizo con los
samnitas, cierto adolescente noble sostuvo el cerdo por mandato del general. Mas, reprobado el pacto por el senado y entregado el general a los samnitas, alguno en el senado dice que también aquel que sostuvo el cerdo conviene que sea entregado.
Loci autem communes idem utrisque fere, qui in superioribus assumptivis, incident; hi tamen certissi- me: accusatoris, facti indignatio; defensoris, cum in alio culpa sit, aut in ipso non sit, supplicio se affici non oportere. Ipsius autem rei fit remotio, cum id, quod datur crimini, negat neque ad se neque ad officium suum reus pertinuisse; nec, si quid in eo sit delictum, sibi adtribui oportere. id causae genus est huiusmodi: in eo foedere, quod factum est quondam cum
Samnitibus, quidam adulescens nobilis porcum sustinuit iussu im- peratoris. foedere autem ab senatu inprobato et im- peratore Samnitibus dedito quidam in senatu eum quoque dicit, qui porcum tenuerit, dedi oportere.
2.92 La intención es: «conviene que sea entregado». La repulsa es: «no conviene». La cuestión es: «¿conviene acaso?». La razón es: «pues no fue mío el deber ni mía la potestad, siendo yo de tal edad y un particular, y siendo el general de suma autoridad y potestad quien debía ver que se hiriese un pacto bastante honesto». La infirmación es: «mas, puesto que tú te hiciste partícipe en un pacto torpísimo de la suma religión, conviene que seas entregado». El juicio es: «cuando aquel que ninguna potestad tuvo intervino, por mandato del general, en un pacto y en tan grande religión, ¿ha de ser entregado a los enemigos o no?». Este género de causa difiere del anterior en esto: en que en aquel el reo concede que convino que él hiciera aquello que el acusador dice que convino hacerse, pero atribuye a alguna cosa u hombre la causa que fue impedimento a su voluntad, sin las partes de la concesión; pues de estas hay cierta fuerza mayor, lo cual poco después se entenderá.
in- tentio est: dedi oportet. depulsio est: non oportet. quaestio est: oporteatne? ratio est: non enim meum fuit officium nec mea potestas, cum et id aetatis et privatus essem et esset summa cum auctoritate et potestate imperator, qui videret, ut satis honestum foedus feriretur. infirmatio est: at enim quoniam par- ticeps tu factus es in turpissimo foedere summae re- ligionis, dedi te convenit. iudicatio est: cum is, qui potestatis nihil habuerit, iussu imperatoris in foedere et in tanta religione interfuerit, dedendusne sit hosti- bus necne? hoc genus causae cum superiore hoc differt, quod in illo concedit se reus oportuisse facere id, quod fieri dicat accusator oportuisse, sed alicui rei aut homini causam attribuit, quae voluntati suae fuerit inpedimento, sine concessionis partibus; nam earum maior quaedam vis est, quod paulo post intellegetur.
2.93 Mas en este género no debe el reo acusar a otro ni transferir a otro la culpa, sino demostrar que aquella cosa nada atañó ni atañe a él, ni a su potestad, ni a su deber. Y en este género acontece esto de nuevo: que también el acusador a menudo conforma la criminación desde la remoción, como si alguno acusara a aquel que, siendo pretor, convocó al pueblo a una expedición y a las armas, siendo los cónsules quienes debían hacerlo. Pues, así como en el ejemplo anterior el reo apartaba el hecho de su deber y de su potestad, así en este el acusador mismo remueve el hecho del deber y de la potestad de aquel que es acusado,
in hoc autem non accusare alterum nec culpam in alium transferre debet, sed demonstrare eam rem nihil ad se nec ad potestatem neque ad officium suum per- tinuisse aut pertinere. atque in hoc genere hoc ac- cidit novi, quod accusator quoque saepe ex remo- tione criminationem conficit, ut si quis eum accuset, qui, cum praetor esset, in expeditionem ad arma populum vocarit, cum consules essent. nam ut in su- periore exemplo reus ab suo officio et a potestate factum demovebat, sic in hoc ab eius officio ac po- testate, qui accusatur, ipse accusator factum remo-
2.94 y por esta misma razón confirma la acusación. En esta, por una y otra parte, convendrá inquirir, desde todas las partes de la honestidad y desde todas las partes de la utilidad, con ejemplos, con signos, raciocinando, qué es del deber, del derecho, de la potestad de cada cual, y si fue, o no, atribuido a aquel de quien se trata aquel derecho, deber, potestad. Mas los lugares comunes convendrá tomarlos de la cosa misma, si tuviere algo de indignación o de conquestión. Concesión es aquella por la cual no se prueba por el reo el hecho mismo, sino que se pide que se le perdone. Sus partes son dos: la purgación y la deprecación. Purgación es aquella por la cual se defiende, no el hecho mismo de aquel que es acusado, sino la voluntad. Esta tiene tres partes: la imprudencia, el caso, la necesidad.
vendo hac ipsa ratione confirmat accusationem. in hac ab utroque ex omnibus partibus honestatis et ex om- nibus utilitatis partibus, exemplis, signis, ratiocinando, quid cuiusque officii, iuris, potestatis sit, quaeri opor- tebit et fueritne ei, quo de agetur, id iuris, officii, potestatis attributum necne. Locos autem communes ex ipsa re, si quid indigna- tionis aut conquestionis habebit, sumi oportebit. Concessio est, per quam non factum ipsum pro- batur ab reo, sed ut ignoscatur, id petitur. cuius partes sunt duae: purgatio et deprecatio. Purgatio est, per quam eius, qui accusatur, non factum ipsum, sed vo- luntas defenditur. ea habet partes tres: inprudentiam, casum, necessitudinem.
2.95 Imprudencia es cuando se niega que aquel que es arguido supiera algo; como entre algunos había una ley: que nadie inmolara a
Diana un ternero. Ciertos nautas, como fueran sacudidos en alta mar por una tempestad adversa, hicieron voto, si lograban aquel puerto que divisaban, de inmolar un ternero al dios que allí estuviera. Por caso había en aquel puerto un templo de aquella Diana a la cual no era lícito inmolar un ternero. Ignorantes de la ley, cuando hubieron desembarcado, inmolaron el ternero. Son acusados. La intención es: «inmolasteis un ternero al dios al cual no era lícito». La repulsa está puesta en la concesión. La razón es: «no supe que no era lícito». La infirmación es: «con todo, puesto que hiciste lo que no era lícito según la ley, eres digno del suplicio». El juicio es: «cuando hizo aquello que no convino, e ignoró que no convenía, ¿es acaso digno del suplicio?».
Inprudentia est, cum scisse aliquid is, qui arguitur, negatur; ut apud quosdam lex erat: ne quis
Dianae vitulum immolaret. nautae quidam, cum adversa tem- pestate in alto iactarentur, voverunt, si eo portu, quem conspiciebant, potiti essent, ei deo, qui ibi esset, se vitulum immolaturos. casu erat in eo portu fanum Dianae eius, cui vitulum immolare non licebat. in- prudentes legis, cum exissent, vitulum immolaverunt. accusantur. intentio est: vitulum immolastis ei deo, cui non licebat. depulsio est in concessione posita. ratio est: nescivi non licere. infirmatio est: tamen, quoniam fecisti, quod non licebat ex lege, supplicio dignus es. iudicatio est: cum id fecerit, quod non oportuerit, et id non oportere nescierit, sitne supplicio dignus?
2.96 Mas el caso se aduce en la concesión cuando se demuestra que alguna fuerza de la fortuna se opuso a la voluntad, como en esta: siendo ley entre los lacedemonios que, si el contratista no proveía las víctimas para cierto sacrificio, fuera pena capital, aquel que había contratado, como apremiase el día del sacrificio, comenzó a llevar las víctimas del campo a la ciudad. Entonces, súbitamente, conmovidas grandes tempestades, el río
Eurotas, aquel que corre junto a Lacedemonia, se hizo tan grande y vehemente que de ningún modo podían las víctimas ser pasadas por él.
Casus autem inferetur in concessionem, cum demon- stratur aliqua fortunae vis voluntati obstitisse, ut in hac: cum Lacedaemoniis lex esset, ut, hostias nisi ad sacrificium quoddam redemptor praebuisset, capital esset, hostias is, qui redemerat, cum sacrificii dies instaret, in urbem ex agro coepit agere. tum subito magnis commotis tempestatibus fluvius
Eurotas, is qui praeter Lacedaemonem fluit, ita magnus et vehemens factus est, ut ea traduci victimae nullo modo possent.
2.97 El contratista, por mostrar su voluntad, dispuso todas las víctimas en la ribera, para que aquellos que estaban al otro lado del río pudieran verlas. Como todos supieran que el súbito crecimiento del río había sido impedimento a su celo, algunos, con todo, lo llaman a juicio capital. La intención es: «las víctimas que debías para el sacrificio no estuvieron prestas». La repulsa, la concesión. La razón: «pues el río de súbito creció y por esa cosa no pudieron ser pasadas». La infirmación: «con todo, puesto que no se hizo lo que la ley manda, eres digno del suplicio». El juicio es: «cuando en aquella cosa el contratista hizo algo contra la ley, en cuya cosa el súbito crecimiento del río se opuso a su celo, ¿es acaso digno del suplicio?».
redemptor suae voluntatis ostendendae causa hostias constituit omnes in litore, ut, qui trans flumen essent, videre possent. cum omnes studio eius subitam flu- minis magnitudinem scirent fuisse inpedimento, tamen quidam capitis arcesserunt. intentio est: hostiae, quas debuisti ad sacrificium, praesto non fuerunt. depulsio concessio. ratio: flumen enim subito accrevit et ea re traduci non potuerunt. infirmatio: tamen, quon- iam, quod lex iubet, factum non est, supplicio dignus es. iudicatio est: cum in ea re contra legem redemptor aliquid fecerit, qua in re studio eius subita fluminis obstiterit magnitudo, supplicio dignusne sit?
2.98 Mas la necesidad se aduce cuando se defiende que el reo hizo aquello que hizo por cierta fuerza, de este modo: hay una ley entre los rodios que, si alguna nave rostrada fuere sorprendida en el puerto, sea confiscada. Habiendo en alta mar una gran tempestad, la fuerza de los vientos forzó la nave, contra la voluntad de los nautas, al puerto de los rodios. El cuestor reclama la nave para el pueblo; el dueño de la nave niega que convenga confiscarla. La intención es: «una nave rostrada fue sorprendida en el puerto». La repulsa, la concesión. La razón: «por fuerza y por necesidad fuimos forzados al puerto». La infirmación es: «con todo, según la ley conviene que la nave sea del pueblo». El juicio es: «cuando la ley confisca la nave rostrada sorprendida en el puerto, y cuando esta nave fue arrojada al puerto contra la voluntad de los nautas por la fuerza de la tempestad, ¿conviene acaso que sea confiscada?».
Necessitudo autem infertur, cum vi quadam reus id, quod fecerit, fecisse defenditur, hoc modo: lex est apud Rhodios, ut, si qua rostrata in portu navis depre- hensa sit, publicetur. cum magna in alto tempestas esset, vis ventorum invitis nautis in Rhodiorum por- tum navem coe+git. quaestor navem populi vocat, na- vis dominus negat oportere publicari. intentio est: rostrata navis in portu deprehensa est. depulsio con- cessio. ratio: vi et necessario sumus in portum coacti. infirmatio est: navem ex lege tamen populi esse oportet. iudicatio est: cum rostratam navem in portu deprehensam lex publicarit cumque haec navis invitis nautis vi tempestatis in portum coniecta sit, oporteatne eam publicari?
2.99 Hemos reunido en un solo lugar los ejemplos de estos tres géneros porque en ellos se transmite una semejante prescripción de argumentos. Pues en todos ellos, primeramente, si la cosa misma diere alguna facultad, convendrá que el acusador induzca una conjetura, de modo que aquello que se negará haber sido hecho por voluntad se demuestre, con alguna sospecha, haber sido hecho de propósito; luego, inducir la definición de la necesidad, o del caso, o de la imprudencia, y juntar a aquella definición ejemplos en los cuales parezca haber habido imprudencia, o caso, o necesidad, y separar de estos aquello que el reo aduzca, esto es, mostrarlo desemejante, por cuanto fue más leve, más fácil, no inevitable, no fortuito, no necesario; después, demostrar que pudo evitarse: que por esta razón pudo proveerse, si hubiera hecho esto o aquello, o, si no lo hubiera hecho, precaverse; y mostrar con las definiciones que aquello no conviene llamarlo imprudencia, o caso, o necesidad, sino inercia, negligencia, fatuidad.
Horum trium generum idcirco in unum locum con- tulimus exempla, quod similis in ea praeceptio argu- mentorum traditur. nam in his omnibus primum, si quid res ipsa dabit facultatis, coniecturam induci ab accusatore oportebit, ut id, quod voluntate factum ne- gabitur, consulto factum suspicione aliqua demon- stretur; deinde inducere definitionem necessitudinis aut casus aut inprudentiae et exempla ad eam defini- tionem adiungere, in quibus inprudentia fuisse videatur aut casus aut necessitudo, et ab his id, quod reus in- ferat, separare, id est ostendere dissimile, quod le- vius, facilius non ignorabile, non fortuitum, non necessarium fuerit; postea demonstrare potuisse vitari: hac ratione provideri potuisse, si hoc aut illud fe- cisset, aut, nisi fecisset, praecaveri; et definitionibus ostendere non hanc inprudentiam aut casum aut ne- cessitudinem, sed inertiam, neglegentiam, fatuitatem nominari oportere.
2.100 Y si alguna necesidad pareciere tener torpeza, convendrá, refutando por la implicación de los lugares comunes, demostrar que era preferible sufrir cualquier cosa, en fin, morir, antes que obedecer a tal necesidad. Y entonces, desde aquellos lugares de que se dijo en la parte negocial, convendrá inquirir la naturaleza del derecho y de la equidad, y, como en una juridicial absoluta, considerar por sí esto mismo, separadamente de todas las cosas. Y en este lugar, si hubiere facultad, convendrá usar de ejemplos en los cuales, en una excusación semejante, no se perdonó, y por contención, que era más de perdonar a aquellos; y de las partes de la deliberación, que es torpe o inútil que se conceda aquella cosa que fue cometida por el adversario: que es grandísima cosa y de gran detrimento si tal cosa fuere descuidada por aquellos que tienen la potestad de vindicarla.
ac si qua necessitudo turpitudi- nem videbitur habere, oportebit per locorum commu- nium inplicationem redarguentem demonstrare quid- vis perpeti, mori denique satius fuisse quam eius- modi necessitudini optemperare. atque tum ex iis locis, de quibus in negotiali parte dictum est, iuris et aequitatis naturam oportebit quaerere et quasi in absoluta iuridiciali per se hoc ipsum ab rebus omni- bus separatim considerare. atque hoc in loco, si fa- cultas erit, exemplis uti oportebit, quibus in simili excusatione non sit ignotum, et contentione, magis illis ignoscendum fuisse, et deliberationis partibus, turpe aut inutile esse concedi eam rem, quae ab ad- versario commissa sit: permagnum esse et magno fu- turum detrimento, si ea res ab iis, qui potestatem habent vindicandi, neglecta sit.
2.101 Mas el defensor podrá usar de todas estas partes vueltas del revés; y máximamente se detendrá en defender la voluntad y en acrecentar aquella cosa que fue impedimento a su voluntad; y que él no pudo hacer más de lo que hizo; y que en todas las cosas conviene mirar la voluntad; y que él no puede ser convicto, por cuanto está ajeno a la culpa; que con su nombre podría ser condenada la común flaqueza de los hombres. Luego, que nada es más indigno que aquel que carece de culpa no carezca del suplicio. Mas los lugares comunes: del acusador, contra la confesión, y cuánta potestad de pecar se deja, si una vez se establece que se inquiera, no sobre el hecho, sino sobre la causa del hecho;
Defensor autem conversis omnibus his partibus pot- erit uti; maxime autem in voluntate defendenda com- morabitur et in ea re adaugenda, quae voluntati fuerit inpedimento; et se plus, quam fecerit, facere non po- tuisse; et in omnibus rebus voluntatem spectari opor- tere; et se convinci non posse, quod absit a culpa; suo nomine communem hominum infirmitatem posse dam- nari. deinde nihil esse indignius quam eum, qui culpa careat, supplicio non carere. Loci autem communes: accusatoris in confessionem, et quanta potestas peccandi relinquatur, si semel in- stitutum sit, ut non de facto, sed de facti causa quaera-
2.102 del defensor, la conquestión de aquella calamidad que aconteció, no por culpa, sino por cierta fuerza mayor, y sobre la potestad de la fortuna y la flaqueza de los hombres, y para que consideren su ánimo, no el suceso. En todas las cuales cosas convendrá que haya la conquestión de sus propias miserias y la indignación de la crueldad de los adversarios. Y a nadie convendrá maravillarse si, sea en estos, sea en otros ejemplos, viere adjunta también una controversia de lo escrito. De cuyo género habremos de hablar después separadamente, por cuanto algunos géneros de causas se consideran simplemente por su propia fuerza, mas otros toman para sí también algún otro género de controversia.
tur; defensoris conquestio est calamitatis eius, quae non culpa, sed vi maiore quadam acciderit, et de for- tunae potestate et hominum infirmitate et, uti suum animum, non eventum considerent. in quibus omnibus conquestionem suarum aerumnarum et crudelitatis ad- versariorum indignationem inesse oportebit. Ac neminem mirari conveniet, si aut in his aut in aliis exemplis scripti quoque controversiam adiunctam videbit. quo de genere post erit nobis separatim di- cendum, propterea quod quaedam genera causarum simpliciter ex sua vi considerantur, quaedam autem sibi aliud quoque aliquod controversiae genus assu-
2.103 Por lo cual, conocidos todos, no será difícil trasladar a cada causa aquello que de aquel otro género conviniere; como en estos ejemplos de la concesión está en todos una controversia de lo escrito, aquella que se denomina de lo escrito y de la intención; pero, porque hablábamos de la concesión, dimos sobre ella los preceptos, mas en otro lugar hablaremos de lo escrito y de la intención. Ahora dirigiremos ya la consideración a la otra parte de la concesión.
munt. quare omnibus cognitis non erit difficile in unam quamque causam transferre, quod ex eo quoque genere conveniet; ut in his exemplis concessionis inest omnibus scripti controversia, ea quae ex scripto et sententia nominatur; sed, quia de concessione loque- bamur, in eam praecepta dedimus, alio autem loco de scripto et de sententia dicemus. Nunc in alteram concessionis partem consideratio-
2.104 Deprecación es aquella en que se contiene, no la defensa del hecho, sino la postulación de que se perdone. Este género apenas puede aprobarse en juicio, por cuanto, concedido el pecado, es difícil obtener de aquel que debe ser vengador de los pecados que perdone. Por lo cual será lícito usar de una parte de este género, cuando no hubieres puesto en él la causa; como si hablaras por algún varón ilustre o esforzado, cuyos servicios a la república son muchos, podrías, aunque parezca que no usas de la deprecación, usar de ella, de este modo: «mas si este, jueces, por sus servicios, por su celo que siempre tuvo para con vosotros, en tal trance suyo os postulara que, por causa de sus muchos hechos rectos, perdonarais un solo delito, con todo sería digno de vuestra mansedumbre, digno del valor de este, jueces, que esta cosa, postulándola él, se obtuviera de vosotros». Luego será lícito acrecentar los servicios y conducir a los jueces, por el lugar común, a la voluntad de perdonar.
nem iam intendemus. Deprecatio est, in qua non de- fensio facti, sed ignoscendi postulatio continetur. hoc genus vix in iudicio probari potest, ideo quod con- cesso peccato difficile est ab eo, qui peccatorum vindex esse debet, ut ignoscat, impetrare. quare parte eius generis, cum causam non in eo constitueris, uti licebit; ut si pro aliquo claro aut forti viro, cuius in rem publi- cam multa sunt beneficia, diceres, posses, cum videaris non uti deprecatione, uti tamen, ad hunc modum: quodsi, iudices, hic pro suis beneficiis, pro suo studio, quod in vos semper habuit, tali suo tempore multorum suorum recte factorum causa uni delicto ut ignosce- retis postularet, tamen dignum vestra mansuetudine, dignum virtute huius esset, iudices, a vobis hanc rem hoc postulante impetrari. deinde augere beneficia licebit et iudices per locum communem ad ignoscendi voluntatem ducere.
2.105 Por lo cual, este género, aunque en los juicios no se versa sino en cierta parte, con todo, porque esta misma parte ha de inducirse algunas veces, y en el senado o en el consejo ha de tratarse a menudo en todo género, también sobre él pondremos preceptos. Pues en el senado o en el consejo se deliberó largamente sobre
Sífax, y sobre
Quinto Numitorio Pulo se habló largamente ante
Lucio Opimio y su consejo, y en este, ciertamente, valió más la postulación de perdonar que la de conocer. Pues no probaba tan fácilmente que siempre había estado con buen ánimo para con el pueblo romano, cuando usaba de la constitución conjetural, como cuando, por causa del servicio posterior, pedía que se le perdonara, juntando las partes de la deprecación.
quare hoc genus quamquam in iudiciis non versatur nisi quadam ex parte, tamen, quia et pars haec ipsa inducenda nonnumquam est et in senatu aut in consilio saepe omni in genere tractanda, in id quoque praecepta ponemus. nam in senatu aut in consilio de
Syphace diu deliberatum est, et de
Q. Numitorio Pullo apud
L. Opimium et eius consilium diu dictum est, et magis in hoc qui- dem ignoscendi quam cognoscendi postulatio valuit. nam semper animo bono se in populum Romanum fuisse non tam facile probabat, cum coniecturali con- stitutione uteretur, quam ut propter posterius bene- ficium sibi ignosceretur, cum deprecationis partes ad- iungeret.
2.106 Convendrá, pues, que aquel que postulare que se le perdone recuerde, si algunos pudiere, sus servicios y, si pudiere, muestre que aquellos son mayores que estas cosas en que delinquió, de modo que parezca haber procedido de él más bien que mal; luego, que profiera los servicios de sus mayores, si algunos hubiere; luego, que muestre que no hizo lo que hizo por odio ni por crueldad, sino, o por necedad, o por impulso de alguno, o por alguna causa honesta o probable; después, que prometa y afirme que él, tanto enseñado por este pecado como confirmado por el servicio de aquellos que le hubieren perdonado, en todo tiempo se apartará de tal proceder; luego, que muestre la esperanza de que en algún lugar grande será de utilidad para aquellos
Oportebit igitur eum, qui sibi ut ignoscatur, postu- labit, commemorare, si qua sua poterit beneficia et, si poterit, ostendere ea maiora esse quam haec, quae deliquerit, ut plus ab eo boni quam mali profectum esse videatur; deinde maiorum suorum beneficia, si qua exstabunt, proferre; deinde ostendere non odio neque crudelitate fecisse, quod fecerit, sed aut stultitia aut inpulsu alicuius aut aliqua honesta aut probabili causa; postea polliceri et confirmare se et hoc peccato doctum et beneficio eorum, qui sibi ignoverint, con- firmatum omni tempore a tali ratione afuturum; de- inde spem ostendere aliquo se in loco magno iis,
2.107 que se lo hubieren concedido; después, si hubiere facultad, demostrará que él es, o consanguíneo, o ya desde sus mayores particularmente amigo, y mostrará la amplitud de su voluntad, la nobleza de su linaje, la dignidad de aquellos que lo quieren a salvo, y demostrará que las demás cosas que están atribuidas a las personas para la honestidad y la amplitud están en él, con conquestión, sin arrogancia, de modo que parezca digno más bien de algún honor que de suplicio alguno; luego, que profiera a otros a quienes se concedieron mayores delitos. Y aprovechará mucho si mostrare que él fue misericordioso en el poder, propenso a perdonar. Y aquel mismo pecado ha de atenuarse, de modo que parezca haber dañado lo menos posible, y ha de demostrarse que es torpe o inútil tomar suplicio de tal hombre.
qui sibi concesserint, usui futurum; postea, si facultas erit, se aut consanguineum * aut iam a maioribus inprimis amicum esse demonstrabit et amplitudinem suae vo- luntatis, nobilitatem generis, eorum, qui se salvum velint, dignitatem ostendere, et cetera ea, quae per- sonis ad honestatem et amplitudinem sunt adtributa, cum conquestione, sine arrogantia, in se esse demon- strabit, ut honore potius aliquo quam ullo supplicio dignus esse videatur; deinde ceteros proferre, quibus maiora delicta concessa sint. ac multum proficiet, si se misericordem in potestate, propensum ad igno- scendum fuisse ostendet. atque ipsum illud pecca- tum erit extenuandum, ut quam minimum obfuisse videatur, et aut turpe aut inutile demonstrandum tali de homine supplicium sumere.
2.108 Luego, por los lugares comunes, convendrá captar la misericordia desde aquellos preceptos que se expusieron en el primer libro. Mas el adversario acrecentará las malas obras: dirá que nada se hizo por imprudencia, sino todo por crueldad y malicia; que él fue inmisericorde, soberbio; y, si pudiere, mostrará que siempre fue enemigo y que de ningún modo puede hacerse amigo. Si profiriere servicios, demostrará, o que se hicieron por alguna causa, no por benevolencia, o que después se contrajo un odio acerbo, o que todos aquellos fueron borrados con maleficios, o que los servicios fueron más leves que los maleficios, o que, habiéndose tenido honor por los servicios, por el maleficio
deinde locis commu- nibus misericordiam captare oportebit ex iis praecep- tis, quae in primo libro sunt exposita. Adversarius autem malefacta augebit: nihil impru- denter, sed omnia ex crudelitate et malitia facta dicet; ipsum inmisericordem, superbum fuisse; et, si poterit, ostendet semper inimicum fuisse et amicum fieri nullo modo posse. si beneficia proferet, aut aliqua de causa facta, non propter benivolentiam demonstrabit, aut postea odium esse acre susceptum, aut illa omnia maleficiis esse deleta, aut leviora beneficia quam male- ficia, aut, cum beneficiis honos habitus sit, pro male-
2.109 conviene tomar pena. Luego, que es torpe o inútil que se le perdone. Luego, que es suma necedad no usar de la potestad sobre aquel que muchas veces desearon tener en su poder; que conviene pensar qué ánimo y qué odio tuvieron para con él. Mas el lugar común será la indignación del maleficio y otro: que conviene compadecerse de aquellos que están en miserias por causa de la fortuna, no por causa de la malicia. Puesto que, pues, en la constitución general nos detenemos tanto tiempo por la multitud de sus partes, para que acaso el ánimo de alguno, distraído por la variedad y desemejanza de las cosas, no caiga en algún error, parece que ha de advertirse qué nos resta aún de aquel género y por qué resta. Decíamos que es causa juridicial aquella en que se inquiere la naturaleza de lo justo y lo injusto y la razón del premio o de la pena.
ficio poenam sumi oportere. deinde turpe esse aut inutile ignosci. deinde, de quo ut potestas esset saepe optarint, in eum * ob potestatem non uti summam esse stultitiam; cogitare oportere, quem animum in eum et quod odium habuerint. Locus autem communis erit indignatio maleficii et alter eorum misereri oportere, qui propter fortunam, non propter malitiam in miseriis sint. Quoniam ergo in generali constitutione tamdiu prop- ter eius partium multitudinem commoramur, ne forte varietate et dissimilitudine rerum diductus alicuius animus in quendam errorem deferatur, quid etiam no- bis ex eo genere restet et quare restet, admonendum videtur. Iuridicialem causam esse dicebamus, in qua aequi et iniqui natura et praemii aut poenae ratio quaere- retur.
2.110 Aquellas causas en que se inquiere sobre lo justo y lo injusto las hemos expuesto. Resta ahora que expliquemos sobre el premio y la pena. Pues hay muchas causas que constan de la petición de algún premio. Pues tanto ante los jueces se inquiere a menudo sobre el premio de los acusadores, como del senado o del consejo se pide a menudo algún premio. Y a nadie convendrá juzgar que nosotros, cuando ponemos algún ejemplo que se trata en el senado, nos apartamos del género judicial de los ejemplos. Pues cuanto se dice acerca de probar o reprobar a un hombre, aunque a aquella dicción se acomode también la razón de las sentencias, eso no es deliberativo si se trata por la dicción de la sentencia; sino que, porque se estatuye sobre un hombre, ha de tenerse por judicial. Mas, en suma, quien con diligencia hubiere conocido la fuerza y la naturaleza de todas las causas, las entenderá diferir por el género y por la primera conformación, mas verá que en las demás partes todas son aptas entre sí y la una implicada en la otra.
eas causas, in quibus de aequo et iniquo quae- ritur, exposuimus. restat nunc, ut de praemio et de poena explicemus. sunt enim multae causae, quae ex praemii alicuius petitione constant. nam et apud iudi- ces de praemio saepe accusatorum quaeritur et a se- natu aut a consilio aliquod praemium saepe petitur. ac neminem conveniet arbitrari nos, cum aliquod exemplum ponamus, quod in senatu agatur, ab iudi- ciali genere exemplorum recedere. quicquid enim de homine probando aut inprobando dicitur, cum ad eam dictionem sententiarum quoque ratio accommodetur, id non, si per sententiae dictionem agitur, delibera- tivum est; sed, quia de homine statuitur, iudiciale est habendum. omnino autem qui diligenter omnium cau- sarum vim et naturam cognoverit, genere et prima conformatione eas intelleget dissidere, ceteris autem partibus aptas inter se omnes et aliam in alia impli- catam videbit.
2.111 Ahora consideremos sobre los premios.
Lucio Licinio Craso, cónsul, persiguió y acabó con ciertos hombres de la
Galia citerior que, sin caudillo ilustre ni cierto, ni dotados de aquel nombre ni de aquel número como para ser dignos de que se dijera que eran enemigos del pueblo romano, hacían, con todo, infesta la provincia con incursiones y latrocinios. Vuelve a Roma; pide al senado el triunfo. Aquí, tanto en la deprecación como en esta, nada nos atañe llegar al juicio poniendo razones e infirmaciones de las razones, por cuanto, si no recayere también otra constitución o parte de constitución, simple será el juicio y se contendrá en la cuestión misma: en la deprecación, de esta índole: «¿conviene acaso ser afligido con pena?»; en esta, de esta índole: «¿conviene acaso que se dé el premio?».
Nunc de praemiis consideremus.
L. Licinius Crassus consul quosdam in
citeriore Gallia nullo inlustri neque certo duce neque eo nomine neque numero praeditos, uti digni essent, qui hostes populi Romani esse diceren- tur, qui tamen excursionibus et latrociniis infestam provinciam redderent, consectatus est et confecit. Ro- mam redit: triumphum ab senatu postulat. hic et in deprecatione nihil ad nos attinet rationibus et infir- mationibus rationum subponendis ad iudicationem pervenire, propterea quod, nisi alia quoque incidet constitutio aut pars constitutionis, simplex erit iudi- catio et in quaestione ipsa continebitur: in depreca- tione, huiusmodi: oporteatne poena affici? in hac, huiusmodi: oporteatne dari praemium?
2.112 Ahora expondremos los lugares apropiados a la cuestión del premio. La razón del premio, pues, está repartida en cuatro partes: en los servicios, en el hombre, en el género del premio, en las facultades. Los servicios se consideran por su propia fuerza, por el tiempo, por el ánimo de aquel que lo hizo, por el caso. Por su propia fuerza se inquirirán de este modo: si son grandes o pequeños, fáciles o difíciles, singulares o vulgares, verdaderos o ennoblecidos con cierta falsa ornamentación; por el tiempo, si entonces, cuando teníamos necesidad, cuando los demás no podían o no querían socorrer, si entonces, cuando la esperanza nos había abandonado; por el ánimo, si no por causa de su propio provecho, si hizo todo con tal designio de poder llevar esto a cabo; por el caso, si pareciere hecho, no por la fortuna, sino por la industria, o que la fortuna se opuso a la industria.
Nunc ad praemii quaestionem appositos locos ex- ponemus. ratio igitur praemii quattuor est in partes distributa: in beneficia, in hominem, in praemii genus, in facultates. Beneficia ex sua vi, ex tempore, ex animo eius, qui fecit, ex casu considerantur. ex sua vi quaerentur hoc modo: magna an parva, facilia an difficilia, singu- laria sint an vulgaria, vera an falsa quadam exornatione honestentur; ex tempore autem, si tum, cum indigeremus, cum ceteri non possent aut nollent opi- tulari, si tum, cum spes deseruisset; ex animo, si non sui commodi causa, si eo consilio fecit omnia, ut hoc conficere posset; ex casu, si non fortuna, sed indu- stria factum videbitur aut si industriae fortuna obsti- tisse.
2.113 Mas en cuanto al hombre: por cuáles principios vivió, qué gasto o trabajo empleó en aquella cosa; si alguna vez hizo algo semejante; si no postula para sí el premio del trabajo ajeno o de la bondad de los dioses; si alguna vez él mismo negó que conviniera que alguien fuera afligido con premio por causa semejante; o si ya se le tuvo bastante honor por aquello que hizo; o si le fue necesario hacer lo que hizo; o si el hecho fue de tal índole que, si no lo hubiera hecho, sería digno del suplicio, no, porque lo hizo, del premio; o si pide el premio antes de tiempo y vende una esperanza incierta a precio cierto; o si, por evitar algún suplicio, postula por eso el premio, de modo que parezca haberse hecho prejuicio sobre él. Mas en cuanto al género del premio, se considerará qué y cuánto y por qué se postula, y de qué premio y de cuánto es digna cada cosa; luego, se inquirirá a qué hombres y por qué causas se tuvo entre los mayores tal honor;
In hominem autem, quibus rationibus vixerit, quid sumptus in eam rem aut laboris insumpserit; ecquid aliquando tale fecerit; num alieni laboris aut deorum bonitatis praemium sibi postulet; num aliquando ipse talem ob causam aliquem praemio affici negarit opor- tere; aut num iam satis pro eo, quod fecerit, honos habitus sit; aut num necesse fuerit ei facere id, quod fecerit; aut num eiusmodi sit factum, ut, nisi fecisset, supplicio dignus esset, non, quia fecerit, praemio; aut num ante tempus praemium petat et spem incertam certo venditet pretio; aut num, quod supplicium ali- quod vitet, eo praemium postulet, uti de se praeiudi- cium factum esse videatur. In praemii autem genere, quid et quantum et quam- obrem postuletur et quo et quanto quaeque res prae- mio digna sit, considerabitur; deinde, apud maiores quibus hominibus et quibus de causis talis honos habi- tus sit, quaeretur;
2.114 luego, que aquel honor no se divulgue demasiado. Y aquí estará el lugar común de aquel que hablará contra alguno que postula un premio: que los premios del valor y del deber conviene que sean sagrados y castos, y que no se comuniquen con los improbos ni se divulguen entre los hombres mediocres; y otro: que los hombres serán menos codiciosos del valor si el premio del valor se divulga; pues aquellas cosas que son raras y arduas parecen a los hombres, por la experiencia, hermosas y gratas; y un tercero: que si existieran aquellos que entre nuestros mayores fueron juzgados dignos de tal honor por su egregio valor, ¿no juzgarían que se mengua algo de su propia gloria, cuando vieran a tales hombres afligidos con igual premio? Y la enumeración de ellos, y la comparación con aquellos contra quienes hables. Mas, en cuanto a aquel que pide el premio, la amplificación de su hecho, y la contención de su hecho con los de aquellos que fueron afligidos con premio.
deinde, ne is honos nimium pervul- getur. atque hic eius, qui contra aliquem praemium postulantem dicet, locus erit communis: praemia vir- tutis et officii sancta et casta esse oportere neque ea aut cum inprobis communicari aut in mediocribus hominibus pervulgari; et alter: minus homines vir- tutis cupidos fore virtutis praemio pervulgato; quae enim rara et ardua sint, ea experiendo pulchra et iu- cunda hominibus videri; et tertius: si exsistant, qui apud maiores nostros ob egregiam virtutem tali ho- nore dignati sunt, nonne de sua gloria, cum pari prae- mio tales homines affici videant, delibari putent? et eorum enumeratio et cum iis, quos contra dicas, com- paratio. eius autem, qui praemium petet, facti sui amplificatio, eorum, qui praemio affecti sunt, cum suis factis contentio.
2.115 Luego, que los demás serán apartados del celo del valor, si él mismo no fuere afligido con premio. Mas las facultades se consideran cuando se postula algún premio pecuniario; en lo cual se considera si hay abundancia de campo, de tributos, de dinero, o penuria. Los lugares comunes: que las facultades conviene acrecentarlas, no disminuirlas; y que es desvergonzado quien por un servicio postula, no gratitud, sino paga; mas, al contrario, que es sórdido razonar sobre dinero cuando se delibera sobre devolver la gratitud; y que él no postula precio por el hecho, sino honor por el servicio, así como se ha acostumbrado hacer. Y sobre las constituciones, ciertamente, bastante se ha dicho; ahora parece que ha de hablarse sobre aquellas controversias que versan en lo escrito.
deinde ceteros a virtutis studio repul- sum iri, si ipse praemio non sit affectus. Facultates autem considerantur, cum aliquod pecu- niarium praemium postulatur; in quo, utrum copiane sit agri, vectigalium, pecuniae an penuria, conside- ratur. Loci communes: facultates augere, non minu- ere oportere; et, inpudentem esse, qui pro beneficio non gratiam, verum mercedem postulet; contra autem de pecunia ratiocinari sordidum esse, cum de gratia referunda deliberetur; et, se pretium non pro facto, sed honorem ita, ut factitatum sit, pro beneficio postu- lare. Ac de constitutionibus quidem satis dictum est: nunc de iis controversiis, quae in scripto versantur, dicen- dum videtur.
2.116 En lo escrito versa la controversia cuando de la razón de lo escrito nace alguna duda. Esto se hace por lo ambiguo, por lo escrito y la intención, por las leyes contrarias, por el raciocinio, por la definición. Mas por lo ambiguo nace la controversia cuando lo que el escritor sintió es obscuro, porque lo escrito significa dos o más cosas, de este modo: un padre de familia, al hacer heredero a su hijo, legó así a su esposa cien libras de vasos de plata: «mi heredero dé a mi esposa cien libras de vasos de plata, los que quiera». Después de la muerte de aquel, la madre pide al hijo los vasos magníficos y preciosamente cincelados. Él dice que debe los que él mismo quiera. Primeramente, si pudiere hacerse, ha de demostrarse que no fue escrito ambiguamente, por cuanto todos, en la costumbre del habla, suelen usar de aquella palabra, una o varias, en aquel sentido en que aquel que hablare demostrará que ha de tomarse.
In scripto versatur controversia, cum ex scriptio- nis ratione aliquid dubii nascitur. id fit ex ambiguo, ex scripto et sententia, ex contrariis legibus, ex ratio- cinatione, ex definitione. Ex ambiguo autem nascitur controversia, cum, quid senserit scriptor, obscurum est, quod scriptum duas pluresve res significat, ad hunc modum: paterfami- lias, cum filium heredem faceret, vasorum argenteo- rum centum pondo uxori suae sic legavit: heres meus uxori meae vasorum argenteorum pondo cen- tum, quae volet, dato. post mortem eius vasa ma- gnifica et pretiose caelata petit a filio mater. ille se, quae ipse vellet, debere dicit. primum, si fieri poterit, demonstrandum est non esse ambigue scrip- tum, propterea quod omnes in consuetudine sermo- nis sic uti solent eo verbo uno pluribusve in eam sen- tentiam, in quam is, qui dicet, accipiendum esse demon-
2.117 Luego, por la escritura anterior y posterior, ha de enseñarse que aquello que se inquiere se hace manifiesto. Por lo cual, si las palabras mismas se consideraran separadamente por sí, todas o la mayoría parecerían ambiguas; mas aquellas que, consideradas desde toda la escritura, se hacen manifiestas, esas no conviene estimarlas ambiguas. Luego, en qué intención estuvo el escritor, convendrá tomarlo de sus demás escritos y de sus hechos, dichos, ánimo y vida, y tentar aquella escritura misma en que estará aquello ambiguo de que se inquiere, toda y por todas sus partes, por si algo, o es apropiado a aquello que nosotros interpretamos, o se opone a lo que el adversario entiende. Pues fácilmente se considerará qué es verosímil que quiso aquel que escribió, desde toda la escritura y desde la persona del escritor y desde aquellas cosas que están atribuidas a las personas.
strabit. deinde ex superiore et ex inferiore scriptura docendum id, quod quaeratur, fieri perspicuum. quare si ipsa separatim ex se verba considerentur, omnia aut pleraque ambigua visum iri; quae autem ex omni considerata scriptura perspicua fiant, haec ambigua non oportere existimare. deinde, qua in sententia scriptor fuerit, ex ceteris eius scriptis et ex factis, dic- tis, animo atque vita eius sumi oportebit et eam ipsam scripturam, in qua inerit illud ambiguum, de quo quae- retur, totam omnibus ex partibus pertemptare, si quid aut ad id appositum sit, quod nos interpretemur, aut ei, quod adversarius intellegat, adversetur. nam facile, quid veri simile sit eum voluisse, qui scripsit, ex omni scriptura et ex persona scriptoris atque iis rebus, quae personis attributae sunt, considerabitur.
2.118 Luego habrá de demostrarse, si algo se diere de facultad de la cosa misma, que aquello que el adversario entiende puede hacerse mucho menos cómodamente que aquello que nosotros tomamos, por cuanto de aquella cosa no hay ni administración ni salida alguna; mas aquello que nosotros decimos puede llevarse a cabo fácil y cómodamente; como en esta ley —pues nada impide poner una fingida a modo de ejemplo, para que más fácilmente se entienda la cosa—: «la meretriz no tenga corona de oro; si la tuviere, sea confiscada», contra aquel que dijere que la meretriz, según la ley, conviene que sea confiscada, podría decirse que no hay administración alguna de una meretriz confiscada, ni salida de la ley en confiscar a la meretriz; mas que en confiscar el oro hay tanto administración como salida fácil, y nada de inconveniente.
deinde erit demonstrandum, si quid ex re ipsa dabitur facultatis, id, quod adversarius intellegat, multo minus commode fieri posse, quam id, quod nos accipimus, quod illius rei neque administratio neque exitus ullus exstet; nos quod dicamus, facile et commode transigi posse; ut in hac lege—nihil enim prohibet fictam exempli loco ponere, quo facilius res intellegatur—: meretrix coronam auream ne habeto; si habuerit, publica esto, contra eum, qui meretricem publicari dicat ex lege oportere, possit dici neque administrationem esse ullam publicae meretricis neque exitum legis in mere- trice publicanda, at in auro publicando et admini- strationem et exitum facilem esse et incommodi nihil inesse.
2.119 Y convendrá atender con diligencia también esto: si, aprobado aquello que el adversario entiende, parece que el escritor descuidó una cosa más útil, o más honesta, o más necesaria. Esto se hará si demostráremos que aquello que nosotros demostramos es honesto, o útil, o necesario, y si dijéremos que aquello que es dicho por los adversarios es lo menos de tal índole. Luego, si en la ley hubiere controversia por lo ambiguo, convendrá poner empeño en que se enseñe que sobre aquello que el adversario entiende se proveyó por la ley en otra cosa.
ac diligenter illud quoque adtendere oportebit, num illo probato, quod adversarius intellegat, res uti- lior aut honestior aut magis necessaria ab scriptore neglecta videatur. id fiet, si id, quod nos demon- strabimus, honestum aut utile aut necessarium demon- strabimus, et si id, quod ab adversariis dicetur, minime eiusmodi esse dicemus. deinde si in lege erit ex amb- iguo controversia, dare operam oportebit, ut de eo, quod adversarius intellegat, alia in re lege cautum esse doceatur.
2.120 Mas aprovechará muchísimo demostrar de qué modo habría escrito, si hubiera querido que se hiciera o entendiera aquello que el adversario toma; como en esta causa, en que se inquiere sobre los vasos de plata, podría la mujer decir que de nada servía que se añadiera «los que quiera», si lo dejaba a la voluntad del heredero. Pues, no añadido aquello, ninguna duda habría de que el heredero diera los que él mismo quisiera. Habría sido, pues, propio de demencia que, queriendo precaver al heredero, añadiera aquello que, no añadido, no menos precavía al heredero.
permultum autem proficiet illud demon- strare, quemadmodum scripsisset, si id, quod adver- sarius accipiat, fieri aut intellegi voluisset, ut in hac causa, in qua de vasis argenteis quaeritur, possit mulier dicere nihil adtinuisse adscribi quae volet, si heredis voluntati permitteret. eo enim non adscripto nihil esse dubitationis, quin heres, quae ipse vellet, daret. amentiae igitur fuisse, cum heredi vellet cavere, id adscribere, quo non adscripto nihilominus heredi caveretur.
2.121 Por lo cual convendrá usar grandemente, en tales causas, de este género: de este modo habría escrito, no se habría servido de esa palabra, no habría colocado esa palabra en ese lugar. Pues de estas cosas se percibe sobre todo la intención del escritor. Luego ha de inquirirse en qué tiempo fue escrito, para que se entienda qué es verosímil que él quiso en tiempo de tal índole. Después, desde las partes de la deliberación, ha de demostrarse qué fue más útil y qué más honesto, tanto para que aquel lo escribiera como para que estos lo aprobasen; y de estas cosas, si se diere algo de amplificación, convendrá usar de los lugares comunes por una y otra parte. La controversia consta de lo escrito y la intención cuando el uno se sirve de las palabras mismas que están escritas, y el otro adjunta toda su dicción a aquello que dirá que el escritor sintió.
quare hoc genere magnopere talibus in causis uti oportebit: hoc modo scripsisset, isto verbo usus non esset, non isto loco verbum istud con- locasset. nam ex his sententia scriptoris maxime perspicitur. deinde quo tempore scriptum sit, quaeren- dum est, ut, quid eum voluisse in eiusmodi tempore veri simile sit, intellegatur. post ex deliberationis partibus, quid utilius et quid honestius et illi ad scri- bendum et his ad conprobandum sit, demonstrandum; et ex his, si quid amplificationis dabitur, communi- bus utrimque locis uti oportebit. Ex scripto et sententia controversia consistit, cum alter verbis ipsis, quae scripta sunt, utitur, alter ad id, quod scriptorem sensisse dicet, omnem adiungit dictionem.
2.122 Mas la intención del escritor será demostrada, por aquel que se defenderá con la intención, ora mostrando que siempre mira a lo mismo y quiere lo mismo, ora acomodando, desde algún hecho o suceso, al tiempo aquello que se estableció. Que siempre mira a lo mismo, de este modo: un padre de familia, como no tuviese ningún hijo, mas tuviese esposa, escribió así en el testamento: «si me naciere un hijo, uno o varios, ese sea mi heredero». Luego, lo que se acostumbra. Después: «si el hijo muriere antes de venir a su tutela, entonces ⟨tal⟩», dirá, «sea mi heredero». No nació el hijo. Litigan los agnados con aquel que es heredero, como si el hijo hubiera muerto antes de venir a su tutela.
scriptoris autem sententia ab eo, qui sen- tentia se defendet, tum semper ad idem spectare et idem velle demonstrabitur; tum ex facto aut ex eventu aliquo ad tempus id, quod instituit, accommodabitur. semper ad idem spectare, hoc modo: paterfamilias cum liberorum haberet nihil, uxorem autem haberet, in testamento ita scripsit: si mihi filius genitur unus pluresve, is mihi heres esto. deinde quae assolent. postea: si filius ante moritur, quam in tutelam suam venerit, tum mihi, * dicet, heres esto. filius natus non est. ambigunt adgnati cum eo, qui est heres, si filius ante, quam in tutelam veniat, mor-
2.123 En este género no puede decirse que la intención del escritor convenga acomodarla al tiempo y a algún suceso, por cuanto se demuestra que ella es la única en la cual, confiado, aquel que habla contra lo escrito defiende que la herencia es suya. Mas otro es el género de aquellos que inducen la intención, en el cual no se muestra una voluntad simple del escritor que valga la misma para todo tiempo y para todo hecho, sino que se dice que ha de interpretarse, desde cierto hecho o suceso, según el tiempo. Esto se sostiene sobre todo por las partes de la juridicial asuntiva. Pues unas veces se induce la comparación, como en aquel que, prohibiendo la ley que de noche se abrieran las puertas, las abrió en cierta guerra y recibió en la plaza ciertos auxilios, para que no fueran oprimidos por los enemigos
tuus sit. in hoc genere non potest hoc dici, ad tem- pus et ad eventum aliquem sententiam scriptoris opor- tere accommodari, propterea quod ea sola esse demon- stratur, qua fretus ille, qui contra scriptum dicit, suam esse hereditatem defendit. aliud autem genus est eorum, qui sententiam inducunt, in quo non simplex voluntas scriptoris ostenditur, quae in omne tempus et in omne factum idem valeat, sed ex quodam facto aut eventu ad tempus interpretanda dicitur. ea par- tibus iuridicialis assumptivae maxime sustinetur. nam tum inducitur comparatio, ut in eo, qui, cum lex ape- riri portas noctu vetaret, aperuit quodam in bello et auxilia quaedam in oppidum recepit, ne ab hostibus opprimerentur,
2.124 si estaban fuera, por cuanto los enemigos tenían su campamento cerca de los muros; otras veces, la translación del crimen, como en aquel soldado que, prohibiendo la ley común de todos matar a un hombre, mató a su propio tribuno militar, que intentaba hacerle violencia; otras, la remoción del crimen, como en aquel que, habiéndole la ley prefijado en qué días debía partir a la legación, no partió porque el cuestor no le dio el gasto; otras, la concesión por la purgación y por la imprudencia, como en la inmolación del ternero, y por la fuerza, como en la nave rostrada, y por el caso, como en el crecimiento del Eurotas. Por lo cual, o así se inducirá la intención, de modo que se demuestre que el escritor quiso una sola cosa, o de modo que se enseñe que en cosa y tiempo de tal índole quiso esto.
si foris essent, quod prope muros hostes castra haberent; tum relatio criminis, ut in eo milite, qui, cum communis lex omnium hominem occi- dere vetaret, tribunum militum suum, qui vim sibi afferre conaretur, occidit; tum remotio criminis, ut in eo, qui, cum lex, quibus diebus in legationem pro- ficisceretur, praestituerat, quia sumptum quaestor non dedit, profectus non est; tum concessio per purgatio- nem et per inprudentiam, ut in vituli immolatione, et per vim, ut in nave rostrata, et per casum, ut in Eurotae magnitudine. quare aut ita sententia induce- tur, ut unum quiddam voluisse scriptor demonstre- tur, aut sic, ut in eiusmodi re et tempore hoc voluisse doceatur.
2.125 Por tanto, aquel que defenderá lo escrito podrá usar las más de las veces de todos estos lugares, mas siempre de la mayor parte: primero, de la alabanza del escritor y del lugar común de que aquellos que juzgan no deben mirar sino aquello que está escrito; y tanto más, si lo escrito que se aduce es legítimo, esto es, o la ley misma o algo de la ley; después, lo que es vehementísimo, de la contención del hecho o de la intención de los adversarios con lo escrito mismo: qué se escribió, qué se hizo, qué juró el juez; cuyo lugar convendrá variar de muchos modos, ya admirándose para sí mismo de qué podría decirse en contra, ya volviendo al deber del juez y preguntándole qué cosa, además, debe oír o esperar; ya produciendo al adversario mismo como en lugar de testigo, esto es, interrogándole si niega que esté escrito de aquel modo, o si niega haber obrado en contra o que se contienda en contra;
Ergo is, qui scriptum defendet, his locis plerumque omnibus, maiore autem parte semper poterit uti: pri- mum scriptoris conlaudatione et loco communi, nihil eos, qui iudicent, nisi id, quod scriptum, spectare oportere; et hoc eo magis, si legitimum scriptum pro- feretur, id est aut lex ipsa aut aliquid ex lege; postea, quod vehementissimum est, facti aut intentionis adver- sariorum cum ipso scripto contentione, quid scriptum sit, quid factum, quid iuratus iudex; quem locum mul- tis modis variare oportebit, tum ipsum secum admi- rantem, quidnam contra dici possit, tum ad iudicis officium revertentem et ab eo quaerentem, quid prae- terea audire aut exspectare debeat; tum ipsum ad- versarium quasi in testis loco producendo, hoc est interrogando, utrum scriptumne neget esse eo modo, an ab se contra factum esse aut contra contendi neget;
2.126 si osare negar lo uno o lo otro, dirá que dejará de hablar. Si no negare ninguna de las dos cosas y, con todo, hablare en contra: que nada hay por lo cual nadie juzgue que ha de ver a un hombre más desvergonzado. En esto convendrá detenerse de tal manera, como si nada hubiese de decirse, además, y como si nada pudiera decirse en contra, recitando a menudo aquello que está escrito, confrontando a menudo el hecho del adversario con lo escrito y volviéndose entre tanto, con acritud, al juez mismo. En cuyo lugar ha de demostrarse al juez qué juró, qué debe seguir: que por dos causas conviene que el juez dude, si lo escrito está obscuro o si el adversario niega algo;
utrum negare ausus sit, se dicere desiturum. si neu- trum neget et contra tamen dicat: nihil esse quo hominem inpudentiorem quisquam se visurum arbi- tretur. in hoc ita commorari conveniet, quasi nihil praeterea dicendum sit et quasi contra dici nihil possit, saepe id, quod scriptum est, recitando, saepe cum scrip- to factum adversarii confligendo atque interdum acri- ter ad iudicem ipsum revertendo. quo in loco iudici demonstrandum est, quid iuratus sit, quid sequi debeat: duabus de causis iudicem dubitare oportere, si aut scriptum sit obscure aut neget aliquid adversarius;
2.127 mas, cuando lo escrito está abierto y el adversario lo confiesa todo, entonces conviene que el juez obedezca a la ley, no que la interprete. Confirmado este lugar, convendrá entonces disolver aquellas cosas que podrán decirse en contra. Mas se dirá en contra, o si se demostrare que el escritor sintió absolutamente una cosa y escribió otra, como en aquella controversia sobre el testamento que pusimos, o se inducirá una causa asuntiva, por la cual no haya podido o no haya convenido obedecer a lo escrito.
cum et scriptum aperte sit et adversarius omnia con- fiteatur, tum iudicem legi parere, non interpretari legem oportere. Hoc loco confirmato tum diluere ea, quae contra dici poterunt, oportebit. contra autem dicetur, si aut pror- sus aliud sensisse scriptor et scripsisse aliud demon- strabitur, ut in illa de testamento, quam posuimus, controversia, aut causa assumptiva inferetur, quamob- rem scripto non potuerit aut non oportuerit optem- perari.
2.128 Si se dijere que el escritor sintió una cosa y escribió otra, aquel que se sirve de lo escrito dirá esto: que no conviene que nosotros argumentemos sobre la voluntad de aquel que, para que no pudiéramos hacerlo, nos dejó indicio de su voluntad; que se siguen muchos inconvenientes, si se estableciere que se aparte uno de lo escrito. Pues tanto aquellos que escriben algo no estimarán que aquello que escribieron haya de quedar firme, como aquellos que juzgan nada tendrán cierto que seguir, si una sola vez se acostumbraren a apartarse de lo escrito. Que, si la voluntad del escritor ha de conservarse, él, no los adversarios, está de parte de su voluntad. Pues mucho más se acerca a la voluntad del escritor aquel que la interpreta desde las letras de él mismo, que aquel que no mira la intención del escritor desde el escrito de aquel, en el cual él dejó como una imagen de su voluntad, sino que escudriña con sospechas domésticas.
Si aliud sensisse scriptor, aliud scripsisse dicetur, is, qui scripto utetur, haec dicet: non oportere de eius voluntate nos argumentari, qui, ne id facere possemus, indicium nobis reliquerit suae voluntatis; multa in- commoda consequi, si instituatur, ut ab scripto rece- datur. nam et eos, qui aliquid scribant, non existi- maturos id, quod scripserint, ratum futurum, et eos, qui iudicent, certum, quod sequantur, nihil habituros, si semel ab scripto recedere consueverint. quodsi voluntas scriptoris conservanda sit, se, non adver- sarios, a voluntate eius stare. nam multo propius accedere ad scriptoris voluntatem eum, qui ex ipsius eam litteris interpretetur, quam illum, qui sententiam scriptoris non ex ipsius scripto spectet, quod ille suae voluntatis quasi imaginem reliquerit, sed domesticis suspicionibus perscrutetur.
2.129 Mas si aquel que estará de parte de la intención aduce una causa, primero ha de decirse en contra: cuán absurdo es no negar que se obró contra la ley, sino hallar alguna causa de por qué se obró; luego, que todo se ha trastrocado: que antes los acusadores solían persuadir a los jueces de que aquel que era acusado, próximo a alguna culpa, aducía una causa que le había impulsado a pecar;—
Sin causam afferet is, qui a sententia stabit, pri- mum erit contra dicendum: quam absurdum non negare contra legem fecisse, sed, quare fecerit, cau- sam aliquam invenire; deinde conversa esse omnia: ante solitos esse accusatores iudicibus persuadere, ad- finem esse alicuius culpae eum, qui accusaretur, cau- sam proferre, quae eum ad peccandum impulisset;—
2.130 mas que ahora el reo mismo aduce una causa de por qué delinquió. Luego, ha de inducirse esta partición, a cuyas partes singulares convendrán muchas argumentaciones: primero, que en ninguna ley conviene admitir causa alguna contra lo escrito; luego, que, aunque en las demás leyes conviniera, esta es una ley de tal índole que en ella no conviene; finalmente, que, aunque en esta ley también conviniera, de ningún modo conviene admitir esta causa. La primera parte se confirmará casi por estos lugares: que ni el ingenio, ni el empeño, ni facultad alguna le faltó al escritor para poder escribir abiertamente aquello que pensaba; que no le fue grave ni difícil exceptuar aquella causa que los adversarios aducen, si hubiera juzgado que algo había de exceptuarse:
nunc ipsum reum causam afferre, quare deliquerit. deinde hanc inducere partitionem, cuius in singulas partes multae convenient argumentationes: primum, nulla in lege ullam causam contra scriptum accipi con- venire; deinde, si in ceteris legibus conveniat, hanc esse eiusmodi legem, ut in ea non oporteat; postremo, si in hac quoque lege oporteat, hanc quidem causam accipi minime oportere. Prima pars his fere locis confirmabitur: scriptori neque ingenium neque operam neque ullam faculta- tem defuisse, quo minus aperte posset perscribere id, quod cogitaret; non fuisse ei grave nec difficile eam causam excipere, quam adversarii proferant, si quic- quam excipiendum putasset:
2.131 que aquellos que escriben las leyes acostumbran usar de excepciones. Luego conviene recitar leyes escritas con excepciones, y ver máximamente si hay alguna excepción en esta misma ley de que se trata, en algún capítulo o en el mismo escritor de la ley, para que más se pruebe que él hubiera exceptuado, si hubiera juzgado que algo había de exceptuarse; y mostrar que admitir una causa no es otra cosa sino abolir la ley, por cuanto, una vez que la causa se considera, en nada importa considerarla desde la ley, puesto que en la ley no está escrita. Que, si se estableciera que a todos se diera causa y potestad de pecar, cuando hubieren entendido que vosotros juzgáis la cosa desde el ingenio de aquel que obró contra la ley, no desde la ley en la cual jurasteis; luego, que se perturbarían tanto las razones de juzgar para los jueces mismos como las de vivir para los demás ciudadanos,
consuesse eos, qui leges scribant, exceptionibus uti. deinde oportet recitare leges cum exceptionibus scriptas et maxime videre, ecquae in ea ipsa lege, qua de agatur, sit exceptio ali- quo in capite aut apud eundem legis scriptorem, quo magis probetur eum fuisse excepturum, si quid exci- piendum putaret; et ostendere causam accipere nihil aliud esse nisi legem tollere, ideo quod, cum semel causa consideretur, nihil attineat eam ex lege con- siderare, quippe quae in lege scripta non sit. quod si sit institutum, omnibus dari causam et potestatem peccandi, cum intellexerint vos ex ingenio eius, qui contra legem fecerit, non ex lege, in quam iurati sitis, rem iudicare; deinde et ipsis iudicibus iudicandi et ceteris civibus vivendi rationes perturbatum iri,
2.132 si una sola vez se apartara uno de las leyes; pues tanto los jueces no tendrían qué seguir, si se apartaran de aquello que está escrito, ni de qué modo aprobar a otros que juzgaron contra la ley; como los demás ciudadanos ignorarían qué hacer, si cada cual administrara cada cosa según su propio designio y según aquella razón que le viniere al ánimo o al antojo, no según el común precepto de la ciudad; después, preguntar a los jueces mismos por qué son retenidos en negocios ajenos; por qué son impedidos por el cargo de la república, de modo que menos puedan servir a sus propios bienes y comodidades; por qué juran en ciertas palabras; por qué se reúnen a cierto tiempo, por qué se retiran a cierto tiempo, sin que nadie aduzca causa alguna para dar menos frecuentemente su empeño a la república, salvo la causa que en la ley estuviere exceptuada; o si juzgan equitativo estar ellos obligados por las leyes entre tantas molestias, y conceder que nuestros adversarios descuiden las leyes;
si semel ab legibus recessum sit; nam et iudices neque, quid sequantur, habituros, si ab eo, quod scriptum sit, recedant, neque, quo pacto aliis probare possint, quod contra legem iudicarint; et ceteros cives, quid agant, ignoraturos, si ex suo quisque consilio et ex ea ratione, quae in mentem aut in libidinem venerit, non ex communi praescripto civitatis unam quamque rem administrabit; postea quaerere ab iudicibus ipsis, quare in alienis detineantur negotiis; cur rei publicae munere impediantur, quo setius suis rebus et commo- dis servire possint; cur in certa verba iurent; cur certo tempore conveniant, cur certo discedant, nihil quis- quam afferat causae, quo minus frequenter operam rei publicae det, nisi quae causa in lege excepta sit; an se legibus obstrictos in tantis molestiis esse aequum censeant, adversarios nostros leges neglegere con-
2.133 luego, preguntar igualmente a los jueces si sufrirían que él mismo añadiese en la ley, como excepción, la causa de aquello por lo cual el reo dice haber obrado contra la ley; después, que esto que hace es más indigno y más desvergonzado que si lo añadiera; y, vamos más allá, ¿qué? Si los jueces mismos quisieran añadirlo, ¿lo sufriría el pueblo? Y que es más indigno que aquello que con la palabra y las letras no pueden mudar,
cedant; deinde item quaerere ab iudicibus, si eius rei causa, propter quam se reus contra legem fecisse dicat, exceptionem ipse in lege adscribat, passurine sint; postea hoc, quod faciat, indignius et inpuden- tius esse, quam si adscribat; age porro, quid? si ipsi vellent iudices adscribere, passurusne sit populus? atque hoc esse indignius, quam rem verbo et litteris mutare non possint,
2.134 lo muden con el hecho mismo y con un juicio máximo; luego, que es indigno que algo se derogue de la ley, o que la ley se abrogue, o que en alguna parte se mude, cuando al pueblo no se le da potestad alguna de conocer y aprobar o reprobar; que esto será odiosísimo para los jueces mismos; que ni este es el lugar ni este el tiempo de corregir las leyes; que conviene que estas cosas se traten ante el pueblo y por el pueblo; que, si ahora lo intentaran, querría él saber quién es el proponente, quiénes los que han de aceptarlo; que él ve las facciones y quiere disuadir; que, si estas cosas son tanto sumamente inútiles como mucho más torpísimas, conviene que la ley, sea de la índole que fuere, sea conservada de presente por los jueces, y después, si desagrada, sea corregida por el pueblo; luego, que, si no existiera lo escrito, lo inquiriríamos grandemente, y no creeríamos a esos, ni aun si estuvieran fuera de peligro; mas que ahora, estando escrito, es demencia conocer la cosa de aquel que pecó, antes que las palabras de la ley misma. Con estas y semejantes razones se muestra que no conviene admitir una causa fuera de lo escrito.
eam re ipsa et iudicio maximo commutare; deinde indignum esse de lege aliquid derogari aut legem abrogari aut aliqua ex parte com- mutari, cum populo cognoscendi et probandi aut in- probandi potestas nulla fiat; hoc ipsis iudicibus in- vidiosissimum futurum; non hunc locum esse neque hoc tempus legum corrigendarum; apud populum haec et per populum agi convenire; quodsi nunc id agant, velle se scire, qui lator sit, qui sint accepturi; se f actiones videre et dissuadere velle; quodsi haec cum summe inutilia tum multo turpissima sint, legem, cuicuimodi sit, in praesentia conservari ab iudicibus, post, si displiceat, a populo corrigi convenire; deinde, si scriptum non exstaret, magnopere quaereremus ne- que isti, ne si extra periculum quidem esset, credere- mus; nunc cum scriptum sit, amentiam esse eius rei, qui peccarit, potius quam legis ipsius verba cogno- scere. his et huiusmodi rationibus ostenditur causam extra scriptum accipi non oportere.
2.135 La segunda parte es aquella en que ha de mostrarse que, aunque en las demás leyes convenga, en esta no conviene. Esto se demostrará, si la ley pareciere atañer a cosas máximas, utilísimas, honestísimas, religiosísimas; o si fuere inútil, o torpe, o nefando no obedecer diligentísimamente, en tal cosa, a la ley; o si se demostrare que la ley está tan diligentemente redactada, tan cautelada cada cosa, tan exceptuado aquello que convino, que de ningún modo es equitativo juzgar que algo se haya omitido en escritura tan diligente. El tercer lugar, máximamente necesario para aquel que hablará por lo escrito, es aquel por el cual conviene que muestre que, aunque conviniera admitir una causa contra lo escrito, de ningún modo conviene admitir, con todo, aquella que los adversarios aducen.
Secunda pars est, in qua est ostendendum, si in cete- ris legibus oporteat, in hac non oportere. hoc de- monstrabitur, si lex aut ad res maximas, utilissimas, honestissimas, religiosissimas videbitur pertinere; aut inutile aut turpe aut nefas esse tali in re non diligen- tissime legi optemperare; aut ita lex diligenter per- scripta demonstrabitur, ita cautum una quaque de re, ita, quod oportuerit, exceptum, ut minime conveniat quicquam in tam diligenti scriptura praeteritum ar- bitrari. Tertius est locus ei, qui pro scripto dicet, maxime necessarius, per quem oportet ostendat, si conveniat causam contra scriptum accipi, eam tamen minime oportere, quae ab adversariis afferatur.
2.136 Cuyo lugar es por esto necesario a este, porque siempre conviene que aquel que hablará contra lo escrito aduzca algo de equidad. Pues sería suma desvergüenza que aquel que quiere probar algo contra lo que está escrito intentara hacerlo sin el amparo de la equidad. Por tanto, si el acusador deroga algo de esta misma equidad, parecerá acusar de modo más justo y más probable en todas sus partes. Pues toda la oración anterior hacía esto: que los jueces, aunque no quisieran, lo juzgaran por necesidad; mas esta hace que, aunque no fuera necesario, quisieran juzgar contra él.
qui locus id- circo est huic necessarius, quod semper is, qui contra scriptum dicet, aequitatis aliquid afferat oportet. nam summa inpudentia sit eum, qui contra quam scriptum sit aliquid probare velit, non aequitatis praesidio id facere conari. si quid igitur ex hac ipsa quippiam ac- cusator derogat, omnibus partibus iustius et probabi- lius accusare videatur. nam superior oratio hoc omnis faciebat, ut, iudices etiamsi nollent, necesse esset; haec autem, etiamsi necesse non esset, ut vellent contra iudicare.
2.137 Mas esto se hará, si trasladáremos a la reprobación de la causa de los adversarios, desde aquellos lugares que la cosa postulare, aquellos lugares por los cuales se demostrará que hay culpa en quien se defiende con la comparación, o con la remoción, o con la translación del crimen, o con las partes de la concesión —sobre lo cual antes, según pudimos, escribimos con diligencia—; o se aducirán causas y razones de por qué y con qué designio así se escribió en la ley o en el testamento, de modo que la causa parezca estar confirmada también por la intención y la voluntad del escritor, no solo por la escritura misma; o se argüirá el hecho también con otras constituciones.
id autem fiet, si, quibus ex locis culpa de- monstrabitur esse in eo, qui comparatione aut remotione aut relatione criminis aut concessionis partibus se defendet—de quibus ante, ut potuimus, diligenter perscripsimus—, si de iis locis, quae res postulabit, ad causam adversariorum inprobandam transferemus; aut causae et rationes afferentur, quare et quo consilio ita sit in lege aut in testamento scriptum, ut sententia quoque et voluntate scriptoris, non ipsa solum scrip- tura causa confirmata esse videatur; aut aliis quoque constitutionibus factum coarguetur.
2.138 Mas aquel que hablará contra lo escrito inducirá primero aquel lugar por el cual se demuestra la equidad de la causa; o mostrará con qué ánimo, con qué designio, por qué causa obró; y, cualquiera que sea la causa que tomare, se defenderá con las partes de la asunción, de las cuales antes se dijo. Y, cuando en este lugar se hubiere detenido bastante tiempo y hubiere adornado la razón de su hecho y la equidad de la causa, dirá entonces que, casi por estos lugares, conviene admitir causas contra los adversarios. Demostrará que no hay ninguna ley que quiera que se haga alguna cosa inútil o inicua; que todos los suplicios que proceden de las leyes están establecidos para vindicar la culpa y la malicia;
Contra scriptum autem qui dicet, primum inducet eum locum, per quem aequitas causae demonstretur; aut ostendet, quo animo, quo consilio, qua de causa fecerit; et, quamcumque causam assumet, assumptio- nis partibus se defendet, de quibus ante dictum est. atque in hoc loco cum diutius commoratus sui facti rationem et aequitatem causae exornaverit, tum ex his locis fere contra adversarios dicet oportere causas accipi. demonstrabit nullam esse legem, quae aliquam rem inutilem aut iniquam fieri velit; omnia supplicia, quae ab legibus proficiscantur, culpae ac malitiae vin-
2.139 que el escritor mismo, si existiera, aprobaría este hecho, y que él mismo lo habría hecho, si tal cosa le hubiera acontecido; que por esta razón el escritor de la ley estableció jueces de cierto orden y dotados de cierta edad, para que fueran, no quienes recitaran su escrito, lo cual cualquier muchacho podría hacer, sino quienes pudieran alcanzar con el pensamiento e interpretar la voluntad; luego, que aquel escritor, si confiara sus escritos a hombres necios y a jueces bárbaros, los habría redactado todos con suma diligencia; mas que ahora, por cuanto entendía qué clase de varones habían de juzgar las cosas, por eso no escribió aquello que veía que era manifiesto:
dicandae causa constituta esse; scriptorem ipsum, si exsistat, factum hoc probaturum et idem ipsum, si ei talis res accidisset, facturum fuisse; ea re legis scriptorem certo ex ordine iudices certa aetate prae- ditos constituisse, ut essent, non qui scriptum suum recitarent, quod quivis puer facere posset, sed qui cogitatione assequi possent et voluntatem interpre- tari; deinde illum scriptorem, si scripta sua stultis hominibus et barbaris iudicibus committeret, omnia summa diligentia perscripturum fuisse; nunc vero, quod intellegeret, quales viri res iudicaturi essent, idcirco eum, quae perspicua videret esse, non adscrip- sisse:
2.140 pues juzgó que vosotros no seríais recitadores de su escrito, sino intérpretes de su voluntad; después, preguntar a los adversarios: ¿qué, si yo hubiera hecho esto? ¿Qué, si hubiera acontecido esto?, alguna de aquellas cosas en que, o la causa es honestísima, o la necesidad certísima: ¿acusaríais, con todo? Y, sin embargo, la ley en ninguna parte exceptuó; luego, no todas las cosas se cautelan con lo escrito, sino que algunas, las que son manifiestas, se cautelan con excepciones tácitas; luego, que ninguna cosa puede administrarse rectamente, ni por las leyes, ni por escritura alguna, ni en fin ni aun en la conversación cotidiana y en los mandatos domésticos, si cada uno quisiere mirar las palabras y no acceder a la voluntad de aquel que tuvo esas palabras;
neque enim vos scripti sui recitatores, sed vo- luntatis interpretes fore putavit; postea quaerere ab adversariis: quid, si hoc fecissem? quid, si hoc acci- disset? eorum aliquid, in quibus aut causa sit honestissima aut necessitudo certissima: tamenne ac- cusaretis? atqui lex nusquam excepit; non ergo omnia scriptis, sed quaedam, quae perspicua sint, tacitis exceptionibus caveri; deinde nullam rem ne- que legibus neque scriptura ulla, denique ne in ser- mone quidem cotidiano atque imperiis domesticis recte posse administrari, si unus quisque velit verba spectare et non ad voluntatem eius, qui ea verba habuerit,
2.141 luego, mostrar, desde las partes de la utilidad y de la honestidad, cuán inútil o cuán torpe es aquello que los adversarios dicen que convino o conviene hacerse, y cuán útil o cuán honesto es aquello que nosotros hicimos o postulamos; luego, que las leyes nos son caras, no por las letras, que son tenues y obscuros signos de la voluntad, sino por la utilidad de aquellas cosas sobre las que está escrito y por la sabiduría y diligencia de quienes las escribieron; después, describir qué es la ley, de modo que parezca consistir en las intenciones, no en las palabras; y que parezca obedecer a la ley aquel juez que sigue su intención, no quien sigue la escritura; luego, cuán indigno es que sea afligido con el mismo suplicio aquel que obró contra las leyes por algún crimen y osadía, y aquel que, por causa honesta o necesaria, se apartó, no de la intención, sino de las letras de la ley; y con estas y semejantes razones demostrará que conviene tanto admitir la causa, como admitirla en esta ley, como admitir aquella causa que él mismo aduce.
accedere; deinde ex utilitatis et honestatis partibus ostendere, quam inutile aut quam turpe sit id, quod adversarii dicant fieri oportuisse aut oportere, et id, quod nos fecerimus aut postulemus, quam utile aut quam honestum sit; deinde leges nobis caras esse non propter litteras, quae tenues et obscurae notae sint voluntatis, sed propter earum rerum, quibus de scriptum est, utilitatem et eorum, qui scripserint, sa- pientiam et diligentiam; postea, quid sit lex, descri- bere, ut ea videatur in sententiis, non in verbis con- sistere; et iudex is videatur legi optemperare, qui sen- tentiam eius, non qui scripturam sequatur; deinde, quam indignum sit eodem affici supplicio eum, qui propter aliquod scelus et audaciam contra leges fecerit, et eum, qui honesta aut necessaria de causa non ab sententia, sed ab litteris legis recesserit; atque his et huiusmodi rationibus et accipi causam et in hac lege accipi et eam causam, quam ipse afferat, opor-
2.142 Y, así como decíamos a aquel que hablaba desde lo escrito que esto le sería utilísimo: si hubiera derogado algo de aquella equidad que estaba de parte del adversario, así a este, que hablará contra lo escrito, le aprovechará muchísimo convertir algo de la escritura misma en favor de su causa, o mostrar que algo está escrito ambiguamente; luego, desde aquello ambiguo, defender la parte que le sea útil, o inducir la definición de una palabra y trasladar la fuerza de aquella palabra, por la que parece ser apremiado, en provecho de su causa; o inducir, desde lo escrito, algo no escrito por raciocinación, sobre la cual hablaremos después.
tere accipi demonstrabit. et quemadmodum ei dice- bamus, qui ab scripto diceret, hoc fore utilissimum, si quid de aequitate ea, quae cum adversario staret, derogasset, sic huic, qui contra scriptum dicet, pluri- mum proderit, ex ipsa scriptura aliquid ad suam cau- sam convertere aut ambigue aliquid scriptum osten- dere; deinde ex illo ambiguo eam partem, quae sibi prosit, defendere aut verbi definitionem inducere et illius verbi vim, quo urgeri videatur, ad suae causae commodum traducere aut ex scripto non scriptum aliquid inducere per ratiocinationem, de qua post di-
2.143 Mas, en cualquier cosa, por levemente probable que sea, en que se hubiere defendido con lo escrito mismo, como la causa abundará en equidad, aprovechará necesariamente mucho, por cuanto, si hubiere sustraído aquello en que se apoya la causa de los adversarios, habrá ablandado y disuelto toda aquella fuerza y acritud suya. Mas los lugares comunes, desde las demás partes de la asunción, convendrán a una y otra parte. Además, los de aquel que hablará desde lo escrito: que las leyes conviene mirarlas por sí mismas, no por la utilidad de aquel que obró en contra, y que nada conviene tener por más antiguo que las leyes. Contra lo escrito: que las leyes consisten en el designio del escritor y en la utilidad común, no en las palabras; cuán indigno es que se apremie con las letras la equidad, que se defiende por la voluntad de aquel que escribió.
cemus. quacumque autem in re, quamvis leviter probabili, scripto ipso se defenderit, cum aequitate causa abundabit, necessario multum proficiet, ideo quod, si id, quo nititur adversariorum causa, subduxe- rit, omnem eius illam vim et acrimoniam lenierit ac diluerit. Loci autem communes ceteris ex assumptionis parti- bus in utramque partem convenient. praeterea autem eius, qui a scripto dicet: leges ex se, non ex eius, qui contra commiserit, utilitate spectari oportere et legibus antiquius haberi nihil oportere. contra scrip- tum: leges in consilio scriptoris et utilitate com- muni, non in verbis consistere; quam indignum sit aequitatem litteris urgeri, quae voluntate eius, qui scripserit, defendatur.
2.144 Mas la controversia nace de leyes contrarias cuando parece que dos leyes, o varias, discrepan entre sí, de este modo: una ley: «quien matare al tirano, tome los premios de los vencedores olímpicos y demande para sí del magistrado la cosa que quiera, y el magistrado se la conceda». Y otra ley: «muerto el tirano, mate el magistrado a sus cinco parientes más próximos por cognación». A
Alejandro, que entre los
fereos, en
Tesalia, había ocupado la tiranía, su propia esposa, cuyo nombre fue
Tebe, lo mató de noche, yaciendo juntos. Esta demanda para sí, en lugar de premio, a su propio hijo, el que tenía del tirano. Hay quienes dicen que, según la ley, conviene que el niño sea muerto. La cosa está en juicio. En este género convendrán los mismos lugares y los mismos preceptos a una y otra parte, por cuanto cada cual deberá confirmar su propia ley e infirmar la contraria.
Ex contrariis autem legibus controversia nascitur, cum inter se duae videntur leges aut plures discrepare, hoc modo: lex: qui tyrannum occiderit, olympio- nicarum praemia capito et quam volet sibi rem a magistratu deposcito et magistratus ei con- cedito. et altera lex: tyranno occiso quinque eius proximos cognatione magistratus necato. Alexan- drum, qui apud
Pheraeos in
Thessalia tyrannidem occu- parat, uxor sua, cui
Thebe nomen fuit, noctu, cum si- mul cubaret, occidit. haec filium suum, quem ex ty- ranno habebat, sibi in praemii loco deposcit. sunt qui ex lege occidi puerum dicant oportere. res in iudicio est. In hoc genere utramque in partem idem loci atque eadem praecepta convenient, ideo quod uterque suam legem confirmare, contrariam infirmare debebit.
2.145 Primero, pues, conviene contender las leyes, considerando cuál de las dos atañe a cosas mayores, esto es, más útiles, más honestas y más necesarias; de lo cual se concluye que, si hubiere dos leyes, o varias, o cuantas hubiere, y no pudieren conservarse, porque discrepan entre sí, se juzgue que ha de conservarse máximamente aquella que parezca atañer a las cosas máximas; luego, cuál de las dos leyes fue dada después, pues cada cual posterior es la más grave; luego, cuál de las dos manda algo, cuál permite, pues aquello que se manda es necesario, aquello que se permite es voluntario; luego, en cuál de las dos leyes, si no se obedeciere,
pri- mum igitur leges oportet contendere considerando, utra lex ad maiores, hoc est ad utiliores, ad hone- stiores ac magis necessarias res pertineat; ex quo conficitur, ut, si leges duae aut si plures erunt, aut quotquot erunt, conservari non possint, quia discrepent inter se, sed ea maxime conservanda putetur, quae ad maximas res pertinere videatur; deinde, utra lex posterius lata sit; nam postrema quaeque gravissima est; deinde, utra lex iubeat aliquid, utra permittat; nam id, quod imperatur, necessarium, illud, quod per- mittitur, voluntarium est; deinde, in utra lege, si non optemperatum sit,
2.146 se añade pena, o en cuál se establece mayor pena, pues máximamente ha de conservarse aquella que está sancionada con la mayor diligencia; luego, cuál de las dos leyes manda, cuál veda, pues a menudo aquella que veda parece corregir, como por cierta excepción, a aquella que manda; luego, cuál de las dos parece escrita sobre todo el género, cuál sobre alguna parte; cuál comúnmente para los más, cuál para alguna cosa cierta; pues la que está escrita para alguna parte y para cierta cosa determinada parece acercarse más a la causa y atañer más al juicio; luego, cuál de las dos cosas es necesario que se haga al instante por la ley, cuál tiene alguna demora y sostenimiento;
poena adiciatur aut in utra maior poena statuatur; nam maxime conservanda est ea, quae diligentissime sancta est; deinde, utra lex iubeat, utra vetet; nam saepe ea, quae vetat, quasi exceptione quadam corrigere videatur illam, quae iubet; deinde, utra lex de genere omni, utra de parte quadam; utra communiter in plures, utra in aliquam certam rem scripta videatur; nam quae in partem aliquam et quae in certam quandam rem scripta est, propius ad causam accedere videtur et ad iudicium magis pertinere; de- inde, ex lege utrum statim fieri necesse sit, utrum habeat aliquam moram et sustentationem;
2.147 pues aquello que ha de hacerse al instante conviene cumplirlo primero; luego, poner empeño en que la propia ley parezca apoyarse en lo escrito mismo, y en que la contraria parezca inducirse, o por lo ambiguo, o por la raciocinación, o por la definición, pareciendo más sagrado y más firme aquello que está escrito más abiertamente; luego, adjuntar también al escrito mismo de la propia ley la intención, y trasladar igualmente la ley contraria a otra intención, de modo que, si pudiere hacerse, ni aun parezcan discrepar entre sí; finalmente, hacer, si la causa diere facultad, que por nuestra razón ambas leyes parezcan conservarse, y por la razón de los adversarios la una haya de descuidarse necesariamente. Mas convendrá ver los lugares comunes que la causa misma dé, y tomarlos de las amplísimas partes de la utilidad y de la honestidad, demostrando por la amplificación a cuál de las dos leyes conviene más acceder.
nam id, quod statim faciendum sit, perfici prius oportet; de- inde operam dare, ut sua lex ipso scripto videatur niti, contraria autem aut per ambiguum aut per ratio- cinationem aut per definitionem induci, cum sanctius et firmius id videatur esse, quod apertius scriptum sit; deinde suae legis ad scriptum ipsum sententiam quoque adiungere, contrariam legem item ad aliam sententiam transducere, ut, si fieri poterit, ne discrepare quidem videantur inter se; postremo facere, si causa facultatem dabit, ut nostra ratione utraque lex con- servari videatur, adversariorum ratione altera sit ne- cessario neglegenda. Locos autem communes et, quos ipsa causa det, videre oportebit et ex utilitatis et ex honestatis amplis- simis partibus sumere demonstrantem per amplifica- tionem, ad utram potius legem accedere oporteat.
2.148 De la raciocinación nace la controversia cuando, desde aquello que está escrito en alguna parte, se llega a aquello que en ninguna parte está escrito, de este modo: una ley: «si está furioso, esté en potestad de él y de sus bienes el agnado y los gentiles». Y otra ley: «como el padre de familia hubiere legado sobre su familia y sus bienes, así sea el derecho». Y otra ley: «si el padre de familia muere intestado, su familia y sus bienes
Ex ratiocinatione nascitur controversia, cum ex eo, quod uspiam est, ad id, quod nusquam scriptum est, venitur, hoc pacto: lex: si furiosus est, agna- tum gentiliumque in eo pecuniaque eius potestas esto. et lex: paterfamilias uti super familia pecu- niaque sua legassit, ita ius esto. et lex: si pater- familias intestato moritur, familia pecuniaque eius
2.149 sean de los agnados y de los gentiles». Cierto hombre fue juzgado por haber matado a su padre y, al instante, porque no hubo potestad de huir, se le pusieron en los pies unas suelas de madera; mas el rostro se le envolvió con un saquillo y se le ató por delante; luego fue llevado a la cárcel, para que allí estuviera entre tanto, mientras se aprestaba el costal en el cual, arrojado, había de ser llevado a la corriente. Entre tanto, ciertos familiares suyos llevan a la cárcel unas tablillas y aducen testigos; escriben a los herederos que él mismo manda; las tablillas se sellan. Después se toma de él el suplicio. Entre aquellos que están escritos como herederos en las tablillas y los agnados hay controversia sobre la herencia. Aquí no se aduce ninguna ley cierta que quite la potestad de hacer testamento a quienes están en aquel trance. Desde las demás leyes —tanto aquellas que afligen a este mismo con tal suplicio como aquellas que atañen a la potestad de hacer testamento— ha de llegarse, por raciocinación, a una razón de tal índole que se inquiera si tuvo potestad de hacer testamento.
agnatum gentiliumque esto. Quidam iudicatus est pa- rentem occidisse et statim, quod effugiendi potestas non fuit, ligneae soleae in pedes inditae sunt; os autem ob- volutum est folliculo et praeligatum; deinde est in car- cerem deductus, ut ibi esset tantisper, dum culleus, in quem coniectus in profluentem deferretur, compararetur. interea quidam eius familiares in carcerem tabulas af- ferunt et testes adducunt; heredes, quos ipse iubet, scribunt; tabulae obsignantur. de illo post suppli- cium sumitur. inter eos, qui heredes in tabulis scripti sunt, et inter agnatos de hereditate controversia est. Hic certa lex, quae testamenti faciendi iis, qui in eo loco sint, adimat potestatem, nulla profertur. ex ce- teris legibus et quae hunc ipsum supplicio eiusmodi afficiunt et quae ad testamenti faciendi potestatem pertinent, per ratiocinationem veniundum est ad eius- modi rationem, ut quaeratur, habueritne testamenti fa- ciendi potestatem.
2.150 Mas juzgamos que los lugares comunes, en este género de argumentar, son estos y ciertos otros semejantes: primero, la alabanza y confirmación de aquel escrito que aduzcas; luego, la colación de aquella cosa de que se inquiere con aquella de que consta, de tal modo que aquello de que se inquiere parezca semejante a aquello de que consta; después, la admiración por contención de cómo puede ser que quien concede que esto es equitativo niegue aquello que, o es más equitativo, o es del mismo género; luego, que por esto nada se escribió sobre esta cosa, porque, habiéndose escrito sobre aquella, sobre esta dudaba aquel que escribía.
Locos autem communes in hoc genere argumentandi hos et huiusmodi quosdam esse arbitramur: primum eius scripti, quod proferas, laudationem et confirma- tionem; deinde eius rei, qua de quaeratur, cum eo, de quo constet, collationem eiusmodi, ut id, de quo quaeritur, ei, de quo constet, simile esse videatur; postea admirationem per contentionem, qui fieri pos- sit, ut qui hoc aequum esse concedat, illud neget, quod aut aequius aut eodem sit in genere; deinde idcirco de hac re nihil esse scriptum, quod, cum de illa esset scriptum, de hac is, qui scribebat, dubita-
2.151 que juzgara que ninguna había de ser exceptuada; después, que en muchas leyes muchas cosas se omiten, las cuales por eso nadie juzga omitidas, porque pueden entenderse desde las demás sobre las que está escrito; luego ha de demostrarse la equidad del asunto, como en la juridicial absoluta. Mas, por el contrario, aquel que hablare deberá infirmar la semejanza; lo cual hará si demostrare que aquello que se compara es diverso en género, naturaleza, fuerza, magnitud, tiempo, lugar, persona, opinión; si se mostrare en qué número conviene tener aquello que se aduce por semejanza, y en qué lugar aquello por cuya causa se aduce; luego se demostrará en qué difiere una cosa de la otra, de modo que no parezca que ha de estimarse lo mismo de una y otra.
turum neminem arbitratus sit; postea multis in le- gibus multa praeterita esse, quae idcirco praeterita nemo arbitretur, quod ex ceteris, de quibus scriptum sit, intellegi possint; deinde aequitas rei demon- stranda est, ut in iuridiciali absoluta. Contra autem qui dicet, similitudinem infirmare de- bebit; quod faciet, si demonstrabit illud, quod confera- tur, diversum esse genere, natura, vi, magnitudine, tempore, loco, persona, opinione; si, quo in numero illud, quod per similitudinem afferetur, et quo in loco illud, cuius causa afferetur, haberi conveniat, ostendetur; deinde, quid res cum re differat, demon- strabitur, ut non idem videatur de utraque existimari oportere.
2.152 Y, si él mismo pudiere también usar de raciocinaciones, usará de las mismas razones que antes se dijeron; si no pudiere, negará que convenga considerar cosa alguna, salvo lo que está escrito; que hay muchas leyes sobre cosas semejantes, y, con todo, una sola ley para cada cosa; que todas las cosas pueden demostrarse entre sí, o semejantes o desemejantes. Lugares comunes: por la raciocinación, que conviene llegar por conjetura, desde aquello que está escrito, a aquello que no está escrito; y que nadie puede abarcar todas las cosas por la escritura, sino que escribe del modo más cómodo aquel que cuida de que ciertas cosas se entiendan desde otras;
ac, si ipse quoque poterit ratiocinationibus uti, isdem rationibus, quibus ante praedictum est, ute- tur; si non poterit, negabit oportere quicquam, nisi quod scriptum sit, considerare; multas de similibus rebus et in unam quamque rem tamen singulas esse leges; omnia posse inter se vel similia vel dissimilia demonstrari. Loci communes: a ratiocinatione, oportere coniec- tura ex eo, quod scriptum sit, ad id, quod non sit scriptum, pervenire; et neminem posse omnes res per scripturam amplecti, sed eum commodissime scribere, qui curet, ut quaedam ex quibusdam intellegantur;
2.153 contra la raciocinación, de este modo: que la conjetura es adivinación, y que es propio de un escritor necio no poder precaver todas las cosas que quiere. La definición se da cuando en lo escrito se ha puesto alguna palabra de cuya fuerza se inquiere, de este modo: una ley: «quienes en tempestad adversa abandonaren la nave, piérdanlo todo; sean la nave y las cargas de aquellos que permanecieren en la nave». Dos hombres, navegando ya en alta mar, siendo de uno la nave y de otro la carga, advirtieron a cierto náufrago que nadaba y tendía hacia ellos las manos; movidos de misericordia, arrimaron la nave a él y subieron al hombre hasta sí.
contra ratiocinationem huiusmodi: coniecturam divinationem esse et stulti scriptoris esse non posse om- nibus de rebus cavere, quibus velit. Definitio est, cum in scripto verbum aliquod est positum, cuius de vi quaeritur, hoc modo: lex: qui in adversa tempestate navem reliquerint, omnia amittunto; eorum navis et onera sunto, qui in nave remanserint. Duo quidam, cum iam in alto navigarent, et cum eorum alterius navis, alterius onus esset, naufragum quendam natantem et manus ad se tendentem animum adverterunt; misericordia commoti navem ad eum adplicarunt, hominem ad se sustulerunt.
2.154 Después, algún tiempo más tarde, la tempestad comenzó a sacudirlos también a ellos con mayor vehemencia, hasta tal punto que el dueño de la nave, que era a la vez el piloto, se refugió en el esquife y desde allí, por una cuerda que, atada a la popa, arrastraba el esquife unido, gobernaba la nave en cuanto podía; mas aquel cuyas eran las mercancías se arrojó sobre su espada allí mismo, en la nave. Entonces aquel náufrago se llegó al timón y socorrió a la nave en cuanto pudo. Mas, aplacadas las olas y mudada ya la tempestad, la nave es conducida al puerto. Aquel, empero, que se había arrojado sobre la espada, levemente herido, se restableció con facilidad de la herida. Cada uno de estos tres dice que la nave con la carga es suya. Aquí todos acceden a la causa por lo escrito, y de la fuerza de la palabra nace la controversia. Pues qué sea abandonar la nave, y permanecer en la nave, y en fin qué sea la nave misma, se inquirirá por definiciones. Mas se tratará desde los mismos lugares, todos, que la constitución definitiva.
postea aliquanto ipsos quoque tempestas vehementius iactare coepit, usque adeo, ut dominus navis, cum idem gubernator esset, in scapham confugeret et inde funiculo, qui a puppi religatus scapham adnexam tra- hebat, navi, quod posset, moderaretur, ille autem, cuius merces erant, in gladium in navi ibidem in- cumberet. hic ille naufragus ad gubernaculum ac- cessit et navi, quod potuit, est opitulatus. sedatis autem fluctibus et tempestate iam commutata navis in portum pervehitur. ille autem, qui in gladium in- cubuerat, leviter saucius facile ex vulnere est recrea- tus. navem cum onere horum trium suam quisque esse dicit. Hic omnes scripto ad causam accedunt et ex nominis vi nascitur controversia. nam et relinquere navem et remanere in navi, denique navis ipsa quid sit, definitionibus quaeretur. isdem autem ex locis om- nibus, quibus definitiva constitutio, tractabitur.
2.155 Ahora, expuestas aquellas argumentaciones que se acomodan al género judicial de las causas, daremos en seguida los lugares y los preceptos de argumentar para el género deliberativo y el demostrativo; no porque toda causa no verse siempre en alguna constitución, sino porque, con todo, hay ciertos lugares propios de estas causas, no separados de la constitución, sino acomodados a los fines de estos géneros.
Nunc expositis iis argumentationibus, quae in iudi- ciale causarum genus adcommodantur, deinceps in deliberativum genus et demonstrativum argumentandi locos et praecepta dabimus, non quo non in aliqua constitutione omnis semper causa versetur, sed quia proprii tamen harum causarum quidam loci sunt, non a constitutione separati, sed ad fines horum generum accommodati.
2.156 Pues a nosotros nos place que en el género judicial el fin sea la equidad, esto es, cierta parte de la honestidad; mas en el deliberativo, a Aristóteles le place que sea la utilidad, a nosotros, tanto la honestidad como la utilidad; en el demostrativo, la honestidad. Por lo cual, también en este género de causa, ciertas argumentaciones se tratarán común y semejantemente, y ciertas se adjuntarán más separadamente al fin al cual conviene referir toda la oración. Y no nos sería gravoso poner debajo un ejemplo de cada constitución, si no viéramos que, así como las cosas obscuras se hacen más claras al decirlas, así las cosas claras se hacen más obscuras con la oración. Ahora pasemos a los preceptos de la deliberación.
nam placet in iudiciali genere finem esse aequitatem, hoc est partem quandam honestatis. in deliberativo autem Aristoteli placet utilitatem, nobis et honestatem et utilitatem, in demonstrativo honestatem. quare in hoc quoque genere causae quaedam argumentationes communiter ac similiter tractabuntur, quaedam separatius ad finem, quo referri omnem orationem oportet, adiungentur. atque unius cuiusque constitutionis exemplum subponere non gra- varemur, nisi illud videremus, quemadmodum res obscurae dicendo fierent apertiores, sic res apertas obscuriores fieri oratione. Nunc ad deliberationis praecepta pergamus.
2.157 Tres son los géneros de las cosas que han de apetecerse; mas igual número de las que han de evitarse, por la parte contraria. Pues hay algo que por su propia fuerza nos atrae hacia sí, no captándonos con algún provecho, sino arrastrándonos con su dignidad, cual es la virtud, la ciencia, la verdad. Hay otra cosa, empero, que ha de buscarse no por su fuerza y naturaleza, sino por su fruto y utilidad, cual es el dinero. Hay además algo compuesto de las partes de estas, que tanto nos lleva atraídos por su fuerza y dignidad como muestra ante sí cierta utilidad, por la cual se apetece más, como la amistad, la buena estimación.
Rerum expetendarum tria genera sunt; par autem numerus vitandarum ex contraria parte. nam est quiddam, quod sua vi nos adliciat ad sese, non emo- lumento captans aliquo, sed trahens sua dignitate, quod genus virtus, scientia, veritas. est aliud autem non propter suam vim et naturam, sed propter fruc- tum atque utilitatem petendum; quod genus pecunia est. est porro quiddam ex horum partibus iunctum, quod et sua vi et dignitate nos inlectos ducit et prae se quandam gerit utilitatem, quo magis expetatur, ut amicitia, bona existimatio.
2.158 Y desde estas se entenderán fácilmente sus contrarias, aun callando nosotros. Mas, para que la razón se transmita más expeditamente, aquellas cosas que pusimos se nombrarán brevemente. Pues las que están en el primer género se llamarán honestas; las que en el segundo, útiles. Mas estas terceras, porque contienen una parte de la honestidad y porque mayor es la fuerza de la honestidad, se entienden enteramente como unidas y de doble género; pero refiéranse a la parte mejor del vocablo y nómbrense honestas. De esto se concluye que las partes de las cosas que han de apetecerse son la honestidad y la utilidad, y de las que han de evitarse, la torpeza y la inutilidad. A estas dos cosas, pues, se les atribuyen otras dos cosas grandes: la necesidad y la afección; de las cuales la una se considera desde la fuerza, la otra desde el asunto y las personas. De una y otra escribiremos después más abiertamente; ahora expliquemos primero las razones de la honestidad.
atque ex his horum contraria facile tacentibus nobis intellegentur. sed ut expeditius ratio tradatur, ea, quae posuimus, brevi nominabuntur. nam, in primo genere quae sunt, ho- nesta appellabuntur; quae autem in secundo, utilia. haec autem tertia, quia partem honestatis continent et quia maior est vis honestatis, iuncta esse omnino et duplici genere intelleguntur, sed in meliorem partem vocabuli conferantur et honesta nominentur. ex his illud conficitur, ut petendarum rerum partes sint ho- nestas et utilitas, vitandarum turpitudo et inutilitas. his igitur duabus rebus res duae grandes sunt adtri- butae, necessitudo et affectio; quarum altera ex vi, altera ex re et personis consideratur. de utraque post apertius perscribemus; nunc honestatis rationes pri- mum explicemus.
2.159 Aquello que, o en todo o en alguna parte, se busca por sí mismo, lo llamaremos honesto. Por lo cual, como de él haya dos partes, de las cuales la una sea simple, la otra unida, consideremos primero la simple. Hay, pues, en ese género una cosa que abarca todo con una sola fuerza y un solo nombre: la virtud. Pues la virtud es un hábito del ánimo conforme al modo de la naturaleza y a la razón. Por lo cual, conocidas todas sus partes, quedará considerada toda la fuerza de la honestidad simple. Tiene, pues, cuatro partes: la prudencia, la justicia, la fortaleza, la templanza.
Quod aut totum aut aliqua ex parte propter se pe- titur, honestum nominabimus. quare, cum eius duae partes sint, quarum altera simplex, altera iuncta sit, simplicem prius consideremus. est igitur in eo genere omnes res una vi atque uno nomine amplexa virtus. nam virtus est animi habitus naturae modo atque rationi consentaneus. quamobrem omnibus eius par- tibus cognitis tota vis erit simplicis honestatis con- siderata. habet igitur partes quattuor: prudentiam, iustitiam, fortitudinem, temperantiam.
2.160 La prudencia es la ciencia de las cosas buenas y malas y de las que no son ni lo uno ni lo otro. Sus partes: la memoria, la inteligencia, la previsión. La memoria es aquella por la cual el ánimo recobra aquello que fue; la inteligencia, aquella por la cual percibe lo que es; la previsión, aquella por la cual se ve algo futuro antes de que sea hecho. La justicia es un hábito del ánimo que, conservada la común utilidad, atribuye a cada cual su dignidad. Su comienzo procede de la naturaleza; después, ciertas cosas vinieron a la costumbre por razón de la utilidad; más tarde, las cosas tanto procedentes de la naturaleza como aprobadas por la costumbre las sancionó el temor de las leyes y la religión.
Prudentia est rerum bonarum et malarum neutra- rumque scientia. partes eius: memoria, intellegentia, providentia. memoria est, per quam animus repetit illa, quae fuerunt; intellegentia, per quam ea perspicit, quae sunt; providentia, per quam futurum aliquid videtur ante quam factum est. Iustitia est habitus animi communi utilitate con- servata suam cuique tribuens dignitatem. eius initium est ab natura profectum; deinde quaedam in con- suetudinem ex utilitatis ratione venerunt; postea res et ab natura profectas et ab consuetudine probatas legum metus et religio sanxit.
2.161 El derecho de la naturaleza es aquel que no engendró la opinión, sino que cierta fuerza ínsita en la naturaleza implantó, como la religión, la piedad, la gratitud, la vindicación, la observancia, la verdad. La religión es aquella que trae el cuidado y la ceremonia de cierta naturaleza superior, a la que llaman divina; la piedad, aquella por la cual a los unidos por la sangre y a la patria se les tributa benévolo oficio y diligente culto; la gratitud, en la cual se contiene la memoria de las amistades y de los oficios de otro y la voluntad de remunerarlos; la vindicación, aquella por la cual la fuerza o la injuria, y en general todo lo que ha de dañar, se rechaza defendiéndose o vengándose; la observancia, aquella por la cual se juzga dignos de cierto culto y honor a los hombres que aventajan en alguna dignidad;
naturae ius est, quod non opinio genuit, sed quaedam in natura vis insevit, ut religionem, pietatem, gratiam, vindicationem, ob- servantiam, veritatem. religio est, quae superioris cuiusdam naturae, quam divinam vocant, curam caeri- moniamque affert; pietas, per quam sanguine con- iunctis patriaeque benivolum officium et diligens tri- buitur cultus; gratia, in qua amicitiarum et officiorum alterius memoria et remunerandi voluntas continetur; vindicatio, per quam vis aut iniuria et omnino omne, quod obfuturum est, defendendo aut ulciscendo pro- pulsatur; observantia, per quam homines aliqua digni- tate antecedentes cultu quodam et honore dignantur;
2.162 la verdad, aquella por la cual se dicen inmutadas las cosas que son antes, o que fueron, o que serán. El derecho de la costumbre es aquel que, o ligeramente derivado de la naturaleza, lo alimentó y lo hizo mayor el uso, como la religión; o, si vemos que algo de aquello que antes dijimos, procedente de la naturaleza, se hizo mayor por la costumbre; o aquello que la antigüedad, con la aprobación del vulgo, llevó a hábito; cual es el pacto, lo equitativo, lo juzgado. El pacto es aquello que se convino entre algunos; lo equitativo, aquello que es igual para con todos; lo juzgado, aquello sobre lo cual ya se ha establecido algo por las sentencias de alguien o de algunos. El derecho de la ley es aquel que se contiene en aquel escrito que se ha expuesto al pueblo para que lo observe.
veritas, per quam inmutata ea, quae sunt ante aut fuerunt aut futura sunt, dicuntur. consuetudine ius est, quod aut leviter a natura tractum aluit et maius fecit usus, ut religionem, aut si quid eorum, quae ante diximus, ab natura profectum maius factum propter consuetudinem videmus, aut quod in morem vetustas vulgi adprobatione perduxit; quod genus pac- tum est, par, iudicatum. pactum est, quod inter ali- quos convenit; par, quod in omnes aequabile est; iudicatum, de quo alicuius aut aliquorum iam senten- tiis constitutum est. lege ius est, quod in eo scripto, quod populo expositum est, ut observet, continetur.
2.163 La fortaleza es la asunción considerada de los peligros y el sufrimiento de los trabajos. Sus partes: la magnificencia, la confianza, la paciencia, la perseverancia. La magnificencia es el pensamiento y la administración de cosas grandes y excelsas con cierta amplia y espléndida propuesta del ánimo; la confianza es aquella por la cual el ánimo mismo, en cosas grandes y honestas, ha colocado en sí mucha fiducia con cierta esperanza; la paciencia es el sufrimiento voluntario y duradero de cosas arduas y difíciles por causa de la honestidad o de la utilidad; la perseverancia es la permanencia estable y perpetua en una razón bien considerada.
Fortitudo est considerata periculorum susceptio et laborum perpessio. eius partes magnificentia, fidentia, patientia, perseverantia. magnificentia est rerum ma- gnarum et excelsarum cum animi ampla quadam et splendida propositione cogitatio atque administratio; fidentia est, per quam magnis et honestis in rebus multum ipse animus in se fiduciae certa cum spe con- locavit; patientia est honestatis aut utilitatis causa rerum arduarum ac difficilium voluntaria ac diuturna perpessio; perseverantia est in ratione bene considerata stabilis et perpetua permansio.
2.164 La templanza es el dominio firme y moderado de la razón sobre la lujuria y sobre los demás impulsos no rectos del ánimo. Sus partes: la continencia, la clemencia, la modestia. La continencia es aquella por la cual la codicia se rige por el gobierno del consejo; la clemencia, aquella por la cual los ánimos, temerariamente concitados al odio de alguien, se retienen con afabilidad; la modestia, aquella por la cual el pudor procura el cuidado de lo honesto y una estable autoridad. Y todas estas cosas han de buscarse por sí solas, de modo que no se les adjunte ningún provecho. El demostrarlo ni atañe a este nuestro propósito ni se aviene con la brevedad de los preceptos.
Temperantia est rationis in libidinem atque in alios non rectos impetus animi firma et moderata domina- tio. eius partes continentia, clementia, modestia. con- tinentia est, per quam cupiditas consilii gubernatione regitur; clementia, per quam animi temere in odium alicuius * iniectionis concitati comitate retinentur; modestia, per quam pudor honesti curam et stabilem comparat auctoritatem. atque haec omnia propter se solum, ut nihil adiungatur emolumenti, petenda sunt. quod ut demonstretur, neque ad hoc nostrum institutum pertinet et a brevitate praecipiendi remo-
2.165 Mas han de evitarse por sí mismas no solo aquellas cosas que son contrarias a estas, como la cobardía a la fortaleza y la injusticia a la justicia, sino también aquellas que parecen próximas y vecinas, pero distan muchísimo; cual es: a la confianza es contraria la desconfianza, y por eso es vicio; la audacia no es contraria, sino que está apuesta y próxima, y, con todo, es vicio. Así, a cada virtud se le hallará un vicio vecino, o ya designado con cierto nombre, como la audacia, que es vecina de la confianza, la pertinacia, que es vecina de la perseverancia, la superstición, que es próxima a la religión, o sin nombre alguno cierto. Todas las cuales cosas, igual que las contrarias de las cosas buenas, se pondrán entre las cosas que han de evitarse. Y sobre aquel género de honestidad que en toda parte se busca por sí mismo, bastante se ha dicho.
tum est. propter se autem vitanda sunt non ea modo, quae his contraria sunt, ut fortitudini ignavia et iustitiae iniustitia, verum etiam illa, quae propinqua videntur et finitima esse, absunt autem longissume; quod genus fidentiae contrarium est diffidentia et ea re vitium est; audacia non contrarium, sed appositum est ac propinquum et tamen vitium est. sic uni cuique virtuti finitimum vitium reperietur, aut certo iam no- mine appellatum, ut audacia, quae fidentiae, pertinacia, quae perseverantiae finitima est, superstitio, quae re- ligioni propinqua est, aut sine ullo certo nomine. quae omnia item uti contraria rerum bonarum in re- bus vitandis reponentur. Ac de eo quidem genere honestatis, quod omni ex parte propter se petitur, satis dictum est.
2.166 Ahora parece que ha de decirse de aquel en que se adjunta también la utilidad, al cual, con todo, llamamos honesto. Hay, pues, muchas cosas que nos llevan tanto por la dignidad como también por su fruto; en cuyo género están la gloria, la dignidad, la amplitud, la amistad. La gloria es la fama frecuente sobre alguien con alabanza; la dignidad es la honesta autoridad de alguien, digna de culto, de honor y de respeto; la amplitud es la gran abundancia de poder o de majestad o de algunos recursos; la amistad es la voluntad hacia alguien de cosas buenas por causa de aquel mismo a quien se ama, con la igual voluntad de él.
nunc de eo, in quo utilitas quoque adiungitur, quod tamen honestum vocamus, dicendum videtur. sunt igitur multa, quae nos cum dignitate tum quoque fructu suo ducunt; quo in genere est gloria, dignitas, ampli- tudo, amicitia. gloria est frequens de aliquo fama cum laude; dignitas est alicuius honesta et cultu et honore et verecundia digna auctoritas; ampli- tudo potentiae aut maiestatis aut aliquarum copiarum magna abundantia; amicitia voluntas erga aliquem rerum bonarum illius ipsius causa, quem diligit, cum eius pari voluntate.
2.167 Aquí, porque hablamos de las causas civiles, adjuntamos el fruto a la amistad, para que parezca que ha de buscarse también por causa de ellos, no sea que acaso, quienes estiman que hablamos de toda amistad, comiencen a reprendernos. Aunque hay quienes juzgan que la amistad ha de buscarse solo por la utilidad; hay quienes, por sí sola; hay quienes, por sí y por la utilidad. Cuál de estas cosas se establezca con mayor verdad, otro será el lugar de considerarlo. Ahora quédese esto así, para el uso oratorio: que la amistad ha de apetecerse
hic, quia de civilibus causis lo- quimur, fructus ad amicitiam adiungimus, ut eorum quoque causa petenda videatur, ne forte, qui nos de omni amicitia dicere existimant, reprehendere inci- piant. quamquam sunt qui propter utilitatem modo petendam putant amicitiam; sunt qui propter se so- lum; sunt qui propter se et utilitatem. quorum quid verissime constituatur, alius locus erit considerandi. nunc hoc sic ad usum oratorium relinquatur, utram-
2.168 por una y otra cosa. Mas la razón de las amistades, puesto que en parte están unidas a vínculos religiosos y en parte no lo están, y porque en parte son antiguas y en parte nuevas, en parte procedentes del beneficio de aquellos, en parte del nuestro, en parte más útiles, en parte menos útiles, se tendrá desde las dignidades de las causas, desde las oportunidades de los tiempos, desde los oficios, desde los vínculos religiosos, desde las antigüedades. Mas la utilidad, o está puesta en el cuerpo o en las cosas externas; de las cuales cosas, con todo, la mayor parte con mucho revierte en provecho del cuerpo; como en la república hay ciertas cosas que, por así decirlo, atañen al cuerpo de la ciudad, como los campos, los puertos, el dinero, la flota, los marineros, los soldados, los aliados, con cuyas cosas las ciudades retienen su incolumidad y su libertad; y otras, empero, que ya procuran algo más amplio y menos necesario, como el egregio adorno y la amplitud de la ciudad, como cierta excelente magnitud de dinero, una multitud de amistades y de alianzas.
que propter rem amicitiam esse expetendam. ami- citiarum autem ratio, quoniam partim sunt religioni- bus iunctae, partim non sunt, et quia partim veteres sunt, partim novae, partim ab illorum, partim ab nostro beneficio profectae, partim utiliores, partim minus utiles, ex causarum dignitatibus, ex temporum opportunitatibus, ex officiis, ex religionibus, ex vetu- statibus habebitur. Utilitas autem aut in corpore posita est aut in extrariis rebus; quarum tamen rerum multo maxima pars ad corporis commodum revertitur, ut in re pu- blica quaedam sunt, quae, ut sic dicam, ad corpus pertinent civitatis, ut agri, portus, pecunia, classis, nautae, milites, socii, quibus rebus incolumitatem ac libertatem retinent civitates, aliae vero, quae iam quid- dam magis amplum et minus necessarium conficiunt, ut urbis egregia exornatio atque amplitudo, ut quae- dam excellens pecuniae magnitudo, amicitiarum ac societatum multitudo.
2.169 Con cuyas cosas no solo se logra que las ciudades estén salvas e incólumes, sino también que sean amplias y poderosas. Por lo cual parece que la utilidad tiene dos partes: la incolumidad y la potencia. La incolumidad es la firme e íntegra conservación de la salud; la potencia es la facultad de las cosas idóneas para conservar lo propio y atenuar lo ajeno. Y en todas aquellas cosas que antes se dijeron conviene considerar qué puede hacerse y qué puede hacerse fácilmente. Diremos que es fácil aquello que puede llevarse a cabo sin gran trabajo, o sin trabajo alguno, gasto y molestia, en el tiempo más breve; y que puede hacerse aquello que, aunque requiere trabajo, gasto, molestia y largo tiempo, y tiene, o todas, o las más, o las mayores causas de dificultad, con todo, asumidas esas dificultades, puede llevarse a cabo y conducirse a término.
quibus rebus non illud solum conficitur, ut salvae et incolumes, verum etiam, ut amplae atque potentes sint civitates. quare utilitatis duae partes videntur esse, incolumitas et potentia. in- columitas est salutis rata atque integra conservatio; potentia est ad sua conservanda et alterius adtenuanda idonearum rerum facultas. atque in iis omnibus, quae ante dicta sunt, quid fieri et quid facile fieri possit, oportet considerare. facile id dicemus, quod sine magno aut sine ullo labore, sumptu, molestia quam brevissimo tempore confici potest; posse autem fieri, quod, quamquam laboris, sumptus, molestiae, longin- quitatis indiget atque aut omnes aut plurimas aut maximas causas habet difficultatis, tamen his suscep- tis difficultatibus confieri atque ad exitum perduci potest.
2.170 Puesto, pues, que hemos hablado de la honestidad y de la utilidad, ahora resta que escribamos sobre aquellas cosas que decíamos atribuidas a estas: la necesidad y la afección. Juzgo, pues, que es esta la necesidad a la cual con ninguna fuerza puede resistirse, de modo que ella menos lleve a cabo aquello que puede hacer; la cual ni puede mudarse ni mitigarse. Y, para que esto sea más claro, séanos lícito conocer con un ejemplo la fuerza del asunto, cuál y cuánta sea. Es necesario que la materia leñosa pueda quemarse por la llama. Es necesario que el cuerpo de un ser animado mortal perezca en algún tiempo; y de tal modo necesario, que postula aquella fuerza de la necesidad que poco ha describíamos. Cuando necesidades de tal índole concurran en las razones del decir, rectamente se llamarán necesidades;
Quoniam ergo de honestate et de utilitate dixi- mus, nunc restat, ut de iis rebus, quas his adtributas esse dicebamus, necessitudine et affectione, perscriba- mus. puto igitur esse hanc necessitudinem, cui nulla vi resisti potest, quo ea setius id, quod facere pot- est, perficiat, quae neque mutari neque leniri potest. atque, ut apertius hoc sit, exemplo licet vim rei, qualis et quanta sit, cognoscamus. uri posse flamma ligneam materiam necesse est. corpus animal mortale aliquo tempore interire necesse est; atque ita necesse, ut vis postulat ea, quam modo describebamus, ne- cessitudinis. huiusmodi necessitudines cum in di- cendi rationes incident, recte necessitudines appella- buntur;
2.171 mas, si acontecieren algunas cosas difíciles, lo consideraremos en aquella cuestión superior: si puede o no hacerse. Y aun esto me parece ver: que hay ciertas necesidades con adjunción, ciertas simples y absolutas. Pues de un modo solemos decir: «es necesario que los
casilinenses se entreguen a Aníbal»; y de otro, empero: «es necesario que Casilino venga al poder de Aníbal». Allí, en la superior, está esta adjunción: «a no ser que prefieran perecer de hambre»; pues, si eso prefieren, no es necesario; esta inferior no así, por cuanto, ya quieran los casilinenses entregarse, ya soportar el hambre y así perecer, es necesario que Casilino venga al poder de Aníbal. ¿Qué, pues, puede lograr esta distribución de la necesidad? Casi diré que muchísimo, cuando pareciere ocurrir el lugar de la necesidad. Pues, cuando la necesidad sea simple,
sin aliquae res accident difficiles, in illa su- periore, possitne fieri, quaestione considerabimus. at- que etiam hoc mihi videor videre, esse quasdam cum adiunctione necessitudines, quasdam simplices et ab- solutas. nam aliter dicere solemus: necesse est
Casilinenses se dedere Hannibali; aliter autem: ne- cesse est Casilinum venire in Hannibalis potestatem. illic, in superiore, adiunctio est haec: nisi si malunt fame perire; si enim id malunt, non est necesse; hoc inferius non item, propterea quod, sive velint Casili- nenses se dedere sive famem perpeti atque ita perire, necesse est Casilinum venire in Hannibalis potestatem. quid igitur haec perficere potest necessitudinis distri- butio? prope dicam plurimum, cum locus necessi- tudinis videbitur incurrere. nam cum simplex erit necessitudo,
2.172 nada habrá por lo cual digamos muchas cosas, puesto que con ninguna razón podamos mitigarla; mas, cuando fuere de tal modo necesario que, si quisiéremos rehuir o alcanzar algo, entonces habrá de considerarse qué tiene de utilidad o qué de honestidad aquella adjunción. Pues, si quieres atender, mas de tal modo que inquieras aquello que conviene al uso de la ciudad, hallarás que no hay ninguna cosa que sea necesario hacer, sino por alguna causa que llamamos adjunción; y, por igual, que hay muchas cosas de necesidad a las cuales no se llega semejante adjunción; cual es: que los hombres, como mortales, es necesario que perezcan, sin adjunción; que usen de alimento no es necesario, sino con aquella excepción: «fuera del caso de que no quieran perecer de hambre».
nihil erit quod multa dicamus, cum eam nulla ratione lenire possimus; cum autem ita necesse erit, si aliquid effugere aut adipisci velimus, tum adiunctio illa quid habeat utilitatis aut quid honestatis, erit considerandum. nam si velis attendere, ita tamen, ut id quaeras, quod conveniat ad usum civitatis, re- perias nullam esse rem, quam facere necesse sit, nisi propter aliquam causam, quam adiunctionem nomi- namus; pariter autem esse multas res necessitatis, ad quas similis adiunctio non accedit; quod genus ut homines mortales necesse est interire, sine ad- iunctione; ut cibo utantur, non necesse est nisi cum illa exceptione extra quam si nolint fame perire.
2.173 Por tanto, como digo, aquello que se adjunta siempre habrá de considerarse de qué índole sea. Pues en todo tiempo atañerá a esto: que, o a la honestidad haya de exponerse la necesidad de este modo: «es necesario, si queremos vivir honestamente»; o a la incolumidad, de este modo: «es necesario, si queremos estar incólumes»; o a la comodidad, de este modo: «es necesario, si queremos vivir sin incomodidad». Y la suma necesidad parece ser, ciertamente, la de la honestidad; próxima a esta, la de la incolumidad;
ergo, ut dico, illud, quod adiungitur, semper, cuius- modi sit, erit considerandum. nam omni tempore id pertinebit, ut aut ad honestatem hoc modo expo- nenda necessitudo sit: necesse est, si honeste volu- mus vivere; aut ad incolumitatem, hoc modo: ne- cesse est, si incolumes volumus esse; aut ad commoditatem, hoc modo: necesse est, si sine incommodo volumus vivere. ac summa quidem necessitudo vi- detur esse honestatis; huic proxima incolumitatis;
2.174 tercera y levísima, la de la comodidad, la cual nunca podrá contender con estas dos. Mas es necesario que estas se comparen a menudo entre sí, de modo que, aunque la honestidad aventaje a la incolumidad, con todo se delibere a cuál de las dos conviene atender principalmente. De cuyo asunto parece que puede darse para siempre cierto preciso precepto. Pues, en aquel asunto en que pudiere suceder que, cuando hayamos atendido a la incolumidad, aquello que de presente se hubiere cercenado de la honestidad pueda alguna vez recuperarse con virtud e industria, parecerá que ha de tenerse en cuenta la razón de la incolumidad; mas, cuando eso no pudiere ser, la de la honestidad. Así, también en asunto de tal índole, cuando pareciere que atendemos a la incolumidad, podremos decir con verdad que tenemos en cuenta la razón de la honestidad, puesto que sin la incolumidad en ningún tiempo podemos alcanzarla. En cuyo asunto convendrá, o ceder al otro, o descender a la condición del otro, o aquietarse de presente y esperar otro tiempo,
tertia ac levissima commoditatis; quae cum his num- quam poterit duabus contendere. hasce autem inter se saepe necesse est comparari, ut, quamquam praestet honestas incolumitati, tamen, utri potissimum consu- lendum sit, deliberetur. cuius rei certum quoddam praescriptum videtur in perpetuum dari posse. nam, qua in re fieri poterit, ut, cum incolumitati consulueri- mus, quod sit in praesentia de honestate delibatum, virtute aliquando et industria recuperetur, incolumita- tis ratio videbitur habenda; cum autem id non poterit, honestatis. ita in huiusmodi quoque re, cum inco- lumitati videbimur consulere, vere poterimus dicere nos honestatis rationem habere, quoniam sine inco- lumitate eam nullo tempore possumus adipisci. qua in re vel concedere alteri vel ad condicionem alterius descendere vel in praesentia quiescere atque aliud tem-
2.175 con tal que se atienda a aquello: si la causa que atañerá a la utilidad parece digna por la cual se cercene algo de la magnificencia o de la honestidad. Y en este lugar me parece que está aquel punto capital: que inquiramos qué es aquello que, si quisiéremos alcanzarlo o rehuirlo, nos sea necesaria alguna cosa, esto es, cuál sea la adjunción; de modo que, según fuere cada asunto, así nos esforcemos, y juzguemos vehementísimamente necesaria cada causa que sea gravísima.
pus exspectare oportebit, modo illud adtendatur, di- gnane causa videatur ea, quae ad utilitatem pertine- bit, quare de magnificentia aut de honestate quiddam derogetur. atque in hoc loco mihi caput illud vide- tur esse, ut quaeramus, quid sit illud, quod si adi- pisci aut effugere velimus, aliqua res nobis sit ne- cessaria, hoc est, quae sit adiunctio, ut proinde, uti quaeque res erit, elaboremus et gravissimam quamque causam vehementissime necessariam iudicemus.
2.176 La afección es cierta mudanza de las cosas, procedente del tiempo, o del suceso de los negocios, o de su administración, o del empeño de los hombres, de modo que parezca que han de tenerse no tales como antes se tuvieron o como las más de las veces suelen tenerse; como pasarse a los enemigos parece ser torpe, pero no con aquel ánimo con que se pasó Ulises; y arrojar el dinero al mar es inútil, pero no con aquel designio con que lo hizo
Aristipo. Hay, pues, ciertas cosas que han de considerarse desde el tiempo y el designio, no desde su propia naturaleza; en todas las cuales ha de considerarse qué piden los tiempos, qué es digno de las personas, y ha de atenderse no a qué, sino con qué ánimo, con quién, en qué tiempo, cuánto tiempo se hace cada cosa. Desde estas partes juzgamos que conviene tomar los lugares para decir un parecer.
Affectio est quaedam ex tempore aut ex nego- tiorum eventu aut administratione aut hominum studio commutatio rerum, ut non tales, quales ante ha- bitae sint aut plerumque haberi soleant, habendae videantur esse; ut ad hostes transire turpe videatur esse, at non illo animo, quo Ulixes transiit; et pe- cuniam in mare deicere inutile, at non eo consilio, quo
Aristippus fecit. sunt igitur res quaedam ex tempore et ex consilio, non ex sua natura conside- randae; quibus in omnibus, quid tempora petant, quid personis dignum sit, considerandum est et non quid, sed quo quidque animo, quicum, quo tempore, quam- diu fiat, attendendum est. his ex partibus ad senten- tiam dicendam locos sumi oportere arbitramur.
2.177 Mas las alabanzas y los vituperios se tomarán de aquellos lugares que se atribuyeron a las personas, de los cuales antes se dijo. Y, si alguno quisiere tratarlo más distributivamente, le será lícito repartirlo en el ánimo, el cuerpo y las cosas externas. Del ánimo es la virtud, de cuyas partes poco antes se dijo; del cuerpo, la salud, la dignidad, las fuerzas, la velocidad; externos son el honor, el dinero, el parentesco, el linaje, los amigos, la patria, la potencia, y las demás cosas que se entenderán de semejante género.
Laudes autem et vituperationes ex iis locis sumentur, qui loci personis sunt adtributi, de quibus ante dic- tum est. sin distributius tractare qui volet, partiatur in animum et corpus et extraneas res licebit. animi est virtus, cuius de partibus paulo ante dictum est; corporis valetudo, dignitas, vires, velocitas; extraneae honos, pecunia, adfinitas, genus, amici, patria, poten- tia, cetera, quae simili esse in genere intellegentur.
2.178 Y en estas cosas convendrá que valga aquello que vale en todas: se entenderán también las contrarias, cuáles y de qué índole sean. Mas, al alabar y al vituperar, convendrá ver no tanto qué cosas tuvo en el cuerpo o en las cosas externas aquel de quien se trata, cuanto de qué modo usó de estas cosas. Pues alabar la fortuna es necedad, y vituperarla, soberbia; mas tanto la alabanza del ánimo es honesta como su vituperio es vehemente. Ahora, puesto que se ha transmitido la razón de argumentar para todo género de causa, parece que bastante se ha dicho sobre la invención, primera y máxima parte de la retórica. Por lo cual, puesto que tanto una parte se ha conducido a término en este y en el libro anterior, como este libro no contiene pocas letras, lo que resta lo diremos en los restantes.
atque in his id, quod in omnia, valere oportebit; con- traria quoque, quae et qualia sint, intellegentur. vi- dere autem in laudando et in vituperando oportebit non tam, quae in corpore aut in extraneis rebus ha- buerit is, de quo agetur, quam quo pacto his rebus usus sit. nam fortunam quidem et laudare stultitia et vituperare superbia est, animi autem et laus ho- nesta et vituperatio vehemens est. Nunc quoniam omne in causae genus argumentan- di ratio tradita est, de inventione, prima ac maxima parte rhetoricae, satis dictum videtur. quare, quoniam et una pars ad exitum hoc ac superiore libro per- ducta est et hic liber non parum continet litterarum, quae restant, in reliquis dicemus.